El frío infernal.
Erael.
Creo que esto es demasiada información en un sólo día y lo que es peor ¡en sólo dos horas!
Primero Leo y su gemelo (Karev, creo que se llama) y su maldición. Después la ida al Infierno de Verena. Y ahora esto; la hermanastra perdida de Nevada resulta ser Kate.
Ahora entiendo por qué se siente tan atraída por Verena ¿será cosa de familia?..
Es una teoría estúpida. En fin, soy una persona impaciente así que espero que esto no tarde demasiado.
Estoy viendo como la expresión del rostro de Kate va cambiando, de sorprendida a irritada.
-¡¿Por qué no me lo dijiste?!-le grita a su abuela. -¿Por qué no me dijiste que era una especie de extraterrestre?-le espeta.-¿Por qué no me dijiste que tenía una medio hermana.
-Porque no quería poneros a ninguna en peligro-responde Anteona, tranquila.
-¿En peligro de qué?-pregunta Kate, mientras todos guardamos silencio.-¿De mi destino?
-Kate, soy vieja-responde Anteona-Mucho más vieja de lo que parece.-dice-Y por eso he tenido mis propias luchas y mi vida no sólo corre peligro, si no que también la tuya, por eso llegamos a esta dimensión
-¿Cuántos años tienes, abuela?-pregunta Nevada.
-Ochocientos treinta y dos años. Bueno, treinta y tres-nos la quedamos mirando fijamente, con la boca abierta.-Ya sé que aparento menos. Envejezco con lentitud, pero envejezco, claro.
La miramos todos de piedra atentamente, me parece que nos esta gastando una broma. ¿Cómo va a tener esta adorable anciana cerca de mil años años? Me parece que es demasiado para mí ahora. Vamos a ver, una abuela de mil años y una hermanastra perdida ¿algo más? ¿Me va a salir un grano de algodón de azucar? Hmmmm… Bueno, voy a escuchar a ver si así, me entero de algo.
-Vale, veamos-empieza Anteona-A ver, he tenido muchos años de experiencia para darme cuenta los poderes que tengo y también a cómo usarlos.
Es oficial; no hay nadie normal.
-Vale, ahora bien, si queréis saber la razón por la que me siguen, bueno, es por que trabajaba con Lady Akriel.-dice, mirando directamente a Leo.
-¿Mi madre?-pregunta Leo, con los ojos muy abiertos.
-Tu madre-dice Anteona, asintiendo.-Digamos que fuimos aliadas.
-Pero mi madre…-empieza Leo, carraspeando.
-¿Tu madre es joven y hermosa?-se ríe Anteona.-Es lo que quiere hacer ver. En realidad, somos de la misma edad
-¿Y cuántos años tenía mi madre-pregunta Kate, pero después mira a Nevada-…es decir, nuestra madre?
-Cuando murió tenía treinta años-sonríe Anteona, con tristeza.
-No me cuadran mucho las cuentas-replico yo.
-Ya os he dicho que gente como yo envejece lentamente.-explica ella-La tuve con sentecientos ochenta y ocho años.
-Sigue sonando muy raro-dice Leo.
-Bueno, pues es la verdad-replica Anteona, con una sonrisa.
-No se ofenda... Pero no la veo de aliada de mi madre-dice, Leo con una media sonrisa.
-Era joven...-dice, mirando al techo con expresión melancólica.-Y no era igual que ahora.
Después de unos minutos de silencio nos mira, y después a Leo.
-Yo tenía vuestra edad.-dice la mujer, carraspeando.-Nosotros, bueno... éramos un grupo de adolescentes como vosotros. Especiales. Pero se nos fue de las manos demasiado rápido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario