En el mundo de los sueños de Verena.
Erael.
-¿De dónde venís?-pregunto yo, cuando Verena y Leo entran por la puerta. Soy el único que se ha quedado despierto para esperarles, los demás estaban demasiado cansados, así que aquí estoy mirando a estos dos atentamente, para ver si sueltan prenda. A Verena se le ve más pensativa que otra cosa, y Leo cada dos por tres esboza una media sonrisa mirando a Verena. Me pone enfermo…
-Estábamos acompañando a Kate a su casa-responde Verena.
-Sí, pero nos hemos encontrado con algunos… "imprevistos"-dice Leo, marcando las comillas con los dedos.
-¿Qué clase de imprevistos?-pregunto, ya preocupado.
-Han atacado otra vez a Verena-dice Leo.
-Espera ¿qué?-exclamo yo. Camino hacia Verena levantándole los brazos y buscándole algún tipo de herida.
-¡Ah!-protesta ella, entre risas-Estoy entera ¿ves?-dice con voz dulce y apartándome los brazos con delicadeza.
-Más le vale al pelirrojo-siseo yo.
Leo se encara conmigo. Puede que él sea más alto, pero yo soy más fuerte…
-¡Eh! ¡Basta ya!-nos espeta Verena, poniéndose en medio. Se levanta la camisa un poco.-¿Ves? No me ha pasado nada ¡estoy bien!
Me la quedo mirando, tanto Leo como yo. Pero ella no se da cuenta en absoluto. Se va refunfuñando a su habitación y nos deja a nosotros dos solos.
-¿Qué ha pasado?-le pregunto, olvidándome el hecho de que le odio momentáneamente.
-La han amenazado-contesta Leo. Para un poco para ir a la cocina y desde ahí añade:-Dice el tipo al que no logré ver que le acompañará en sueños para hacerle daño.
-¿Y qué vamos a hacer?-le pregunto.
-¿Tú y yo?-se ríe un poco.-Protegerla, como hemos hecho siempre.
-¿Cómo, si la ataca mientras duerme?
-He pensado, que esta noche puedes cuidarla tú-me contesta, dando un sorbo a su vaso de agua.- Es lo justo.
-¿Justo? ¿Por qué es lo justo?-le digo yo.
-Nada, tonterías mías-me dice.- Ya sabes, no le quites el ojo de encima o si no…
-Me cortarás el cuello con tus sombritas-me mofo yo-Descuida, que eso no va a pasar.
Dando por terminada la conversación y asintiendo, Leo se gira en dirección a su habitación.
Me paseo, intranquilo, a lo largo y ancho de la habitación de Verena.
-Oye-me dice Verena, medio dormida medio despierta-¿Sabes que es de mala educación entrar en los aposentos de una dama y ponerse a caminar de un lado a otro en medio de la noche?.
Me río un poco por lo bajo.
-¿Y dónde pone eso?-le pregunto.
-No hace falta ponerlo en ningún sitio ¡es sentido común!-me replica Verena susurrando.
Sonrío.
-Tengo que vigilarte, lo sabes ¿no?-le digo.
-Me lo imaginaba.-me contesta.-Anda, ven a dormir.-dice, dando unas palmadas a la parte libre de su cama.
-¿Segura que quieres que duerma contigo?-le digo, alzando las cejas.
-Dormir-marca ella la palabra.-Sí-dice, con una risita. -Dormir-sonrío de nuevo, asintiendo. Me meto en la cama junto a ella, para abrazarla después. Meto mi cara en su pelo y cierro los ojos, apretándola contra mí. -Hace tiempo que no dormía contigo-me susurra. -Mucho-contesto, dándole un beso en la nuca.-Vete a dormir, yo estaré contigo. -Vale…-bosteza, y en poco tiempo se queda dormida. Lo cual me extraña un poco, puesto que nunca ha tenido facilidad para coinciliar el sueño. Deberá estar agotada. Creo que duro despierto unas cuantas horas, aunque no sabría decir cuanto, pues el tiempo se me pasa demasiado lento. Al final, me quedo dormido yo también. Entonces es cuando noto una presión sobre mi cuerpo y caigo a un extraño lugar de mis sueños que se parece mucho a el reino de Verena. Veo que Verena está rodeada por muchos Leos con el pelo violeta a la vez y con los ojos rojos, todo lo contrario a la apariencia de Leo. Intento reunir fuerzas, energías, pero es inútil, porque mis poderes no van. Qué extraño. No, no es tan extraño ¡estoy soñando! Pero este no es mi sueño, porque podría tener todo lo que yo quisiera, incluídos mis poderes. Un momento… ¡Estas son las pesadillas de Verena. Debo protegerla… Corro hacia ella, evadiendo el chorro de ataques que me dirige el extraño Leo. Realmente, no creo que sea Leo. Creo que si fuera Leo haría lo que fuese para protegerle, como yo, no para hacerle daño. -¡Verena!-le llamo, agarrándola de la cintura. Se remueve, nerviosa.-Tranquila… Soy yo… Concéntrate sólo en mí, no hay nada más real, salvo tú y yo.-le susurro, al oído, para que se vaya tranquilizando. -Erael-empieza a respirar entrecortadamente.-Erael… -¿Qué?-pregunto, sorprendido. -Yo…-susurra ella, mirando al frente. Pero no puedo saber qué iba a decir, porque el falso Leo ataca de nuevo, y cubro a Verena con mi cuerpo. -Eres un cobarde…-le espeto yo-Encima, haciéndote pasar por Leo y atacándola cuando está más vulnerable-apreto los dientes y el cuerpo de Vers más cerca de mí. -¿Haciéndome pasar por Leo?-pregunta, sorprendido.-Esa no es mi intención, aunque claro, no puedo culparte de que me confundas con él, puesto que él tampoco sabe que existo-se ríe, mientras le miro, perplejo. Decido que lo odio más que a Leo. -Entonces… ¿Quién eres?-murmuro yo. Él sonríe de una forma siniestra. -Ya lo descubrirás…-dice, riéndose, mientras que la imagen se va volviendo borrosa poco a poco. Estoy despierto, y Verena también. Le atrapo de la cintura rápidamente, para girarla para que me mire. -¿Estás bien?-pregunto, mientras le beso el cuello. -Sí-me contesta, parándome.-Ahora que sé que tú eres real y lo otro no, sí.-me besa un momento, dulcemente, para luego volver a cerrar los ojos. Me quedo paralizado un momento por lo que ha dicho. Pero yo no estoy tan seguro de que sea irreal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario