lunes, 30 de julio de 2012

Mito chino

« Pangu nació de la unión de Yin y Yang, las dos fuerzas vitales del universo. Yang era sol, luz; Yin, sombra, oscuridad. Yin y Yang eran complementarios y no podían existir el uno sin el otro. En la oscuridad interior de un huevo primordial, Pangu cobró vida y creció durante 18000 años, hasta que el huevo se rompió. La luz y las partes ligeras del huevo ascendieron y formaron los cielos; las pesadas y opacas se hundieron y formaron la Tiera. »

-

No me llamo Tu, me llamo Yo.

domingo, 29 de julio de 2012

¿Por qué?

¿Por qué debo ser como tú? ¿Por qué tengo que hacer lo que tú quieres y abandonar mis propias creencias?


Existen demasiados por qués en mi vida, no espero que nadie los solucione, o quizá si lo hacen, sea en un futuro más bien lejano. Pero ahora mismo soy eso, una chica con demasiadas preguntas, sin demasiadas respuestas. Soy indecisa, quizás algo impulsiva, pero sé quién soy. No, chicos, no he sufrido una de mis recaídas de nuevo, de esas de pelearme con el espejo y tirarle cosas para que se rompa, no, estoy bien, gracias.

Pero ahora es mi madre la que se enfada porque no soy ''normal''. Dice que no soy normal porque soy tirantes amarillo fosforito y no faldas cortas. Porque soy de vaqueros largos en verano y no pantalocitos cortos. Porque no me gustan los vestidos, si no es con un motivo en especial. Y no es que sea una marimacho, soy femenina a mi manera, pero me molesta que mi madre se queje de que no soy como el resto de la gente, a lo que yo le repliqué que yo soy distinta. Y quien me quiere lo sabe, tampoco es nada del otro mundo.





Soy distinta, y forma parte de mi encanto.








PD: ¿Primer por qué resuelto? Aún me quedan por qués por plantear...

sábado, 28 de julio de 2012

-

No te odio, es otro sentimiento mas raro aun, de extrañeza, quiza un poco de rencor, pero todo lo que hago es para conocerte y entenderte mejor, y a veces, cuando consigo entender algo sobre ti, te vas y me dices que no se nada y que no acierto, cuando tu y yo sabemos que eso no es cierto, que es una estratagema tuya para evadirte del resto. Pero me preocupas y mucho, mas de lo que me gustaria incluso. Pero ¿que esto que nos une? ¿Amistad?. No, es algo mas dañino y fuerte, tu tambien lo sabes, aunque no te hayas dado cuenta aun. ¿Sabes? Me recuerdas a ese personaje de ese libro, que finge lo que no es para que nadie se fije en el y para que nadie lo quiera ni le tenga en cuenta. Pero no puedo evitar estar preocupada por ti.



















PD: Hoy se, que todo lo que ayer pense, es cierto, porque he comparado opiniones y coinciden conmigo.

Mi primera vez.

La primera vez dicen que es dolorosa. Ya ves que si, algunos hasta sangran, aunque yo no sangre, me dolio un poco pero tampoco fue para tanto. Ademas, me fui aconstumbrando rapidamente, porque lo practico siempre. Siempre, no hay dia que no lo haga. Quien no lo haya probado, no sabra de lo que estoy hablando, es tan placentera esa sensacion que te inunda, de la cabeza a los pies, nunca habia probado nada igual, de verdad que merece la pena probarlo, aunque sea mucho esfuerzo. Y es acariciar con tus dedos la realidad, crear una melodia y acabar extasiado por esta sensacion tan atrayente, asi que, probadlo chicos, probad a tocar un instrumento musical, porque os dejara en un grado superior de inteligencia, a parte de descubrir cosas nuevas.



Esto me paso a mi por primera vez tocando el bajo, pruebalo.












PD: Mas de uno habra pensado algo raro…

-

Claro que me he equivocado, una y mil veces, claro. Soy de esas personas que admiten sus errores y despues se disculpan hasta la saciedad mas insaciable. Quiza penseis que me merezco el premio al melodrama, que no puede ser que lo que haya hecho fuese tan terrible, pero traicione la confianza de una persona, tan solo por mis impulsos. No se si es que sea mala persona, pero en lo que a mi respecta lo que esta haciendo no esta bien y no me siento culpable, o quiza, si me siento asi de culpable por no sentirme culpable, si que merezca el premio al melodrama del año.

No, no me siento culpable, pero no por ello soy mala persona, y no me siento culpable por el simple hecho de que he sufrido que una persona me haya hecho lo mismo, en mis propias carnes, aunque no tan radical como a la que he "traicionado", y creo que, si no quiere verse en esa situacion, tendria que dejar esos jueguecitos y decir la verdad, pero ¿quien soy yo para meterme en eso?. Antes me daba igual y he visto que en realidad no me lo da, no se si por el pasado o porque me parezca una barbaridad, que mas da. Algun dia lo explicare.







Por cierto, voy a retomar el blog y la historia, asi como esta especie de diario de pensamientos.

sábado, 14 de julio de 2012

Cuando llegas a ese punto de inseguridades extremas a niveles casi ilimitados, te das cuenta de lo que no querias darte cuenta. No te reconoces ni tu misma, no te ves en tus propios ojos y lo peor es que no te quedan lagrimas para llorar, porque siempre has sido una "chica dura", sonries y ves que eres una buena actriz, gran parte se lo traga, pero otras personas no. Y no, tampoco es que quieras que esas personas lo sepan. Pero que asco te das… Pero que ASCO das, que ni el bajo electrico te reconoce. Que te sale la voz de los pulmones y no del corazon. La pluma se te escapa de las manos. No tienes ganas ni fuerzas de leer, cosa que amas mas que a nada en el mundo (a parte de a Dios, pero eso es plato a parte, tambien tenemos que hablarlo). Duele, una barbaridad, lo sabes bien ¿no?. Ah y no quieres que nadie lo sepa, pero que injusta e idiota eres…

Ahora te preguntas delante del espejo:


-¿Quien eres tu?


Y ni yo puedo contestarte, idiota.

jueves, 12 de julio de 2012

Heroe

Tu eres mi heroe,
El que me salva,
El que procura que
en mi pasado no
me pierda.

El que me susurra que
Todas las cosas iran a bien
Que esta ahi, y siempre
Estara, caballero de brillante
Armadura, galante y que
Ilumina mis sombras en
Unos pocos instantes.

Gracias…

miércoles, 11 de julio de 2012

Mi propio reino (XXIII)

Jungla de metal y humo.


Verena.


Leo nos está dando una clase en una especie de cuchitril de poca monta, aquí no hay carruajes ni nada, si no cosas metálicas que se llaman coches o algo así. Y siguen habiendo caballos, pero no como los nuestros... Y se usan poco. Además, en esa dimensión está llena de humo y huele mal porque usan demasiado los coches y demasiadas máquinas como los pc's y todas esas cosas. Tampoco hay espadas, bueno, las había, pero no como las nuestras.

-Ah, y no se os ocurra salir con esas pintas-señala Leo por como vamos vestidos.

-¿Qué pintas?-inquiere Karya, mirándose la ropa-Pero si esto es lo normal...

-Ya, pero ir como tú por la calle significa ir medio desnudo-replica Leo. Después me mira a mí, y esboza una media sonrisa-E ir como tú... Significa ser friki

-¿Eso es un insulto?-pregunto yo, mirándome también la ropa.

-Depende.-dice él, así que le dirijo una mirada asesina.-Vale, Sheanne y Karya se tienen que cambiar. Erael...

Erael se mira la ropa entonces.

-Erael debe ducharse y coger alguna de mis ropas.-contesta, con una mueca desdeñosa.

-Eres un delgaducho. Las voy a hacer explotar-protesta él.

-También es cierto.-le da la razón Leo.-Así que es mejor que mi ropa se la ponga Sheanne.-Iré a comprar algo, para todos.

-A ver lo que elige...-susurra Ventisca.

-Yo quiero ir bien vestida-protesta Nevada, mirándose su vestido de hielo.

-Ya, pero ten en cuenta que aquí la moda es distinta-replica Collix.- Si por mí iba por ahí sin camiseta.

-Al menos, no tenemos que aprender un idioma nuevo-contesto yo.

-También-me da la razón Karya.

Leo aparece de golpe del techo, cayendo limpiamente. Está muy cargado de ropa y algunas cosas que todavía no sé que es.

-¿Has comprado todo eso?-exclama Sheanne

Leo responde con una sonrisa pilla.

-¡Lo has robado!-salta Nevada.

-Robado no, tomado prestado-responde Leo.-Es por una buena causa, para cerrar los portales.

-Aún así eso está mal-protesta Erael.

-Tsché... No me ha visto nadie, nadie puede pillarme así que es como si no existiera-responde Leo.-Ahí tenéis la ropa y todos los complementos para ser adolescentes normales.

-Nosotros no somos normales-le recuerda Ventisca-Además, no entiendo para qué debemos fingir.

-Porque si no, te cogerán y querrán invadir nuestra dimensión-contesta Leo.-Además, aquí no tienen poderes, están reprimidos, silenciados. Su mente no les deja ver. No creen en la magia ya.

-¿Por qué no?-pregunta Erael, sorprendido.

-Porque no la entienden, y ellos le tienen miedo a lo que no entienden-explica Leo.-Son incapaces de ver más allá de su nariz, de su frontera de entendimiento.

-Quizá debamos ayudarles...-suelta Sheanne.

-No.-corta Leo-Deben darse cuenta ellos solos, para poder vivir mejor y en paz.-dice Leo-Ahora, hablemos de lo que debemos hacer en esta dimensión...

martes, 10 de julio de 2012

Mi propio reino (XXII)

Partiendo en dirección del portal.

Erael.

Estamos caminando detrás de Leo, que no sé a dónde nos lleva. Todavía no estoy muy convencido de este chico, me cae mal y quiero cortarle a cachos, empezando a arrancarle cada pelo de su pelirroja y estúpida cabeza, me encantaría arrancarle los ojos y dejarlo a oscuras para hacer que esté como en casa y meterle una onda aérea por el...

En fin, dejemos esos sádicos pensamientos a un lado. Sigo pensando que puede que nos esté llevado a una trampa, apareciendo así tan de improviso en nuestras vidas y acercándose cada vez más a Verena, cosa que me sigue pareciendo un poco sospechoso. 

Veo a Verena lejos de todo el mundo, fría como el hielo y nunca la he visto así, así de callada y no corriendo como una chispa de fuego que se propaga... Es como si alguien la hubiera apagado, hubiera soplado en su corazón y hubiera apagado su corazón de fuego. Desde que tiene los ojos rojos y vino con esa guadaña de su misión la noto muy cambiada. No tiene expresión en su cara, nula, cuando siempre tenía el ceño fruncido por sus pensamientos o con una sonrisa que se le escapa a veces. Pero no, incluso Nevada ha intentando hablar con ella y ha dicho que no quiere decir nada, que había bloqueado su mente con un escudo de hielo.


Bueno, pues puede que a Nevada no le diga nada, pero como me llamo Erael que a mí sí. Veo como Leo mira haca atrás y me observa, frunciendo el ceño. Después mira hacia su derecha y observa a Verena, suspira. Yo también, creo que pensamos en lo mismo. En fin, que le den.

Me voy acercando a ella entonces, para hablarle y saber qué le pasa.

-Verena.-digo yo, para que me mire.-¿Qué te ha pasado en los ojos?

-No quiero hablar de eso-sigue mirando al frente.

-Es que parece peor que una conjuntivitis ¿con qué te has drogado?-digo yo, sonriendo. Veo como alarga la mano para darme un manotazo. Pero soy más rápido y la paro en el aire. Le cojo la mano y hago que me mire.-Cuéntame qué te pasa.-hago que pare de caminar, para atraela hacia mí.

-No quiero hablar de eso-repite, en el mismo tono de voz frío. Es cuando la atraigo más hacia mí y le levanto el mentón.

-Cuéntalo.-casi le ordeno. La miro un momento a los ojos y se separa, sonrojada. Yo dirijo mi vista al cielo.-Dilo, así te sentirás más liberada.

-Pues verás...-me mira con esos ojos mitad castaños, mitad rubí.-Esto pasa cuando uso a Zar'äecka-dice, mientras se los señala.-Ya sé que pareceré un monstruo... Pero son los efectos secundarios de usarla.

-¿Dónde la encontraste?-le pregunto yo.

-No la encontré-explica ella-Zar'äecka me encontró a mí.

-Parece muy poderosa-murmuro yo, mirando su colgante.

-Lo es...-contesta Verena.-Por eso le tengo tanto miedo. No sabes lo que se puede hacer con ella.-suspira- Soy el puente entre la vida y la muerte, Erael...

-¿Qué significa eso?-le pregunto.

-Que puedo controlar a los muertos, puedo... devolverlos a la vida, si a eso se le puede llamar vida-sonríe, con amargura.-Invocar a los muertos, y no sé, algo más.

-¿No sabes?-exclamo yo-¿Cómo no debes saberlo, si es tu poder?.
Me mira de forma que sé que es mejor no indagar en ese tema.

-Porque me gusta usarla.-susurra, y sé que no debo preguntarle más.

-¡Ya hemos llegado!-grita Leo, delante de lo que parece un agujero negro. Cojo la mano de Verena, y la conduzco hasta él. Somos los últimos en entrar. Vamos de dos en dos y cuando llego a la otra dimensión...

Sólo diré que he visto caballerizas abandonadas con mejor olor que esto...

lunes, 9 de julio de 2012

Mi propio reino (XXI)

El mayor miedo de la reina de fuego.

Verena.



-Verena-dice la voz neutra. Ya me estaba hartando de tanto esperar, pero según dicen, lo bueno se hace esperar. Veo como Erael, Nevada y Leo me miran. Niego con la cabeza, como para quitarle importancia. En fin, Karya me hace un gesto de buena suerte. Collix me recuerda algo que tiene que ver con mi ropa interior, pero lo considero irrelevante, así que lo ignoro. Ventisca, que está para mi sorpresa últimamente de lo más cortés y amable conmigo, me da un abrazo al puro estilo de los caballeros de hielo. Y Sheanne es el que más lo hace, normalito. Me da la buena suerte de la forma típica en todos lados. Hasta en tu mundo imaginario, fíjate, tan práctico él. 


Agarro el colgante que está en mi cuello, y desprende la escalofriante punzada eléctrica que da siempre que lo toco. Tiemblo un poco, porque aunque sé que está para protegerme y para defenderme, me sigue dando miedo usarla. Es demasiado peligrosa, y más en mis manos, pero ahí está.


Doy unos pasos al frente, esperando que la dichosa brecha se abra debajo de mí. Y cuando lo hace, no hago más que caer ¿para qué chillar, por el amor de todos los Dioses? Todo el mundo es consciente de que te estás cayendo, como si fueras algún desecho, un desperdicio de la sociedad.


Bueno, no me voy a poner filosófica y voy a concentrarme para ver dónde estoy cayendo. Me muerdo mis labios, que están resecos, y poso mi mano derecha sobre en la empuñadura de Nefrëak


Estoy en una isla desierta, aparentemente normal, pero ya sé por la experiencia que de lo que no me tengo que fiar nunca es de las cosas normales, porque suelen ser las más traicioneras. Bueno, comienzo a caminar por la isla, deseando saber que es lo que me espera en ella, porque, por ahora es de lo más aburrido. Hace tiempo que no corre mi vida en riesgo ni ningún peligro.

Noto un aliento frío, como si fuera un el aliento de un gigante, a mis espaldas. Me pregunto si se habrá lavado los dientes....

-Cosechadora de almas, vence a tu peor miedo.-doy un respingo cuando la voz neutra dice eso- reina del fuego y de los infiernos, salva sólo a uno de ellos, usando tu fuego.

Cuando la voz se apaga, frunzo el ceño un poco. Me encojo de hombros entonces, y prosigo caminando.  Bueno, aquí no hay nada interesante por ver. Sigo subiendo, para ver más a fondo la isla, y encontrar qué es lo que la voz neutra me ha mandado hacer. Por ahora es todo corriente, y no me sigue gustando las cosas corrientes. No sé, es que lo es demasiado y tengo por costumbre no fiarme de las cosas corrientes a primera vista.

Hmmm... 

Ahora sí que voy a divertirme...

Desenfundo a Nefrëak cuando veo como aparecen unos séis esqueletos frente a mí. Tarea fácil. Están armados con lo que parece ser una... ¿katana? No sé, pero soy rápida y paro los golpes de uno de ellos, mientras Nefrëak chamusca con mi fuego a uno de los esqueletos que estaba a mi izquierda. Así sucesivamente, hasta que no queda ninguno.

Sigo avanzando, sin enfundar todavía a Nefrëak, por si me encuentro por algo más... ''peligroso'' o lo que la voz neutra considera que es peligroso y mi miedo para que yo me supere cada vez más. En fin... Las voces neutras de hoy en día están muy malcriadas, y no atienden en clase.

Voy mirando al frente y veo una cosa que me pone el vello de punta, desde mi cabello, hasta el último lugar íntimo que existe un mínimo vello en mi cuerpo. Sé que suena mal, pero es así.

Es una versión mía, cubierta de sombras y vestida puramente de negro, como yo, pero con una armadura negra brillante y una falda negra. Sonríe de una forma siniestra y tiene ésa cosa en la mano. Me llevo deprisa mi mano izquierda a mi cuello y tanteo, noto como está ahí y suspiro. Entonces ¿por qué ella tiene una réplica exacta de ésa cosa?

-¿Quién eres?-logro preguntar yo, con un tono de voz quebradizo. Noto como estoy temblando por el miedo.

-Soy una versión de ti mejorada.-me contesta ella, con mi voz. Porque no es una cualquiera es mi voz, que es lo más espeluznante de todo...

-No lo eres-mascullo yo-Estás cubierta de sombras y tu alma está sucia.

Me sonríe y se acerca a mí.

-Descubrí mi poder y lo saqué a la luz, por eso soy mejor que tú.-se mofa ella.-Sólo puede quedar una en pie ¿estás preparada para luchar contra mí, hermana?

-No soy tu hermana.-digo, preparándome para su ataque. Tiene los mismos puntos débiles que yo, así que supongo que estaremos en igualdad de condiciones.

Procede a atacarme no con Nëfreak, si no con ésa cosa. Paro los golpes de la cosa con Nefrëak. Pero es demasiado fuerte para Nëfreak, noto como mi espada sufre. Pero tiene que aguantar un poco más, sólo un poco...

-No me gustaría resquebrajar a tu bonita espada-me dice-¿Por qué no sacas a Zar....

-¡No!-la corto entonces, con un grito de guerra  y cargo contra ella. Pero por el bien de mi espada me estoy planteando sacar a ésa cosa. Así que, rápidamente la guardo, y con un gesto rápido, me arranco del cuello el colgante y lo giro en la palma de la mano: Zar'äecka. Ésa es la primera palabra que me viene a la mente, cuando mi mano agarra mi arma más terrorífica y mortífera, la mano de muerte. Agarro como puedo a Zar'aëcka. Hace tiempo que no la tenía en mis manos, al menos no transformaba, y olvidaba como me sentía de verdad cuando tocaba a Zar'äecka. Es una sensación de lo más aterradora, ya que tengo el poder para elegir entre la vida y la muerte en mis manos. Y no sé, pero es sentirse rara con ella en las manos... Es una guadaña, plateada, hermosa y resplandeciente, como la que tiene la muerte...

-¿Ves?-me dice ella, cruzando un golpe con mi Zar'äecka y la suya.-No somos tan distintas, después de todo, yo soy la parte oculta de ti.

-¡Tú no eres ninguna parte de mí!-exclamo, enfurecida. Hago un movimiento que la distrae y clavo mi Zar'äecka al suelo. Con un fuego infernal, se abre una brecha sobre nuestros pies.

-¡No!-grita ella, como leyéndome la mente.

-¡Akä êta neka Rá Verena, infer south ate ma!-grito yo, haciendo caso omiso de sus súplicas- ¡¡Akä êta neka Rá Verena, infer south ate ma!!-unas manos negras y muertas la cogen de los pies, tirándola hacia el interior de la brecha, a pesar de sus súplicas y gritos...- Të, infers south...-mascullo yo por lo bajo, recuperando el aliento. Me apoyo en Zar'äecka como puedo, recuperando el aliento. Dime que ha terminado todo, voz neutra, por favor, dímelo... 


No me queda más remedio que avanzar apoyada en mi guadaña mágica, porque estoy demasiado cansada. Voy subiendo por la ladera que hay cerca y oigo como un rugido que viene de lo más profundo de la tierra, así que voy subiendo lo más rápido que puedo, que mis fuerzas me permiten. Encuentro una especie de lago y me mojo un poco la cara. Me miro a los ojos y suelto un gran suspiro. Tengo los ojos mitad rojos, mitad castaños. Mierda. Está pasando otra vez, como siempre que uso a Zar'äecka mis ojos mutan temporalmente, como si en ellos tuviera sangre de lo más concentrada. Supongo que viene en el lote lo de parecer aterradora. Suspiro un poco.


Minutos después, llego a la cima de una montaña, en la que hay un volcán a punto de erupcionar... Pero en lo que me fijo es en que...

¡Erael, Leo y Nevada están colgados se una cuerda con las bocas tapadas con un pañuelo! Espera... Hay alguien más colgando...


Un momento, es... ¿mi padre? Sí, reconocible en todos lados. Calvicie incipiente, cabello color castaño rojizo, como el mío y ojos castaño verdosos. Inconfundible. Pero está muerto, ¡no puede ser!

No tengo tiempo para pensar si esto es posible o no, ¡debo sacarlos de ahí!

<<...reina del fuego y de los infiernos, salva sólo a uno de ellos, usando tu fuego.>>


O sea, ¿que debo elegir entre uno de los cuatro? ¿Y el resto se matará? Tiene que haber algo más...


Un momento, tengo más poder que el de mi fuego, ya está...

Giro a Zar'äecka en mis manos, y me ocurre una idea. Clavo a Zar'äecka en el suelo, creando una brecha en el suelo.


-Alëk succione letta.-murmuro, todavía sin fuerzas. Después, aparto a Zar'äecka de el suelo, y apunto con ella a la lava. Lanzo una llamara a la cuerda de mi padre, y unos carámbanos de hielo cortantes hacia el resto de las cuerdas, mientras la lava es absorbida por la brecha.
Suspiro un poco y abro la boca para decir algo,a mi padre, pero no me da tiempo y veo como él gesticula un ''Te quiero'' o lo que creo que es eso...


Aterrizo de un movimiento limpio delante de mis amigos, cuando noto que todavía tengo a Zar'äecka en forma de guadaña en mis manos. Todos la miran sin saber que decir.


-Tus ojos...-susurra Nevada.


-Están...-articula Ventisca.


-...¿rojos?-asiento con la cabeza-Lo sé.-hago un gesto con soltura, girándola con un movimiento hábil en mis manos y se va transformando en el colgante en forma de guadaña negra y gris con alas que tengo.


-Dijiste que te lo regaló tu padre-gime Nevada.


-Mentí-le corto.-No es algo que me gusta contar.


-¿Por qué?-pregunta Erael.


-Porque no.-mascullo yo.-Vámonos, ya hemos terminado aquí.


Echo a caminar, sin saber muy bien a dónde voy. Aprieto los labios un poco, y de pronto me acuerdo que tengo que reparar a Nëfreak. Creo que esta experiencia me ha servido de algo... Me siento invencible, por tanto soy invencible, pero, lo que es peor...
Me siento como un monstruo, por tanto, soy un monstruo...


Noto un escalofrío en mi nuca, lo que me hace pensar que me están espiando. Miro hacia atrás, pero no veo nada. Supongo que serán imaginaciones mías, estoy demasiado nerviosa para pensar con claridad...

domingo, 8 de julio de 2012

Mi propio reino (XX)

El chico-planta


Sheanne






-Sheanne-murmura la voz neutra. Miro al cielo un instante. Ya me iba tocando, pensé que se había olvidado de mí, la verdad. En fin, lo que significa que Verena es la siguiente, supongo. Porque, según Leo, él es ya demasiado fuerte para hacer la misión. Desde luego, la modestia no es su fuerte.

Doy un paso al frente, sin despedirme de nadie ¿para qué? Si terminaré volviendo... Voy cayendo por el vacío, mientras suspiro un poco. No estoy muy convencido de esta misión ¿para qué? ¿qué se supone que va a hacerme? ¿convertirme en un superhombre? Perdón por mi falta de modestia en este sentido,pero es verdad, ya lo soy. Tengo mis poderes y estoy muy contento con ellos, porque sé usarlos, si no supiera, creo que a estas alturas de la vida estaría muerto, digo yo.

Lo que me encuentro es lo siguiente; un bosque. Animalitos correteando por los árboles, ardillitas encima de los árboles y todo aparentemente apacible. Pero me da mala espina, siento malas vibraciones a mi alrededor. Camino un poco más adentrándome en el bosque, pero no veo nada inusual, que se salga de los parámetros habituales de un espacio natural como este bosque. Hmmm... No sé cuanto tiempo voy a estar, así que agarro unas cuantas frutas que me regalan los árboles, con su permiso y me dispongo a continuar la caminata.
Oh, dios, oh, dios....
El bosque es... Es... flo-flotante... Ay, mierda... ¿cómo salgo de aquí ahora?. Me dan muchísimo miedo las alturas, y no sé, pero esto me parece, Dioses... ¿Cómo se supone que voy a salir?..


-Supera tus miedos-dice la voz neutra- alcanza tu premio, rey de las plantas... Sigue el camino impuesto.-Cuando noto que dice estas palabras, un viento helado me ataca por la espalda y pego un respingo.

Bueno, tendré que salir de este absurdo bosque flotante, así que no me queda más remedio que ser... un ¿''machote''?, como dice Collix.


Camino hacia el abismo entonces, buscando algo por lo que ir a otro lado. Veo que es lo que hay al final de un puente de madera, de varios metros de distancia hacia la otra especie de ínsula flotante. Así que voy despacito para no caerme pero es que está... está..., ¡ESTÁ DEMASIADO ALTO!. Procuro no fijarme en la espectacularmente espeluznante caída que tengo debajo de mis pies y cierro los ojos. Bien... Vale... Despacio... Sí...
-¡Ay, mierda!-grito cuando un trozo de madera cae al abismo descomunal que hay.-Vale, tú tranquilo, no hay nadie, nadie puede verte ni na...

Se me corta la frase cuando veo a alguien quitando los amarres del puente de madera, así que comienzo a correr, hacia la otra parte, mientras me santiguo ante los Dioses antiguos...

Llego hacia la otra parte de la ínsula frenando, y miro al que sería mi homicida, fijamente a los ojos. Y es... Tiene el pelo violeta y los ojos rojos y es muy parecido a Leo, por no decir que es una copia idéntica a él.

-¿Te crees muy gracioso?-le espeto a la cara.

-La verdad...-parece pensárselo unos instantes-Para qué te voy a mentir, sí, me creo muy gracioso.

Procede a desenvainar sus espadas,  pero yo me protejo ralentizando el tiempo, lo que me da tiempo para escapar, porque sé que es más rápido que yo, además que no tengo ningún arma de la defenderme, ni veo ningún tipo de vegetación ahora mismo. Hago que el tiempo vuelva a su normalidad, cuando ya me he alejado de el falso Leo. 

-Uff...-suspiro, recobrando fuerzas mientras me paro un momento.- ¿Y ahora, qué?-susurro, para mí mismo.


Camino a una velocidad considerable, muy rápido, para evadir al falso Leo. Sigo subiendo por una ladera, hasta que veo que hay más vegetación y controlo las plantas de mi alrededor para hacer una especie de barrera que mantenga entretenido al otro Leo, y así me dé tiempo a avanzar más.

Veo un resplandor rosáceo que me atrae en la cima de esta ladera, así que voy hacia él para ver qué es, y lo que me encuentro es un yari mágico que está clavado en una roca. Agarro el yari con todas mis fuerzas, y lo extraigo de la roca.

Veo como el falso Leo ha conseguido darme alcance, y lo miro a los ojos. Mierda, mierda, mierda... Tengo el yari, pero no tengo ni idea de cómo usarlo. Pero, ¡claro, idiota!.

No decimos nada, simplemente él me ataca y yo me defiendo, con el yari. No tengo intención de atacarle, pero el cada vez ataca más duro, más fuerte y no me queda más remedio que murmurar en voz baja una petición y una rama le rodea por la cintura. Murmuro unas palabras más y la rama alza con todas sus fuerzas a este Leo falso y lo mantiene en alto.

-Pero ¿no eras aliado?-le pregunto yo.

-Yo no soy tu aliado.-contesta él, con una sonrisa perversa- Y la próxima vez que te vea a ti y a tu hermana, os mataré. Empezando por tu hermana, le quitaré el pellejo y después le haré trozos y los congelaré y le prenderé fuego-me dice con una sonrisa.

-¡Jamás!-exclamo, lanzándole el yari, pero es más rápido y desaparece en sombras. Mierda. El yari, aparece en mi mano, como por arte de magia.


Veo como soy succionado  hacia el cielo y caigo en frente de mis amigos, que vienen a abrazarme todos a la  vez y me quedo sorprendido. Miro a Leo y no puedo evitar desconfiar de él. Prometo investigarlo a fondo...




sábado, 7 de julio de 2012

Mi propio reino (XIX)

Instinto




Karya




-Karya-cuando la voz neutra susurra mi nombre, no puedo evitar ponerme nerviosa. El instinto me dice que  corra, que salga huyendo. Pero sé que por la razón debo quedarme aquí. Veo como Collix suspira ansioso. Miro a mi hermano y también está nervioso, creo que más que yo. Suspiro un poco,y doy unos pasos al frente. Bueno, cuanto antes lo empiece, antes lo acabaré ¿no?.

Hago un gesto de despedida a los demás, mientras voy cayendo. Qué desagradable sensación, parece que es como si te tiraran a la basura. En lugar de caer en una zona llena de estiércol, caigo en una bellísima selva tropical.


Por fin estoy sola para ordenar mis pensamientos. No está Nevada para leerme el pensamiento y ni para comentar nada o ponerme cara de pena cuando pienso algo que no me gusta de ella. No confío en ella. No me gusta desde lo que hizo a Verena, y creo que ella es totalmente consciente de ello, si no, debe ser más tonta de lo que pensaba. En fin, lee el pensamiento y todo eso. Tampoco me parece gran cosa su amigo Ventisca, siempre callado y siguiéndola como un perrito faldero, no es normal ¿dónde está tu virilidad, hombre de poca fe?. De quienes más me fío son de Verena, Erael y de mi hermano. Collix tiene algo que me atrae, pero no sabría decir qué, la verdad. Será porque se mantiene en una capa de superficialidad y de perversión, ocultando una serie de sentimientos que sabe que tiene, pero que no lo quiere admitir, y quiero ayudarle a sacarlos a la luz. Soy totalmente consciente de que esconde algo, aunque todavía no sé el qué... De Leo me huelo algo raro, creo que está ocultando algo a los demás, pero, prefiero que salga a la luz, por si meto la pata.


Miro a mi alrededor, pero no noto el sonido de ningún animal aquí. Está todo desierto, terriblemente desierto. Hay plantas, sí, pero no hay vida animal. Echo a caminar, para ver si hay algo que merezca la pena por aquí y qué es lo que debo hacer, porque si he caído a este lugar, creo que será para algo más que para quedarme cruzada de brazos. Odio esta sensación de no hacer nada. ¿Qué es lo que debería hacer? Todavía me parece natural esta selva, sin pájaros, sin ningún animal que lo habite. Hmmmm... Creo que debería averiguar que pasó aquí para que se fueran todos los animales.
Noto un gélido aliento cuando la voz neutra comienza a hablar:

-Chica salvaje, sálvate de los peligros que te aguarden.-dice la voz- Sálvate y salvarás sus destinos, sin usar tus poderes, sólo tus mejores sentidos.


Odio los acertijos. ¿No podía más específica la voz y decirme que debo hacer?. Bah, qué más da. Voy caminando por la selva, por donde hay más vegetación, que suele ser donde hay más animales ocultos, pero no veo ninguno. Esto empieza a preocuparme...

Veo venir a un monstruo gigante justo en frente de mí, pero no puedo transformarme, no sé por qué. Veo que otro hace compañía a su amigo, así que voy corriendo y trepo un árbol con agilidad. Me encuentro con algo que resplandece un atrayente color verde, así que me voy acercando hacia él y descubro que es un látigo que reluce con luz propia, una luz verde que refleja todo el estado salvaje. Agarro el látigo por el mango y me dejo caer. Por lo menos, no he perdido mis supersentidos, aunque espero que esta pérdida de poder transformarme en animal, sea algo temporal, porque si no, creo que me volvería loca. Cada vez que uso este látigo, para probarlo, resplandece cada vez más verde

Agarro la cabeza con el látigo de ese feo monstruo y le estiro con él, hasta que cae al suelo, asfixiado. El otro intenta atacarme, pero soy más rápida, así que me alejo corriendo, y le doy un latigazo en la cara, lo que parece enfurecerlo más. Tropieza con el otro y caen a el suelo los dos. Veo como se deshacen en polvo y sonrío para mí misma. He ganado.

Poco a poco, van  apareciendo animales, aves, simios, felinos y caninos y van ocupando lo que sería legítimamente suyo. Ya entiendo, no es que no estuvieran, es que se estaban escondiendo de los monstruos. Me abro paso entre ellos, para ver qué es lo próximo que debo hacer, porque si soy sincera, me ha parecido demasiado poco para una prueba que en otros ha sido tan larga.

Bueno, por ahora no hay nada fuera de lo normal, así que, supongo que debo seguir avanzando ¿no?

-Qué cosa más rara-susurro- Es como si la selva fuera interminable...

Ahora sí que escucho los animales, pero no veo nada que salga de lo normal. Hasta que escucho unos gritos que me son familiares. Corro hacia la dirección de los gritos, todo lo rápidamente que puedo, hasta que me encuentro con lo siguiente, están mi hermano y Collix sujetos nada más que por una cuerda, en la que, justo debajo hay una especie de río con unas especie de pirañas, pero no me responden, no noto su esencia, no son normales.

-Para poder liberarlos -dice una voz masculina a mis espaldas- Tendrás que pelear contra mí.

Me giro y es... ¡es Leo!, o al menos se parece a Leo, porque este tiene los ojos rojos y el pelo violeta. Qué extraño...
Él desenfunda sus espadas tan rápido que no me da tiempo a responder, noto como me hace unos cortes en el brazo, pero devuelvo su ataque con un rápido golpe del látigo en la cara, haciendo que su cara enrojezca por el golpe.
Se lanza contra mí en intención de atacarme, pero lo que veo que hace me asombra aún más ¡se está multiplicando!. Hay más clones de Leo, alrededor de mí, pero no sé cuál es el verdadero. Éso es...

Me envuelvo con el látigo, de tal forma que lo uso como una honda, disparando latigazos a diestro y siniestro, hasta que le doy al verdadero Leo, que lo derribo al suelo y enrollo su cuello con mi látigo.

-Ahora ¿los vas a soltar?-pregunto yo, prácticamente encima de él.

-Siempre has tenido la solución de liberarlos-sonríe el Leo extraño- Pronto nos veremos las caras, Karya La Salvaje. Prepárate para el combate... Porque sólo quedará uno en pie.


El Leo extraño desaparece en sombras y yo me giro para liberar a mi hermano y a Collix. Voy caminando en dirección de Sheanne primero, y lo suelto, haciendo equilibro, cuidándome de no caerme. Hago lo mismo con Collix, que parece nervioso.

-Podría haber salido yo solito-farfulla Collix por lo bajo. Pongo los ojos en blanco-Estos músculos sirven para algo, a parte de adornar mi bonito cuerpo ¿sabes, preciosa?.

-Gracias, hermana-veo como mi hermano dirige una mirada furibunda a Collix, que se calla enseguida, mi hermano impone más respeto de lo que parece...

Cuando algo me eleva en el aire, enrollo el látigo en mi brazo, a modo de brazalete y me dejo hacer, hasta que aterrizo justo donde caí, delante de mis amigos. Me falta aire cuando Collix corre a abrazarme. Enrojezco un poco, pero miro a otro lado. Me sorprende que no toque partes de mi cuerpos que sabe que están vetadas.

-Menos mal que estás bien-murmura Collix, y rápidamente se separa de mí, enrojeciendo y camina justo donde estaba antes.

-Menos mal que no estás herida, Karya-me dice mi hermano al acercarse.-¿Ha sido difícil la tarea?

-Un juego de niños-respondo, como sin darle importancia. Veo que el resto me mira sorprendido.- Vale, de niños grandes.-ríen ante mi comentario.

Sonrío y sé que hoy he adquirido algo más que un látigo mágico; la certeza de que siempre habrá alguien que me espere, por mucho daño que me haga y por mucho que tarde en volver.
Tengo ganas de ver a quién le toca esta vez, sólo faltan Sheanne y Verena...


viernes, 6 de julio de 2012

Mi propio reino (XVIII)

Corazón helado.


Nevada.




-Nevada-cuando escucho mi nombre, que procede de esa garganta siniestra y invisible, reprimo un gemido de preocupación. Ventisca me aprieta más a él con gesto posesivo, cuando me tiene agarrada a mi cintura, pero no le miro. Dirijo una mirada a Verena, que  me mira, tras haber estado mirando al horizonte. Gesticula con una sonrisa algo que logro interpretar como ''buena suerte''. Esbozo una media sonrisa, con intención de darle las gracias, y cuando lo hago, mi corazón da un vuelco. Miro a Erael y a Leo, que están a un extremo cada uno de ella, con una mirada de odio, pero ella no parece darse cuenta, aunque no me extraña, siempre ha sido cálida y eso, atrae. La verdad, respecto a lo que a mí se refiere, ya no sé ni qué pensar sobre ella. Realmente estoy hecha un lío, pero no se lo diré, ni a ella, ni a Ventisca, ni a nadie. Esto es mejor que lo reprima, como tantos otros sentimientos.

Doy unos pasos al frente, como todos han hecho, y la misma brecha que era para los demás, se abre debajo de mí.

-Hasta luego.-susurro yo, mientras voy cayendo. Ellos me devuelven el gesto de ''adiós''. Sé que las cosas se han enfriado con mis amigos. Me lo tengo merecido, por lo de Verena, y por traer a Ventisca, creo que pensarán algunos, sobre todo Karya, de la que suelo más leer pensamientos reprobatorios sobre mí. Desde lo de Verena, dejé de caerle tan bien como antes...

Me fijo donde he caído y es una sala repleta de espejos, algo extraño. Me veo reflejada en los espejos, parecen colocados asi a conciencia… Suspiro un poco. A saber que cosas me hara hacer la voz neutra esa, pero no creo que augure nada bueno, segun he ido sondeando las mentes de todos los compañeros que lo han hecho antes. Cierro los ojos un instante y me masajeo las sienes, no sabes lo que cuesta ignorar los pensamientos, sobre todo a alguien como yo. Es como que te griten al oido todos los dias, o como te golpeen el estomago desde que despiertas hasta que te vas a dormir. Camino alrededor de la sala, pero no veo nada, solo espejos y a mi reflejada en ellos. Que siniestro es… He escuchado como algo se rompia y he dado un respingo. Arg… Noto una nueva conciencia, muy rustica pero fuerte y luego un gelido aliento detras de mi. Me aterroriza todo esto…

 -Dama de hielo, princesa de un corazon de puro fuego-dice la voz neutra- Libera tu calida esencia y supera tus miedos y metas. -No entiendo nada, tanto enigma me molesta, Asi que, me pongo a meditar, a la par de buscar una salida, para volver ya a mi verdadero mundo. Voy andando despacito, para no hacer ruido alguno, para que no me ecuentre nadie posiblemente mas poderoso que yo...

 -¿A donde crees que vas?-dice una voz conocida a mis espaldas-¿Asi es como piensas salir? ¿Huyendo? ¿A escondidas?-dice la voz y cuando me giro, veo que es mi propio reflejo quien me habla. Este sitio es surrealista, quiero irme de aqui ya y no volver. -¿Quien eres?-pregunto, con un susurro. -Soy Tu, pero tambien soy Yo-me replica. -Y yo.-dice otra voz a mis espaldas. -Y yo-dice otra. Van repitiendo, con mi voz (que es lo mas siniestro de todo) otras voces mas Veo que todos mis reflejos se concentran en un solo espejo. -Somos Tu, y somos Yo.-dicen todas a la vez-Somos tus sentimientos. -¿Mis sentimientos?-pregunto, anonadada. -Si-contestan-Odio, miedo, tristeza, alegria, amistad, amor-recalcan esta ultima palabra.-Los sentimientos que no dices, que callas, que mientes por ellos, y sale a la luz todo tu orgullo. -Pero-pregunto yo-¿Por que estais aqui? -Para hacerte ver que precisamente este es tu punto debil, tu represion de sentimientos-explican, todas a la vez- Y ayudarte a superarlo.Se fuerte y coge esto-desde el reflejo, aparece una especie de arco y flechas, de un purisimo hielo y una flechas en llamas.-Cogelo.-Dicen, casi ordenandomelo. Mi reflejo, saca las manos y me ofrecen el arco, asi que lo cojo. -Esta encantado, y solo tu puedes controlarlo-noto que vibra en mis manos, y no puedo evitar poner una expresion de incredulidad, esta vivo-Acaba de reconocerte-sonrien todas-Ahora sigue tu camino, y abre tu mente y su corazon… Asiento, y me marcho caminando, con mi nuevo arco a la espalda, mirando al frente. Mientras mas me alejo de la sala de espejos, mas oigo unos gritos de voces familiares, asi que voy corriendo en direccion de los gritos y me paro en seco, al ver que hay varios monstruos atacando a mis amigos. Uno tiene seis cabezas, conozco el mito. Otro tiene tentaculos en vez de cabello. Asi que, corro en direccion hacia ellos. Porque sere terca, cabezota y obstinada, puedo ser muchas cosas, pero desde luego, cobarde, no esta en mi diccionario. Empiezo por el monstruo de seis cabezas, tenso una flecha en llamas y disparo a la cabeza central, asi le voy lanzando varias, hasta que una acierta y el monstruo desaparece en polvo. Voy corriendo hacia el otro y repito el mismo ejercio que antes, pero es mas dificil de matar… «Libera tu fuego...» Concentro varias llamaradas en las palas de mis manos, como me enseño Verena, se las voy lanzando y veo como el monstruo prende rapido, hasta que en cuestion de minutos, queda reducido a cenizas. Todos se acercan a abrazarme, menos Karya. -Gracias por salvarnos-susurra Erael. -Si, esto, ehm... Gracias-murmura Karya, a una distancia prudente de mi. -¡Corre y salta al vacio!-señala Verena el acantilado- ¡Es la unica forma de salir de aqui!. Me fio de ella, asi que asiento y a una rapida carrera me tiro por el. Aparezco delante de mis amigos reales, y el primero en venir a abrazarme, es, por supuesto, Ventisca. Verena me rodea con el brazo y me da unas palmaditas y el resto comparte palabras amistosas conmigo. Me da igual que no hayan estado ahi de verdad para reconocer mis meritos. Hoy me he sentido una heroina y me gusta esa sensacion

-

Espero que estes contenta, porque lo que he hecho ha sido humillarme y tragarme el orgullo.

Y eso, me ha dolido mas que cualquier otra cosa, creo que no podrias ni imaginarte cuanto.

jueves, 5 de julio de 2012

Mi propio reino (XVII)

La luz que todo lo guía.


Collix.




-Collix.-me llama la voz neutra y no dejo de preguntarme si estará buena o será tío o tía. Me pone el tono de voz...
Miro a Karya un momento y suspiro. Creo que no sabe la atracción que ejerce sobre mí, aunque no me extraña, es bastante inocente en ese sentido.
-¡Dale caña!-grito, mientras me voy cayendo por la brecha que se ha abierto debajo de mí.

Caigo en una tierra extraña, hostil. Parece como que no haya nadie, la tierra está como seca, muerta, las plantas marchitas y el cielo nublado. Como si no hubiera dado el sol o llovido en mucho tiempo.

Echo a caminar por la tierra esta, me voy dando cuenta que cuanto más voy avanzando, más oscuro se hace. Me estoy poniendo nervioso, a cada paso que doy, es como si la oscuridad me engullese cada vez más y más, como si me tragara sin masticar. Llega un momento en que no veo nada, así que paro de caminar, y escucho ésa voz tan espeluznante. Cuando habla, noto como su gélido aliento me da de bruces en la cara, y trago saliva.

-Sé la luz que ilumine nuestros días, la luz que todo lo guía. Pelea contra tus miedos, mientras estés ciego.-dice la voz neutra, cada vez en un tono más apagado. Intento usar mi poder de luz, pero no veo lo que estoy haciendo. Veo como alguien me golpea en la espalda, algo punzante, como una espada. Así que, intento concentrarme en los golpes en dirección de los que procede mi atacante.

Caigo al suelo, porque me golpea muy fuerte y no sé que hacer, odio esta sensación de estar a ciegas, como el miedo corrompe tu alma, y la oscuridad atrae tus miedos y los refleja. Mierda. Noto como un peso se lanza sobre mí, en intención de clavarme la espada...
Un momento.
No veo pero veo los ataques de mi enemigo. ¡Los veo en mi mente! Ruedo por el suelo rápidamente para quitármelo de encima y le doy un rodillazo en los... Bueno, ya te haces una idea de donde lo doy. Pero no se queja. Espera, ¿es una chica? Le pateo la barriga a la supuesta chica. Aunque me encante tener a una mujer encima, no pienso dejar que me mate como una de esas femme fatale o una viuda negra. Así que rápidamente la dejo fuera de juego, con una técnica que aprendí (algún día explicaré de dónde...) y le golpeo con todas mis fuerzas (que no son pocas, porque estoy muy bueno y cachas) en los pechos, que hace que acabe en el suelo rápidamente.

Veo en mi mente como la chica intenta atacarme de nuevo, así que le pego un rodillazo en el estómago y rápidamente cojo su espada y se la pongo en la nuca.

-Ahora que te estás quietecita y callada-digo yo-¿Me vas a decir cómo salir?

Sólo escucho una risa femenina, cuando noto que algo se disuelve en sombras. La espada también desaparece de mis manos, cuando la risa de la chica se apaga. Así que me incorporo y camino por esta oscuridad, sólo guiándome con mis otros ojos. Hmmm... Con lo guapo que soy, es una verdadera lástima que no me pueda ver nadie, sólo sin usar mis poderes, brillo con luz propia.

-¿Hola? ¿hay alguien aquí?-grito, en voz alta.

-¡Socorro, Collix!-oigo la voz de Karya, pero no la veo, así que intento concentrarme con todas mis fuerzas en desprender mi luz, pero no puedo, no llega a mi alcance, soy demasiado poca cosa...-¡Vamos, Collix, tú puedes! ¡Confío en ti!

Solo bastan sus palabras para que me ponga rojo y me suba la moral. Así que todo mi cuerpo empieza a resplandecer, como con luz propia. Tiemblo un poco, temiendo sobrecargarme. Así que toda la luz sale expulsada de mí, iluminando una tierra hostil y deshaciendo en sombras a un demonio que estaba a punto de comerse a Karya. Corro hacia ella para soltarle del poste que estaba atada.

-¡Eres... eres... el chico más fuerte que conozco!-exclama Karya, cuando me abraza.

-Dime algo que no sepa...-le contesto yo, haciéndome el machote y reprimiéndome hacerle algo de lo que mi salud podría arrepentirse a Karya, oculto mi rostro rojo entre su pelo, que huele a especias y suspiro un poco, aunque no tengo ni idea de por que el corazon me late cada vez mas rapido. -Eh, ¿que es eso?-me pregunta, cuando se separa de mi. Estoy un poco atontado cuando veo a la direccion que señala.-Brilla demasiado, como tu...-dice, mientras que se pone la mano, como una bisera -Es… Imposible-voy acercandome, cada vez mas, para ver que es lo que es ese resplandor, a mi no me afecta, asi que no me preocupo en absoluto. Cuando llego, veo que son unos objetos de lo mas extraños, pero los reconozco-Es lo que Apolo regalo a la gente con mi don…-murmuro, mirando la bola de cristal luminosa y el baculo. Nada mas tocarlo, aparezco delante de mis amigos, con ambos objetos. -¿Estas bien?-es la primera en preguntar Karya. -Ahora que te he visto, si…-digo, sonriente. Hoy he resplandecido, y nadie podra apagarme de ahora en adelante, nadie.

miércoles, 4 de julio de 2012

Mi propio reino (XVI)

El rey de los vientos.


Erael



-Erael-me nombra aquella voz neutra, y noto como me mira Verena. Parece asustada como si la hubiera llamado a ella misma. Ella es mi debilidad, y he visto que su cara de preocupación es verdadera. Ahora veo a Leo como la mira y me dan ganas de mandarlo lejos. No voy a permitir que me pise el terreno, no, aún no he perdido, ese estúpido oscurito no sabe quien soy realmente, además, hay algo en él que no me gusta nada...

Doy un paso al frente, esperando que se abra esa brecha que he visto como cuando le tocó a Ventisca. Está muy cambiado, como si la prueba le hubiera hecho cambiar de repente. Sonríe y se lleva bien con Verena, lo impensable, vamos.

-Ten cuidado o me quedaré sin saco de boxeo-me dice Collix, a lo que le respondo, sin poder evitarlo, con una sonrisa.

-Es curioso que tú me llames saco de boxeo, cuando el único que recibe los golpes eres tú.-le contesto, sonriendo de una forma casi imperceptible. Entonces, me despido de ellos con un gesto.

Se abre la brecha debajo de mis pies y observo como voy cayendo. Me dejo caer, y veo como poco a poco comienza a haber luz.

Observo dónde estoy, parpadeando. Es una especie de desierto. Cactus, un calor insoportable, que sólo un cálido podría haber soportado. Yo tampoco lo habría soportado, si no es por algunos trucos que me enseñó Verena, además, que puedo absorber perfectamente el calor si lo quisiera.


Cuando escucho la voz neutra, un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Tan impersonal y sin alma es algo que pone los pelos de punta a cualquiera con sangre en las venas. Siento un gélido aliento cuando lo dice.

-El rey será coronado.-dice la voz-no te fíes de tus miedos, no confíes en el enemigo, ni en el ser más querido.


No sé a que se refiere, pero tampoco puedo entretenerme mucho, porque quiero salir de aquí lo antes posible, así que despego, elevándome entre las nubes con mi viento, para dirigirme rápidamente hacia otro lugar, viendo desde arriba el lugar donde estoy.

Me quedo mudo de asombro cuando veo que no tiene fin este maldito desierto. Veo como se van levantando los vientos.

-Me parece que alguien se le ha escapado una ventosidad...-murmuro. Me río de mi propio comentario por lo bajo, pero dura poco mi risa, porque me acuerdo inmediatamente de cuál es mi situación

Un huracán se dirige hacia a mí de forma que todo lo que hay en el suelo vuela, y con lo cual, también viene en dirección. Estoy apunto de ser engullido por esa masa de aire tan poderosa, pero me concentro.

Me cuesta concentrarme porque la fuerza del huracán es devastadora, pero al fin puedo... Estoy cansado y no sé cuando aguantaré, pero seguiré intentándolo antes de ser tragado por el huracán. El huracán va perdiendo fuerza, así que, cuando no es más que un remolino, lo absorbo, para recuperar energías.

-Soy...-murmuro mientras voy cayendo al suelo, como una pluma mecida por el viento- ¡Soy el nuevo rey de los vientos!-grito a toda voz, riéndome a carcajadas. Cuando estoy ya en el suelo miro y no hay nada a mi alrededor-¿Nada? ¿Ya está? ¿Eso es lo mejor que puedes hacer?-le espeto en voz alta a la voz.


Noto algo a mis espaldas, y cuando me giro y lo veo, trago saliva y me dan ganas de volver atrás en el tiempo y cortarme mi propia lengua. Esto me pasa por hacerme el listo.
-Oh, oh...

Una masa oscura y asquerosa con forma monstruosa y sólo dos esferas como supuestos ojos, una dorada y una oscura, se hallaba ante mí. No puedo hacer nada cuando me engulle.
Me encuentro encima de un barco. Veo a un ser amorfo y oscuro que hace ademán de atacarme, pero le lanzo una onda aérea que lo deja KO, o eso me parece a mí...

-Jodido bastardo..-susurro yo, dirigido a la voz, antes de vomitar por la borda. Aun con sabor a bilis en el paladar, me giro para saber como salir barco.

Me encuentro cara a cara con Leo.

-Ya sabía que era una trampa.-mascullo yo en voz baja. Cojo aire, me elevo en el cielo y le dirijo unas cuantas ráfagas de aire.
El se ríe a carcajadas.
-Tendrás que esforzarte para vencerme, hechicero-me espeta él, así que le lanzo una bola de energía con todas mis fuerzas, que lo derriba al suelo-Porque yo... Haré lo que sea por arrebatarte a Verena...
-¡Jamás me rendiré tan fácilmente!-le digo, gritando de puro odio, y éste se va desintegrando, no sin oír una de sus carcajadas malévolas.

La masa oscura va reformándose de nuevo y veo como va tomando la forma de Verena.
-¡Ven! ¡Sé la forma de escapar de aquí!-me dice ella- ¡Sólo debes mantenerte en el barco!-se acerca a mi y me besa. No sé por qué, algo en el organismo me dice que no es ella, me produce repulsión esta Verena, me asquea, como si estuviera llena de algo que fuese solo odio. Así que la empujo con todas mis fuerzas.
Recuerdo su forma de pegarme cuando la enfado,como sonríe cuando se enfurruña como una niña pequeña, sin poder evitarlo y lo victorioso que me siento cuando se ríe por mis bromas.
-Tú no eres mi enana.-digo yo, con una expresión lúgubre y absorbiendo toda su energía.-Adiós, monada...

Cierro los ojos, y con el viento, consigo cargarme el barco fácilmente, algo que jamás hubiera podido hacer. Libero un huracán que se lleva todos los trozos.

Una luz me ilumina solamente a mí y noto que soy succionado, hacia mi verdadero mundo. Toda esta experiencia me ha dado que pensar... Tengo que investigar a Leo, y no pienso rendirme tan fácilmente con Verena.

Nada más aparecer delante de mis amigos, noto como un objeto volador no identificado, también llamado Verena, se abalanza sobre mí, de un modo que hasta me derriba y caemos los dos al suelo. Me río y ella también, para las caras perplejas de mis amigos. Observo como me mira Leo, con celos y desprecio infinito, y con una mirada pretendo decirle que no pienso rendirme, y que no me fío de él.

Mi propio reino (XV)

El cobarde astuto.
Ventisca
Agarro mi espada, cuando aterrizo en lo que parece un campo de combate de los que hay en mi reino y son naturales entre los de mi especie. No se si sera por el terreno o por imaginaciones mias, pero un escalofrio me recorre por todo el cuerpo y me quedo quieto. Esto esta demasiado silencioso, demasiado tranquilo, no me gusta nada, me da mala espina. Estoy mucho mas tranquilo, porque tengo mi espada y al menos podre defenderme de lo que sea que me aguarde.

Voy caminando, sin saber muy bien a donde voy. Lo mejor, es que estoy solo, y no tengo a nadie de carga. Hmmm... Parece que este campo de hielo no tenga fin y es lo que mas me asusta.

De pronto, escucho aquella voz que me nombro hace un rato y que me sigue poniendo nervioso y me turba el espiritu, pero no me dejare vencer por mis miedos, porque el miedo es algo que se debe afrontar, como la vida y la muerte... Noto un aliento helado cuando la voz dice:
-El cobarde astuto se fortalece en tu oscuridad. Camina y el abismo encontraras. Detente y la muerte hallaras.

 
¿Quien es el cobarde astuto? ¿Que significaran esas dos frases tan contradictorias? Pienso en el rostro de Nevada, y se que debo salir, porque se que si no salgo con vida de esto puede que caiga nuevamente en garras de esa calida, y no quiero.

Hubo un tiempo en que yo admiraba a Verena Draco. Su forma de luchar, como habia reinado desde los quince años, y como, a mi edad, ya habia reinado con esperanza y amor a su pueblo.

Pero eso fue antes de encontrar a Nevada, a su corazon templado, a mi mitad, mi rugled. Desde entonces, Verena Draco es para mi la mujer que posiblemente pueda arrebatarme a mi amada de nuevo. Me importa poco lo que esa pedante calida y sus amigos puedan pensar sobre mi, solo estoy aqui por Nevada, porque me lo pidio ella.

Oigo unas pisadas de algo grande acercarse a mi, y de pronto, voy relacionando cosas y de pronto, la solucion llega a mi mente.
«Camina, y el abismo encontraras. Detente y la muerte hallaras» , recuerdo las palabras de la voz.
«¡Eso es! No dice nada de correr, asi que es lo que debo hacer» me digo, sonriendo para mi mismo. Si he podido encontrar la respuesta a este acertijo, puedo enfrentarme a cualquier cosa que aparezca en mi camino, aunque sea de cobardes, echo a correr, cuando me doy cuenta de que voy cada vez mas rapido. Cuando quiero darme cuenta, he saltado un acantilado, que estoy seguro de que es mas de 15 metros de altura, que ha escupido fuego que por poco me da.

Sigo estando en el campo de hielo, pero noto como la temperatura aumenta, sobre todo detras de mi.

-¡Venga! No tenemos tiempo ¡tenemos que rescatar a Nevada!-dice la voz de Verena. Me la quedo mirando cuando me giro, fijamente.-¿No vas a hacer nada?-me dice, al parecer con incredulidad-Tipico de un frio como tu… Eres un cobarde ¡siempre lo has sido!-me espeta.

-¡Se acabo la tregua, en guardia!-digo yo, sacando mi espada y atacandola, pero veo que no le hago daño, es mas, me ha parado con su irritante espada de fuego el corte.

-Caballero Ventisca, es tu problema-dice ella, apenada-Tu obstinacion, tu terquedad, tu orgullo y tu miedo a mostrar debilidad.-me dice, cuando con un gesto me desarma. Coge mi espada y me la entrega.- Eres agil, fuerte y elegante. El problema es que eres demasiado elegante y eso te quita velocidad-dice ella, con una sonrisa.-Pero eso puedo ayudarte a solucionarlo. El resto debes darte cuenta tu solo…

-¿A que te refieres?-pregunto, sorprendido por sus palabras.

-A pedir ayuda-responde. Al parecer, hago una cara rara y me mira.-No pongas esa cara, todo el mundo necesita ayuda y apoyo, asi que… Superemos tu miedo a parecer debil, juntos-sonrie de nuevo.-Porque, no es ser debil, todo lo contrario, es ser el mas fuerte de los guerreros. Pero mientras charlamos, Nevada corre peligro.-dice, señalando un volcan congelado, pero a punto de erupcionar.-Sacala de ahi, ire a por la solucion para que podamos salir de aqui.

-E-esta bien-digo yo, titubeando todavia por si resulta ser una trampa. Pero no, ella parece sincera, asi que corro en direccion de Nevada.

-Has venido…-susurra ella, malherida y cansada.

-Siempre te salvare de los peligros, por peligrosos que sean, Nevada.-la suelto de unas cuerdas, achicharandome por las llamas, con una mueca. Pero lo importante ahora es Nevada, no yo. La abrazo y estamos apunto de caernos, cuando la lava desaparece y vemos a Verena con una sonrisa de las suyas, resplandeciente.

-Has superado tu prueba, joven principe-me dice.- Y por ello, por abrir los ojos, tienes una nueva habilidad; la fuerza personal y el espiritu de equipo. Si quieres volver, deberas tirarte al volcan.

-Pero me matare…-susurro yo.

-Confia en mi-dice Verena, guiñandome el ojo.

La miro atentamente y le sonrio. Es cuando verdaderamente se que no es mi enemiga, cuando me doy cuenta de que es para ella mas dificil que para mi soportarme, que es… la mejor amiga que podria tener.

Me lanzo al volcan, sin importarme los peligros a los que pueda encontrarme, porque ahora se, que tengo amigos.

-Vaya… -murmuro cuando aterrizo justo donde cai.
-¡Ventisca!-corre Nevada hacia mi. La alzo en brazos cuando me abraza y poso su frente sobre la mia-¿Estas bien?-me susurra.

-Ahora, si…-le sonrio. Le dejo en el suelo y me acerco a Verena-Gracias-le digo con un abrazo tipico de los caballeros de mi tierra-Por no matarme, por no perder la paciencia conmigo e incluso por protegerme.-le digo, cuando me separo de ella. Noto que la he dejado sin palabras.-Ahora, lo he entendido todo ¿me enseñaras a ser mas agil con la espada?

Me sigue mirando, sorprendida, y luego sonrie

-Sera un placer para mi-me dice.

Y es cuando se, que puedo confiar en ella.

martes, 3 de julio de 2012

Mi propio reino (XIV)

Ando caminando siguiendo a Erael y a Leo, ambos discuten por algo que se me escapa, han empezado hace una hora y he observado que ambos se llevan como el perro y el gato.
Aprieto los dedos en torno a una taza de café, que se me ha quedado frío, así que hago que empiece a hervir. Todo de un trago, así, cálido.
-Un día te vas a abrasar la lengua, Verena-me dice Collix.

-El día que me queme con mi fuego, será cuando llueva sangre del cielo-le respondo.

-Quizá con tu fuego no, pero a lo mejor con el mío...-empieza a decir Collix, pero lo corta de una colleja Karya, que pasa por su lado.-Eh, que hay Collix para todas.

-Pues tendrás que buscarte a otra, porque yo soy muy celosa-digo yo, de broma.

Observo como Nevada y Ventisca están discutiendo. Ladeo la cabeza, para intentar leer sus labios, pero hablan tan rápido que no consigo entender nada. Sólo consigo entender unas cuantas palabras, hmmm..., secretos, sentimientos, celos, problemas. Vaya, no augura nada bueno esa conversación.

Fijo mi mirada a dónde nos llevan Erael y Leo, estamos adentrándonos demasiado en un bosque muy oscuro, y noto como Collix se está poniendo cada vez más nervioso.

-Así es como atacan los de su especie-me susurra al oído Collix, cada vez más histérico. La verdad, es que me está poniendo nerviosa.

Nos paramos delante de una especie de meteoro negro y brillante, que más que nada a lo que a mí me da es grima, pero no diré nada, porque a lo mejor nos hacemos algún collar que otro y nos hacemos superfuertes, o algo así. Antes los he oído mencionar algo de ''volvernos'' más fuerte.




-Esta es la roca de El Más Fuerte...-empieza Leo, mientras yo miro la roca. La verdad, a mí no me parece que me vaya a hacer más fuerte, más bien me parece un pedrusco muy grande, que si me doy contra él, puede que abra la crisma y tengamos un disgusto muy grande. Así que, por los Dioses, que no sea eso, que no sea eso...

-...que hace, que quien o quienes lo toquen...-lo corta Erael.


-¡sea invocado a otro ''escenario'' a intentar ser más fuerte!-dice atropelladamente Leo, para ''ganar'' a Erael.

-Yo no lo he entendido-replica Sheanne.-Habláis demasiado rápido los dos.

Entonces Leo y Erael (a medias a cada uno, los tengo amenazados a punta de espada) van explicando detalladamente y sin tropiezos en qué cosiste esta roquita que hay delante. Vale, bien. Esto se supone que es para hacernos más fuertes, porque con lo que sabemos nosotros de nuestras habilidades, seguramente podríamos morir desintegrados en cuanto entrásemos al portal de la siguiente dimensión. Tenemos que tocar todos a la vez a la roca, y la roca elegirá el que quiera ella. Así que nos apartamos un poco, y oímos como una voz neutra, sin sexo, dice:

-Ventisca.


Traga saliva, da un paso hacia adelante y se abre una brecha tras él. Hace un gesto dirigido a nosotros cuando va cayendo. No me cae muy bien, pero espero que salga vivo de esta...

Me pregunto que le deparará la fortuna...

lunes, 2 de julio de 2012

Mi propio reino (XIII)

Leo, el Oscuro.


Nos hemos encontrado cara a cara con un chico no mucho mayor que yo, que me mira con una sonrisa, mientras observo sus extraños ojos violeta. Se retira el pelo rojo con un gesto, y se queda apoyado en su bastón oscuro, lleva un traje de cuero y una bufanda roja. Su sonrisa es encandiladora, perfecta, tanto que me cuesta resistirme a dejar de mirarlo...

-¿Quién narices eres tú?-espera sin compasión Erael, al ver como me mira.
-La pregunta es... ¿Quién no soy yo?-se ríe el chico pelirrojo. Yo sigo mirándole, mientras giro la cabeza.
-Eres uno de los personajes del libro... ¡Más bien varios personajes!-exclamo yo.
Me hace una reverencia.
-Sois muy lista, reina Verena-me sonríe.-Os reconocí al instante.-me hace una reverencia, sin dejar de sonreír.

-Eres... eres... ¡Tú!-exclama Collix al verle, y su cara refleja una expresión de odio suprema. Nunca lo he visto así. Carga una bola de luz en sus manos, y Sheanne y Erael lo tienen que sujetar para que no se lance contra él-¡No lo entendéis! Es...

-Eso me gustaría saber, ¿quién eres?-pregunta Sheanne.

 El  chico pelirrojo sigue manteniendo el contacto visual conmigo.

-Es...-empieza Collix, mientras le sigue mirando.

-Leo, el Oscuro-murmuro yo, sin saber muy bien de donde proviene su nombre, pero  que lo tenía grabado en la mente.

-¿Cómo sabes quién es?-pregunta Nevada, mirándome sorprendida.

-No lo sé-susurro.

Leo camina hacia nosotros, los chicos se abren paso, pero le siguen mirando. Leo se acerca a mí y me mira a los ojos. Yo miro sus ojos violeta, como absorta.Hace ademán de tocarme y... Erael se coloca entre nosotros.
-Ni se te ocurra tocarla.-dice con tono desafiante.

-No era mi intención, chico.-contesta con el mismo tono. Se quedan los dos serios, como gallitos de pelea a punto de luchar entre ellos.

-Bueno ¡basta ya!-digo, para separarlos.-No nos conocemos ¿no, Leo?-le pregunto.

-Aún no.-dice Collix para responderme.-Pero lo harás.

-Oh...-exclama Nevada, tapándose la boca con la mano.-¿Estás seguro, Collix?

-Totalmente-dice Collix, serio.-Lo he visto.


-Yo sigo sin entender nada-dice Karya.

-A mí tampoco me gusta no saber las cosas-protesta Ventisca.

-Yo soy el motivo de que hayáis venido-contesta Leo, a todos.-Porque yo fui quien abrió el libro, y me quedé atrapado en él.-se gira sobre sí mismo.-No tenía modo de salir. Así que, me ha tocado interpretar los personajes ''secundarios''-dice, marcando las comillas con los dedos.-Pero no es lugar de hablar de esto aquí mismo, nunca sabes quién te puede escuchar desde las sombras...

Mueve su bastón con un gesto, y nos envuelve un manto de sombras, que pone nervioso a Collix, así que lo agarro de la mano. Pero me suelta rápidamente.
-No necesito protección-me dice-Soy todo un machote...

Ahogo una risita, cuando llegamos a una especie de refugio oscuro. Leo nos abre la puerta y me dice:
-Las damas primero-susurra, con voz suave.

-Gracias.-le digo yo.

-Después, el resto.-dice, haciendo una mueca en dirección a Erael.

Noto como una corriente de aire se levanta en la sala.
-Erael, cálmate.-le dice Collix, dándole unas palmaditas en el hombro.

-Podéis sentaros donde queráis.-señala unos sillones, de cuero.

Así que tomamos asiento, y lo miramos largamente.
-¿Nos vas a decir quién eres ya?-es el Sheanne el que se atreve a preguntar primero.

-Soy Leo. Príncipe y heredero de los oscuros-explica él.

-¿Y por qué estás aquí?-pregunta Nevada.

-Porque escapé del reino de mi madre. Era malvada, y quería que yo también lo fuera-explica él.

-Así que... un príncipe oscurito ¿eh?-dice Collix, mientras lo sigue mirando, desconfiado.

-Así es.

-Permite que desconfíe de ti-le dice Erael, mientras lo sigue mirando.

-No me importa viniendo de ti-replica Leo. Parece que esto es odio a primera vista.

-¿Y puedes explicarnos tu situación?-pregunta Ventisca.

-Entiende que queremos saber más de ti-añade Karya.

-Está bien-responde Leo.-Así que, queréis saber mi historia.-Carraspea y comienza a narrar:

>>Soy del país de los Oscuros. Soy la excepción entre mi raza y siempre lo he sido, desde que era pequeño  siempre tuve enemigos, pero mi peor enemigo lo tenía en casa, qué duda cabe.
Mi madre, me instruyó en la magia y en la lucha, desde pequeño. Me enseñó cosas como protocolo también, puesto que sería el futuro rey, además de que me necesitaba para su propio beneficio.

Desde los cinco años he sido una marioneta de mi madre, porque, aprovechándose de mi poder y fortaleciéndolo, era capaz de intimidar a el enemigo. Ya cuando cumplí los diez años, era un soldado obediente, perspicaz e incluso superaba con creces a los soldados mayores que yo, mucho mayores...

Mi madre hizo que... Bueno, asesinara mucha gente inocente, gente que no había hecho nada y gente que sí... Tengo un poder... Bueno, sólo con una mirada puedo hacer que alguien se rinda ante mí, es decir, le puedo infundir tanto dolor con una mirada de mis ojos violeta -se toca los párpados- y verá, todas las tinieblas de mi corazón, pueden incluso que mueran por el dolor que esto hace. Con esto, mi madre siempre me utilizó para conseguir lo que quería, era su arma más eficaz, más terrorífica.

Pero un día... Escapé. Debido a una conversación que oí entre el consejero real y mi madre:

-¿Qué hará, mylady, cuando el muchacho crezca y sea totalmente consciente de sus actos y pueda tener total libertad? ¿De verdad piensa arriesgarse a que le traicione?

Me sorprendió como le respondió mi madre, a la que pensaba que me quería, que me había criado porque me amaba y me había enseñado todo lo que sabía por puro amor.

-Yo lo cree.-respondió ella, con una sonrisa siniestra-Así que, estoy en total derecho para poder destruirle.

Cuando huía, decidí emendar todos mis errores, empezando por el libro -dice, señalando el libro de cuentos que descansa sobre el regazo de Erael- porque, fui yo quién lo abrió y encantó, así que debía ser yo quién lo cerrara.
Pero estaba solo, así que no puede hacer nada y me quedé atrapado en él, no sé cuanto tiempo, quizá días ,meses, años. No soy consciente del tiempo que pasé en ese libro.

Y ahora, me dirijo a mi próxima misión. Cerrar el portal que abrí a otra dimensión.

Pero no puedo hacerlo solo.


Mi propio reino (XII)


Donde los sueños se hacen realidad.
(Tercer cuento)
Caminamos de nuevo hacia el libro, cuando ya noto la sensación horrible de que soy absorbida, ya normal. Pero siempre me dan ganas de vomitar. Puaj...
Entramos en el cuento, y me veo acompañada de dos niños pequeños. Que resultan ser Ventisca y Sheanne. -¿En qué cuento estamos?-murmuro, mirándome un cursi vestido azul.
-Ni idea-dice Sheanne.
-¡Estoy ridículo de niño pequeño!-exclama Ventisca, indignado
-Encantador.-digo yo, en voz baja. Le sonrío, pero me responde con una mueca. Qué molesto es este chico, de verdad.
Aparece, un hombre con un sencillo frac y con los ojos violeta y el pelo rojo.
-Bueno niños, ¡a la cama! Ya es hora de dormir-apaga las luces y se va.
Nos metemos dentro de la cama, pero oímos como alguien toca la ventana, así que me levanto para abrirla, entrando entonces un Erael con mayas verdes y un sombrero con una pluma. Camina, en el aire, acompañado de un hadita, que veo mejor y... resulta que es Karya. Sorprendente… Quien lo iba a decir ¡Karya pequeñita y tan bonita como una hadita! Campanilla desprende polvo de hada por toda la habitacion, inconscientemente, haciendo volar nuestra cama y nuestra mesilla de noche,ademas de a nosotros mismos. Erael se nos acerca en el aire, y, con una floritura y una reverencia nos dice:
-¡Os invito a todos a venir conmigo al pais de nunca Jamas! Yo, soy Peter Pan-se dirije a nosotros, haciendo una reverencia, quitandose el gorro para ello.
-Yo soy Wendy, y ellos son mis hermanos-digo, señalando a Sheanne y a Ventisca.
-Encantado, señorita Wendy y hermanitos.-dice Peter, mirando a los chicos. El hadita se sienta en el hombro de Erael. -Y, esta...-dice Erael, señalando al hada- ¡es mi amiga Campanilla!-por su parte, Campanilla mira hacia otro lado, cruzandose de brazos.
-¿Y por que estas aqui, Peter?-pregunta Sheanne.
-Porque se ha descosido mi sombra, y... ¡intenta escaparse!-dice, peleandose con una revoltosa sombra que tiene a la espalda.
-Dejame a mi, yo se coser-le respondo yo. Me acerco, todavia flotando en el aire, a la mesilla de noche, cojo hilo y un dedal.
-¿Que es eso?-pregunta Erael, no muy convencido.
-Sirve para tejer, ademas, con esto tu sombra quedara siempre pegada a ti-respondo. Entonces me deja que lo haga y, cuando termino, le miro sonriendo. -¡Ya esta!
Abre los ojos, que los tenia apretados y sonrie
. -¡Es cierto, es un milagro, un milagro! ¡Yuhu!-dice, haciendo volteretas en el aire, hasta que al final para y nos mira-He pensado que tal vez os gustaria venir a el Pais de Nunca Jamas
-¿Donde esta eso?-pregunta Ventisca. Peter señala al cielo
 - Todo recto y luego… ¡la segunda estrella a la derecha!-sale por la ventana y entonces nosotros lo seguimos-¡vamos, seguidme!
 -¡Guau!-exclamo yo.
-Esto es...-empieza Ventisca, mirando al suelo.
-¡Increible!-exclama entonces Sheanne. Al cabo de un rato, llegamos a una tierra muy ricamente problada, con bosques y una gran casita de madera subida a un arbol.
 -¡Hola!-oimos unas vocecillas a nuestras espaldas. Nos giramos y vemos a unos niños sonrientes del que solo uno consigo identificar: ¡Nevada!
-¿Son Niños Perdidos?-pregunta Nevada a Peter.
-¡Todavia no lo se!-dice entonces con una sonrisa Peter. Todos miran en direccion de Campanilla, que sigue cruzada de brazos sentada encima del hombro de Peter. Campanilla hace un gesto muy indignada. Peter frunce un poco el ceño, pero luego nos mira de nuevo con una amplia sonrisa. He salido a pasear un poco y me he encontrado con Peter Pan.
-Esto… Es genial-murmuro yo. Peter asiente con la cabeza
.-Oye… ¿y Campanilla? -No lo se, esta muy rara desde que vinimos-responde.-¿Quieres pasear?
-¡Vale!-acepto yo. Estamos caminando por lo que parece ser un pequeño claro, y nos sentamos debajo de el arbol mas cercano y vemos como es tan bonito en el Pais de Nunca Jamas, es tan agradable estar aqui… -¿No tienes padres?-pregunto yo.
-¿Que?-Erael parpadea varias veces- Ya sabes que…
-Limitate a seguir el cuento-le murmuro yo por lo bajo.
-Es que las mallas me aprietan, y no me dejan pensar.-dice, levantando un poco sus mallas. Me rio por lo bajo.
-No, no tengo padres. Campanilla me encontro y me crio.-responde.-Desde entonces vivo aqui-sonrie.
 -Y… ¿Esos niños son tus hermanos?-pregunto yo. -No, pero es como si lo fueran, me acompañan siempre en mis aventuras.
 -Entiendo… -Y veo que tu quieres mucho a tus hermanos ¿tu si tienes padres?-me mira entonces. -Si, pero siempre estan fuera, asi que tenemos a Nana, nuestra niñera,  yo le ayudo a cuidar a mis hermanos-respondo yo, mirando al suelo.
-Oh, lo siento mucho…
-Oye, Peter... ¿Quieres que te de un beso?-pregunto yo.
-¿Qué es eso?-pregunta Erael.
-¿No sabes lo que es? ¡Eres un ignorante!-le replico yo.
-Lo sabré cuando me lo des-dice Erael. Inclino un poco la cabeza, pero encuentro una el sombrerito de una bellota en mi bolsillo y se la doy.-¿Esto es un beso?.
Asiento con la cabeza.
-Entonces lo llevaré de colgante.-dice, asintiendo.
Volvemos entonces al pequeño refugio que hay encima de ese árbol.
-Oye, Peter-dice uno de los niños perdidos, pelirrojo y con los ojos violeta.-¿Se sabe algo de Garfio?
-No, me sorprende-responde.-Hace dias que no hace ningun ruido
-¿Quien es Garfio?-pregunto yo.
-El capitan Garfio, mi enemigo mas poderoso-explica Erael.- Es un pirata al que le comio la mano un cocodrilo, con su reloj, y quiere conquistar Nunca Jamas
-Debe ser un hombre horrible…-digo yo.
-Pues si. ¿Habeis visto a Campanilla?-pregunta Erael.
Los niños perdidos niegan con la cabeza.
-Si quieres, voy a buscarla…-me ofrezco yo.
-Si, por favor, asi podremos descansar...-dice Erael.
Camino fuera para buscar a Campanilla. Veo a mas hadas y sonrio. Como me gustaria ser pequeña y poder volar.
Voy caminando por este bosquecillo, silvando en mi propio mundo, hasta que escucho un ruido y, asustada, me escondo detras del arbol mas cercano.
-¿Has entendido el plan, Campanilla?-escucho como lo dice la voz grave de un hombre, que inmediatamente despues identifico con la de Collix, por toda respuesta, se oye el tintineo de Campanilla.-Solo tienes que darle el veneno y…
Sin querer, tropiezo y ahogo un grito. Me escondo mejor en el arbol, pero noto como unas manos me agarran y…
Me despierto. Estoy atada y en un barco, donde la tripulacion "pirata" viste de lo mas hortera. Me fijo en el horizonte y veo que ya es medio dia de nuevo ¿cuanto habre estado inconsciente?..
Intento soltarme, pero esta demasiado bien atado. Muerdo la mordaza, arrancando un trozo de tela.
-¡Peter! ¡John! ¡Michael!..-grito. Pero solo logro atraer la atencion de un pomposo pirata con un garfio en la mano.
-Vaya, vaya…-dice Garfio, que es ¡Collix!-Parece que nuestra pequeña invitada se ha despertado de una vez...-se agacha y me sujeta la barbilla-Lo siento, cariño… Pero no podiamos permitir que te fueras de la lengua…
-¡Maldita escoria!-dice una voz a mis espaldas.-¡sueltala y pelea como un hombre!-desafia Erael, a voz en grito. Desenfunda su espada, y carga contra el, en el aire. Los niños perdidos me desatan, de modo que yo corro para ayudar y tirar por la borda al resto de los piratas.
-¡Peter!-grito, al ver que se ha dañado y cae, en picado al suelo. Me agacho entonces para ver si esta bien-¡Peter! ¡Contesta, venga!-lo zarandeo, pero sigue sin moverse, asi que, ocurre lo impensable. Poso mis labios sobre los suyos, entreabiertos y veo que va cobrando el sentido poco a poco, hasta que brilla. Pega un salto y con un "¡yuhu!" echa a volar y a pelear con mas fuerza que nunca, hasta que vence a Garfio y Garfio cae al suelo.
-¿Estais todos bien?-pregunta Peter.
Asentimos todos.
-Creo que es hora de volver a casa, Peter…-le digo yo.
-¿Por que? ¿No quereis quedaros aqui?-pregunta el, repentinamente entristecido.
-Se les romperia el corazon a nuestros padres…-murmuro yo, por lo bajo.
-En ese caso… ¡Campanilla!-Campanilla, al ser llamada por Peter, aparece y derrama polvo de hadas por todo el barco, haciendo que este pueda volar.
Nos vamos volando rumbo a tierra firme.
-¿Y como es tener padres?..-pregunta uno de los niños perdidos a Ventisca.
-Te cuidan y te dan amor-responde el.
Cuando llegamos, los niños perdidos quieren quedarse con nosotros, y tener padres, como nosotros. Mis padres deciden adoptar y mis tios tambien, asi que todos tienen padres, salvo Peter, que promete visitarme siempre.
Asi es como salimos del cuento, para ver cual es el proximo que nos toca, cuando nos llevamos una sorpresa…