miércoles, 31 de diciembre de 2014

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Cuando yo a alguien le de la razón en todo, debería preocuparse.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Cambios.


Prefacio.

 

Verena caminaba por las tierras rojizas de su reino, pensativa. Se cubrió la cabeza y el rostro con su capa color bronce. Por alguna extraña razón, algo le había llamado a salir al exterior de su palacio.

 

Sonrió a un niño que la miraba con interés. Hubo un destello rojizo en los ojos avellana de Verena, y el niño, en señal de respeto, bajó la cabeza, pero era perceptible la sonrisa en sus labios.

 

Callandor era una tierra calurosa en cualquier época del año, raras veces nevaba y era un ambiente casi desértico, pero había las precipitaciones necesarias como para alimentar al ganado y al pueblo,  y a su vez hacer crecer los cultivos. De niña, a Verena le encantaba jugar con las flores de fuego, le gustaba correr entre ellas y reírse.

 

Suspiró, mientras se pasaba una mano por su melena castaña-anaranjada. Ya hacía tiempo que había dejado de ser una niña y acababa de cumplir los veinte. Tan sólo llevaba dos años en el trono, hacía poco que había tenido la mayoría de edad, aunque ya hacía más de cuatro años que habían muerto sus padres y su hermano mayor renunció a su derecho en el trono, por ella. Decía que él no sería ni la mitad de bueno que ella, que probablemente al día siguiente de su coronación, el reino ya estaría en ruinas. Sonrió al recordar a Drako.

 

Verena D’Pyro, de pronto sintió frío, y a una sombra moverse a su alrededor. Se fijó en que había llegado más lejos de lo que ella quería. Seguía sintiendo frío y esperó, a que aquél que la estaba tanteando saliese de su escondite.

 

Y efectivamente, segundos más tarde, se encontró con una chica cara a cara. A Verena no pareció sorprenderla, pues su espada en llamas chocaba contra la helada de ella. La otra chica maldijo por lo bajo

 

Verena la observó. Parecía hermosa para cualquier hombre, pues tenía exactamente el canon de belleza de los fríos; pelo rubio platino y ojos azules, como un témpano de hielo. Reparó en el colgante que tenía al cuello, tenía el sello real de la familia reinante de el reino de los fríos, tuvo un súbito sentimiento de pena hacia la muchacha, pero no hizo comentario alguno.

 

 

-Eres muy osada-observó Verena-¿A qué has venido?-un destello de una llamarada salvaje pasó por los ojos de Verena, y la otra chica sólo pudo más que estremecerse. El alma de Verena era como el calor de cinco soles, capaz de abrasarla si le venía en gana.

 

-Eres mi misión-replicó ella-Me manda el rey, debo matarte.

 

Verena no dijo nada ante eso, se limitó a mover la espada hacia su mentón.

 

-¿Cómo te llamas?-dijo Verena, con interés.

 

-Tempestad.

Mientras Tempestad la miraba, Verena se rió. Qué adecuado para un frío, pensó.

 

-Eres muy osada, Tempestad-repitió la reina. Había algo muy exótico en ella, como una llama que encandila nada más verla, peligrosa y hermosa a partes iguales.-Demasiado osada.

 

Tempestad estaba desconcertada, había subestimado a aquella mujer. No tenía ni idea de la clase de rival que era. Peleaba mucho más salvaje de lo que una mujer con un vestido tan bonito como el suyo lo habría hecho.

 

Verena aprovechó ese momento para desarmarla. Cuando esto sucedió, Tempestad no la vio venir. La mirada de Verena se endureció de repente y  con un rápido movimiento, se puso tras ella y golpeó su nuca con la empuñadura.

 

Al verla caer suelo, sonrió para sí. Iba a aprovechar este momento con todas sus ganas. Un destello de odio pasó por la mente de Verena y la inundó, y en ese instante quedó contaminada por un momento.

 

Sin embargo, no mató a la otra chica. Arrastró su cuerpo inconsciente a su caballo y lo ató allí, con fuerza para que no se moviese. Agarró la espada de Tempestad y la mandó volar, a dónde nadie pudiese encontrarla.

 

Cuando llegaron a las tierras frías, Arasta, tardaron tres horas y Tempestad, la chica fría, estaba despierta desde hace tiempo.

Verena no pareció darse cuenta y si lo hizo, no movió ni un sólo músculo.

-¿Qué diablos..?-dijo Tempestad, aún atada al caballo.

 

Verena no le hizo el más mínimo caso cuando entró a la fortaleza. Estaba demasiado molesta por el ambiente helado para preocuparse por la chica rubia.

 

Como sabía que pasaría, una chica de pelo azabache ya estaba ahí para recibirla. Desató las cuerdas que ataban a Tempestad y observó como caía al suelo, seria y distante.

 

-Aquí la tienes.-dijo Verena, con el ceño fruncido y echando chispas por sus ojos avellana.-Le pareció buena idea desafiar a la reina. Podía haberla matado, pero recordé que acabar con las personas es más vuestro estilo que el mío.-Fijó los ojos en los de Nevada- A cambio de devolvértela, quiero lo que me pertenece, o te prometo que la mataré aquí mismo.

 

-¿Qué te ha pasado? Tú antes no...-empezó la princesa Nevada, la chica a la que había salido a recibirla.

 

-Si crees que me conoces-dijo Verena con un brillo de odio en la mirada-y que me afectan tus palabras, estás muy equivocada.-Desenvainó la espada y la puso sobre el cuello de Tempestad, que gritaba de dolor al ser una espada de fuego.-Dámelo ahora mismo.

 

Tendió la mano para que le diese lo que buscaba. Nevada tenía miedo de esos ojos, porque no había ira, había odio. Era demasiado  potente como para no abrasarla si Verena quería.

 

Y parecía, en efecto, que Verena quería hacerlo. No supo qué le daba más miedo.

 

Se quitó el anillo y lo puso en su mano.

 

Verena apartó la mirada de odio de ella y observó a Tempestad.

 

-Me das pena-dijo finalmente y se puso a caminar hacia su caballo.-Os mataré si alguna de vosotras dos entra en mis tierras.-dijo, con un tono calmado, como si fuera una advertencia en vez de una amenaza.

 

Cuando estaba lo bastante lejos como para oírla, Tempestad le preguntó a Nevada en un susurro:

 

-¿Qué le habéis hecho?

 

-La destruí.-dijo la otra, con una mueca de horror-Será mejor que no nos volvamos a cruzar por su camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Sombras.

Todo son sombras. Sombras de algo que existe y que es mucho mejor a lo que nosotros conocemos, sólo hay algo puro, el amor y cuando se siente de verdad se desprecian todas sus sombras.

Incluso.
Nosotros.
Somos.
Sombras.

Nunca confíes en una sombra que no sea la tuya o la que te complete. Porque caerás, caerás y nadie podrá salvarte.

martes, 4 de noviembre de 2014

¿Continuará?

Se oyen truenos. Estruendos, que  anuncian la llegada del primo lejano a un diluvio. Se oyen los tambores de Dios, como si quisieran anunciarnos la llegada de un mar de lágrimas dulces que están apunto de salir de las nubes que son sus ojos.

Curioso el tiempo pero no el momento. Parecía el momento idóneo para una para que naciese en esa noche una nueva leyenda, alguien que esperamos desde hace mil años para una historia que desde tiempos inmemoriables continúa. El hálito de esperanza que los aldeanos sueltan, es sólo el comienzo.

Tal vez no lo sepas, pero existen un millar de mundos parecidos al nuestro cuando era más joven y el planeta Sh'ial no era una excepción. Aunque todos tienen un enemigo común el tiempo y un ente que recorre galaxia y galaxia sólo para alimentarse de ella.

¿Quién podrá detenerlo? ¿Será esa niña recién nacida con ojos grises y oblicuos? Quedate para averiguarlo.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Querido blog.

Hola,

Te escribo para decirte que estoy bien y mal al mismo tiempo y que aún no sé como es posible que unos días esté tan bien para reírme  a carcajadas y otro para llorar como si fuera una estúpida cascada y que no te preocupes por mí, sobreviviré, siempre lo hago ¿no?

Mi relación va muy bien, de eso no te preocupes, pero me da la sensación de que debo poner fin a una cosa que me gusta sólo para que mi novio no se vuelva loco por su culpa y por él lo daría todo, así que lo haré.

Hay veces que tengo miedo a crecer, a aprender a volar yo sola y a tener que levantarme si me caigo sin apoyarme en nadie, incluso me encierro en mi habitación a pensar en ello. Nadie lo sabe salvo tú. Es mi pequeño secreto.

También tengo miedo a hacer las cosas mal. Quizá porque tengo a mi padre que ya me recuerda lo patética que soy a diario, aunque mi madre se esfuerce en corregirlo, siempre existirá el momento del día en el que me eche las culpas del calentamiento global, por decirlo de algún modo. Sé que es así por su enfermedad que lo tiene quemado, pero a veces me gustaría irme a dormir a un hotel o a debajo de un puente con tal de no escucharlo.

Tengo tantos miedos pero tengo que ser valiente si quiero hacerme mayor, aunque no estoy segura de querer serlo.

¿Sabes? Hace justo un mes que cumplí los 20 años y no me siento nada distinta, igual que siempre. No me siento más mayor ni siento que se me tome más en serio, por mucho que lo intente.

Creo que debería irme, espero volver a escribirte pronto, te echaba de menos.

Con cariño,

Vir.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nacida en fuego.

Hay rastro de huellas
Detrás de mí, el viento
dejó cenizas de mi interior

Yo no podía ni respirar,
mi mundo se paralizó
y algo congeló el fuego
de mi ser.

Me marché corriendo y no
miré atrás, aclaré mi voz
y como una plegaria de ahí
salió el que reparó mi corazón.

Ya no miro atrás, el chico
me abrazó y de lleno el fuego
de mí avivó.

Ya no miro atrás, mi sonrisa
depende de él y lo que me
dañaba ya se quemó.

Ahora puedo respirar en libertad, una corona de llamas
me esperará, tengo un reino
ante mí, yo soy parte de él y
él de mí.

Y tú estas como mi para y por siempre guardián...

martes, 26 de agosto de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014

Hmmm

He llegado a la conclusión de que este blog lo lee mucha gente y tengo la sensación de que alguno no lo lee para leer lo bien que escribo, sino mis intimidades, cosa que no entiendo, mi vida no es tan interesante.

Curiosamente la entrada Guerra es una de las más leídas ¿por qué? Tengo la sensación de que es por una parte íntima de mi vida que todo el mundo ansía conocer para buscar un punto oscuro de mi alma. Lo dije una vez, este blog es mi corazón y mi mente, aquí escribo lo que pienso y siento.

Y sí, mis intimidades de todo tipo. Porque no me avergüenzo de nada de lo que he hecho (bueno sí, pero no es algo, es alguien y sospecho que la mayoría de los que leen mi blog saben quién es).

Y no, no tengo ninguna parte mala de la que debías mofaros. Soy persona, soy una mujer y como toda mujer tiene su vida privada.

Pero, no sé, supongo que gracias por leer mi blog y eso.

domingo, 3 de agosto de 2014

Lo cogí.

Lo agarré bien. Era extraño sentir su tacto de nuevo, después de tanto tiempo. Pensé en lo que habían dicho, me habían aconsejado que lo tomara de nuevo, y hasta ahora no lo había hecho.

Sonreí, porque pese a todo era una sensación grandiosa, creo que instintivamente incluso lo besé ¿es normal tener tanto aprecio a algo?

Acaricié su forma y textura y pestañeé. Decidí unir mi mente y mi alma a lo que tenía entre manos (literalmente) y la sensación fue intensa.

Miré el reloj. Se había pasado una hora volando. Pierdo la noción del tiempo cuando toco Smoke in The water con mi bajo.

Y ahora es cuando me río.

Para qué.

¿Para qué tener enemigos si con algunos de los que consideraba amigos ya funcionan como eso?

viernes, 25 de julio de 2014

Querido Dead Mind,

Sé que no nos conocemos mucho, pero estoy desarrollando cierta hostilidad hacia ti. No sé quien eres pero al menos ya tengo tus correos (lo que nos demuestra que seas muy listo si pones la misma dirección de E-mail en un foro en el cual yo administro, elemental, querido Watson).

Quizá deberíamos hablar largo y tendido tú y yo, para empezar a comprender la naturaleza de tu interés en leer mi blog y, además, insultarme. Temo decirte que tengo cierta curiosidad en quién eres y si me conoces lo suficiente para insultarme.

Un abrazo,
@VirusFuriosa

viernes, 18 de julio de 2014

lunes, 30 de junio de 2014

V.

Tengo una V de valiente
grabada a fuego.
Como un tatuaje, salté de un
tren en marcha hace años
para luego acabar en un
sitio que apenas conocía

Soy clara, soy yo, quiero
ser la que te mire a los
ojos y sepas que eres mío.
Porque yo tengo la llave de
tu corazón y tú la mía.

Soy la llama que prende la
mecha, soy las ascuas que
crean el infierno, soy el
calor que calienta tus mejillas
cuando paso...

Porque yo soy energía, ni
me creo ni me destruyo, soy
la tempestad domesticada,
en este cuento yo soy la
caperucita que se deja comer
por su lobo, tú.

Soy cálida, soy tierna, lamentablemente no soy
eterna, pero siempre renazco.

Me lancé de un tren en marcha
exploré cada cosa que me gustaba, busco cazar tus sonrisas, soy la luz que te guía
y el calor que te espera.

Porque yo te quiero y siempre
tendrás el poder de avivar mi
llama.

Te amo.

Te echo de menos...

jueves, 26 de junio de 2014

A kilómetros.

Estoy a kilómetros de tu aroma,
de tu perfume, del aura que
adorna tus labios, con una
mística atracción que, sin
dudarlo, me lleva de cabeza
y me hacen girar y girar, cuando
los toco.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Si todavía me quedase algo
de cordura, la perdería otra
vez por ti, dejando que mi
deseo me consuma, dejando
que los cielos se abran, dejando
que los miedos se escondan,
dejando paso a este amor
que a veces me abruma
y a la par me emociona.

Es fácil, es como un latido
eso es mi canción por ti,
cada vez que pienso en las
letras que lo forman.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Tú eres la vida que he escogido
sabía que dolía no verte, pero
no me arrepiento de haberlo hecho
sólo quiero tenerte a mi lado otra vez,
abrazarte y hacer que escuches
esta tonta canción, a la que tú
fuiste la inspiración.

Porque me siento tan bien,
me siento tan feliz de tener a alguien
como tú, si me miro al espejo hoy
me veo mejor.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Y no había maquillaje que
escondiese eso que tenía y
llamaban restos de amor,
hasta que tú lo pudiste arreglar.

Me siento algo estúpida a veces
porque pienso que mi amor
te puede ahogar, pero lo único
que consigo es que inexplicablemente
me ames más.

Y todo lo que hago es por ti y para ti.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

Porque eres como miles de
fuegos artificiales, miles de
caricias que no tienen razón,
miles de sueños que me
llenan el corazón.

miércoles, 11 de junio de 2014

Estoy más que segura.

Descartes era un flipado. De eso no hay duda, pero si nos paramos a pensar (a parte de acabar tan locos como él) podemos llegar a la conclusión de que puede ser cierto (aunque sea contra sentido). Si me paro a pensar que el helado que me voy a comer es posible que este envenenado, no me lo comeré.

Por eso, aunque Descartes dudase de todo, si somos como él, quizá después no probemos las cosas y no podamos saber si son ciertas o no.

A veces es mejor no pensar las cosas tanto (ojo, que pensar es bueno) y ser algo impulsivo. Puede que nos estemos perdiendo algo realmente bueno por pensar demasiado.

lunes, 9 de junio de 2014

Cambio

Hice este blog con la esperanza de desahogarme de alguien pero he crecido mis decisiones opiniones y prioridades han cambiado al igual que las personas qué había en mi vida. Lo justo es que el blog tenga el mismo cambio que ha tenido mi vida.

Alguna gente ha tenido la suerte o desgracia, de desaparecer de mi vida y aunque me estén leyendo quiero que sepan que lo qué quieran saber sobre mí me pregunten a mí y no sean unos cotillas que hablan mal de mí a mis espaldas sólo por celos. Si alguien está con vosotros queridos lectores o quienes seáis es que os ha elegido y no a ninguna otra persona y mis palabras tranquilos no son con rabia simplemente de la más sincera índole así que enterrad vuestros traumas e inseguridades pasadas y sed felices ya que vida solo hay una y yo por lo menos voy a disfrutarla lo máximo posible. Se esta muy mal viviendo apático y  huraño.

Al tema, estoy haciendo un cambio de apariencia a mi blog pero aún no estoy muy segura de los cambios que he hecho actualmente así que no os sorprendais de mis experimentos y prometo subir más entradas todo lo posible que me sea.

Un beso, Vir C.R.

domingo, 8 de junio de 2014

Hipotéticamente

¿Deberia estar molesta de modo alguno por humillarme tras ser revelado delante de gente que no me conoce de verdad mi escasa vida sexual?
Si pensáis que sí, estáis equivocadas. Las dos. Ahora sí, espero que vuestra relación dure para no tener que veros nunca más, que estéis tan absorbida la una por la otra que no tengáis tiempo ni para joder a la gente.

 Me dais asco, grima, repulsión y hasta una de vosotras me da miedo que no ha cambiado por mucho que lo diga la otra.

Espero que seais felices, porque yo lo seré con el único hombre con el que soy una zorra y/o intento de masturbadora, como tan sabiamente dices querida, pero piensa que tú no quedas de santa ni delicada, así que con toda tu hipocresía y celos, cariño, abre la puerta y espero que no te de en el culo al salir.

Raúl, te amo mi vida, y no quiero que hagas ninguna tontería por estas dos infelices.

jueves, 30 de enero de 2014

Guerra.

Experimenté el darte guerra, el hacerte estremecer de placer y sin saber como, lo hice bien.

Agarré tu deseo y lo complací, mientras observaba tu respiracion entrecortada y susurrabas que cómo te tenía junto a mi nombre.

Jugué con tus sentidos, y me encantó, experimenté tu contraataque y aún si cabía, me complació aún más.

Murmuraba tu nombre y no quería que parases, pero la fuerza del impedimento hizo que fueras tú el sensato y no yo.

Quería más, pero me hiciste parar.

Y eso hace que te quiera y desee aún más.

Raúl

Nunca he sentido nada así por nadie. El quererle por encima del número de km y de la edad, por encima de todo eso, vuela la voluntad de verle.

Y acariciarle y ser acariciada, qué bello es y era. Es encantador, divertido, genial y guapo.

Y las cosas que nadie sabe también son ciertas aunque dentro de mi corazón las recuerdo.

Le amo, ahí  está el hecho. Llamadme ñoña y lo que queráis, pero le amo tanto que nada podría pararme hasta llegar a sus labios de nuevo.

Y ya queda poco para hacerlo de nuevo.

lunes, 13 de enero de 2014

Inquebrantable. (I)


Busqué con la mirada pero todo era igual. Nada anormal, aunque claro ¿qué iba a imaginarme yo?, estoy muy mal acostumbrado a que la gente cambie y deje de ser adolescente de forma tan fácil.

Yo al menos, desde hace 167 años sigo siendo un adolescente. O eso pensaría cualquiera que me viera por la calle.

Agarré la mochila que estaba en mi espalda y suspiré, rezando que mi acento británico (aunque ya no era tan evidente, pues cuando uno cumple 167, la verdad es que eso de el acento va desapareciendo) no se notase, no el primer día quería llamar la atención.

Por su parte Cole adoraba llamar la atención; era (y es, pese a mis muchos intentos de matarle) el hermano guapo. Ojos azules que se ve que atraen a cualquier mujer y un pelo más corto que el mío pero de la suficiente longitud como para que las mujeres se volviesen locas.

Me encogí de hombros. Yo encontraba a mi hermano un imbécil, sin embargo, las de primero le veían como un dios Apolo en la tierra. Intenté aguantarme las ganas de vomitar y entré en el instituto, cabizbajo, con una media sonrisa.

Me dirigí hacia secretaría carraspeando.

-Perdón. ¿La clase de primero de bachillerato de ciencias sabe dónde está?-clavé mis ojos oscuros en la que parecía una recepcionista.

Ella ni siquiera levantó la mirada cuando me señaló una clase.

-Gracias-murmuré para dirigirme a paso rápido a la clase, porque como de costumbre, ya llegaba tarde.

Me deslicé por un pequeño hueco de la puerta que habían dejado  y pareció que nadie se dio cuenta de mi presencia. El sigilo de un hombre lobo.

Me senté en la silla más cercana mirando a una chica que me miraba fijamente desde que había entrado por la puerta.

-Hmmm... Hola ¿necesitas salgo?-esbocé una sonrisa como pude, pues la verdad es que me estaba empezando a sentir algo incómodo.

-¿Llevas lentillas?-preguntó ella fijando sus ojos grises en mí, moviendo ligeramente sus gafas hipsters (que no sé si se dice así)

-¿Cómo dices?..

-Que si llevas lentillas-replicó ella mirándome a los ojos fijamente.

-Eh, yo...-carraspeé un poco.-No ¿por qué?

-Tus ojos-explicó ella, muy seria-Tienen un círculo dorado alrededor de la pupila. Es guay. Soy Amanda.

-Archer.-respiré hondo pronunciando las erres al puro estilo británico.-Encantado.

-Igualmente.-sonrió ella volviendo la mirada al frente.

Una chica entró como una exhalación por la puerta y no pude evitar fijarme en ella. Ojos castaños, pelo castaño color fuego y se sentó al lado de Amanda. No era tan ''ideal'' en lo que el look del siglo XXI se refiere como lo era Amanda (tenía una complexión delgada, pero la verdad, por muy guapa que fuera Amanda, no desprendía ningún tipo de atractivo), pero la otra chica desprendía algo que no supe muy bien en ese instante cómo explicarlo.

-Perdón.-murmuró al sentarse al lado de esta.

-¿Dónde te habías metido?-siseó Amanda por lo bajo con la chica.- Te lo has perdido, Ver, hay carne fresca.-dijo, mirando en mi dirección.-Está bueno.

Yo me hice el tonto, pero lo escuchaba todo (hola, licántropo al habla). De todas formas, no tenía tiempo para tonterías de adolescentes hormonadas.

-Qué bien, no ha empezado el curso y ya empiezas a pensar en tirarte al chico nuevo.-respondió la otra con sarcasmo. No parecía demasiado interesada en los deseos sexuales de su amiga. Eso hizo que me cayera un poco mejor.

Mi día no fue especial, pero no pude evitar pensar de qué me sonaba esa chica, la amiga de Amanda así que la observé de perfil todas las veces que pude. Un par de veces me pilló, pero estaba demasiado interesado en analizar a quién me recordaba que no me percaté de que me alzó una ceja y me observó divertida a la salida. No me sonrojé, sólo sonreí y me fui hacia el ferrari rojo de mi hermano.

-Tenías que coger un coche que llamara la atención, ¿verdad?-le espeté en la cara cuando abrí la puerta del copiloto, sentándome en el sillón.

-Uff... Estamos calentitos hoy ¿eh?-me dijo él, pero no lo miré, estaba muy ocupado lanzando mi mochila detrás.-¿Quién era esa?-preguntó, ligeramente interesado.

-¿Quién? ¿Amanda?-me reí ligeramente, pensando que estaba interesado en ella.-No es tu tipo, más bien se parece tanto a ti que no te gustaría nada.

-No me refiero a esa, me refiero a la otra. La de los ojos castaños.-contestó él, quitándose las gafas de sol y fijándome la mirada.

-Ah, una tal Verena algo...

-Pues se parece a Abba demasiado. No me digas que acabas de verlo. ¿No lo has notado?-negué con la cabeza. De todas formas Abba era un tema que no quería tratar.


To be continue...

domingo, 12 de enero de 2014

¿Soy una egoista?

¿Soy una egoísta por querer a alguien con todas mis fuerzas? ¿Soy una egoísta por llegar al punto de que quiero levantarme a su lado? ¿Soy una egoísta por ser tres años mayor que él y que la gente piense que quiero "abusar" de él? Yo creo que no.

El hecho de que hoy mis padres me lo hayan dicho ha llegado al punto en que yo crea que ni mis progenitores pueden llegar a comprenderme del todo, ni a conocerme. Porque lo cierto es eso, no me conocen ni lo harán nunca, visto lo visto.

Y ahora, disculpadme y dejad que me quite mis lágrimas de rabia, que suficiente tengo ya.