Hay rastro de huellas
Detrás de mí, el viento
dejó cenizas de mi interior
Yo no podía ni respirar,
mi mundo se paralizó
y algo congeló el fuego
de mi ser.
Me marché corriendo y no
miré atrás, aclaré mi voz
y como una plegaria de ahí
salió el que reparó mi corazón.
Ya no miro atrás, el chico
me abrazó y de lleno el fuego
de mí avivó.
Ya no miro atrás, mi sonrisa
depende de él y lo que me
dañaba ya se quemó.
Ahora puedo respirar en libertad, una corona de llamas
me esperará, tengo un reino
ante mí, yo soy parte de él y
él de mí.
Y tú estas como mi para y por siempre guardián...