Experimenté el darte guerra, el hacerte estremecer de placer y sin saber como, lo hice bien.
Agarré tu deseo y lo complací, mientras observaba tu respiracion entrecortada y susurrabas que cómo te tenía junto a mi nombre.
Jugué con tus sentidos, y me encantó, experimenté tu contraataque y aún si cabía, me complació aún más.
Murmuraba tu nombre y no quería que parases, pero la fuerza del impedimento hizo que fueras tú el sensato y no yo.
Quería más, pero tú me hiciste parar.
Y eso hace que te quiera y desee aún más.
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