Nunca he sentido nada así por nadie. El quererle por encima del número de km y de la edad, por encima de todo eso, vuela la voluntad de verle.
Y acariciarle y ser acariciada, qué bello es y era. Es encantador, divertido, genial y guapo.
Y las cosas que nadie sabe también son ciertas aunque dentro de mi corazón las recuerdo.
Le amo, ahí está el hecho. Llamadme ñoña y lo que queráis, pero le amo tanto que nada podría pararme hasta llegar a sus labios de nuevo.
Y ya queda poco para hacerlo de nuevo.
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