En el bando equivocado…
Luthién
Agarro mi arco y me lo cuelgo a la espalda, con cuidado de que no rocen mis alas. Miro a mi alrededor y reprimo un escalofrío. Nunca había estado tan lejos de casa, jamás. Y sobre todo para conseguir que la reina logre su objetivo.
Estoy feliz, porque me han encargado por fin una misión y nada más y nada menos que con el príncipe Karev. Estoy que corro por las paredes.
Me llamo Luthién y tengo 17 años. Soy lo que se llama un ángel oscuro, quizá porque mi madre era una celestial y mi padre un ángel oscuro. Pero murieron mucho antes de que yo les conociera, así que, la reina Akriel me crió en secreto como si fuera su hija.
Tengo los rasgos característicos de mi familia angelical, ojos color plata y pelo rojo oscuro. La única cosa que me diferencia de ellos son mis alas, porque son negras. Creo que soy la primera de una nueva especie.
Me han encargado ir a por una mujer perversa, alguien horrible que amenaza con destruir la paz y el plan del reino de Akriel. Ha robado algo valiosísimo y además ha hecho que el príncipe Leonerd, se volviese en nuestra contra.
Pero estoy con mi amado Karev y estoy más que segura que no pasará nada si estoy a su lado.
Sin embargo, estoy cansada de estar encerrada en esta especie de prisión de mal gusto. Añoro mi bosque, no puedo vivir sin él.
Observo como Karev me agarra de la cintura y sonrío.
-¿A dónde vas?-me pregunta, aún soñoliento. Son las seis de la mañana, pobrecillo
-A entrenar un poco y a ver si logro ir conociendo esto mejor.-respondo, tocando su pelo un poco.
-Sabes que no me gusta que vayas sola…-me mira, con seriedad.
-Por favor-suplico-Anda, por favoor.
Él sonríe.
-Está bien, pero no vuelvas demasiado tarde. Y cuidado con las alas-añade esto último, acariciando mis alas.
-¡Bien!-sonrío.-Tranquilo, no lo haré.- Me da un beso en la mejilla y corro a abrir la ventana.
Agarro mi arco y me lanzo al vacío por la ventana. Logro mover las alas rápidamente, cayendo en picado sin dificultad. Aterrizo sobre mis pies antes de comerme el suelo.
Observo el lugar. Puaj, tanta contaminación hace que apeste, los humanos dormidos sólo quieren destruir lo bello, todo lo que tocan.
Suspiro levemente, apartándome un mechón rojo de la cara.
-Y así pasó-dice, una extraña voz de mujer, con un matiz que incita a quien la escucha.
-¿Hm? ¿Sí?-dice, una distraída voz de chico.-Pues ¿sabes? Creo que deberíamos volver a casa y hacer lo que las personas hacen normalmente ¡Dormir!-dice, con un bostezo.
-Estamos aquí para asegurar el perímetro, para ver si es lo suficientemente seguro para Verena-le reprende la voz de chica.-Así que ponte las pilas, Collix.
-Ay, Karya, pero es que no he dormido en toda la noche, para ver si me llegaba alguna visión.-dice, bostezando de nuevo.
-Entonces… ¿por qué te ofreces a venir conmigo?-pregunta la chica a la que llama Karya.
-Pero ¿qué pregunta es esa cuando la respuesta ya la sabes?-le responde el chico, sarcástico.
Se quedan unos instantes en un silencio incómodo.
La conversación empieza a interesarme cada vez más. Si les sigo, pueden llevarme hasta donde viven…
-Espera, no notas… ¿algo?-pregunta la chica, olisqueando el ambiente.
-Serán imaginaciones tuyas-responde el tal Collix, aburrido.
-No…-le espeta, mientras va a mi dirección y olisquea el lugar donde me oculto. Tiro una piedra lejos, lo que hace que vaya en su dirección y me de tiempo a irme volando
-Tienes razón…-oigo decir a Karya.-No era nada.
Sobrevuelo a alrededor de ellos, pero a una distancia prudente, para que no puedan verme ni olerme.
-Venga, vamos a casa-les oigo decir, cuando veo que van aminorando el ritmo, así que voy yo su casa, aunque veo como Karya mira hacia atrás, lo que hace que me aleje más.
A medida que se van acercando, lo voy notando cada vez más, una fuerza oscura proviene de ese piso, pero no es normal, para nada.
Es más, creo que es lo más fuerte de todo lo que he percibido. Es verdad que es oscuro, pero es benigno, no tiene nada de normal.
Siempre he percibido el aura que emite un objeto, siempre fue fácil para mí.
A medida que me voy acercando, también noto un gran poder provenir de él.
Suspiro, mientras veo a las personas que hay dentro. Observo que están escribiendo en un papel demasiado grande, como trazando un plan.
También veo a una chica salir de una habitación con… ¡el príncipe Leonerd!
La chica tiene el pelo castaño rojizo, los ojos castaños y medirá un metro sesenta y pocos.
Veo que tiene una coleta severamente sujeta y ropa de negro, chaqueta de cuero y unos ceñidos pantalones vaqueros. No es demasiado delgada, aunque tampoco es que sea una bola de grasa andante, normal, fácil de subestimar. Parece estar en guardia siempre. Veo como no deja de tocar el colgante que lleva en el cuello.
Debe de ser Verena.
También me fijo en el resto, sobre todo el príncipe Leonerd. Es alto, pelirrojo y ojos violáceos. Es larguirucho, como Karev. Pero él es más atractivo, aunque cada vez que veo a Leonerd, no dejo de desconcertarme.
Veo también a un chico, ojos grises tormentosos y pelo negro como el carbón. Es guapo y fuerte, aunque es más bajito que el príncipe.
Los dos miran a la chica de fuego con ternura en la mirada.
Veo a una chica de pelo negro y ojos negros. Es hermosa, aunque algo frío desprende. Sujeta de la mano a un chico rubio con el aura de un guerrero, pero frío.
Nevada, la ex amante de Verena y Ventisca, su actual pareja.
Observo a dos chicos, con el pelo negro y los ojos dorados, obvio que deben ser hermanos. Los Salvajes, los Especiales, Karya y Sheanne, respectivamente.
Después observo a otro chico, Collix, debe de ser. Ojos castaños y pelo castaño, pero todo más suave que Verena, como un tono avellanado. Transmite seguridad en sí mismo y un brillo que deslumbra. Debe de ser Collix.
Veo a otra chica, pero de esta no me han informado para nada.
Nunca había visto nadie como ella.
Parece continuamente nerviosa. Tiene los ojos verdes y el pelo rubio. Es alta. Parece alguien hiperactivo. Parece como si tuviera una corriente de electricidad en el cuerpo.
También parece ser que está en guardia siempre, aunque observa continuamente a Verena.
No se da cuenta de que Sheanne también la mira.
Hmmm…
¡Un momento!
¿Y ese anillo que lleva Verena en el dedo?
-Sieclke-susurro por lo bajo. Me irrita. Necesito ese anillo. ¡No le pertenece!
Ni si quiera debería tenerlo ella en su maldito dedo.
Empiezo a enfurecerme y parece que oyen maldecir por lo bajo, porque es Verena quien abre la ventana para ver quién hay.
Veo sale y me mira, directamente.
-Estás en el bando equivocado, chica ángel.-me dice, parpadeando unas cuantas veces.-Tú no eres mala…
-¡No intentes confundirme, demonio!-le espeto.-Ya me dijeron que eras una experta manipuladora.
-Es verdad que soy una especie de demonio y puede que tenga mucho de demonio-admite-Pero no por eso soy mala.
Cargo una flecha en mi arco, y le apunto a la cabeza.
-Será mejor que te vayas-susurra ella, con una voz con un matiz seductor.
Nerviosa, disparo la flecha.
La flecha casi le da la cabeza y esta prende en llamas automáticamente.
-Vete-sisea Verena, por lo bajo.-No quiero hacerte daño, pero si tú intentas hacérmelo ellos te dañarán a ti.
Después de esto, desaparezco en sombras. Tengo que contarle a Karev lo que he visto y pensarme muchas cosas...
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