Instinto
Karya
-Karya-cuando la voz neutra susurra mi nombre, no puedo evitar ponerme nerviosa. El instinto me dice que corra, que salga huyendo. Pero sé que por la razón debo quedarme aquí. Veo como Collix suspira ansioso. Miro a mi hermano y también está nervioso, creo que más que yo. Suspiro un poco,y doy unos pasos al frente. Bueno, cuanto antes lo empiece, antes lo acabaré ¿no?.
Hago un gesto de despedida a los demás, mientras voy cayendo. Qué desagradable sensación, parece que es como si te tiraran a la basura. En lugar de caer en una zona llena de estiércol, caigo en una bellísima selva tropical.
Por fin estoy sola para ordenar mis pensamientos. No está Nevada para leerme el pensamiento y ni para comentar nada o ponerme cara de pena cuando pienso algo que no me gusta de ella. No confío en ella. No me gusta desde lo que hizo a Verena, y creo que ella es totalmente consciente de ello, si no, debe ser más tonta de lo que pensaba. En fin, lee el pensamiento y todo eso. Tampoco me parece gran cosa su amigo Ventisca, siempre callado y siguiéndola como un perrito faldero, no es normal ¿dónde está tu virilidad, hombre de poca fe?. De quienes más me fío son de Verena, Erael y de mi hermano. Collix tiene algo que me atrae, pero no sabría decir qué, la verdad. Será porque se mantiene en una capa de superficialidad y de perversión, ocultando una serie de sentimientos que sabe que tiene, pero que no lo quiere admitir, y quiero ayudarle a sacarlos a la luz. Soy totalmente consciente de que esconde algo, aunque todavía no sé el qué... De Leo me huelo algo raro, creo que está ocultando algo a los demás, pero, prefiero que salga a la luz, por si meto la pata.
Miro a mi alrededor, pero no noto el sonido de ningún animal aquí. Está todo desierto, terriblemente desierto. Hay plantas, sí, pero no hay vida animal. Echo a caminar, para ver si hay algo que merezca la pena por aquí y qué es lo que debo hacer, porque si he caído a este lugar, creo que será para algo más que para quedarme cruzada de brazos. Odio esta sensación de no hacer nada. ¿Qué es lo que debería hacer? Todavía me parece natural esta selva, sin pájaros, sin ningún animal que lo habite. Hmmmm... Creo que debería averiguar que pasó aquí para que se fueran todos los animales.
Noto un gélido aliento cuando la voz neutra comienza a hablar:
-Chica salvaje, sálvate de los peligros que te aguarden.-dice la voz- Sálvate y salvarás sus destinos, sin usar tus poderes, sólo tus mejores sentidos.
Odio los acertijos. ¿No podía más específica la voz y decirme que debo hacer?. Bah, qué más da. Voy caminando por la selva, por donde hay más vegetación, que suele ser donde hay más animales ocultos, pero no veo ninguno. Esto empieza a preocuparme...
Veo venir a un monstruo gigante justo en frente de mí, pero no puedo transformarme, no sé por qué. Veo que otro hace compañía a su amigo, así que voy corriendo y trepo un árbol con agilidad. Me encuentro con algo que resplandece un atrayente color verde, así que me voy acercando hacia él y descubro que es un látigo que reluce con luz propia, una luz verde que refleja todo el estado salvaje. Agarro el látigo por el mango y me dejo caer. Por lo menos, no he perdido mis supersentidos, aunque espero que esta pérdida de poder transformarme en animal, sea algo temporal, porque si no, creo que me volvería loca. Cada vez que uso este látigo, para probarlo, resplandece cada vez más verde
Agarro la cabeza con el látigo de ese feo monstruo y le estiro con él, hasta que cae al suelo, asfixiado. El otro intenta atacarme, pero soy más rápida, así que me alejo corriendo, y le doy un latigazo en la cara, lo que parece enfurecerlo más. Tropieza con el otro y caen a el suelo los dos. Veo como se deshacen en polvo y sonrío para mí misma. He ganado.
Poco a poco, van apareciendo animales, aves, simios, felinos y caninos y van ocupando lo que sería legítimamente suyo. Ya entiendo, no es que no estuvieran, es que se estaban escondiendo de los monstruos. Me abro paso entre ellos, para ver qué es lo próximo que debo hacer, porque si soy sincera, me ha parecido demasiado poco para una prueba que en otros ha sido tan larga.
Bueno, por ahora no hay nada fuera de lo normal, así que, supongo que debo seguir avanzando ¿no?
-Qué cosa más rara-susurro- Es como si la selva fuera interminable...
Ahora sí que escucho los animales, pero no veo nada que salga de lo normal. Hasta que escucho unos gritos que me son familiares. Corro hacia la dirección de los gritos, todo lo rápidamente que puedo, hasta que me encuentro con lo siguiente, están mi hermano y Collix sujetos nada más que por una cuerda, en la que, justo debajo hay una especie de río con unas especie de pirañas, pero no me responden, no noto su esencia, no son normales.
-Para poder liberarlos -dice una voz masculina a mis espaldas- Tendrás que pelear contra mí.
Me giro y es... ¡es Leo!, o al menos se parece a Leo, porque este tiene los ojos rojos y el pelo violeta. Qué extraño...
Él desenfunda sus espadas tan rápido que no me da tiempo a responder, noto como me hace unos cortes en el brazo, pero devuelvo su ataque con un rápido golpe del látigo en la cara, haciendo que su cara enrojezca por el golpe.
Se lanza contra mí en intención de atacarme, pero lo que veo que hace me asombra aún más ¡se está multiplicando!. Hay más clones de Leo, alrededor de mí, pero no sé cuál es el verdadero. Éso es...
Me envuelvo con el látigo, de tal forma que lo uso como una honda, disparando latigazos a diestro y siniestro, hasta que le doy al verdadero Leo, que lo derribo al suelo y enrollo su cuello con mi látigo.
-Ahora ¿los vas a soltar?-pregunto yo, prácticamente encima de él.
-Siempre has tenido la solución de liberarlos-sonríe el Leo extraño- Pronto nos veremos las caras, Karya La Salvaje. Prepárate para el combate... Porque sólo quedará uno en pie.
El Leo extraño desaparece en sombras y yo me giro para liberar a mi hermano y a Collix. Voy caminando en dirección de Sheanne primero, y lo suelto, haciendo equilibro, cuidándome de no caerme. Hago lo mismo con Collix, que parece nervioso.
-Podría haber salido yo solito-farfulla Collix por lo bajo. Pongo los ojos en blanco-Estos músculos sirven para algo, a parte de adornar mi bonito cuerpo ¿sabes, preciosa?.
-Gracias, hermana-veo como mi hermano dirige una mirada furibunda a Collix, que se calla enseguida, mi hermano impone más respeto de lo que parece...
Cuando algo me eleva en el aire, enrollo el látigo en mi brazo, a modo de brazalete y me dejo hacer, hasta que aterrizo justo donde caí, delante de mis amigos. Me falta aire cuando Collix corre a abrazarme. Enrojezco un poco, pero miro a otro lado. Me sorprende que no toque partes de mi cuerpos que sabe que están vetadas.
-Menos mal que estás bien-murmura Collix, y rápidamente se separa de mí, enrojeciendo y camina justo donde estaba antes.
-Menos mal que no estás herida, Karya-me dice mi hermano al acercarse.-¿Ha sido difícil la tarea?
-Un juego de niños-respondo, como sin darle importancia. Veo que el resto me mira sorprendido.- Vale, de niños grandes.-ríen ante mi comentario.
Sonrío y sé que hoy he adquirido algo más que un látigo mágico; la certeza de que siempre habrá alguien que me espere, por mucho daño que me haga y por mucho que tarde en volver.
Tengo ganas de ver a quién le toca esta vez, sólo faltan Sheanne y Verena...
No hay comentarios:
Publicar un comentario