Estoy tan vacía que ya no
quiero guías.
No quiero amor,
ni quiero tu perdón,
no quiero otro error
y tampoco quiero un sermón.
No necesito el cielo,
ni un príncipe azul.
Yo no soy un juego,
ni tú una opción.
No quiero verte tras esa canción,
no quiero un quizás,
ni tampoco un luego.
No quiero tu fuego.
No quiero tu corazón.
Y tampoco tu dolor...
Así que hoy digo adiós;
A ti...
...y a él.
A los dos.
Sólo quiero que pare este
ritmo lento que no parece
querer apagar nunca la música.
Yo sólo quería paz.
Y ninguno me la podéis dar.