domingo, 25 de diciembre de 2016

-

Feliz navidad, a quien sea que me lea.

-

Vivo en un castillo de hielo, con una hermosa vida solitaria. Quizá es lo que soy, una hermosa princesa solitaria.

-

Cierra la puerta, se nos escapa el frío.

viernes, 16 de diciembre de 2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

-

Hoy es mi 22 cumpleaños. Quiero algunas cosas, pero sobretodo quiero que me digas Hola, aunque sea eso, Álvaro. Sé que no me has bloqueado de WhatsApp porque a veces miro tu perfil con la esperanza de que me hables o intentando hablarte.

No sé si me vas a leer o si me voy a atrever a decirte algo, pero te echo muchísimo de menos...

miércoles, 21 de septiembre de 2016

lunes, 19 de septiembre de 2016

-

No quiero tener sentimientos, por nadie. Por nada. Sólo quiero hacer reset, y huir.

-

Contra todo tu pronóstico, no te he olvidado. Pero aún sigo luchando por ese mundo mejor que queremos tú y yo.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Querido amigo [14]



18/9/2016 – 2:52 de la madrugada, pensando más de la cuenta, con un catarro de cojones y una herida en la comisura del labio salida por vete a saber qué. Y tampoco me viene la regla desde hace dos meses y a menos que esté embarazada del espíritu santo no sé qué otra explicación puede tener.
Querido amigo,
Ha pasado un mes y un poco más desde la última vez que te escribo. Quisiera decir que tengo una buena excusa para eso, pero lo cierto es que no la tengo, así que no te voy a mentir; simplemente no me acordé de escribirte.
Te mentiría si te dijese que en estos dos meses no ha pasado nada. No sé si te conté lo mucho que deseaba volver a hablar con Andrea (no Andrea una de mis mejores amigas, Andrea mi ex), pues bien, por fin lo he hecho y me gusta la relación que tenemos, hablamos de vez en cuando y me gusta leerla o escucharla, que he descubierto (pese a lo que ella diga) que tiene una voz preciosa.
También he conocido a una nueva amiga, llamada Maite.  Sé que ella no sabe muy bien qué hacer conmigo, pero me siento cómoda hablando con ella, aunque creo que mi personalidad la desconcierta. Soy consciente de que sólo me entenderé a mí misma en este mundo y si encuentro a la persona que me entienda, no sé qué pasará. Seguramente le den un premio o algo así. Pero en fin, Mai, te he cogido mucho cariño en poco tiempo y que no te hable no significa que no seas importante para mí.
He vuelto a ver a Katy y me sorprendí mucho al ver lo cambiada que estaba. Y también me di verdadera cuenta de lo mucho que la echaba de menos. Es irremplazable y ella parece que me ve igual, que a todo esto, debo pasarle la nueva url del blog. También he hecho que ella y Ayelén se conocieran, con el fin de que dos personas importantes en mi vida pudieran ponerse cara, como quien dice.
También Ayelén se ha ido a Valencia y la echo mucho en falta. Pero sé que es por algo bueno para ella, para labrarse su futuro y sé que la volveré a ver, algo lo dice en el interior de mi corazón, por muy cursi que suene. Además, aún así me regaña por whatsapp sobre lo que hago o no.
¿El tema chicos? Te mentiría si te dijese que no me gusta nadie, o al menos, sentir siento algo. Pero no puedo permitírmelo, no sólo porque tengo miedo a enamorarme, sino porque no puedo sentir, aún no. Y además, él no quiere saber nada de mí…
Álvaro y yo tenemos distintos conceptos sobre el amor. Para mí es algo mucho más complicado y parece que  a él le resulta más sencillo enamorarse, exponerse a alguien. Pero yo no vengo con manual de instrucciones. Yo no me enamoro en semanas, meses, no después de algo como lo que he pasado, algo que me ha dejado secuelas y que estarán ahí de por vida. Lo mío es más lento, quizás casi ha pasado un mes desde que le echo de menos (justamente dentro de ocho días hará el mes), pero quizá no soy la chica adecuada para él, si se hubiera quedado esperando le habría hecho mucho daño y no estoy dispuesta a pasar por ese trance otra vez, aunque le añore. No puedo permitirme sentir, pero no puedo evitar ser humana, así que, sentir, siento. Pero no creo estarlo de a la misma escala que él, no tengo los síntomas de siempre, es decir, enamorada (o al menos eso decía antes de borrarme) y me da vergüenza admitirlo, pero estoy pendiente de lo que hace y así satisfago y calmo mi curiosidad y mi preocupación sobre si está bien o no. Pero, aunque él no me hubiera borrado de todos lados, aunque eso no hubiera pasado, mi decisión sería la misma.
Carlos… No sé. De él no hay mucho que decir… Es justamente como sabía que era; un ligón empedernido. Quizás lo mejor fue que no me acercara mucho a él y borrar mi interés por él a tiempo, me resultó mucho más fácil que haber borrado un dibujo.
Andrea dice que quizás debería salir con alguna chica (ella tiene novia) y yo le he dicho que ya llegará la persona que lo merezca. Pero me niego a sentir a nada profundo a la par con lo que ya siento; el odio.
Odio… Venganza… Haría lo que sea por cumplirlo, aunque tuviera que perder mi humanidad, como de hecho estoy haciendo ahora mismo. La estoy perdiendo y es como si se me escapara de las puntas de los dedos y por fin parece que va a pasar… Pero ¿sabes? No es suficiente. Quiero verlo sangrar, porque así será la única forma en la que yo me pueda entregar a alguien de nuevo, sólo así estaré libre, porque así se hará justicia, quiero verlo llorar, sufrir lo que yo sufrí. Y aunque está siendo muy amable conmigo, estoy siendo muy hipócrita con él. En parte porque se lo merece y en la otra parte porque no me fío de él. Detrás de eso deben haber otras intenciones y lo mejor es sonreírle y hacerle creer que todo va bien y que me tiene engañada, aunque en el fondo sea una mala víbora mucho más lista que él y esté dispuesta a matarle con su veneno.
Mi psicóloga me ha puesto con un grupo de chicas y chicos con los que tengo algo en común y realmente no sé si cuadro mucho ahí. Quiere hacerme hablar y tú ya sabes (o intuyes) cómo soy. No considero importante hablar en público y en general, no considero importante hablar. Me gusta desconectar, me gusta desahogarme en mi pequeño rincón y disfruto mucho estando sola. Por eso este año haré el bachillerato a distancia, no quiero encariñarme con nadie, y además quiero hacerlo por mi cuenta. No me gusta el horario nocturno, se sale de mi zona de confort por completo.
Y en fin… En otro orden de cosas, cumpliré los veintidós en cuatro días. Es deprimente, no algo que celebrar, porque no he cumplido para nada mis metas, no estoy donde debería y no estoy donde quisiera estar. Y todo por este infortunio que me destrozó… Un año más anclada, en fin, voy a sacarme esto como sea. Sólo tengo dos metas y voy a ir a muerte por ellas.
Si al final decido hacerte llegar esto, Álvaro, que sepas que la canción Inmortals te la dedico (por eso la posteé y para demostrarte que había escuchado las canciones) y que no ha pasado ni un día de este casi mes que no pensara en cómo estarías. Yo… Bueno… Espero que estés bien, pero simplemente no puedo hacerlo. Aún no, pero sé cómo te sientes y espero que si algún día nuestros caminos se alinean de nuevo, ambos hayamos conseguido nuestros oscuros objetivos y que no hayamos cambiado el uno con el otro. Nunca quise hacerte daño y nunca querré hacerte daño. Espero que lo comprendas.

Bueno, querido amigo. Estoy cansada y hoy apenas he dormido así que, a ritmo de Death Valley te deseo las buenas noches.

Con mucho cariño,

Vir.

jueves, 1 de septiembre de 2016

-

- Me dejaste ir. Sin pelear. Sin arriesgarte, como si te dieras por vencida ¿por qué?-preguntó Ryan mirándola a los ojos.
- Porque no sé si puedo salvarte-contestó Bel, tragando saliva.
- Creo que aún no lo entiendes. Tú eres la salvación de todos. Pero aún más la mía.-susurró cerca de ella y Bel reprimió un escalofrío-Prometí que nos volveríamos a ver y eso haré, dulce Bel.-Ryan la besó en la frente y desapareció en un destello morado.

jueves, 18 de agosto de 2016

martes, 16 de agosto de 2016

-

Tengo muchas cosas que decirte, así que espero que estés preparada. Porque voy a encontrarte.

-

Te haré picadillo, y sólo mi tierna sonrisa verás cuando te haga caer.

-

¿Acaso no te has dado cuenta? ¿Es que aún no puedes verlo? No soy buena. Estoy rota, muy rota, es como si hubieran tirado mi alma al suelo y la hubieran hecho pedazos. No soy buena, no estoy bien.
Lo correcto sería olvidarme y dejarlo ir ¿no crees?.. Adoro cuando me dicen que soy tierna, pero la cruda realidad es que tengo un monstruo sediento de sangre en mi interior y temo por tu bien, porque estoy viendo en lo que me he convertido y lo mucho que, en el fondo, me gusta. No soy buena, no estoy bien, sólo hace falta que mires mis cicatrices. Quizá por eso necesito a alguien a mi medida, alguien que no pueda destruir. Pero es que... es profundo lo que siento.

Debo dejarlo correr, como tantas cosas.

No soy buena, no estoy bien, sólo hace falta que mires mis cicatrices. Pero quiero protegerte.



miércoles, 10 de agosto de 2016

-

Echo de menos esa época en la que no me importaban los chicos, ni las chicas, ni el amor. Ni lo que pensara nadie de mí, cuando era más pequeña, más frágil pero a la vez más fuerte.

Echo de menos no haberla conocido nunca. Pero no porque me arrepienta de lo que sintiera por ti, Andrea, sino porque me descubriste un mundo nuevo y lleno de crueldad; el amor. Y pese a todo, aún te quiere una parte de mí. Por eso me das tanto miedo y por eso huyo de ti, por miedo a enamorarme de ti hasta las trancas, de nuevo. Y mira que he ido a pedirte perdón, pero no sé qué pasó contigo, ni dónde estás ni dónde puedo encontrarte. Quizás me lo merezca por lo egoísta que fui al echarte de mi vida a la fuerza.

Echo de menos no haber conocido nunca a Raúl. Tampoco me arrepiento de lo que sintiera por ti, Rara, sino porque me mirabas de una forma que sé que nunca me van a mirar otra vez. Como si fuera lo más hermoso y que lo tuvieras que proteger a toda costa. Ojalá encuentre de nuevo a alguien que me mire de esa forma tan dulce en la que solías hacerlo, pero no quiero tu mirada. No, ya no. Creo que es hora de seguir mi camino.

Echo de menos no haber conocido a nunca a Javi. Nunca me arrepentiré de haberte encontrado después de tanta mierda sufrida. Porque sé que tu me querías de forma sincera y a veces echo de menos de ti, que me quisieras de forma tan incondicional y me arrepiento de no haberte elegido, eso sí.

Echo de menos no haber conocido nunca a Julián. A ti sí que no te echo de menos en ningún sentido. Tomaste mi amor y lo estampaste contra el suelo, te confieso que ahora le tengo algo de miedo a los hombres por tu culpa. Pero juré cobrar mi venganza y le haré ver al mundo la clase de monstruo que eres. No he acabado contigo, voy a destruirte.

Echo de menos no haberte conocido, Carlos. ¿Por qué? Porque estoy confundida. Muy confundida. Te dije lo que sentía y ni siquiera respondiste y no, no estoy enamorada de ti. Sólo quiero conocerte más por dentro, como diría la canción.

Y Álvaro... A ti vivo echándote de menos, y ahora que te vas, aún más. No estoy segura de lo que siento por ti, pero podrías haberme confesado tus sentimientos antes de que te fueras.


-

Me rindo contigo. Haz lo que te de la real gana.

.

No sabía que pudiera afectarme tanto tu ida.

lunes, 8 de agosto de 2016

-

Hace una buena noche para, coloquialmente hablando, rayarse.

domingo, 7 de agosto de 2016

#PLAYLIST: 2



Capítulo II: Una canción pidiendo auxilio


Savin me –Nickelback
Eric estaba escondido. Y para su horror, se le había caído el EXP 58. Si aquel aparato caía en malas manos ¿qué demonios iba a hacer? Ahora mismo sólo podía rezar que aquella persona que lo hubiese encontrado jamás lo utilizara, pero sabía que daba el pego demasiado bien.
Debía buscar a su portador antes de que fuera demasiado tarde.

Pero ya era demasiado tarde, que era lo que más le asustaba al chico. Aquella tecnología podía causar estragos en el planeta o totalmente al contrario, salvarlo. Pero sabía que esa mujer no quería salvar el planeta. Claro que no.

-Es como una peli mala de terror-murmuró Eric por lo bajo para sí mismo, escondido en el callejón. Tragó saliva.

No sabía qué era lo que iba a hacer en ese momento. ¿Seguir corriendo? ¿Eso era lo que le esperaba, correr durante el resto de su vida? No, no era lo que quería ni lo que tenía que hacer, ni mucho menos.

Tragó saliva. Era un genio, por el amor de Dios. No era tan difícil de crear un plan. Su pecho subía y bajaba por la excitación de haber estado corriendo, ya de noche.

Tenía que volver a su piso, pero sabía que era en el primer lugar en el que lo estarían buscando. Sacó unas gafas de sol aparentemente de su chaqueta y se las puso, mientras accionaba uno de los botones. Podía ver con ellas a través de las cosas. Corrió de forma sigilosa por las calles, esperando, aguardando a que nadie le pudiera ver. Serían altas horas de la madrugada.

Volvió a tragar saliva. Observó la sombra de una cabellera morada como la berenjena y cerró los ojos, ocultándose en silencio detrás de un contenedor. Esperó a que se fuera y corrió al coche más cercano, un todoterreno. Era ingeniero y no le costó mucho hacerle un puente. No tenía tiempo de pensar en la legalidad ni en que estaba cometiendo un delito.

Es más, no tenía tiempo, de cualquier otro modo. Arrancó y pisó el acelerador, saliendo de esas calles de mil demonios, donde la decencia brillaba por su ausencia.

_

La claridad del día invadió las ventanas de la habitación de Bel. Ella fue la primera en despertarse, así que se lavó los dientes y sin hacer ruido se puso su chándal, cogió su MP4 nuevo y dejó a su familia y amigos dormir tranquilos.

Cuando pisó la calle, tiritó un poco de frío. Su cumpleaños siempre había sido el inicio del otoño y los cambios de temperatura no es que fueran lo que más le entusiasmara del mundo. Si por ella fuera, todos los meses del año serían primavera. Se puso la capucha negra del chándal y echó a correr a paso ligero, encendiendo el mp3 y notó por primera vez la sensación de un subidón de adrenalina. Cerró los ojos y escuchó la canción. Parecía que PJ había hecho bien sus deberes y había metido en aquél aparato justo el tipo de música que le gustaba. Sonrió un poco.
Echó a correr sintiéndose un poco más libre y por un momento, no pensó en Gabriel. Se concentró en aquella canción en la que pedía que alguien le salvara a gritos. Pestañeó varias veces, sin parar de correr. Estaba a punto de cruzar la carretera cuando desvió la mirada hacia el otro paso de peatones, en el que una mujer mayor estaba a punto de ser atropellada por un coche que venía a toda mecha. La mujer no pareció darse cuenta ni el conductor tampoco, que parecía ebrio y gritaba cosas por la ventana que no eran muy agradables al oído. Bel se mordió el labio, pero le bastó segundos para decidir echar a correr hacia la mujer.
Y entonces ocurrió lo improbable. Agarró del brazo a la mujer y la llevó al otro extremo de la calle que iba a cruzar. Sólo tardó dos segundos, Bel y la anciana se miraron atónitas durante un segundo. Después de aquello Bel desapareció antes de que la mujer pudiera darle las gracias, esfumándose en el aire y dejando sólo un rastro de energía morada.

Bel llegó a su casa muy asustada. Empezó a dar vueltas como si fuera un león encerrado alrededor de la mesa que tenían en su salón, pensando en lo que acababa de pasar. No había salido ni dos minutos fuera para correr y había sucedido aquello tan extraño… Respiró hondo y se dijo así misma que era improbable lo que había pasado. Científicamente aquello no tenía sentido. Nadie era capaz de correr tanto, nadie. Ni Usain Bolt era capaz, así que ella lo sería aún menos, llevando corriendo apenas un mes. Salió al patio y la canción paró de sonar, escuchó un pitido suave y a continuación una voz femenina suave y demasiado melosa para su gusto. Asustada, le dio más volumen y la escuchó entera.

‘’Si has logrado activar esto, significa  que eres el elegido para ser el portador del EXP 58, es decir que el aparato te ha elegido a ti como su legítimo dueño. Como sabrás, el aparato se amolda a su usuario, y le otorga habilidades extraordinarias, según la canción que se esté reproduciendo.’’ Bel frunció el ceño, aquello no tenía sentido para ella, pero sin embargo, siguió escuchando ‘’Úsalo para el sueño que perseguimos en común; para un mundo mejor. Con mis mejores deseos y felicitaciones, T.’’

Bel se quitó los cascos y suspiró profundamente. <<Vale, quizás este soñando. Pero este sueño no es que tenga mucha gracia. Ya sé, le preguntaré a PJ, ella debe saber algo, después de todo es su regalo>> pensó para ella misma y subió las escaleras de su habitación, tras cerrar la puerta de su patio.

Miró a PJ dormida plácidamente en un colchón del suelo, justo al lado de Guillén, que roncaba como si no fuera un mañana. Bel torció el gesto, al escuchar a Guillén. Suspiró y le dio una patada suave en la rodilla a PJ.

-Mamá… Quiero dormir un poco más… Es sábado-murmuró PJ medio dormida, rodando sobre su colchón.

-Paula Johanna.-gruñó Bel por lo bajo-Que te despiertes, joder.

-¿Bel?-PJ se frotó los ojos, observando a Bel.-Es muy temprano, ¿qué quieres?

-Levanta el culo, tenemos que hablar.-murmuró Bel, saliendo con cuidado de la habitación para no despertar a Guillén. PJ la siguió caminando de mala gana.

-¿Qué pasa? ¿Tienes la regla? Porque te veo más gruñona de lo normal-masculló entre dientes PJ.

-¿De dónde sacaste el MP4?-susurró Bel cuando bajaron a la cocina y preparó poco a poco el desayuno de ella y de su amiga.
PJ pareció pensárselo unos segundos que a Bel le parecieron eternos.

-¿Por? ¿Lo quieres devolver?-inquirió tomando aquel matiz de inocencia fingida que Bel ya conocía demasiado bien-Oye, que si no te gusta me lo puedes decir directamen…

-No es eso-la cortó Bel antes de que se pudiera inventar una excusa mejor.-Quiero que me digas de dónde lo has sacado.

-Pues… Bueno…-Empezó PJ y Bel frunció el ceño.-Me disponía a buscarte un regalo de cumpleaños-PJ tragó saliva, Jesús, se dijo a sí misma, ¿cómo iba a explicarle a Bel que técnicamente se lo había robado al tío más guapo que había visto en su vida?-Y bueno… Me tropecé con alguien y… Lo encontré.

-¿Lo encontraste? ¡¿Lo encontraste?!-Bel suspiró hondo intentando no alzar la voz mucho.-¿Dónde lo encontraste?

-Se le cayó al suelo a un tío bueno-repuso PJ, enrojeciéndose de forma repentina.

-O sea, que me has regalado el mp4 de un desconocido.-Bel alzó la voz un poco.

-¡Oye, no sé qué mosca te ha picado! ¿Pero sabes lo difícil que eres de complacer? No eres fácil de buscar un regalo y se me presentó la oportunidad perfecta y…

-Ah, no seas melodramática y cállate la boca.-replicó Bel, de malhumor.-No se trata de eso, pero imagínate que esta cosa hubiera sido algo peor.

-Pero si es un mp4 ¿qué te va a hacer? ¿Asfixiarte con los cascos?-dijo PJ, sarcástica.

-Bien. Como te crees tan graciosa, te voy a mostrar lo que hace esta maldita cosa.-replicó Bel, agarrándola del brazo.

-Te ha salido un pareado…-intentó bromear PJ, pero Bel no le hizo ningún caso. Se puso los cascos y encendió el mp3, escuchando una canción distinta a la anterior.

Abrió la puerta, arrastrando aún a PJ del brazo y intentó concentrarse para echar a correr, pero no pasó nada.

Aunque en su lugar, empezó a flotar en el aire. PJ intentó gritar pero le tapó la boca. Estaban volando. Bel miró al suelo, estupefacta y cada vez cogiendo más altura. Agarró con fuerza y ambas manos a PJ para que no se cayera y voló hacia el suelo a velocidades de bala.

Se cayeron al suelo, estampándose contra la grava de la carretera.

-¡¿Pero qué coño ha sido eso?!-gritó PJ mientras se ponía de pie, alarmada.
Bel murmuró una palabrota poniéndose de pie.

-No grites, hay gente que duerme.-masculló Bel entrando de nuevo a su casa.-Es la cosa esta, que da habilidades raras.-dijo, levantando el mp3 para que lo viera mejor.

-¡Pero si es un puñetero mp3! –exclamó PJ cada vez más alterada.- ¡Un puñetero mp3 normal y corriente!

-Pues ya has visto que no-replicó Bel, molesta.-Si quieres te lo demuestro una vez más, eh, que seguro que te lo tienes merecido, por regalarme esta cosa que además de todo es robada.

-Ah, no, no, no-negó varias veces PJ con la cabeza-No voy a volar de nuevo, jamás se te ocurra volverme a hacer volar.

Bel abrió la boca para contestarle, pero la cerró cuando oyó pasos bajar las escaleras.

Guillén bajó las escaleras frotándose los ojos y mirando a ambas discutiendo.

-Gritáis mucho, panda de locas-gruñó el pobre chico por lo bajo.-Tanto que me habéis despertado y estaba soñando con Ariana Grande en bikini y estábamos juntos en…-dijo Guillén con tono risueño. Después las miró, que parecía que tenían ganas de matar a alguien y rezó para que no le descuartizaran a él.-¿Qué pasa? ¿Se os ha sincronizado el periodo o algo así? Porque si queréis os traigo Nutella o lo que sea que os guste durante la regla, pero no me matéis, por favor.

Bel le contó lo que había pasado y PJ lo corroboró.

Guillén se echó a reír, después de escucharlas.

-Los efectos del vodka todavía os duran ¿eh?

-Que no es una broma, idiota-dijo Bel en tono de enfado.-Que de verdad puedo volar y ser super rápida.

-Anda ya, Bel. Lees demasiados comics, lees demasiados hasta para mí-farfulló Guillén volviéndose a subir las escaleras-Me voy a la cama de nuevo, a ver si así tengo suerte y sigo soñando con Ariana Grande y…

Bel lo agarró y se elevó un poco en los aires dentro de su casa. Después lo bajó y apagó el mp3 antes de que sonara otra canción de nuevo. Aterrizó en el suelo, intentando no caerse de nuevo, pero se tropezó un poco.

-¡Joder, tía! ¡Eres Supergirl!-exclamó Guillén, excitado, acercándose para mirar al mp3 con más atención.-Y eso que parece tan normal…

-No digas chorradas.-le reprendió PJ.-Es serio.

-Si Bel es Batman… ¡Me pido ser Robin!-exclamó Guillén emocionado.-Y eso convertiría a PJ en Alfred-se rió un poco por lo bajo. PJ le miró como si fuera un mosquito al que tuviera que aplastar.

-No voy a ser Batman.-cortó a Guillén y él la miró, incrédulo.-Esto no es mío, es de otra persona y hay que devolverlo.

-Bel, podrías cambiar el mundo con eso…-contestó Guillén y PJ asintió.-Además, ya oíste el audio de la mujer esa. Eres la elegida por ese cacharro. Puedes ser una heroína y proteger a la gente del mundo y de esta ciudad.

-No tengo madera de heroína-contestó Bel, pero pareció olvidarse de lo de entregarlo.

-La verdad es que siempre te he visto más como antiheroína-contestó PJ. Bel la miró enarcando una ceja.-Pero Guillén tiene razón. Quizás sea el destino el que te ha dado ese regalo, no yo y si el destino lo quiere, es que quiere decir que quiere que hagas grandes cosas.

-Pero no se lo puedes decir a nadie más que a nosotros –añadió Guillén.-Quién sabe lo que ocurriría si esto cae en manos enemigas.

-Necesitas un disfraz-dijo PJ, sonriendo.-Te coseré uno.

-Y un nombre chulo. Y una guarida y también un coche parlante-añadió Guillén, asintiendo de forma enérgica.

-Pero ¿queréis parar el carro?-dijo Bel, riéndose un poco.- Aún no he decidido nada… Además, ¿de dónde voy a sacar el dinero para una guarida y un coche parlante?

-¡Ves! Si te seduce la idea y todo.-se rió Guillén también. Bel esbozó una media sonrisa.-Pero antes… Debes aprender a controlar esa cosa.

Bel miró el MP3 y asintió.

-Está bien. Lo probaré.- contestó Bel y PJ aplaudió entusiasmada-Pero no prometo nada ¿eh?

-Siempre te ha gustado ayudar a los demás, y esta vez lo harás a lo grande ¡imagínalo!-le sonrió Guillén.

-Está bien.-asintió Bel, sonriendo.

_

Eric abrió los ojos. Le había despertado el pitido de una alarma de su móvil.

Había aparcado en una especie de bosque que había a las afuera de la ciudad, un lugar donde sabía que nunca lo buscarían. Era un friki de los ordenadores, no de la naturaleza.

Miró el móvil. Demasiado tarde.

El EXP 58 había encontrado portador. Eric tragó saliva.

Debía de volver a la ciudad, por el bien del mundo entero. Y estaba dispuesto a poner en riesgo su vida si eso salvaba la de otros.




                                                          

-

- Si es opcional... ¿Eso es que puedo morderte?-preguntó con ese modo juguetón que había descubierto hace poco que me gustaba tanto de él.

Me ruboricé y di gracias a Dios que no me pudiera ver.

-Sí.-le contesté, aunque realmente no sabía qué decirle. Quizá me estuviera pasando de lista en ese momento, pero qué más daba.

-Jé.

-

Aún sigo tirándome de la mejillas para ver si es un sueño lo que tuve o fue real la conversación que tuve contigo. Nunca me había sentido incómoda y cómoda al mismo tiempo, no así.

jueves, 4 de agosto de 2016

Fragmento

-Sigo esperando, acechando y aguardando. Pronto no quedará nada de ti.-su sonrisa le produjo una extraña sensación, quería correr pero estaba paralizado.
-¿Por qué lo haces?-le preguntó, mirándola a los ojos.
-Porque si el karma no actúa contigo, forzaré las cosas.-dijo con una sonrisa.

Gabriel la miró, atónito. No sabía lo que le había pasado a Bel, pero supo, de alguna forma, que era un monstruo que había creado él mismo. Tragó saliva y la observó desaparecer entre la oscuridad de ese callejón y cuando quiso darse cuenta, ya no estaba.

La tierna y dulce Bel... Le había mirado con odio y había fuego y rencor en su mirada.

Bel, por su parte, sabía que lo que acababa de hacer había sacado a la villana que tenía dentro y ella quería ser una heroína. Respiró hondo y se dijo así misma que debería intentar perdonar. Pero no podía. No, a él no.

La noche era más hermosa que nunca, se dijo a sí misma mirando las estrellas. Aquella isla olía a mar y le gustaba, a pesar de todo. Pero no podía quedarse.

Se puso los cascos, encendió el mp3 procurando que estuviese escondido y sintió la sensación maravillosa que le producía cada vez que se adhería a su cuerpo. Se encapuchó y pronto no quedó de ella nada más que una franja morada detrás de ella.

Pero no se le olvidó la sensación que tuvo tras decirle esas palabras a Gabriel.

miércoles, 3 de agosto de 2016

-


-

Devuélveme los versos que me has robado, porque
pensar en ti, es como soltar los versos al viento y
que vuelen a tus manos.

martes, 2 de agosto de 2016

Querido amigo [13]

Hora prudente, o al menos cuando he empezado a escribir esto.

Querido amigo,

¿Qué tal estás? Hace mucho que no te escribo y creo que hay algunas cosas que tengo que poner al día contigo. Vaya, ya es la décimo tercera carta que te mando, pero aún así no me contestas... Qué más da. Si después de todo te las mando para desahogarme yo, supongo, aunque sí, para qué mentirte, me gustaría saber de ti.

Pero estamos hablando de mí. Siempre estamos hablando de mí... así que empezaré contándote. Creo que te hablé por encima de ''eso'', lo cierto es que aún no puedo explicarte lo que es, pero va todo viento en popa, ya tengo fichas movidas y todo va como la seda... para mí. Para otros no va igual de bien (inserte risa malvada aquí).

A veces tengo que admitir que me doy algo de miedo a mí misma, pero no quiero explicarlo porque en el fondo quiero que me lean, no sé quién sigue leyendo esto, pero me parece que por un tiempo la url de mi blog seguirá siendo la misma. Pero aún no he terminado y no terminaré.

También tengo otra cosa que comentarte, bueno, varias. He conocido a un chico, me inspira interés y atracción a la vez. Estoy hecha un lío, porque es amigo de ella y creo que eran algo más que amigos, ahora no sé qué son, pero no sé si me conviene meterme en eso, pero otra parte de mí quiere conocerle cada vez más y más... No sé, quiero saber lo que tiene dentro porque es una persona que encuentro fascinante, pero tengo miedo a que me llegue a gustar (aunque creo que ya me gusta un poco). Tenemos que ponerle un nombre y como no sé quién leerá esto, llamemosle... K o B. De todas formas para quien lo lea será igual de evidente, pero al menos no tendrán tantas pruebas. Al menos. De todas formas, Samu dice que no me ve preparada para un siguiente asalto, que me ve todavía muy herida por ese y puede que tenga razón, pero me gustaría conocerle más, aunque no me llegue a arriesgar del todo.

Luego está Y... Que siempre he pensado que si estuviera más cerca, sería perfecto. Pero me niego a que me guste Y, no al mismo nivel que K/B. Puede que si yo fuera de ahí o él de aquí, habría funcionado. Pero es una locura, es latinoamericano, por muy enamorado que esté de mí, es una auténtica locura. Parece que no puede olvidarme o no quiere, o ambas. No lo sé.

Ah, no sé si sabes qué anime es Mirai Nikki, pero te lo recomiendo. Está muy bien, además he encontrado semejanzas conmigo y la coprotagonista. Sobretodo cuando me enfado puedo ser muy... Yuno.

Que se lo digan a cierta persona...

Con mucho cariño,

Vir.

PD: Te dejo el opening del anime porque va conmigo actualmente y porque me gusta mucho. Fíjate en el vídeo también, no sólo en la canción.





domingo, 31 de julio de 2016

-

Aún no he terminado contigo.

-

Alejarme o acercarme,
lo único cierto es que no
paro de desearte.

Quizás seas un castigo,
tenías razón,
eres como una mecha encendida
que me quema como a una cerilla.

Quiero hablarte y quiero escucharte,
pero al igual que me atraes, también
un poco te temo, porque no me quiero
quemar.

Pero es que no paro de pensar en tu
nombre y en lo mucho, que me interesas,
aún conociéndote tan poco.

Sé que no es amor, porque es imposible,
hay muchas cosas de ti que desconozco,
pero que quiero conocerlas todas,
es algo mucho más básico, más natural,
pero quiero saber pronto, si no es más que
otra atracción fatal.

sábado, 30 de julio de 2016

martes, 19 de julio de 2016

-

Lo suyo es que me aleje de ti, porque puedo acabar muy mal y no sé si mereces la pena.
¿Me alejo y espero a una respuesta o sólo me alejo?

lunes, 18 de julio de 2016

Las razones por las que te odio [II]

1. Te odio porque te callas. Porque sé que me has leído, porque sé que te intereso de cierta manera. Aunque aún sigo sin saber de qué manera.
2. Te odio porque no sé en lo que piensas.
3. Te odio porque eres raro. A veces pienso que quieres que te de cuerda y otra te callas todo.
4. Te odio porque no te conozco lo suficiente. Y ya ves. Metiéndome en problemas posiblemente, por atraerme.
5. Te odio porque eres peligroso.
6. Te odio porque sé que en el fondo no sabes en cómo atenerte o cómo actuar conmigo.
7. Te odio porque quiero conocerte más y parece que te cierras.
8. Te odio porque quiero confiar en ti, pero esa piedra en el camino me pone alerta contigo.
9. Te odio porque probablemente se lo hagas a más chicas. Y no quiero atarme. Déjame pedir socorro ahora que estoy a tiempo.
10. Y te odio más... porque pareces un imán. Y yo atraigo a los problemas, y así que no sé qué eres. Un problema o una bendición.

Pero ojalá supiera lo que eres. Ojalá te lo dejaras ver.
Ah, y también te odio por una simple razón;
Cualquiera puede ser mala para ti, pero tú necesitas a una chica buena que te haga perder la cabeza.

-

Prefiero miles de veces una patada en el estómago a un silencio tuyo. Eres desconcertante.

miércoles, 13 de julio de 2016

lunes, 11 de julio de 2016

-

No entiendo cómo me puedes atraer tanto siendo tan peligroso y apenas conociéndote...

Y además, siendo amigo de ella.

viernes, 8 de julio de 2016

-

Es como proteger una llama con un bloque de hielo.

Así, así es mi barrera.

-

''El castigo es sólo para los que van a hacer daño''

-

+Vir, eres tan buena que atraes a la gente como abejas a la miel. No deberías preocuparte tanto.
-No puedo evitarlo.
+Puedes.

miércoles, 6 de julio de 2016

martes, 5 de julio de 2016

-

A veces siento como clavas la mirada en mí y es una sensación deliciosa de que soy a la única cosa que prestas atención, que soy parte de tu espectáculo.

Pero otras... Otras es como si no me vieras. Como si vieras a través de mí y no hubiera nada más que aire.

lunes, 4 de julio de 2016

-

Qué corazón más amargo es el mío...
Pero qué dulce futuro me aguarda.

viernes, 1 de julio de 2016

Esto no va aquí, pero me siento orgullosa y lo pondré aquí.


LA ROSA MORADA.


Abrí el libro que encontré entre las cajas de mi nueva casa y empecé a leer las páginas, que parecían amarillas por el polvo...




Kuroko caminaba por el bosque, como era para ella costumbre todos los días. Llevaba su pelo morado recogido con una cinta negra y un vestido negro que le llegaba por las rodillas. Caminó abstraída, sumergida en sus propios pensamientos. Lo que más le molestaba era la idea de ser obligada casarse por sus padres.
Oyó un sollozo en las profundidades del bosque y corrió, sacando un pequeño tantou y asegurándose de que llevaba su kit médico por si acaso era necesario.
Llegó y sus ojos azules no dieron crédito a lo que veían. Era una joven rubia que estaba llorando. Pero no era lo que más le llamaba la atención de ella, más bien eran sus alas blancas.
Se llevó una mano enguantada a la boca y miró a la chica. <<Un ángel>>, pensó Kuroko para sí. Había visto muchas cosas a sus dieciséis, pero nada como eso.
El ángel levantó la mirada, estupefacta al encontrarse con Kuroko. Tenía los ojos grises, cristalinos y puros, como si pudiera ver el alma pura de ella.
Kuroko sonrió de forma dulce y le ofreció una mano, agachándose.
-¿Puedo ayudarte? ¿Estás perdida?-preguntó Kuroko y el ángel agarró su mano, parpadeando varias veces. A Kuroko le dio la sensación de que ella estaba confusa.-Mi nombre es Kuroko.-dijo, manteniendo su sonrisa.
-Pu-puedes…-el ángel se secó las lágrimas con el dorso de su otra mano.-Puedes llamarme Sayuri.
Kuroko le soltó de la mano y Sayuri notó un vuelco en el corazón, como si le faltara algo.
-¿De dónde eres, Sayuri?-preguntó Kuroko, retirándose un mechón de pelo violeta de la cara.
Sayuri señaló el cielo.
-Creo… Que País del Cielo, lo llamarías tú.-contestó Sayuri, sintiéndose fascinada de repente por el color de pelo de aquella chica de negro. Nunca había visto nada igual.-¿De dónde eres tú?
-Soy una kunoichi de la Nieve-sonrió Kuroko con esa sonrisa que hacía que a Sayuri le faltara el aliento. Confusa, Sayuri se llevó la mano al pecho.-Nunca había oído que existiera un País del Cielo.
-No sé cómo regresar a casa…-murmuró Sayuri por lo bajo <<Y para ser sincera, ahora mismo no tengo ganas de volver>> se dijo Sayuri mentalmente. <<Es tan delicada… No dejaré que nadie la dañe… Nunca.>>
-Quizá puedas quedarte en Yukigakure, Nadare-sama es un líder bondadoso y siempre da oportunidades-contestó Kuroko, girándose con los brazos cruzados. Sayuri se ruborizó al mirarla. Kuroko se giró y le sonrió, mientras que Sayuri, avergonzada, bajó la cabeza-¿Vienes?
-Eh… H-hai..-contestó Sayuri, tartamudeando un poco.
Kuroko se quitó su chaqueta negra y se la puso a Sayuri en los hombros de forma cuidadosa.
-Pasarás frío. Así estarás más abrigada y taparás tus alas.-murmuró Kuroko mirando a Sayuri. Sayuri abrió la boca para contestar pero sentía la garganta seca, como ardiendo. La verdad es que en ese momento sólo sentía calor, pero no quiso rechazar el gesto de esa chica que le había dejado sin aliento.
Sayuri siguió a Kuroko, que la conducía a su aldea. No sabía cómo decirle que en realidad no era una kunoichi como ella, así que guardó silencio.
Su secreto era mucho más complejo de entender, decidió guardárselo para sí durante el tiempo que estuviera con aquella chica de negro.
Kuroko la condujo hasta el despacho de su líder, Nadare. Tocó la puerta y una voz grave ordenó:
-Entra.-Era la voz de Nadare. Kuroko se dio cuenta de que la otra chica estaba nerviosa, así que le sonrió para que se tranquilizara y lo único que hizo era que el corazón de Sayuri fuera más rápido.-Oh, eres tú Kuroko.-dijo Nadare, sin apenas levantar la mirada de aquellos papeles que estaba consultando.-Miró a Sayuri, apartando los papeles.-¿Y esta chica quién es?-Observó las alas de Sayuri, pero no dijo nada.
-Se llama Sayuri. Estaba perdida. Me preguntaba si… podría quedarse conmigo una temporada.-contestó Kuroko, mientras la joven rubia miraba a aquel hombre. Sin duda parecía buena persona, pensó.
-Por mí no hay problema-Nadare esbozó una sonrisa y Kuroko se la devolvió.-Ahora tienes que convencer a tu madre.
Kuroko asintió, ahogando una risa.
-Lo haré. Lamento la interrupción, Nadare-sama.-Kuroko agarró la mano de Sayuri y la llevó con ella. Miró a una chica que se acercaba al despacho de Nadare. Tenía el pelo negro como el ébano y unos ojos celestes. Era un poco mayor que Kuroko.-Oh, hola Kouei. ¿Vas a ver a Nadare-sama?
Kouei asintió y miró a Sayuri.
-Hai, tengo algunas cosas que preguntarle.-Kouei se frotó la nuca y le preguntó a Kuroko:-¿Quién es tu amiga? Nunca la he visto en Yukigakure.
-Me… Me llamo Sayuri… Y… me quedaré una temporada.-contestó el mismo ángel. Todo le parecía nuevo y estaba confusa.
-Encantada, Sayuri.  Soy Kouei.-sonrió esta.-Tengo un poco de prisa, pero estoy segura de que nos volveremos a ver.-Kouei desapareció tras abrir la puerta del despacho de Nadare y cerrándola detrás de sí.
A Kuroko no le costó mucho convencer a su madre. Fue más fácil de lo que pensaba.
En el transcurro de lo los meses siguientes, la atracción de Sayuri por la chica de negro empezó a crecer, a un modo que no se planteó que sentiría por alguien más que Terui; empezó a enamorarse de Kuroko. Pero cada vez la veía menos y ella no estaba segura de que Kuroko la correspondiese. Y a veces lo único que necesitaba era mirarla a sus ojos, notar que sonreía sólo para ella y para nadie más.
Además estaba el hecho de que sus padres la habían prometido con un chico de la aldea. Eso la enfurecía y empezó a experimentar los celos, otro sentimiento que no había sentido nunca. Y ese sentimiento empezaba a ser molesto. Odiaba sentirse celosa, pero odiaba aún más estar lejos de su amada.
Un día, el chico con el que se iba a casar Kuroko descubrió a Sayuri intentando besar a Kuroko, cosa que consiguió. A Kuroko se le aceleró el pulso. Aquello estaba mal. Sayuri era una mujer y ella estaba a punto de casarse con un chico de buena familia, Rikuto.
Rikuto empujó a Sayuri contra la pared, en un ataque de rabia, porque él realmente amaba a Kuroko desde pequeño. Intentó ahogarla con sus manos. Mientras Kuroko sollozaba y gritando que parasen, Sayuri estuvo a punto de morir ahogada. Agarró un kunai del kit del chico y se lo clavó en el pecho.
Sayuri sonrió a Kuroko, triste.
-Lo siento…-murmuró Sayuri mientras se desvanecía en un rayo de luz.
Kuroko tuvo que explicar con todo lujo de detalles lo que había pasado para que Rikuto muriese, pero omitió que fue Sayuri quien lo mató.
Empezaron a pasar los meses y Kuroko cumplió los diecisiete años. Rememorando, se encontró otra vez en el bosque y se dejó caer al suelo, sollozando. Sayuri realmente le había llegado hondo y la añoraba.
Una mano le tocó el hombro y se puso en guardia. Se giró en redondo, desenvainando su tantou.
Era un chico rubio con ojos grises, claros y profundos. Tenía una mirada dulce y le ofreció una mano para levantarse.
-Las chicas hermosas no deberían llorar. Ni estar solas en pleno bosque.-aquél chico le apartó un mechón morado y rebelde de la cara, con delicadeza. Sacó un pañuelo de seda negro y le limpió las lágrimas.-Mi nombre es Satomi.
-Yo…-Kuroko aclaró la garganta y Satomi enarcó una ceja, con una media sonrisa. Iba vestido de negro, incluso llevaba unos guantes del mismo color.-Yo soy Kuroko.
-Un bonito nombre…-Satomi miró el protector de Kuroko-Yukigakure… Precisamente me dirigía ahí.-Señaló su protector en la hebilla de su pantalón, Kusagakure (por aquél entonces Kusagakure y Yukigakure eran aliados)-Me envía Mudai-sama. Quiere que aprenda a desenvolverme en Yukigakure. ¿Serías tan amable de llevarme a tu aldea, pequeña hime?
-H-hai…-se soltó de la mano de Satomi y se ruborizó.-Puedes seguirme.
Satomi se metió las manos en los bolsillos, observando la figura de Kuroko conducirle a Yukigakure.
Satomi habló con Nadare y llegaron a un acuerdo. Él se quedaría por algunos meses en la aldea, que al final pasó a ser un año.
Él y Kuroko se volvieron inseparables, y se acabaron enamorando. Una noche, aquél amor se les fue de las manos. Poco tiempo después, Satomi pidió matrimonio a Kuroko, al cual ella aceptó y unas semanas después, formalizaron su unión. Eran felices. Eran el uno para el otro, y no podían vivir sin el otro. Pero la tragedia llegó después, justo una semana después de su unión.
Otro ángel se presentó en la aldea, llevaba una afilada katana y preguntaba por Sayuri. Satomi había salido sólo unos momentos a comprar, cuando Terui, el otro ángel, furioso irrumpió en el hogar Satomi y Kuroko.
Kuroko resplandecía, de lo feliz que estaba. Su vida, para ella, era perfecta.
-¡Tú!-gritó Terui a todo pulmón-¡Tú me quitaste lo que más amaba en el mundo!-Kuroko se giró a mirarle.-Pero tu falta vas a pagar.-Y cuando Kuroko se llevó las manos a la boca, Terui atravesó el estómago de la mujer con su afilada katana. Se desvaneció en un haz de luz cuando llegó Satomi, que dejó caer la compra al suelo y se acercó corriendo a su amada.
-Dios mío…-murmuró Satomi por lo bajo, colocando sus manos sobre Kuroko.-Mi amor… Todo esto es culpa mía… Estás fría… Pero…-Unas alas salieron de la espalda de Satomi, mientras Kuroko se sentía que perdía la vida poco a poco, miraba atónita a su marido.-Te entregaré mi esencia. Prometí que te protegería con mi vida, la primera vez que te vi, me lo prometí mentalmente… Pero mi apariencia era otra, así que tuve que renunciar a mi vida anterior sólo para estar contigo. Te entrego mis alas, para que vivas y la protejas…-susurró Satomi a su oído.-Pero nunca volveré a verte. No podré… Después de esto… No podré.-Kuroko no entendió a quién se refería, pero no tenía fuerzas para hablar. Las blancas alas de Satomi empezaron a desvanecerse y sus rasgos empezaron a cambiar, dando lugar a una hermosa chica. Era Sayuri.
>> Mi pequeña… Mi hija…-susurró Sayuri con una media sonrisa.-Serás tan bella como tu madre, pero no vas a tener un camino fácil… Y yo no estaré para protegerte, mi pequeña Sayako…-murmuró el nombre de su futura hija.-Así te llamarás, y serás bendecida con el Blanco de la Nieve, el Rojo de la sangre y el Negro como el ébano, ese será mi último regalo para ti, un rastro de mi don. Te llamarás Sayako, aunque, ese nombre no te lo dará tu madre… Te lo dará el destino… Te entrego mis alas, Kuroko. Cuida a nuestro legado, porque mi esencia irá con nuestra hija y contigo. Siento que mi amor por ti hiciera que tu vida peligrase… Los ángeles y los humanos nunca deben encontrarse… Te amo, siempre te he amado… Y siempre te amaré…
Sayuri se desvaneció en pedazos con esa tierna sonrisa que siempre mantuvo.
Kuroko crió a su hija y la llamó Haruna, pero no pasó ni un día en el que no añorase a Sayuri. Cuando la pequeña Haruna cumplió los seis años, era como una preciosa rosa morada. Aquél cabello morado, y esos ojos grises puros dulces, gozaba de la belleza angelical de Sayuri y la belleza exótica de Kuroko.
Pero llegó el día que llegó una tropa de ángeles, buscando a Sayuri. Kuroko les contestó que no sabía dónde estaba y uno de ellos agarró a Haruna, amenazando con matarla.
-¡Devolvedme a mi hija! ¡Suéltala, maldito monstruo!-gritó Kuroko mientras Haruna empezó a llorar.
-Ya sabes lo que debes hacer, preciosa…-dijo con voz ronca el que parecía ser el cabecilla de aquella tropa.
-Te digo que no sé donde está ¡debes creerme!-gritó Kuroko con todas sus fuerzas. Pero no sirvió de nada.
-Realmente no me gusta matar criaturas-gruñó el que tenía sujeta a Haruna.-Pero parece que tu madre no quiere confesar, pequeña.
Aquél ángel, si se le podía llamar así se dispuso a clavarle una katana en el corazón de la pequeña.
-No… Ya me habéis quitado bastante…-murmuró Kuroko y se interpuso a su hija, golpeando de una patada a aquél ángel.-Corre, cariño-murmuró a Haruna.-Corre y no mires atrás. Tu madre te quiere. Recuérdalo siempre…
Haruna corrió, haciendo caso a su madre. Después de todo, sólo era una niña asustada. Uno de ellos la persiguió y le golpeó en la cabeza, dejándola sangrando e inconsciente en un árbol. La dio por muerta y murmuró:
-Nunca debiste haber nacido, engendro. Los humanos y los ángeles nunca debieron haberse mezclado.-escupió a un lado y abandonó a la niña.
Mientras Kuroko peleaba contra aquellos que la superaban en número esperó el golpe certero y con una sonrisa susuró;
-Sayuri… Te amo… Haruna, mi pequeña… Te quiero con toda mi alma…
Cuando acabaron con ella, los ángeles se esfumaron en el aire y dejaron su cadáver en el suelo.
En el otro extremo del bosque, aquella misteriosa pequeña de cabello morado, abrió los ojos y vio a un pelirrojo y pecoso niño que le preguntaba quién era, pero la niña contestó que no lo sabía…