Corazón helado.
Nevada.
-Nevada-cuando escucho mi nombre, que procede de esa garganta siniestra y invisible, reprimo un gemido de preocupación. Ventisca me aprieta más a él con gesto posesivo, cuando me tiene agarrada a mi cintura, pero no le miro. Dirijo una mirada a Verena, que me mira, tras haber estado mirando al horizonte. Gesticula con una sonrisa algo que logro interpretar como ''buena suerte''. Esbozo una media sonrisa, con intención de darle las gracias, y cuando lo hago, mi corazón da un vuelco. Miro a Erael y a Leo, que están a un extremo cada uno de ella, con una mirada de odio, pero ella no parece darse cuenta, aunque no me extraña, siempre ha sido cálida y eso, atrae. La verdad, respecto a lo que a mí se refiere, ya no sé ni qué pensar sobre ella. Realmente estoy hecha un lío, pero no se lo diré, ni a ella, ni a Ventisca, ni a nadie. Esto es mejor que lo reprima, como tantos otros sentimientos.
Doy unos pasos al frente, como todos han hecho, y la misma brecha que era para los demás, se abre debajo de mí.
-Hasta luego.-susurro yo, mientras voy cayendo. Ellos me devuelven el gesto de ''adiós''. Sé que las cosas se han enfriado con mis amigos. Me lo tengo merecido, por lo de Verena, y por traer a Ventisca, creo que pensarán algunos, sobre todo Karya, de la que suelo más leer pensamientos reprobatorios sobre mí. Desde lo de Verena, dejé de caerle tan bien como antes...
Me fijo donde he caído y es una sala repleta de espejos, algo extraño. Me veo reflejada en los espejos, parecen colocados asi a conciencia… Suspiro un poco. A saber que cosas me hara hacer la voz neutra esa, pero no creo que augure nada bueno, segun he ido sondeando las mentes de todos los compañeros que lo han hecho antes. Cierro los ojos un instante y me masajeo las sienes, no sabes lo que cuesta ignorar los pensamientos, sobre todo a alguien como yo. Es como que te griten al oido todos los dias, o como te golpeen el estomago desde que despiertas hasta que te vas a dormir. Camino alrededor de la sala, pero no veo nada, solo espejos y a mi reflejada en ellos. Que siniestro es… He escuchado como algo se rompia y he dado un respingo. Arg… Noto una nueva conciencia, muy rustica pero fuerte y luego un gelido aliento detras de mi. Me aterroriza todo esto…
-Dama de hielo, princesa de un corazon de puro fuego-dice la voz neutra- Libera tu calida esencia y supera tus miedos y metas. -No entiendo nada, tanto enigma me molesta, Asi que, me pongo a meditar, a la par de buscar una salida, para volver ya a mi verdadero mundo. Voy andando despacito, para no hacer ruido alguno, para que no me ecuentre nadie posiblemente mas poderoso que yo...
-¿A donde crees que vas?-dice una voz conocida a mis espaldas-¿Asi es como piensas salir? ¿Huyendo? ¿A escondidas?-dice la voz y cuando me giro, veo que es mi propio reflejo quien me habla. Este sitio es surrealista, quiero irme de aqui ya y no volver. -¿Quien eres?-pregunto, con un susurro. -Soy Tu, pero tambien soy Yo-me replica. -Y yo.-dice otra voz a mis espaldas. -Y yo-dice otra. Van repitiendo, con mi voz (que es lo mas siniestro de todo) otras voces mas Veo que todos mis reflejos se concentran en un solo espejo. -Somos Tu, y somos Yo.-dicen todas a la vez-Somos tus sentimientos. -¿Mis sentimientos?-pregunto, anonadada. -Si-contestan-Odio, miedo, tristeza, alegria, amistad, amor-recalcan esta ultima palabra.-Los sentimientos que no dices, que callas, que mientes por ellos, y sale a la luz todo tu orgullo. -Pero-pregunto yo-¿Por que estais aqui? -Para hacerte ver que precisamente este es tu punto debil, tu represion de sentimientos-explican, todas a la vez- Y ayudarte a superarlo.Se fuerte y coge esto-desde el reflejo, aparece una especie de arco y flechas, de un purisimo hielo y una flechas en llamas.-Cogelo.-Dicen, casi ordenandomelo. Mi reflejo, saca las manos y me ofrecen el arco, asi que lo cojo. -Esta encantado, y solo tu puedes controlarlo-noto que vibra en mis manos, y no puedo evitar poner una expresion de incredulidad, esta vivo-Acaba de reconocerte-sonrien todas-Ahora sigue tu camino, y abre tu mente y su corazon… Asiento, y me marcho caminando, con mi nuevo arco a la espalda, mirando al frente. Mientras mas me alejo de la sala de espejos, mas oigo unos gritos de voces familiares, asi que voy corriendo en direccion de los gritos y me paro en seco, al ver que hay varios monstruos atacando a mis amigos. Uno tiene seis cabezas, conozco el mito. Otro tiene tentaculos en vez de cabello. Asi que, corro en direccion hacia ellos. Porque sere terca, cabezota y obstinada, puedo ser muchas cosas, pero desde luego, cobarde, no esta en mi diccionario. Empiezo por el monstruo de seis cabezas, tenso una flecha en llamas y disparo a la cabeza central, asi le voy lanzando varias, hasta que una acierta y el monstruo desaparece en polvo. Voy corriendo hacia el otro y repito el mismo ejercio que antes, pero es mas dificil de matar… «Libera tu fuego...» Concentro varias llamaradas en las palas de mis manos, como me enseño Verena, se las voy lanzando y veo como el monstruo prende rapido, hasta que en cuestion de minutos, queda reducido a cenizas. Todos se acercan a abrazarme, menos Karya. -Gracias por salvarnos-susurra Erael. -Si, esto, ehm... Gracias-murmura Karya, a una distancia prudente de mi. -¡Corre y salta al vacio!-señala Verena el acantilado- ¡Es la unica forma de salir de aqui!. Me fio de ella, asi que asiento y a una rapida carrera me tiro por el. Aparezco delante de mis amigos reales, y el primero en venir a abrazarme, es, por supuesto, Ventisca. Verena me rodea con el brazo y me da unas palmaditas y el resto comparte palabras amistosas conmigo. Me da igual que no hayan estado ahi de verdad para reconocer mis meritos. Hoy me he sentido una heroina y me gusta esa sensacion
Nevada.
-Nevada-cuando escucho mi nombre, que procede de esa garganta siniestra y invisible, reprimo un gemido de preocupación. Ventisca me aprieta más a él con gesto posesivo, cuando me tiene agarrada a mi cintura, pero no le miro. Dirijo una mirada a Verena, que me mira, tras haber estado mirando al horizonte. Gesticula con una sonrisa algo que logro interpretar como ''buena suerte''. Esbozo una media sonrisa, con intención de darle las gracias, y cuando lo hago, mi corazón da un vuelco. Miro a Erael y a Leo, que están a un extremo cada uno de ella, con una mirada de odio, pero ella no parece darse cuenta, aunque no me extraña, siempre ha sido cálida y eso, atrae. La verdad, respecto a lo que a mí se refiere, ya no sé ni qué pensar sobre ella. Realmente estoy hecha un lío, pero no se lo diré, ni a ella, ni a Ventisca, ni a nadie. Esto es mejor que lo reprima, como tantos otros sentimientos.
Doy unos pasos al frente, como todos han hecho, y la misma brecha que era para los demás, se abre debajo de mí.
-Hasta luego.-susurro yo, mientras voy cayendo. Ellos me devuelven el gesto de ''adiós''. Sé que las cosas se han enfriado con mis amigos. Me lo tengo merecido, por lo de Verena, y por traer a Ventisca, creo que pensarán algunos, sobre todo Karya, de la que suelo más leer pensamientos reprobatorios sobre mí. Desde lo de Verena, dejé de caerle tan bien como antes...
Me fijo donde he caído y es una sala repleta de espejos, algo extraño. Me veo reflejada en los espejos, parecen colocados asi a conciencia… Suspiro un poco. A saber que cosas me hara hacer la voz neutra esa, pero no creo que augure nada bueno, segun he ido sondeando las mentes de todos los compañeros que lo han hecho antes. Cierro los ojos un instante y me masajeo las sienes, no sabes lo que cuesta ignorar los pensamientos, sobre todo a alguien como yo. Es como que te griten al oido todos los dias, o como te golpeen el estomago desde que despiertas hasta que te vas a dormir. Camino alrededor de la sala, pero no veo nada, solo espejos y a mi reflejada en ellos. Que siniestro es… He escuchado como algo se rompia y he dado un respingo. Arg… Noto una nueva conciencia, muy rustica pero fuerte y luego un gelido aliento detras de mi. Me aterroriza todo esto…
-Dama de hielo, princesa de un corazon de puro fuego-dice la voz neutra- Libera tu calida esencia y supera tus miedos y metas. -No entiendo nada, tanto enigma me molesta, Asi que, me pongo a meditar, a la par de buscar una salida, para volver ya a mi verdadero mundo. Voy andando despacito, para no hacer ruido alguno, para que no me ecuentre nadie posiblemente mas poderoso que yo...
-¿A donde crees que vas?-dice una voz conocida a mis espaldas-¿Asi es como piensas salir? ¿Huyendo? ¿A escondidas?-dice la voz y cuando me giro, veo que es mi propio reflejo quien me habla. Este sitio es surrealista, quiero irme de aqui ya y no volver. -¿Quien eres?-pregunto, con un susurro. -Soy Tu, pero tambien soy Yo-me replica. -Y yo.-dice otra voz a mis espaldas. -Y yo-dice otra. Van repitiendo, con mi voz (que es lo mas siniestro de todo) otras voces mas Veo que todos mis reflejos se concentran en un solo espejo. -Somos Tu, y somos Yo.-dicen todas a la vez-Somos tus sentimientos. -¿Mis sentimientos?-pregunto, anonadada. -Si-contestan-Odio, miedo, tristeza, alegria, amistad, amor-recalcan esta ultima palabra.-Los sentimientos que no dices, que callas, que mientes por ellos, y sale a la luz todo tu orgullo. -Pero-pregunto yo-¿Por que estais aqui? -Para hacerte ver que precisamente este es tu punto debil, tu represion de sentimientos-explican, todas a la vez- Y ayudarte a superarlo.Se fuerte y coge esto-desde el reflejo, aparece una especie de arco y flechas, de un purisimo hielo y una flechas en llamas.-Cogelo.-Dicen, casi ordenandomelo. Mi reflejo, saca las manos y me ofrecen el arco, asi que lo cojo. -Esta encantado, y solo tu puedes controlarlo-noto que vibra en mis manos, y no puedo evitar poner una expresion de incredulidad, esta vivo-Acaba de reconocerte-sonrien todas-Ahora sigue tu camino, y abre tu mente y su corazon… Asiento, y me marcho caminando, con mi nuevo arco a la espalda, mirando al frente. Mientras mas me alejo de la sala de espejos, mas oigo unos gritos de voces familiares, asi que voy corriendo en direccion de los gritos y me paro en seco, al ver que hay varios monstruos atacando a mis amigos. Uno tiene seis cabezas, conozco el mito. Otro tiene tentaculos en vez de cabello. Asi que, corro en direccion hacia ellos. Porque sere terca, cabezota y obstinada, puedo ser muchas cosas, pero desde luego, cobarde, no esta en mi diccionario. Empiezo por el monstruo de seis cabezas, tenso una flecha en llamas y disparo a la cabeza central, asi le voy lanzando varias, hasta que una acierta y el monstruo desaparece en polvo. Voy corriendo hacia el otro y repito el mismo ejercio que antes, pero es mas dificil de matar… «Libera tu fuego...» Concentro varias llamaradas en las palas de mis manos, como me enseño Verena, se las voy lanzando y veo como el monstruo prende rapido, hasta que en cuestion de minutos, queda reducido a cenizas. Todos se acercan a abrazarme, menos Karya. -Gracias por salvarnos-susurra Erael. -Si, esto, ehm... Gracias-murmura Karya, a una distancia prudente de mi. -¡Corre y salta al vacio!-señala Verena el acantilado- ¡Es la unica forma de salir de aqui!. Me fio de ella, asi que asiento y a una rapida carrera me tiro por el. Aparezco delante de mis amigos reales, y el primero en venir a abrazarme, es, por supuesto, Ventisca. Verena me rodea con el brazo y me da unas palmaditas y el resto comparte palabras amistosas conmigo. Me da igual que no hayan estado ahi de verdad para reconocer mis meritos. Hoy me he sentido una heroina y me gusta esa sensacion
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