Ya es demasiado tarde para todo
y demasiado tarde para nada.
Ya es demasiado tarde para detener
el proceso, en mí se esconde,
ese precioso secreto.
El orgullo traicionó a mi alma pura,
ahora debo correr para no perder
mi sangre y no transformarme
en algo que no soy.
Ahora debo sentirme libre, para
luego darme cuenta de que estoy
atada.
Ahora debo coger todas mis piezas
rotas, y guardar mis lágrimas
para que no quede de mi culpabilidad
ni una gota.
Ahora me transformo, y tengo
que girar la cara, para que no
veas las mentiras que esconde
mi rostro ya demacrado.
Cuánto talento desperdiciado,
en un lugar en que lo bello
es despreciado.
Luchar por una causa justa,
y no saber el por qué de mi
lucha.
Amar sin saber y ser de nuevo,
tu reina del drama.
Me traicionó mi calma y este
dolor hizo que me tragara
mis ganas de darle al
destino, una patada en la
espinilla y irme por dónde he venido.
La miseria hace que no quede más
que ira, en un corazón endurecido
por un fatídico amor, causa y efecto
de una segunda vez.
Tiemblo de un frío que ya mi piel
insensible no siente, de un amor
extraño y masoquista, que dejó
en mí, una maquiavélica sonrisa.
Miedos y sombras viven en mí.
Tratas de sacar a la luz mis temores
¿qué quieres que haga? No te entiendo.
¿Qué quieres de mí? ¿Quieres que te odie
o que te siga?
¿Soy una buena persona o simplemente
es una de mis múltiples facetas?
Y es que ahora que te has ido, te has dejado
algo en mi interior...
Tus demonios.
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