miércoles, 15 de agosto de 2012

Mi propio reino (XXXVIII)

El calor del Infierno.
Nevada

-Voy a volver al infierno. Sola.-suelta Verena, en mitad de plena lluvia, para darle más melodrama a la historia. No sé si lo hace sin querer o ha elegido precisamente un día lluvioso para soltar la bomba.
Y es como si se me cayera el alma a los pies, otra vez ésa horrible necesidad de matenerla a mi lado (atada, si hace falta). De poder saber dónde está cada minuto, cada hora, sin desquiciarme y volverme loca.

-Ni hablar-suelto yo.-¡Ni hablar! ¡¿Me has oído?!-grito, cada vez más y más enfadada y echándome a temblar-La última vez casi te mueres y casi te… te…-«Casi te pierdo. Y no quiero que vuelva a pasar… Pero eso es un secreto que guardaré para mí, jamás te lo diré»

-Nevada-me mira Verena, casi con súplica en sus ojos-Debo hacerlo…

-Vers, Nevada tiene razón-suelta Erael, carraspeando un poco.-Es peligroso, incluso para ti.

-Además, no sabemos si va a funcionar-añade Karya.

-No deberías hacer eso por mí, Verena, no me lo merezco…-susurra Leo, con voz queda.

-Me da igual, pienso hacerlo os guste o no.-replica Verena.

-Estás loca-exclama Collix.

-Pues entonces yo voy contigo, Very-gruño yo por lo bajo.

-Entonces, ya está decidido-dice Erael.-Vamos Nevada y yo también.

-¡No, ni hablar!-dice Verena.-No sois cálidos, no lo aguantaréis.

-Te olvidas que soy mitad cálida, además de fría-replico yo, aún enfadada.

-Yo también voy.-dice Ventisca, observándome con el ceño fruncido.

-Y yo-suelta Collix de sopetón. Le miramos todos, sorprendidos-¿Qué? Es amiga mía, por muy loca que esté.

-Yo también voy, por supuesto-dice Leo.-Además, si no funciona, siempre podemos cerrar el portal que hay en el Infierno.

-Yo también voy-dice Karya.

-Y yo-dice Sheanne, después de su hermana.

-¡No es ningún viaje de vacaciones!-protesta Verena-¡Tomáoslo en serio y pensarlo!

-Lo hemos pensado más que tú y lo tuyo es más bien una idea rápida que se te ha pasado por la cabeza. Como si no te conociera…-le espeto.

-Pero antes, debemos solucionar lo que pasa en el instituto y cerrar el portal-dice Leo-Ya lo he encontrado.


Miro absorta el cielo, pensando en si sería útil matar o no a Verena. Quizás si la meto en un bloque de hielo... Mierda, saldría, porque seguramente derretiría el hielo con su calor corporal, mm... sólo debo planearlo mejor...

-¿Y Kate?-pregunta Sheanne, sacándome de la reflexión filosófica interior que estaba teniendo. Parece francamente preocupado, cuando todos le miramos, se sonroja.-Quiero decir... la amiga vuestra y eso...

Mierda, sí, Kate. ¿Qué vamos a hacer? Se encuentra en peligro y en realidad es un peligro, porque acaba de descubrir sus poderes, así que lo digo:

-Podemos llevárnosla.-digo, retirándome un mechón de pelo de la cara. Observo que todos me miran sorprendidos-Es un peligro para todos y está en peligro, así que es la mejor manera que se me ocurre.

-Bueno, si tú lo dices...-empieza Karya, poniendo los ojos en blanco.

-Pero no puedo obligarla a que haga eso...-protesta Verena, con el ceño fruncido.

Suelto una risa nerviosa.

-Créeme, que si tú vas, ella irá de cabeza.-le contesto.

-¿Qué bicho te ha picado?-pregunta Ventisca, mirándome.

 -No pienso dejar que vaya sola, entiéndelo-le digo a Ventisca. 

-Si te entiendo…-me dice él por lo bajo-Pero te has puesto hecha una furia.

 No respondo en seguida, así que echo a caminar en dirección a la casa de Kate rápidamente, a modo de respuesta. El grupito debe caminar rápidamente hacia a mí porque he estado caminando tan rápido que casi no me he dado cuenta. Me paro en seco delante de la casa de Kate. Me pregunto por qué tardan tanto.

 -¿Por qué tardáis tanto?-espeto a los chicos.

 -Perdona, pero no tenemos un cohete en el culo.-replica Erael.

 -¿Qué narices te pasa, Nevada?-pregunta Verena, con una ceja enarcada.

 -¡Quiero salir lo antes posible del infierno y para eso debemos entrar cuanto antes mejor! Eso me pasa-le digo, enfadada. Toco el timbre para llamar a casa de Kate.

La que nos recibe es una mujer mayor rubia y con los ojos verdes, que se parece mucho a Kate, quizá una versión suya de 60. La mujer me mira de arriba a abajo. Ladeo un poco la cabeza, pestañeando. La reconozco, no sé de qué, pero esta señora me suena mucho, como si la conociera de antes. No logro percibir sus pensamientos, algo que me produce que de un vuelco al corazón. Ya... ya sé quién es.

-¿Abuela?-logro mascullar entre dientes.

-¡Nevada!-dice, sonriendo mientras me abraza fuerte.






No hay comentarios:

Publicar un comentario