jueves, 5 de julio de 2012

Mi propio reino (XVII)

La luz que todo lo guía.


Collix.




-Collix.-me llama la voz neutra y no dejo de preguntarme si estará buena o será tío o tía. Me pone el tono de voz...
Miro a Karya un momento y suspiro. Creo que no sabe la atracción que ejerce sobre mí, aunque no me extraña, es bastante inocente en ese sentido.
-¡Dale caña!-grito, mientras me voy cayendo por la brecha que se ha abierto debajo de mí.

Caigo en una tierra extraña, hostil. Parece como que no haya nadie, la tierra está como seca, muerta, las plantas marchitas y el cielo nublado. Como si no hubiera dado el sol o llovido en mucho tiempo.

Echo a caminar por la tierra esta, me voy dando cuenta que cuanto más voy avanzando, más oscuro se hace. Me estoy poniendo nervioso, a cada paso que doy, es como si la oscuridad me engullese cada vez más y más, como si me tragara sin masticar. Llega un momento en que no veo nada, así que paro de caminar, y escucho ésa voz tan espeluznante. Cuando habla, noto como su gélido aliento me da de bruces en la cara, y trago saliva.

-Sé la luz que ilumine nuestros días, la luz que todo lo guía. Pelea contra tus miedos, mientras estés ciego.-dice la voz neutra, cada vez en un tono más apagado. Intento usar mi poder de luz, pero no veo lo que estoy haciendo. Veo como alguien me golpea en la espalda, algo punzante, como una espada. Así que, intento concentrarme en los golpes en dirección de los que procede mi atacante.

Caigo al suelo, porque me golpea muy fuerte y no sé que hacer, odio esta sensación de estar a ciegas, como el miedo corrompe tu alma, y la oscuridad atrae tus miedos y los refleja. Mierda. Noto como un peso se lanza sobre mí, en intención de clavarme la espada...
Un momento.
No veo pero veo los ataques de mi enemigo. ¡Los veo en mi mente! Ruedo por el suelo rápidamente para quitármelo de encima y le doy un rodillazo en los... Bueno, ya te haces una idea de donde lo doy. Pero no se queja. Espera, ¿es una chica? Le pateo la barriga a la supuesta chica. Aunque me encante tener a una mujer encima, no pienso dejar que me mate como una de esas femme fatale o una viuda negra. Así que rápidamente la dejo fuera de juego, con una técnica que aprendí (algún día explicaré de dónde...) y le golpeo con todas mis fuerzas (que no son pocas, porque estoy muy bueno y cachas) en los pechos, que hace que acabe en el suelo rápidamente.

Veo en mi mente como la chica intenta atacarme de nuevo, así que le pego un rodillazo en el estómago y rápidamente cojo su espada y se la pongo en la nuca.

-Ahora que te estás quietecita y callada-digo yo-¿Me vas a decir cómo salir?

Sólo escucho una risa femenina, cuando noto que algo se disuelve en sombras. La espada también desaparece de mis manos, cuando la risa de la chica se apaga. Así que me incorporo y camino por esta oscuridad, sólo guiándome con mis otros ojos. Hmmm... Con lo guapo que soy, es una verdadera lástima que no me pueda ver nadie, sólo sin usar mis poderes, brillo con luz propia.

-¿Hola? ¿hay alguien aquí?-grito, en voz alta.

-¡Socorro, Collix!-oigo la voz de Karya, pero no la veo, así que intento concentrarme con todas mis fuerzas en desprender mi luz, pero no puedo, no llega a mi alcance, soy demasiado poca cosa...-¡Vamos, Collix, tú puedes! ¡Confío en ti!

Solo bastan sus palabras para que me ponga rojo y me suba la moral. Así que todo mi cuerpo empieza a resplandecer, como con luz propia. Tiemblo un poco, temiendo sobrecargarme. Así que toda la luz sale expulsada de mí, iluminando una tierra hostil y deshaciendo en sombras a un demonio que estaba a punto de comerse a Karya. Corro hacia ella para soltarle del poste que estaba atada.

-¡Eres... eres... el chico más fuerte que conozco!-exclama Karya, cuando me abraza.

-Dime algo que no sepa...-le contesto yo, haciéndome el machote y reprimiéndome hacerle algo de lo que mi salud podría arrepentirse a Karya, oculto mi rostro rojo entre su pelo, que huele a especias y suspiro un poco, aunque no tengo ni idea de por que el corazon me late cada vez mas rapido. -Eh, ¿que es eso?-me pregunta, cuando se separa de mi. Estoy un poco atontado cuando veo a la direccion que señala.-Brilla demasiado, como tu...-dice, mientras que se pone la mano, como una bisera -Es… Imposible-voy acercandome, cada vez mas, para ver que es lo que es ese resplandor, a mi no me afecta, asi que no me preocupo en absoluto. Cuando llego, veo que son unos objetos de lo mas extraños, pero los reconozco-Es lo que Apolo regalo a la gente con mi don…-murmuro, mirando la bola de cristal luminosa y el baculo. Nada mas tocarlo, aparezco delante de mis amigos, con ambos objetos. -¿Estas bien?-es la primera en preguntar Karya. -Ahora que te he visto, si…-digo, sonriente. Hoy he resplandecido, y nadie podra apagarme de ahora en adelante, nadie.

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