Idiomas prohibídos
Kate.
Verena y yo estamos sentadas en un banco, en un sitio alejado de la ciudad, donde es imposible que venga nadie, porque está desierto. Me está explicando los métodos que usan los guerreros, dentro de su reino.
-Verás, a la hora de luchar, se debe fijar uno es en el idioma-explica ella.-Según qué hable luchando el contrincante, conocerás sus puntos débiles.-dice, ofreciéndome una mano para que me levante.
La cojo y me suelta, no dejándome muy apartada de ella. Me da un vuelco al corazón.
-Esto es algo que no puede salir de aquí, sólo cierta Élite de caballeros lo sabe-me mira, como advirtiéndome-Ni Ventisca lo sabe, sólo lo sabe Leo y Nevada, de todos ellos.
Observo a Ventisca, que está luchando valientemente contra Sheanne.
-¿Se lo enseñarás a Ventisca?
-Puede ser-observa el cielo, como si fuera la primera vez que lo ve.-Pero-añade.-Ahora, no. Te toca a ti ahora.
-Y… ¿qué idioma es el más interesante?
La miro atentamente, sin saber nada más que decir, sólo hago observarla. Pero no parece estar nerviosa, sino excesivamente tranquila, lo que hace que sea yo la que se ponga nerviosa. No soporto estar quieta. Me mira largamente. Tras esto, esboza una media sonrisa.
-El idioma de los muertos es el más interesante de todos, sin duda alguna.-dice ella, como explicando lo más normal del mundo-Susurran, te espían y hablan de ti y tu pasado, porque, aunque estén muertos, tu pasado es su presente y lo será para siempre. Pero eso te martiriza, incluso llega a corromperte o hacer que hagas cosas de las que no estas orgulloso. Un jodido juego mental-dice, con una risita por lo bajo-. Pero te corrompen, tal vez, hasta demasiado. Los necesito, a pesar de todo… Admito que a veces, no hay quién me entienda, pero en el fondo, sé que encontraré siempre un motivo para odiarlos. Siempre, aunque no quiera y al final no lo haga, pero, no creo ser corrupta, lo resisto bastante bien. Siempre…- Se mueve con velocidad, me coge de la muñeca. Me quedo quieta, sin saber que hacer y/o decir, mientas susurra ella, muy cercana a mí, con rabia en mi oído y me produce escalofríos. Se levanta lentamente del banco-¡Siempre!-exclama, mientras camina.
Después se gira y sonríe como si estuviera feliz.
-¿Vienes o no?
Me toco la frente, nerviosa. Aunque, la sigo al trote. Demasiado rápida, hasta yo lo admito.
Soy idiota… I-D-I-O-T-A. No debería haber preguntado eso, es más, debería haberme callado y escucharla… La sigo, todavía detrás de ella. Hasta que aparecemos delante de un descampado. Miro a Verena, exasperada.
-Oye, yo…-empiezo, pero me corta con un gesto.
-Venga, empecemos-me dice, cuando se pone delante de mí.
-Bien, primero te voy a decir una cosa-explica ella.- Los guerreros y caballeros usan el lenguaje, pero-añade-Pocos saben lo que es realmente, no saben qué significa lo que están haciendo, es como si conocieran el abecedario, pero no supieran de dónde vienen las letras-explica.
-Entiendo-respondo yo. Aunque en realidad… no.
-Vale-dice, con una risita. Al parecer, no disimulo bien mi ignorancia.- Ya lo entenderás mejor cuando lo veas.
-Está bien-respondo yo. Suspiro un poco.
-Hmmm… Ahora toca la postura.-explica ella.-Veamos… En el idioma de los cálidos, las reverencias no significan lo mismo que en el idioma de los fríos ¿me explico?
-Eso sí lo entiendo.-replico.
-Ahora bien, ¿prefieres la lucha a distancia o cuerpo a cuerpo?-pregunta.
-Cuerpo a cuerpo. Así puedes ver la cara del enemigo y puedes adivinar lo que piensa mediante su expresión-contesto, sin pensármelo.
-Bueno, entonces te entrenaré mediante el lenguaje de los cálidos. Quizá después, con el de los fríos.-me explica.-Lo primero es coger una espada para ti.
-Bien, vale. ¿Cuál es para mí?-pregunto, mirando las espadas, que son realmente hermosas.
-Coge una de las espadas y sopésalas, a ver cuál de ellas te elige. Respira hondo y tócalas.-me dice, dejándome una mano en el hombro.-Venga.
-Bueno… Está bien-respondo, acercándome a cada una de ellas.
Me acerco a ellas, mirando cuál coger primero. Hay una que me llama la atención. Una belleza blanca y dorada, luminosa, con alas de paloma en la empuñadura.
La agarro con suavidad y delicadeza, aprieto la empuñadura entonces. Aúllo un grito de dolor, porque la espalda me ha… ¡Mordido!
-¿Me ha… mordido una espada?-miro a Verena, acariciándome la mano. He dejado caer la espada, por el susto.
-Es muy probable.-asiente Verena.- Coge otra.-señala Verena, con la palma abierta.
La observo mientras coge la espada del suelo, después, me giro hacia las otras, pero esta vez soy más precavida, así que me limito a pasar la mano por ellas. Una, con una serpiente enroscada en la empuñadura, me sisea. Hay otra que me da semejante mal rollo que no me atrevo ni a tocarla.
Y es cuando surge el amor a primera vista. Es como cuando ves a alguien por primera vez y sientes una especie de conexión mental, que te atrae y sabes que esa persona va a marcar tu vida para siempre. Una especie de magia abochornante que hace que nos volvamos idiotas.
La espada no pone inconvenientes en que la coja, cuando la toco, un torrente elétrico recorre cada centímetro y cada nervio de mi cuerpo. Es simple y tiene una marca de un rayo.
-Hola, Kate-susurra una voz femenina en mi mente.
-Vaya ¿quién eres?-susurro yo, maravillada.
-Se llama Kiera-sonríe Verena, frotándose la nuca-Siginifica, Energía. Es un espíritu femenino-me explica-Todas las espadas tienen alma, por así decirlo…
-Encantada, Kiera-murmuro yo a la espada.
Siento que emana una especie de regocijo en su interior.
-Verena ¿tu espada te habla?-le pregunto, todavía acariciando la mía.
Verena asiente.
-Sí, la mía es un chico-dice ella con una sonrisa.-Y muy impetuoso.-acaricia con cariño la empuñadura de su espada.-Bien ¿estás lista para comenzar?
Asiento.
-Vale, ¡pues vamos!-dice, colocándose al frente de mí. Da un giro completo sobre sí misma y luego se deja caer, agazapada.-Esto significa respeto hacia el adversario, quiere decir que lo respetas como rival y lo consideras igual a ti. Prueba tú ahora.
Hago un amago de intentarlo y lo único que consigo es casi comerme el suelo, pero Verena me coge y me coloca en mi sitio.
-Tranquila-dice Kiera en mi mente.-Está demasiado concentrada como para ver que te mueres de vergüenza.
Gruño por lo bajo, sonrojada y miro a Verena.
-Los ejercicios de equilibrio es donde mejor destaca Erael, pero luego le diré que te enseñe, se encuentra ocupado con Ventisca y…-dice, con un aire distraído. Después veo como Verena se pone en tensión. Me mira-Escóndete.
-Pero…-protesto yo.
-¡Hazme caso!-murmura.
Así que me mantengo oculta detrás de una tubería.
-Vaya, vaya…-dice una voz suave y femenina.-La reina Verena en persona, toda una leyenda.
-Eso dicen-le replica Verena.- ¿A qué viene el placer de ver a la reina de los oscuros en persona?
-¿En persona?-parece que lo encuentra divertido, porque se ríe.-En realidad, no estoy aquí, sólo es una imagen holográfica…
-¿A qué esperas?-susurra Kiera, en mi mente, ve a avisar al resto.
-Pero… La dejaría sola.-murmuro por lo bajo.
-¡Hazlo!-me insta entonces.
Desaparezco con un rayo, dejándome detrás de mí a Verena…
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