miércoles, 26 de septiembre de 2012

Bipolar y futuro

Hoy, han aparecido de nuevo sobre mis hombros Virus ángel y Virus demonio, las dos están de acuerdo de que es mejor fastidiar mi conciencia…
-¡Eso no es verdad!-protesta Virus ángel.

…a darme una respuesta clara. Pero, ¿me vais a dejar narrar tranquila?

-Si mientes, ¡no!-me espeta Virus ángel.

-Venga ya ¿más mentiras? Suficiente ya se engaña a sí misma.-sonríe Virus demonio, perversamente.

Y como decía, dándome la tabarra. Sé que las echáteis de menos, yo más, os lo aseguro (ironía, ironía…)

-Cada vez me cae mejor-observa Virus demonio. Virus ángel le da una colleja.-¡Au! ¡Los ángeles no dan collejas!

-¡No le des tú alas!-le regaña Virus ángel.

Pero, no trata del mismo tema (o sí, depende de qué punto de vista…) trata de otra cosa totalmente distinta, que me la voy a guardar y no la voy a decir, lo siento en el alma.

-No creo que eso te…-empieza Virus ángel.

¿Te meto en una jaula para pájaros?

-Está bien, ya me callo-masculla ella.

Así me gusta.

A todo esto. ¡Ya soy mayor de edad! Tengo los 18 años ya, y no, no me siento distinta. No me han crecido los pechos milagrosamente, ni he adelgazado ni crecido. Para eso necesitas cirujía estética o alguien aburrido que te estire, no los 18.

Lo que sí debo darme yo cuenta es a elegir lo que quiero para mí, estoy aconstumbrada a que me lo den todo hecho, así que debo aprender a hacerlo yo, y sobre todo, a hacerme a mí misma. ¿Por qué? Porque todavía me queda mucho por saber y quiero que mi voz tenga sentido, y que cuando grite algo, se me entienda.

-¿Te das cuenta de que eso no tiene ningún sentido?-me espeta Virus demonio.

A ti también te meteré en una jaula para pájaros ¿sabes?

-Jejejeje-Virus ángel se ríe. Virus demonio le dirije una mirada iracunda.

No juguéis con fuego… Y sobre todo hoy…

-Está bien, ya nos callamos-dicen las dos, al unísono.

Por fin en algo que estáis de acuerdo, chicas.

Como decía, debo crearme, y aunque será complicado, primero debo buscar respuestas.

-Para eso nos tienes a nosotras…-dice dulcemente Virus ángel.

Oh, oh… Bueno… chicos… hmm… debo ir a… ¡ADIÓS!

-¡EH, ¿A DÓNDE TE CREES QUE VAS, SEÑORITA?-grita Virus demonio, mientras sigo corriendo.

Pd:Gracias por todo, Katia…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Ellos.

Yo, que morí de amor
<br>
nada más verte.
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Yo, que en tus ojos
<br>
encontró, aquél rastro
<br>
de luz, en tu negro corazón.
<br>
Yo, al que el amor dejó
<br>
a ciegas, que vaga en la
<br>
oscuridad, pero sin velas.
<br>
Yo, que luché en todas las
<br>
batallas, que caí a todas tus
<br>
flechas, que renuncié a mi
<br>
alma, para estar al tu lado y
<br>
convertirme en mi propia y
<br>
más mortífera arma.
<br>
Me duele la cabeza de tanto pensar en ti
<br>
y me duele el corazón de tanto
<br>
amar.
<br>
Yo, que subiría a el mismo cielo,
<br>
por ésa escalera, que sólo existe
<br>
en tus sueños, para traerte un
<br>
uno de los luminosos cabellos de
<br>
Helios.
<br>
Que agarraría el manto de Selene,
<br>
pues con ello serías más bella
<br>
y te traería todo el brillo de sus
<br>
estrellas, para que tus ojos brillen
<br>
como todas ellas.
<br>
Tú, que eres Luz y Sombra, que
<br>
por donde pasas dejas rastros
<br>
de tu alma, compleja y extraña.
<br>
Tú, que tienes la dulzura y la fría
<br>
hermosura, pintada en el rostro.
<br>
Tú, que te han roto el corazón
<br>
tantas veces, que sientes como
<br>
algo en ti se muere, que tienes
<br>
miedo de dar tu corazón y
<br>
volver a romperte.
<br>
Tú, que me amas y me odias,
<br>
abriendo una brecha abismal
<br>
entre nosotros.
<br>
Que intentas por el Mal
<br>
consumirte, pero yo sé
<br>
que el viento te susurra
<br>
y que el Bien es tu causa
<br>
aunque creas lo contrario.
<br>
Tú, la reina de todos los reinos,
<br>
la hada más bella entre ellas,
<br>
el ángel con alas negras y
<br>
el corazón lleno de pena.
<br>
Yo, que seré el "y comieron
<br>
perdices" de tu cuento de hadas.
<br>
Yo, el que puso final a tus males,
<br>
pero que tú quisiste recuperar.
<br>
Tú, que tu orgullo rechazó
<br>
mi ayuda, y que mi espada
<br>
sigue luchando por una causa
<br>
que no es la suya.
<br>
Yo, que te he salvado ahora,
<br>
casi sin pensarlo de ése
<br>
Dragón que llora hielo en
<br>
tu maltrecho corazón…

Mi propio reino (LI)

Jugando con las Sombras.
Ventisca

Acabamos de terminar el instituto por hoy.
Estamos caminando detrás de Collix, que camina en círculos, alrededor de una tubería abandonada, entonces nos mira.

-¡Ya sé!-exclama, sobresaltándonos a todos.-Ya sé la forma de acabar con el control mental.

-¿Cómo?-pregunto yo, prestándole atención.

-Pues mira, como hemos descubierto, Verena tiene un canto parecido a las sirenas ¿no?-pregunta Collix. Todos asentimos.-Verena cantará y tocará el bajo, Karya la guitarra, Sheanne el piano y tú, Ventisca -dice, mirándome- tocará la batería.

Asiento con la cabeza.

-Ese es un instrumento parecido al que hay en mi reino-digo, asintiendo de nuevo-Creo que podré.

-Entonces, os explicaré el plan ¿todos conformes?-pregunta Collix.

Asentimos todos, mientras nos empieza a relatar el plan. Hipnotizarlos mientras Leo y Erael van a acabar con Karev. Bien, hasta ahí, guay.

-Hay que entrenar ahora. Pomnos en situación, Nevada-dice Collix, guiñándole un ojo. La dejo a ir casi de mala gana.

-¿Qué hago?-pregunta Nevada a Collix.

-Tócame la cabeza y imagina que estás en el baile, así crearemos una ilusión. Materializable y realista, así que tened cuidado.-Collix cierra los ojos, mientras sostiene su bola de cristal y Nevada le pone la mano en la cabeza.

Todo a mi alrededor empieza a dar vueltas, me dan naúseas y empiezo a sentirme como si estuviera enfermo, pero todo pasa rápido.

Todo es tan real que me siento como si estuviera en el instituto de verdad. La música suena a todo volumen, tanto que me desconcentro. Me duele la cabeza por el ruído, así que procuro dejar la mente en blanco (aunque desisto pronto, ya que no puedo dejar de pensar en si podremos acabar con el control de Karev de una vez).

-Bien…-susurra la voz de Collix desde fuera de la visión, pues no veo ni a Collix ni a Nevada, solo a el resto. -Bien, chicos, os iré guiando uno por uno para que veais que debéis hacer en la situación prevista. Ésta, es sólo una simulación, pero os aconsejo que la sigáis al pie de la letra ya que unos segundos pueden hacer que falle el plan-susurra Collix, no siendo especialmente alentador.-Leo, Erael, seguid los pasos iluminados que veréis a continuación.-dice la voz de Collix, y es, efectivamente cuando se ilumina el suelo, para que Erael y Leo puedan seguirlo.

Veo como Erael y Leo se alejan, y noto como Verena posa los labios en su nuevo y misterioso anillo. Me suena mucho… En fin, no hay tiempo de hablar de joyas.

 -Vale…-dice la voz de Collix.-Ahí están los instrumentos que debéis usar. La canción os la pasaré mentalmente para que podáis escucharla y haceros una idea.-Noto como empieza a sonar una extraña y pegadiza melodía en mi cabeza. Ya he localizado la batería y estoy memorizando cada uno de sus golpes.

 -¿No es muy…?-masculla Verena.

 -¿…"sexy"?-completa Sheanne, con mala cara.

 -Precisamente es que debe serlo-replica la voz de Collix.

 -¿Estás seguro de que no es algo que ha inventado tu retorcida y pervertida mente?-pregunta Karya, con una ceja alzada, ligeramente divertida. Collix suelta una carcajada tan estridente mentalmente, que hace que me de dolor de cabeza repentinamente. Cuando cesa de reír, suspiro de alivio, porque con su risa, se ha ido mi dolor de cabeza.

 -Ojalá fuera eso-comenta Collix.-Pero todo esto es debido a lo que el poder de la voz de Verena y de Sheanne tienen sobre el resto-explica.

 -¿Sheanne?-alzo una ceja, mirando a Sheanne.

 -Sí. Me habéis pillado…-contesta él, mirando ruborizado al suelo.

 -La atención principal recaerá toda en Verena, por eso mismo, como la canción dura no más de cinco minutos, debemos darnos prisa y reorganizar la mente de los alumnos, así, si tenemos tiempo, iremos a ayudar a Leo y a Erael.-sigue explicando Collix.-¿Todo entendido, incluído vestuario?

 -Sí-decimos todos al unísono. Ahora, aparecen Leo y Erael con una exhalación.

 -Oye, lo de los monstruos imaginarios, sobra-le espeta Erael a Collix, mirando al techo.

 Collix ronronea.

 -Era para divertirme y probar cómo se siente ser un Dios. Se hace algo de silencio y Collix añade: -¿Preparados para mañana?-inquiere Collix.

 -¡¿Mañana?!-exclamamos todos, incluída Nevada desde el otro lado.

 -Hay folletos por todo el instituto, es imposible que no os hayáis fijado…-dice Collix-Oh, mierda… ¡No os habéis fijado! Suspiro. -Toca noche a base de café-mascullo de mala gana, cuando todos me dan la razón. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Traidor.

Nunca te robaré un beso,
Nunca te mostraré estos
versos.

Nunca me verás en público
admitir amarte.
Nunca permitiré que me ates,
pese a todo, mantendré la
esperanza de que algún día
llegues a amarme, con cada uno
de mis defectos, son sólo hechos.

Podrás besarme, de buena gana
aceptaré, pero deberás antes
romper ese lazo, esa unión,
o si no, quedar como un villano,
como un auténtico, traidor.

viernes, 14 de septiembre de 2012

-

Estoy de los nervios, como cada vez que no puedo controlar algo.
Aún no han puesto las clases, ésto quiere decir que voy a tener que esperar (seguramente) a el maldito lunes para saber en qué clase he caído, y conociéndome, quizás (solución inteligentemente tonta) tendré que ir de puerta en puerta, diciendo: "Hola, me llamo Virus (Apellidos) y soy de primero de batx, ¿aparezco en las listas?"
<br /> <br />
Lo gracioso es que quiero empezar en cuanto antes, pero sé que me voy a cansar rápido, aún así espero por Dios, caer en la clase de Gatito, al menos tendré a alguien que conozca y ya sería un verdadero premio si cayera en clase de J.

J es muy buen amigo, aunque… Bueno, no me apetece hablar demasiado de ello, porque me deprimo, básicamente.

Espero… No caer sola ni con ningún idiota de mi antiguo instituto.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Mi propio reino (L)

Luminosa verdad.
Collix

-…pues eso es todo.-dice, resumiendo Verena.

Me toco el pelo, pensativo. Sé más de lo que dice. Será porque el destino también me susurra cosas de lo más interesantes.

-Bueeno…-empiezo, haciéndome el interesante.-Yo sé más de lo que ha soñado.-sonrío.

-¿Qué has visto?-pregunta Verena, con la cabeza apoyada en el hombro de Erael, mientras que Leo le agarra la mano.

-A parte de todas en ropa interior-digo, de broma. Aunque, Verena se ríe, pero a los demás me miran, amenazadoramente.

-Habla, antes de que te arranque la cabeza-me espeta Erael, posando delicadamente los labios en la frente de Verena.

Yo trago un poco de saliva, mientras puedo ver como Erael me observa.

-Está bien, tampoco hace falta que te pongas así.-contesto, mirando al frente.-Lo que sé de él es que a parte de ser un par de cosas de él, pero es un pez gordo aquí, es uno de los miembros de el grupo que representan en la tierra.

-¿Qué significa?-me pregunta Nevada.


-Que si nos habla a Verena y a mí es por algo.-replico yo, impaciente.-Vamos a ver-carraspeo levemente.- Él ha decidido que nos guiará para vencer a Akriel.

-Genial ¿no?-me dice Verena.

-Pero-digo, cada vez más enfadado por no escucharme.-Pero, tenéis un problema, vais a caer en su trampa, en la trampa de Akriel.-señalo con la nariz a Leo.

Camino hacia mi habitación, buscando mi bola de cristal. Agarro la bola con fuerza y cuidado.

Voy hacia el salón de nuevo, en el que me mira todo el mundo con incertidumbre. Me muerdo el labio, y miro a Verena.

-Acercaros, Erael, Verena, Leo.-les digo, haciéndolos venir con un gesto.

Veo cómo se van acercando hacia mí.

-Tenéis que tocar la bola, para que pueda ver vuestro futuro.-les miro seriamente-Sólo veré las cosas relacionado con la madre de Leo.-carraspeo un poco-Pero debéis saber que el futuro siempre puede cambiar, sólo veré la parte del abanico que me deje ver-añado, en voz baja.-No tenéis nada que temer…


Veo como asienten, y posan los tres la mano en la bola de cristal. Comienzo a conectar mentalmente la bola con mi propia mente.


Para ver el futuro a través de la bola, debes crear un enlace, una especie de unión entre la mente y el futuro.

Esto hace que yo tenga la información necesaria, para poder entrar en la la puerta de el destino.

A ver, lo explico… Hay distintas puertas del destino, y yo lo que hago es conseguir la "contraseña" de ésa puerta, porque no se abren todos con la misma. No todas las puertas se abren con la misma llave.

A medida de que voy buscando la puerta, noto ese característico olor a manzana. Mis ojos se vuelven blancos, con niebla (literalmente, con nubes que tapan mis iris, como el sol). 

Me froto los ojos, a medida que siento que estoy flotando. Aterrizo en el suelo y echo a caminar, mirando a todos lados.

Ya no estoy en el salón del piso, sino más bien en un oscuro pasillo, no puede resultar nada bueno. Me pone nervioso de más, tengo miedo a la oscuridad, pero no es eso lo que me preocupa.


Sino toda esta oscuridad, y encima, la puerta es aún más oscura. Esto puede significar un futuro terrible para ellos o para Akriel.


Camino hacia la puerta, toco el pomo de la puerta. Ésta se abre sin más, cuando susurro la contraseña.

-"El reflejo de la luz"-susurro.

Camino dentro de el pasillo, mientras miro a mi alrededor.

Hmmmmm…

Estoy en el piso. Las chicas caminan de un lado para otro, vestidas de gala.

-¿Dónde está Verena? Tarda demasiado-dice Karya, que está realmente hermosa, con un vestido negro, con un estampado floral en una esquina del pliegue del vestido.

-No lo sé, tarda demasiado-dice Nevada, que tiene un vestido azul claro con unas estrellas por el vestido. A medida que se Nevada se mueve, parece que las estrellas se mueven con ella.

-No lo sé-suspira Kate, que tiene un vestido mitad violáceo, mitad negro.

Por supuesto, ellas no pueden verme, porque es sólo un reflejo del futuro, nada más.

Camino a lo largo de la sala, preocupado por lo que pudiera haber pasado. Me dijo hacia la habitación de ella, así que traspaso la puerta.

Cuando la veo vestirse, traspaso la puerta, ruborizado. Bueno, al menos está bien y he visto cosas a las que Leo y Erael me hubieran dado una paliza.

Me dirijo fuera, cuando sale ya vestida con un vestido rojo con pliegues y ajustada. Se pone un cinturón, que se le ciñe más al cuerpo.

-Ya podemos irnos ¿no?-pregunta, mientras las chicas se terminan de arreglar.

Cuando salen por la puerta, aparece mi yo del futuro.

Francamente estoy muy bueno con un traje blanco y una corbata negra, le ofrezco un brazo a Karya, que, lo coge de mucho gusto.

Aparece también Ventisca detrás de mí, también elegantemente vestido, con un vestido azul a juego con Nevada.

Me meto las manos en los bolsillos, empezando a caminar detrás de Kate y Verena.

-Recordad que yo soy el cebo-se dirige la Verena del futuro a el resto-Si pasa algo, iros a avisar al resto, ¿vale?

-Pero…-empieza Nevada, frunciendo el ceño y sin estar muy convencida.

-Ya lo hemos hablado y todos lo prometísteis-los reprende ella.

-Está bien…-farfulla Ventisca- Pero ya te hemos avisado.

Cuando cierra la puerta el Collix del futuro, mira en mi dirección.

-Ya te aviso que no verás todo, es más, creo que deberías verlo, en persona. Así que, será mejor que…-me susurra el Collix del futuro.

Nevada se gira, para mirar a el Collix del futuro.

-Collix, ¿estás hablando solo?-inquiere ella.

-No, qué va-sonríe Collix del futuro. No es muy convincente, nunca se me ha dado bien mentir.-Ven-me susurra mi otro yo por lo bajo.

-Qué…-murmuro por lo bajo, mirando todo esto. Las luces me dan directamente, que hace que me quede ciego momentáneamente, me recupero poco a poco de la ceguera por sorpresa que me ha atacado.

Todo está demasiado brillante hasta para un luminoso como yo.

-¿Listos?-susurra la Verena del futuro.

-Listos-dicen todos al unísono.

-Todo el mundo que siga el plan-dice Verena.

Asienten todos con la cabeza ¿tan compenetrados parece que estamos siempre?

-Vamos a ello.-susurra Verena.

Logro ver a Sheanne encima del escenario, con tres chicos más. Está tocando una cosa que parece ser un piano, mientras que los otros dos tocan dos guitarras y otro aporra una cosa que se llama bateria, a una de las guitarras sólo que a una le faltan dos cuerdas. Bajo, creo que lo llaman. Verena y Karya están locas por conseguir uno.

Sheanne empieza a tocar algo, y para mi sorpresa, empieza a cantar. Es una balada romanticona, no estoy muy atento de la letra, precisamente…

Me froto la frente, lo que hago siempre que estoy nervioso.

-Más allá de todo límite de tus sueños…-entona, que la verdad, no lo hace mal, Sheanne-Más allá de toda esta realidad, más allá de todo lo que te dañe, más allá de los que se crean nuestros dueños…

Es cuando sucede algo inesperado, pero que a la vez, no me sorprende; La gente, osea, los alumnos, empiezan a demostrar sus poderes y de nuevo parecen zombies, incluídos el guitarrista, el batería y el bajista.

Verena corre al escenario, derribando a los chicos, y cogiendo el bajo con fuerza, a la vez que propina una fuerte patada al estómago con una de sus botas negras de tacón. Sus ropas prenden en llamas, y dan lugar a un uniforme de combate algo ceñido y provocativo, un corsé y unos pantalones ceñidos. Karya hace lo mismo y le arranca literalmente la guitarra a uno de los chicos, aunque ella, para mi decepción, no cambia sus ropas. Ventisca coge las riendas de híbrido entre tambores, bombos y platillos.

-¡DALE, SHEANNE!-grita Verena, cuando él empieza a tocar una animada canción.

Mientras tanto, Kate y Nevada corren a cerrar las puertas y se quitan de nuevo a unos cuantos monstruitos adolescentes de encima.

Hay algo que me hace gracia y es lo que Kate exclama al ver a la animadora tucán:

-¡KAKAKAKAKA!-dice, lanzándole un rayo.

Y es cuando algo tira de mí. El destino ha decidido que he visto más que suficiente, pero creo que me voy haciendo una idea más o menos fija, y sé un plan al que atenerme.

El destino, me empuja rápidamente a la fuerza por la puerta de salida.

Me caigo al suelo, cuando choco directamente con el presente.

Qué porrazo…

Veo mis ojos reflejados en el cristal de una estantería cercana, ya se han disipado las nubes de éstos ¡cómo me alegro!

-Te has quedado un buen rato como embobado-observa Karya, mirándome desde el sofá.

-¿Has visto algo?-dice Verena, retirando la mano de la bola de cristal, a la vez que Erael y Leo.

-A lo largo de mi corta vida, muchas cosas. Y bonita marca de nacimiento…-replico mirando a Verena, con una sonrisa.-Pero ya tengo claro qué plan necesitamos para restaurar las mentes de los alumnos… Escuchad…



 
  

martes, 11 de septiembre de 2012

Demasiado tarde.

Ya es demasiado tarde para todo
y demasiado tarde para nada.

Ya es demasiado tarde para detener
el proceso, en mí se esconde,
ese precioso secreto.

El orgullo traicionó a mi alma pura,
ahora debo correr para no perder
mi sangre y no transformarme
en algo que no soy.

Ahora debo sentirme libre, para
luego darme cuenta de que estoy
atada.

Ahora debo coger todas mis piezas
rotas, y guardar mis lágrimas
para que no quede de mi culpabilidad
ni una gota.

Ahora me transformo, y tengo
que girar la cara, para que no
veas las mentiras que esconde
mi rostro ya demacrado.

Cuánto talento desperdiciado,
en un lugar en que lo bello
es despreciado.

Luchar por una causa justa,
y no saber el por qué de mi
lucha.

Amar sin saber y ser de nuevo,
tu reina del drama.

Me traicionó mi calma y este
dolor hizo que me tragara
mis ganas de darle al
destino, una patada en la
espinilla y irme por dónde he venido.

La miseria hace que no quede más
que ira, en un corazón endurecido
por un fatídico amor, causa y efecto
de una segunda vez.

Tiemblo de un frío que ya mi piel
insensible no siente, de un amor
extraño y masoquista, que dejó
en mí, una maquiavélica sonrisa.

Miedos y sombras viven en mí.

Tratas de sacar a la luz mis temores
¿qué quieres que haga? No te entiendo.

¿Qué quieres de mí? ¿Quieres que te odie
o que te siga?

¿Soy una buena persona o simplemente
es una de mis múltiples facetas?

Y es que ahora que te has ido, te has dejado
algo en mi interior...

Tus demonios.


domingo, 9 de septiembre de 2012

-

En el sueño de lo eterno,


En el beso perfecto


En una noche sin defecto


En el verso efímero.


En el latido incorrecto


En el momento inadecuado


Solo brillantemente diferente


Peligrosamente influyente


Maquiavélicamente contagioso


Sin un rastro de algo cándidamente


hermoso, la dulce muerte de


un corazón envenenado,


como un cielo sin estrellas


con una sonrisa dulce, yo


te maldigo, enfermedad


endemoniada, una respuesta


de una persona acomplejada,


te odio, amor enmascarado,


minimamente exagerado.


Pero a la vez te amo,


y esos dos sentimientos


encontrados, produce


indiferencia, en mi corazón


perpetuamente dañado…

sábado, 8 de septiembre de 2012

Mi propio reino (XLIX)

En el centro de todo lo malvado; yo.
Verena.

-Dime lo que tengas que decirme ya, oscura-le digo despectivamente, con los brazos cruzados.

-Oh, pero si tienes el mismo carácter que tu padre-observa ella, ladeando la cabeza.-Un buen rey.

-Dime algo que no sepa-le espeto, cuando sigo mirándola.

-Te ofrezco un trato-prosigue, sin hacer caso de mi pulla.-Te doy la alma de mi hijo... a cambio de la tuya.-me tiende una mano-Sólo debes venir conmigo...-dice.


Estoy apunto de coger su mano porque algo me atrae hacia ella, algo fuerte, algo demasiado fuerte como para resistirlo, algo que me dice que debo ir con ella, que debo confiar en lo que dice, y…

-¡Verena! ¡NO!-escucho una voz familiar a mis espaldas. Es Leo. Leo me echa hacia atrás y algo aparece, como una barrera de oscuridad gigante, que nos protege.

Pero la reina no tiene dificultad para traspasarlo, no sé si es porque es un holograma o simplemente por sus poderes.

Leo me mantiene abrazada, protegiéndome con su cuerpo. Tiene un rostro desconfiado, mientras mira a su madre. Ella por su parte, parece aburrida, deshace el muro de sombras con un gesto.

Procede a atacar a su hijo, que evade rápidamente, pero que le cuesta hacerlo. Leo cae hacia atrás, cuando veo que Akriel se acerca a él, me pongo delante.

-¡Aléjate de él!-grito yo, lo más fuerte que sale de todo el aire de mis pulmones.

-¿Por qué?-sonríe ella, con dulzura. Pero a mí no me engaña en absoluto…-Después de todo, es mi hijo ¿no?

No respondo. Le lanzo una llamarada, que parece que no le daña, sino que desaparece con el contacto de la piel de la reina diosa.

Me la quedo mirando, desconcertada. Después, acerca un dedo a mi frente, lo cual hace que queme su dedo, pero no parece inmutarse.

Me va entrando cada vez más sueño, hasta que hace que me desplome al suelo…

-Pronto nos veremos, reina Verena.-Su voz es sólo lo que escucho, a medida que voy perdiendo la consciencia-Pronto…

Estoy sumida en un extraño sueño que está lleno de sombras y un campo de oscuridad, que me pone los pelos de punta.

Camino por este, intentando buscar la salida de mis sueños, que me ponen nerviosa.

-¿Dónde estoy?-murmuro por lo bajo entonces, cuidadosamente por si veo algo que pudiera dañarme, o que turbara esta "paz" aparente.

Soy consciente de que estoy soñando, pero todo esto es tan real…

Una brisa que lo recorre todo de arriba a abajo, trayendo esencias nuevas a mi nariz y…

Un momento… ¿Qué es eso? Observo como se acerca una montaña viviente de sombras, que hace que me estremezca momentáneamente.

La masa se va volviendo cada vez más una forma humanoide. Ésta, va formando a una mujer; Akriel.

-¿Sabes?..-empieza ella.

-Sé muchas cosas e ignoro demasiadas.-le replico, con unas ganas terribles de salir de aquí y fingiendo no estar aterrada.

-….me recuerdas a mí-dice, sin hacerme caso. Sus hermosos ojos castaños parecen reflejar dolor, pero una extraña sonrisa suaviza levemente sus rasgos, aunque sigue pareciéndome aterradora y maquiavélicamente hermosa. Aunque sea unos años mayor que Anteona, no aparenta ni los treinta-Orgullosa, testaruda, cabezota, ambiciosa…-sonríe-Y también tu belleza.-Ladea la cabeza, haciendo una caída de pestañas.

-Es que ya estas vieja, y por eso te ves reflejada en las más jovenes-le espeto.-Nunca seré como tú…

-Puede que no-admite Akriel-Pero te estás corrompiendo cada vez más, y lo notas… Yo puedo librarte de eso, pero a cambio tendré que matar al chico aéreo.

Por un momento, he estado tentada de aceptar el trato, pero esas palabras se me han clavado en el pecho, como puñales.

Es verdad que estoy cada vez más lejos de ser la Verena que antes era, ¿por qué? Porque algo se está rompiendo dentro de mí y es algo que a veces, no tiene solución. Sólo que soy buena, y los buenos no cambian tanto. Además, mi alma es fuerte.

Pero es cierto que hay cosas que no puedo soportar. Pero, ¿significa eso que deba renunciar a la vida de alguien que más quiero en el mundo y que siempre ha estado ahí para ayudarme? No, son sus sentimientos hacia mí lo que me pertenecen, no su vida. Además, no sé que haría si perdiese a Erael, creo que volverme loca y matar a todo el que se me pusiera por delante e intentara parar mi venganza.

-No. Lo siento pero…-Algo sucede, veo una luz, alguien poderosísimo se acerca, y Akriel desaparece, como si tuviera miedo, de algo superior a ella.

¿Quién puede asustar tanto a una diosa? Sea como sea, le debo mandar flores.

Veo que es un celestial. Tiene los ojos verdes, el pelo pelirrojo y unas alas blancas, con un brillo dorado en las puntas. Es alto (quizá rondará el metro ochenta, no estoy segura…), y no aparenta tener uno o dos años más que yo. Aunque ya lo he visto antes, sigue pareciendo absurdamente hermoso, demasiado… Simplemente; brilla con luz propia.

-Verena, te dije que…-dice, posándose con una actitud severa y serena en el suelo.

Él también desprende un aura atrayente, pero en su caso, no irradia sombras, sino paz.

Echo a caminar, pero me impide pasar, siendo escalofriantemente rápido y lo que hace, que casi me quede en el sitio.

-Hasta que no sepa quién eres, no pienso hacerte caso-le digo, muy seria.

El arcángel (que es lo que me da la impresión que es) esboza una sonrisa de media luna.

-Tu sensatez te honra, reina de los cálidos-inclina un poco la cabeza, en señal de respeto.-Me llamo Aishi Khoru, y soy uno de los primeros celestiales, a la par de un ángel guardián.

Parece muy orgulloso de ello…

Me quedo quieta, esperando a que me diga algo. Y no me caracterizo por ser paciente precisamente.

Me echo el pelo hacia atrás, y espero a que hable.

-¿Me vas a decir a lo que has venido?-le replico, mientras le miro frunciendo el ceño.

-Los reyes deben ser pacientes-me reprende.

-Y los caballeros deben estar siempre en tensión por los peligros que los rodean.-digo, bostezando levemente.

-Hmmm… Akriel, tiene miedo de la profecía-dice Aishi Khoru, el Guardián con nombre extraño.-Y por eso, como sabe que si uno de los tres muere (o Erael, o Leo o tú), la profecía no llegará a cumplirse.

-Hmm… ¿Cómo lo sabes?-inquiero, alzando una ceja en esto.

-Te diré algo que bien sabes, las almas no sólo son los seres más sinceros, también son la prueba verdadera, que la verdad, en sí misma, existe.

-Me estás citando a Hades, el primer portador de Zar'ecka.-murmuro por lo bajo, tocando mi colgante.

Él sonríe con amabilidad.

-Un buen chico, no perdió su humanidad en ningún momento.-dice él, observándome-Me recuerdas a él mucho. Orgulloso, astuto, excesivamente impulsivo…-parece reprenderme, pero después sonríe-Pero también tenía un buen corazón y eso hizo que nunca perdiera su esperanza… Ni su humanidad-su sonrisa se ensancha.

-¡Pero si eso fue hace novecientos años!-exclamo.

Él me mira serio, pero con una mueca divertida.

-¿De verdad te sorprenden todavía los seres longevos, conociendo a tanta gente?

Asiento con la cabeza, sonriendo.

-Yo fui uno de los Primeros-me contesta-Soy tan viejo como la Tierra, yo me formé junto a mi hermano, el primer demonio.-dice, suspirando.-Para mí, aunque formes parte de una raza longeva, tu vida sería una especie de suspiro, tan sólo eso.

-Pues no tienes arrugas.-observo.-Es más, no pareces ser mucho mayor que yo.

Él sonríe.

-Porque a diferencia de ti…-me eleva un mechón de pelo. Pongo cara de malas pulgas-…yo cuido mi aspecto.

-Eso ha sido un golpe bajo-farfullo por lo bajo.

-Aunque controles el portal entre la vida y la muerte, eres muy inocente aún. Por eso es divertido meterse contigo.-sonríe él. Yo frunzo el ceño, sin encontrar la gracia.-Bueno, es hora de devolverte a la realidad. Creo que pareces estar en coma, ahora mismo, ya sabes que estaré siempre en tus sueños para guiaros, jovencita. Y recuerda, nunca te dejes engañar por Akriel, Verena…-Me da unas palmaditas suaves en el rostro.

Escucho a gritos mi nombre, mientras siento como me zarandean.

-¡Verena!-grita Erael, y en un ataque por sorpresa, me agarra por la cintura y me abraza muy fuerte.

-Erael… Aprietas… Demasiado… No puedo… ¡RESPIRAR!-de inmediato me suelta aunque me mantiene sujeta de la cintura, en actitud posesiva, y los miro a todos.-Buenas tardes-replico, como si nada.

Nevada con los ojos hinchados; Ventisca con el rosto preocupado; Karya mordiéndose las uñas; Collix sonriendo (este seguro que lo ha visto todo); Sheanne con una cara imperturbable; Kate con un rostro de culpabilidad y preocupación; Leo y Erael, preocupados y pensando, seguramente, la mejor forma de matarme sin dejar rastro.

-Pero ¿qué estáis mirando?-les digo, sarcástica y con una media sonrisa.

-Eres idiota, Very-me espeta Nevada y corre para sentarse delante de mí. Otra que pretende matarme con un achuchón…-Pensamos que no te despertarías nunca…-La aparto con suavidad, algo preocupada, por miedo a que por mi culpa le haya hecho daño, con ese sentimiento familiar, mientras observo su rostro congestionado. Pero me recompongo con rapidez, recuperando una sonrisa llena de sarcasmo.

-Pues habéis tenido mala suerte, aquí estoy, vivita y dando más por culo que nunca.-sonrío, mientras cojo la mano de Leo de modo de ayuda para ponerme en pie. Me tambaleo, y es Erael el que me sostiene como con un acto reflejo. Estoy muy mareada, demasiado… Después me dirijo a Kate, a tropicones-Gracias por avisarlos, fuiste muy valiente-le acaricio el rostro, lo que hace que aparezca un rubor en sus mejillas.-A veces pedir ayuda es lo que le hace al guerrero más valiente.

-Un poco más tarde y podrías estar muerta-susurra ella, mientras me abraza de forma sincera y tierna. Me doy cuenta de lo que soy para ella. Algo más que una chispa de fuego. Pobrecilla…

-Pues aquí estoy.-suelto una carcajada.-Nadie humano puede vencer a una diosa, pero sí la puede asustar un ángel poderosísimo, lo cuál resulta de lo más desconcertante.

-¿Un ángel?-pregunta Leo.

-Un arcángel, más bien-responde Collix por mí. Dejo que Erael me abrace de nuevo.

-Será mejor que vayamos a casa y os cuente lo que he visto, porque aún estoy algo atontada-digo, aún con una sonrisa.

Mientras vamos hacia casa no puedo evitar pensar en el trato de Akriel y en lo que me ha dicho Aishi Khoru…

Eso produce que me estremezca. Pero observo a esa pandilla de locos que llamo amigos y me doy cuenta de que nunca estaré sola.

Sonrío.

viernes, 7 de septiembre de 2012

-

Tengo que llegar a ti como sea,
correr en círculos, hundirme
entre las mareas.

Tengo que llegar a ti como sea,
pero cada vez que me acerco,
te alejas cada vez más.

Te convertiste en más que
un amor, una necesidad,
la de tenerte y dejar de
buscar, de coger y
hacer una bola de papel
con la realidad.

Acabé volviéndome loca,
sucumbí al dolor, pero
creo que es mejor así
prefiero el dolor, a creer
que mi alma te pertenece,
pero ya es mía, el trato se acabo
con el fin de nuestro romance.

Tú haces que mi alma grite
y pida clemencia.

Te llevaste mi cordura, a la par
de mi inocencia.

Te llevaste mi  tiempo y mi
edad, no quiero estar así,
nadie quiere una guerra como ésta.

Prefiero quedar a merced de mis
demonios, antes de que estar entre
tus brazos de mí.

Aunque por mucho que lo intentes,
no te mereces mi odio, mi indiferencia,
será tu peor y cruel castigo.



Para ti, sé que te va a molestar, en parte lo pongo por eso.

Además, de que te pega la jodida canción.

Mi propio reino (XLVIII)

Idiomas prohibídos
Kate.
Verena y yo estamos sentadas en un banco, en un sitio alejado de la ciudad, donde es imposible que venga nadie, porque está desierto. Me está explicando los métodos que usan los guerreros, dentro de su reino.
 -Verás, a la hora de luchar, se debe fijar uno es en el idioma-explica ella.-Según qué hable luchando el contrincante, conocerás sus puntos débiles.-dice, ofreciéndome una mano para que me levante.

La cojo y me suelta, no dejándome muy apartada de ella. Me da un vuelco al corazón.

-Esto es algo que no puede salir de aquí, sólo cierta Élite de caballeros lo sabe-me mira, como advirtiéndome-Ni Ventisca lo sabe, sólo lo sabe Leo y Nevada, de todos ellos.

 Observo a Ventisca, que está luchando valientemente contra Sheanne.

 -¿Se lo enseñarás a Ventisca? 

-Puede ser-observa el cielo, como si fuera la primera vez que lo ve.-Pero-añade.-Ahora, no. Te toca a ti ahora.

 -Y… ¿qué idioma es el más interesante?

 La miro atentamente, sin saber nada más que decir, sólo hago observarla. Pero no parece estar nerviosa, sino excesivamente tranquila, lo que hace que sea yo la que se ponga nerviosa. No soporto estar quieta. Me mira largamente. Tras esto, esboza una media sonrisa.

 -El idioma de los muertos es el más interesante de todos, sin duda alguna.-dice ella, como explicando lo más normal del mundo-Susurran, te espían y hablan de ti y tu pasado, porque, aunque estén muertos, tu pasado es su presente y lo será para siempre. Pero eso te martiriza, incluso llega a corromperte o hacer que hagas cosas de las que no estas orgulloso. Un jodido juego mental-dice, con una risita por lo bajo-. Pero te corrompen, tal vez, hasta demasiado. Los necesito, a pesar de todo… Admito que a veces, no hay quién me entienda, pero en el fondo, sé que encontraré siempre un motivo para odiarlos. Siempre, aunque no quiera y al final no lo haga, pero, no creo ser corrupta, lo resisto bastante bien. Siempre…- Se mueve con velocidad, me coge de la muñeca. Me quedo quieta, sin saber que hacer y/o decir, mientas susurra ella, muy cercana a mí, con rabia en mi oído y me produce escalofríos. Se levanta lentamente del banco-¡Siempre!-exclama, mientras camina.

 Después se gira y sonríe como si estuviera feliz.

-¿Vienes o no?

 Me toco la frente, nerviosa. Aunque, la sigo al trote. Demasiado rápida, hasta yo lo admito.
 Soy idiota… I-D-I-O-T-A. No debería haber preguntado eso, es más, debería haberme callado y escucharla… La sigo, todavía detrás de ella. Hasta que aparecemos delante de un descampado. Miro a Verena, exasperada.

 -Oye, yo…-empiezo, pero me corta con un gesto.

  -Venga, empecemos-me dice, cuando se pone delante de mí.

-Bien, primero te voy a decir una cosa-explica ella.- Los guerreros y caballeros usan el lenguaje, pero-añade-Pocos saben lo que es realmente, no saben qué significa lo que están haciendo, es como si conocieran el abecedario, pero no supieran de dónde vienen las letras-explica.

-Entiendo-respondo yo. Aunque en realidad… no.

-Vale-dice, con una risita. Al parecer, no disimulo bien mi ignorancia.- Ya lo entenderás mejor cuando lo veas.

-Está bien-respondo yo. Suspiro un poco.

-Hmmm… Ahora toca la postura.-explica ella.-Veamos… En el idioma de los cálidos, las reverencias no significan lo mismo que en el idioma de los fríos ¿me explico?

-Eso sí lo entiendo.-replico.

-Ahora bien, ¿prefieres la lucha a distancia o cuerpo a cuerpo?-pregunta.

-Cuerpo a cuerpo. Así puedes ver la cara del enemigo y puedes adivinar lo que piensa mediante su expresión-contesto, sin pensármelo.

-Bueno, entonces te entrenaré mediante el lenguaje de los cálidos. Quizá después, con el de los fríos.-me explica.-Lo primero es coger una espada para ti.

-Bien, vale. ¿Cuál es para mí?-pregunto, mirando las espadas, que son realmente hermosas.

-Coge una de las espadas y sopésalas, a ver cuál de ellas te elige. Respira hondo y tócalas.-me dice, dejándome una mano en el hombro.-Venga.

-Bueno… Está bien-respondo, acercándome a cada una de ellas.

Me acerco a ellas, mirando cuál coger primero. Hay una que me llama la atención. Una belleza blanca y dorada, luminosa, con alas de paloma en la empuñadura.

La agarro con suavidad y delicadeza, aprieto la empuñadura entonces. Aúllo un grito de dolor, porque la espalda me ha… ¡Mordido!

-¿Me ha… mordido una espada?-miro a Verena, acariciándome la mano. He dejado caer la espada, por el susto.

-Es muy probable.-asiente Verena.- Coge otra.-señala Verena, con la palma abierta.

La observo mientras coge la espada del suelo, después, me giro hacia las otras, pero esta vez soy más precavida, así que me limito a pasar la mano por ellas. Una, con una serpiente enroscada en la empuñadura, me sisea. Hay otra que me da semejante mal rollo que no me atrevo ni a tocarla.

Y es cuando surge el amor a primera vista. Es como cuando ves a alguien por primera vez y sientes una especie de conexión mental, que te atrae y sabes que esa persona va a marcar tu vida para siempre. Una especie de magia abochornante que hace que nos volvamos idiotas.

La espada no pone inconvenientes en que la coja, cuando la toco, un torrente elétrico recorre cada centímetro y cada nervio de mi cuerpo. Es simple y tiene una marca de un rayo.

-Hola, Kate-susurra una voz femenina en mi mente.

-Vaya ¿quién eres?-susurro yo, maravillada.

-Se llama Kiera-sonríe Verena, frotándose la nuca-Siginifica, Energía. Es un espíritu femenino-me explica-Todas las espadas tienen alma, por así decirlo…

-Encantada, Kiera-murmuro yo a la espada.

Siento que emana una especie de regocijo en su interior.

-Verena ¿tu espada te habla?-le pregunto, todavía acariciando la mía.

Verena asiente.

-Sí, la mía es un chico-dice ella con una sonrisa.-Y muy impetuoso.-acaricia con cariño la empuñadura de su espada.-Bien ¿estás lista para comenzar?

Asiento.

-Vale, ¡pues vamos!-dice, colocándose al frente de mí. Da un giro completo sobre sí misma y luego se deja caer, agazapada.-Esto significa respeto hacia el adversario, quiere decir que lo respetas como rival y lo consideras igual a ti. Prueba tú ahora.

Hago un amago de intentarlo y lo único que consigo es casi comerme el suelo, pero Verena me coge y me coloca en mi sitio.

-Tranquila-dice Kiera en mi mente.-Está demasiado concentrada como para ver que te mueres de vergüenza.

Gruño por lo bajo, sonrojada y miro a Verena.

-Los ejercicios de equilibrio es donde mejor destaca Erael, pero luego le diré que te enseñe, se encuentra ocupado con Ventisca y…-dice, con un aire distraído. Después veo como Verena se pone en tensión. Me mira-Escóndete.

-Pero…-protesto yo.

-¡Hazme caso!-murmura.

Así que me mantengo oculta detrás de una tubería.

-Vaya, vaya…-dice una voz suave y femenina.-La reina Verena en persona, toda una leyenda.

-Eso dicen-le replica Verena.- ¿A qué viene el placer de ver a la reina de los oscuros en persona?

-¿En persona?-parece que lo encuentra divertido, porque se ríe.-En realidad, no estoy aquí, sólo es una imagen holográfica…

-¿A qué esperas?-susurra Kiera, en mi mente, ve a avisar al resto.

-Pero… La dejaría sola.-murmuro por lo bajo.
-¡Hazlo!-me insta entonces.

Desaparezco con un rayo, dejándome detrás de mí a Verena…

-

Decepcionante y extraño, madre de Dios. Vamos, de alguien que no me lo esperaba.

martes, 4 de septiembre de 2012

-

Te metes en demasiados problemas. Yo, ya de por si soy un problema, ponte a salvo ahora que tienes tiempo.