martes, 14 de agosto de 2012

Mi propio reino (XXXVII)

La maldición de los Hermanos Oscuros.
Verena.
-¡No me pidas que me calme, Leo!-exclamo yo, entre lágrimas, mirando a los ojos a Leo, que sigue quieto y casi sin expresión.-Porque eso significa que no podré luchar contra él sin luchar también contigo...

-Verena...-me susurra Erael, intentando tranquilizarme.

-No.-salgo corriendo en dirección a la puerta, dando un portazo detrás de mí.
Y voy corriendo hacia la nada, apartando a la gente de mi camino, casi tirándolas al suelo. Paro de correr en un callejón oscuro y me derrumbo. Cuando empieza a llover ni si quiera me molesto en taparme. Necesito limpiar mi cuerpo, purificarme. La gente me mira al pasar. Pero me da igual. Me tapo la cara y espero la pulmonía que merezco.
No sabía que doliera tanto... No sabía que me doliera tanto mirar a los ojos de alguien y saber que no puedes hacer nada más por él. O quizás si pueda... No lo sé... Pero...
Espera, se me ha ocurrido una idea.

-¡Verena!-escucho la voz de Ventisca que me llama. Cada vez se acerca más. Él sí que está protegido, lleva un ''paraguas'' curioso invento y formación de palabras.-¿Qué haces aquí sola?

-Pensar.-respondo, mientras le veo todavía de pie.

-Te vas a resfriar-me mira de arriba a abajo.


Le sonrío, mientras caen mis lágrimas en las mejillas.

-No. Puedo secarme yo sola, ¿te acuerdas?-susurro yo, falta de fuerzas.

-Sí.-dice él.-Entonces,¿podrás secarme si me siento contigo?-me pregunta.-Vamos, si te molesta que te haga compañía me voy.

-No... Creo que... Creo que la necesito.-digo, mientras veo como se deja caer y se sienta a mi lado.

-¿Estás bien?-dice, mientras me rodea con un brazo los hombros.

-No, la verdad... Ventisca, ¿Por qué eres tan amable conmigo?-le pregunto.

-Porque eres la mejor amiga que podría desear tener, y porque, te admiro muchísimo más de lo que crees, Verena.-me dice, en voz baja.

-¿Están muy preocupados?-pregunto, cuando consigo sonreír por su comentario.

-Supongo, pero yo he salido inmediatamente después de ti.-dice él.-Te he seguido. No quería dejarte sola, y tengo la sensación de que Leo, Erael y el resto tampoco. Pero eres muy escurridiza y no sé si nos van a encontrar.

Me río un poco por su comentario. Él sonríe.

-Bueno.-me dice Ventisca.-¿Ya tienes pensado qué hacer?

-¿Cómo lo sabes?-le pregunto, sorprendida.

-Eres Verena Draco, siempre tienes una estrategia para todo.

-Supongo...-contesto yo.-Pero no sé si funcionará.

Así que comienzo a explicarle mi improvisado plan, con pelos y señales. Él asiente, con cara de perplejidad. La verdad es que esperaba que se me echara a la cabeza y me llamara loca por intentar hacerlo.

-Eso es muy arriesgado-observa Ventisca-Ir al infierno sólo para eso y encima sin saber si lo que estás haciendo.

-Merece la pena…-digo yo-Me parece la solución posible por el momento.

-¿Le amas?-pregunta Ventisca, mirándome. 

-Sí, es como si le conociera de antes.  -sonrío, retirándome las lágrimas.-Pero también amo a Erael.-¿Crees que estoy loca?

-No, creo que eso es posible.-dice Ventisca-Amar a dos personas a la vez es posible.

-¿Sí?-pregunto yo.

-Sí-contesta-Bien pensado ¿por qué no hacerlo? ¿No es tu corazón lo suficientemente grande para que entren dos personas?

-Hay gente que lo ve con otros ojos-le digo yo.-Además, si decido casarme ¿qué haré?

-¿A ti que más te da lo que lo que piensen de ti?-me pregunta Ventisca-Déjale de darle vueltas a eso. Porque, como se ve, amas tanto a Leo que vas a arriesgarte por él. Y amas tanto a Erael que seguirás luchando por él incluso hasta que te mueras.-dice Ventisca-Y respecto a lo del matrimonio, no sé, ya se verá. No te preocupes.

-No sé si ellos lo verán igual.-le digo, sonriendo.-Ventisca, ¿no os atacaron ni nada cuando me intentaron raptar?

-No, nosotros no éramos el objetivo. Además, nos impidió salir con una pared oscura, el muy cobarde-dice, frunciendo el ceño y noto un deje de ira en su voz.-Pero te estuvimos buscando un buen rato, cuando logré deshacer la pared de oscuridad. Menos mal que Erael y Leo tienen un radar para saber cuando estás en peligro.

-¿Cómo lograste deshacer la pared oscura?

-Bueno, usé lo que me enseñaste. Golpe certero y varios proyectiles de hielo-contesta Ventisca, mirando al frente.

-Estás mejorando un montón. Estoy orgullosa de ti.-le sonrío.

Él también sonríe.

-Gracias. ¿Quién iba a jurar hace unos meses que estaría hablando contigo tan ricamente sin lanzarme a tu nuca para matarte?-se ríe, como si nada.

-Nadie, sinceramente.-me río también con él.

-Pero ahora somos amigos ¿no?

-Los mejores-contesto yo, aún sonriendo.

Notamos una nube de personas viniendo corriendo en nuestra dirección, una nube en la que viene una Nevada mosqueada, un Erael preocupado y un Leo aún pensativo. Bueno, Karya parece estar apunto de pegarme con el látigo, Collix dejarme ciega y Sheanne torturarme de unas distintas formas.

 -Estábais aquí…-dice Nevada, mirándonos atentamente.-¿Qué hacíais?.. Estaba preocupada por vosotros.

 -Hablar-responde Ventisca.-Y no deberías preocuparte, somos fuertes. Además-añade-Siempre estaré yo, el más sensato de los dos.

 -¿En medio de plena tormenta?-pregunta Erael, poniéndome su chaqueta por encima. -Necesitaba pensar y se me ha ocurrido algo…-murmuro yo.

 -¿El qué?-pregunta Karya. Leo me mira fijamente y suspiro, pasando la mirada de Erael a Leo. Ventisca tiene razón ¿qué más da lo que piense la gente?

-He decidido...-les miro, carraspeando.

-¿El qué?-dice Collix, mirándome expectante.

Todo el mundo queda en silencio, incluida yo, a sabiendas de que a ninguno le va a gustar mi respuesta ni mi plan. Tienen razón. Pero no me pienso quedar de brazos cruzados. Lo veo venir, Erael subiéndose por las paredes, Leo diciéndome que no lo haga, Nevada diciéndome que estoy loca, Karya diciéndome que debería pensármelo, tan sensata ella. La sensatez no es mi fuerte. Ventisca ya lo sabe, y no me ha dicho nada que no creyese de verdad. Parece entenderlo. Sheanne pensando en meterme en una urna para que no salga de ahí y Collix preguntándome si las mujeres del infierno son atractivas.

Así que pum, bomba va. Y no pienso recoger los pedazos de la gente tirada en el suelo. Respiro hondo y...

-Voy a volver al infierno. Sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario