lunes, 29 de febrero de 2016

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Las noches son largas y están repletas de pesadillas si tú no estas conmigo.

sábado, 27 de febrero de 2016

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En realidad, necesito estar contigo. Pero no quiero que nadie me hable.

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Necesito estar sola. Pero te echo de menos.

Ojalá me dijeses "te he leído" ahora. Pero sé que no lo harás.

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Hoy te voy a hablar de mí.
Conmigo nadie debería dar nunca nada por sentado. No soy como el resto y no es por alardear de diferente ni nada por el estilo, es más bien al contrario.
Soy reservada y soy fría cara a cara. No soy muy sociable tampoco. Por eso casi nadie ve más allá de la fachada. Por eso nunca revelo nada de mí. Pero yo lo he construido, para que nadie pueda volver a tomar nada a la fuerza de mí. Nadie.
Pero es muy fácil hacerme daño, hacerme sufrir, porque yo siento todo con muchísima intensidad, más de la necesaria. Más de la recomendada. Y aunque sonría y parezca que estoy bien, estoy rota por dentro. De eso, nadie se da cuenta. Es triste, pero hoy me he dado cuenta de que nadie lo hace.
Y a veces cuando estoy sola me encierro en mi habitación y me permito llorar, aunque a este paso se me van a secar los ojos
Intento ser buena persona. Pero no lo soy. En absoluto.
Intento que no me afecte lo ajeno. Pero no puedo.
Hoy, he intentado que no me duela tu desdén. Pero... aunque lo pareciera... No he podido.
Dicen que soy jodidamente complicada. Pero soy más simple de lo que parece. Sólo que no quiero que sepan mis puntos débiles.
Nunca des nada por sentado conmigo. Porque no sabes la clase de monstruo que hay detrás de la máscara.
Y, sobretodo;
Nunca sabes el daño que haces. Porque las palabras son un arma cargada, y ya no me quedan chalecos antibalas. Ya no.
Ya no me queda nada que me proteja.
Ya no queda nada...

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Lo siento. Soy un monstruo.

viernes, 26 de febrero de 2016

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Me ha dolido que digas que no me lees...

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Con decirme que no lees mi blog desde hace un tiempo, me has dicho todo. Sólo has dicho lo que yo ya sabía.

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Estoy sola y asustada.
Ya no queda nada.
Estoy perdida.
Ya me ha engullido la oscuridad.

jueves, 25 de febrero de 2016

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He esquivado las balas por ti, porque te amo.

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Déjalo agonizando.

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Déjalo que suene. Déjalo que grite. Déjalo que arda y que suene bien fuerte que haga que se mueva mi falda.

Porque, repítelo, ¿qué soy?

Soy un monstruo en llamas.

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Las horas se pasan,
Los segundos se agotan,
el miedo te atrapa y tú
escapas.

Te quedas sin ideas
y buscas la salida
pero no la encuentras
porque, en el fondo,
No
Quieres
Escapar.

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Estoy como muerta en vida. Nunca había tenido tantas ojeras.

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Para ti.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Querido amigo [8]



24/2/16 – Madrugada, después de haber llamado a Juli y con un dolor de barriga, de alma y de todo de cojones. Segunda vez que escribo esta carta en esta noche, espero que esta sea la definitiva. Escuchando una canción que se llama Marihuana, viva el rock español cuando estás de bajón. Café, bendito café que me acompaña todas las noches,  humeando a mi lado.

Querido amigo,

Hola. Siento no haberte escrito antes, pero no tenía ganas. Para qué te voy a mentir diciendo que estaba muy ocupada, cuando no lo es. No serviría de nada engañarte, y sí, he estado trasnochando estos siete últimos días que llevo sin escribirte. No es excusa para no haberte escrito, pero me importa poco. Porque no tenía ganas, y prefiero estar viendo pelis y series de superhéroes que a escribir mis sentimientos de forma tan directa.
El otro día, Cristina me dijo que debía dormir. Como habrás visto, no puedo. No es mi culpa, sí que influye el hecho de  que no me merezca dormir, pero no es mi culpa esta vez. Tengo pesadillas, son un asco. Yo soy un asco. Pero en fin, dejando el autodesprecio a parte, hola.

No tengo un buen día. No tengo una buena semana y creo que ni siquiera tengo una buena existencia (sí, sí, dijimos que dejaríamos el autodesprecio a un lado, lo sé, pero una no puede resistirse a odiarse un poquito más) ¿por qué? Pues porque no han sido buenos días. Básicamente. No creo que tenga otra explicación. Y estoy empezando a cansarme de la frase ‘’Estoy bien.’’, cuando quien la utiliza es más que obvio que no lo está. No lo digo por nadie en concreto, de hecho me incluyo en el saco. En serio, estoy empezando a aborrecer esa frase.
Te iré contando un poco, para que vayas viendo. Estoy especialmente sensible, así que todo lo que me pasa me afecta por partida doble, todo lo que me dicen, toda la morralla más asquerosa que puede llegar a sucederme en un día, me afecta como si fuera multiplicado por cien. Y como podrás ver, no estoy precisamente ahora mismo en mi mejor momento. Empezando por el hecho de que Juli casi me deja el otro día, de que estuvo una tarde entera sin hablarme, y que se enfada más conmigo últimamente. Me dijo que nuestra relación pasaba una mala racha, pero no entendía de qué mala racha se refería. No se lo pregunté. No me atreví por miedo a la respuesta y por miedo de que sí que me dejase. En su lugar, hablé con uno de sus  amigos, al que llamaremos Saevin, que es como le llaman. Realmente se llama Óscar, pero no me parece adecuado llamarle así, no sé por qué.
Le dije que me jurase por su madre que no le iba a contar a Juli nada de lo que le dijese. No me lo juró, pero me dijo que no se lo diría. No sé si se lo ha dicho o no, pero da igual. De todas formas se va a enterar leyendo la carta, así que total, no tengo nada que esconder de todas  formas.
Le expliqué un poco por encima y me repitió varias veces que si sabía lo que era una relación a distancia. Le contesté varias veces también que sí, que no era nueva en eso. También me dijo que todo lo que tenía por la cabeza se lo debía decir a Juli o quedarme callada y no liarla más, porque él estaba de bajón (no usó esas palabras pero lo dejaré así, que me parece menos ‘’hiriente’’ aunque no lo sea), pero lo acabé soltando. Ahí es cuando fue que casi me deja, le dije un poco de lo que sentía en ese momento, no todo, pero quedó implícito. No sabe que sufro más si se aleja y deja de hablarme que con otra cosa.
Recurrí a Saevin como podría haber recurrido a cualquier otro de sus amigos, pero algo me dijo que se lo debía contar a él (y además es el que mejor me cae de todos ellos). Porque es de los que más conocen a Juli, ya que sé que es su… mejor amigo principal dentro de esta red social. Algo así como son Andrea o Pablo para mí. Creo que por eso recurrí a él, pese a que no somos poco más que conocidos, ambos tenemos algo en común y es que Juli es importante para nosotros. Creo que eso es lo suficiente para tener en común con alguien que apenas conoces.
Así que se lo dije. Obviamente no fue la única persona a la que se lo dije, a Andrea también, pero ella fue más agresiva y simplemente decidió que debía actuar, pero Saevin se quedó callado, que yo sepa, como yo le pedí, cosa que agradezco y que fue bonito por su parte.
Dice Juli que me guardo las cosas. Pero lo que no sabe es que a él le digo la mayoría, otras no, no es por darme dotes de misteriosa, es que considero que aún no es el momento oportuno. Creo que Juli en el fondo se enfadó tanto porque tiene miedo de perderme, aunque no lo admita. No me preocupé por el hecho de que me leyera el whatsapp. Eso me da igual, ni que estuviese planeando la muerte del presidente o algo así. Me preocupé por el hecho de que le afectase tanto. Pero no sé cómo hacerle entender que no tiene nada de lo que preocuparse y no sé cómo hacerle ver que yo sí que estoy preocupada, aunque no me lo note, aunque diga que soy un misterio, lo estoy, como para no estarlo. No eres el único que tiene miedo a perder a alguien, Juli, yo tengo miedo de perderte, yo también te necesito, yo también necesito que me cuides, necesito que me digas que todo irá bien y que me mimes, me siento pesadísima al repetir tanto lo que siento por ti, que me voy a quedar sin hueco en el blog. Pero necesito todo eso. Antes podíamos estar en llamada dos horas y media, ahora no pasan de los diez minutos ¿qué pasa?  Yo sigo siendo la misma, no he cambiado ¿qué es lo que pasa?
Sigue sin importarme que hables con tus amigos. Pero es que yo también quiero algo de tu tiempo, ellos ocupan un papel importante en tu vida, lo entiendo, pero yo también. Necesito oírte y que no te quedes en silencio porque no sepas que decirme, porque estoy segura de que tienes mucho que decirme, por lo menos lo que sientes, o ver una película conmigo. Veamos Kick ass juntos si no quieres ver Percy Jackson. Quiero ser tu cosa más importante, o al menos una de ellas.
Samu dice que me haga la digna contigo, que eso es lo que haría él. Pero es que no puedo. No tengo ni idea de cómo se hace eso y tampoco quiero, porque sé que te enfadarías. Sólo quiero que te des cuenta de lo que pasa, que yo sigo igual, que yo siento lo mismo, que yo sigo viéndote igual, que sigo dándolo y apostándolo todo por ti. Pero algo pasa, no sé el qué, algo ha pasado y lo quiero saber, pero no quiero agobiarte a preguntas. Sé que lo odias, así que prefiero que todo salga de ti, quiero que me lo cuentes tú. No sé si te vas a enfadar porque he sido sincera hasta este punto, coma por coma. Ya sé que me dices a veces que me quieres y me amas muchas veces cuando te ausentas un largo rato, pero a veces no basta sólo con eso, dame conversación, pregúntame cosas, lo que sea, aunque sepas que vaya a ser incómodo para mí. Tú hazlo. No pierdes nada por hacerlo, nada, ni mi respeto, ni te dejaría de hablar, ni de querer. Creo que tienes miedo a saber ciertas cosas de mí y no sé por qué. Empieza tú las conversaciones, no digo que no lo hagas, pero hazlo más a menudo. Y hay cosas que te digo desde ya que no se dicen a una chica, por muchas buenas intenciones que tengas, porque somos muy inseguras, y sobretodo yo. No estoy enfadada ni nada por el estilo, pero sí que estoy sensible, no me lo he tomado a mal, pero es para que lo tengas en cuenta. No quiero que pases horas sin hablarme por esto, o que te enfades, lo último que quiero es que lo hagas, porque ya bastante he tenido esta semana y toda una vida. Si de verdad piensas que soy un misterio, pregúntame, resuélveme. No soy tan difícil de comprender. Y sé que te he dicho que estoy bien y que no te lo has creído. Pero qué más da.
En otro orden de cosas, estaba pensando en hacerme un tatuaje. Lo que no sé es de qué. Creo que la marca del ángel de Cazadores de Sombras sería un bonito símbolo, que significaría que me da fuerzas. Otra opción es la de una pluma y un tintero, que simbolice mi pasión o un libro en miniatura. Salvo la runa, todo sería en pequeño, claro. Personalmente no me gustan los tatuajes grandes, me da la sensación de que se tiene la piel sucia. También he pensado en hacerme piercings en la oreja, que creo que queda estético, aunque se necesite mucho cuidado, además de que me gusta, creo que una dosis de dolor físico no me viene mal, es más, creo que me gusta. Pero creo que iré poco a poco, primero los piercings y luego si eso el tatuaje. Medio pelirroja, piercings y tatuaje. Vaya que sí. No me esperaba verme así nunca. Sólo me falta ponerme en forma, que estoy pensando en pedirle consejos a mi amigo Samu, que es un experto en este tipo de cosas.
También voy a ver mañana Deadpool (que quien dice mañana, dice dentro de unas horas) con Aye y Juandi, mis amigos. No es que tenga especial ilusión a ir un miércoles a ver la película, es que son una panda de ratas que no quieren apoquinar dos o tres euros más en un viernes. Aún así, los quiero. Me vendrá bien salir por ahí, ver a uno de mis personajes favoritos de Marvel en la gran pantalla (yo lo dejo caer, pero nunca son suficientes comics de Deadpool o de Marvel en general, lo digo por si a alguien le interesa…) y cenar fuera con ellos. Menos mal que es Semana Blanca, lo que significa que hay vacaciones para ellos y para mí y que podemos quedar tranquilamente.
Y el alcohol es escandalosamente caro. Y a mi madre no le voy a pedir dinero para comprarlo, qué va. Antes me encierra con llave. Nunca subestimes a una madre…

Meh, dejo de escribir ya. Estoy cansada. La primera versión de esta carta era demasiado amarga hasta para mí, así que he decidido reescribirla, con mi tono de siempre.
Que pases una buena noche.

Con mucho cariño,

martes, 23 de febrero de 2016

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Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.

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Busca; Hay algo en ti que aviva lo que hay en mí, está en noviembre, creo. Eso iba por ti.

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Viva el rock español, coño.

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Las noches y las esperas son largas sin ti.

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No quiero enfrentarme a la pesadilla de que no estés aquí conmigo.

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Dónde estés, ahí estaré. Aunque no quieras que esté.

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Si quieres saber como me siento, escucha la Chica de Ayer de Nacha Pop.

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Estaré aquí sentada, esperando.

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Tengo miedo de correr y no tener nada cuando llegue.

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Miro las latas de cerveza vacías en mi
habitación.
A veces creo que lo que veo es sólo una
ilusión, pero luego recuerdo que estás
escondido en un rincón,
y recuerdo que si es real es por ti.

Mírame a los ojos, mátame con esa
mirada que quema cada parte de mi
cuerpo.

Qué más da si es demasiado alcohol.
Me gusta la sensación de perder el control.

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Te necesito, joder. A veces creo que no te das cuenta de lo que te necesito o no quieres darte cuenta. Cada vez que te vas algo me oprime el pecho, cada vez que decides dejar de hablarme un rato algo se rompe un poco en mí.

Juli, sé que si no me doy cuenta de lo que vales, el mundo es una tontería si voy dejando que se escape lo que más quería. Espero que tú te des cuenta.

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Te echo de menos cada vez que dejas de hablarme.

lunes, 22 de febrero de 2016

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Me he caído una y otra vez y con mis rodillas rasgadas, me levanto,
aquí estoy, anunciando que tú eres mi apuesta más arriesgada, pero
eres como una ola que arrasa con mis barreras,
como Coca-Cola para el sediento,
quizá sí que me merezca un buen escarmiento.
Pero sé que no me he equivocado, dejaré mi destino a los
hados,
dejaré que Él me guíe hasta tu lado,
puedo encontrar el rastro, puedo encontrar tu luz, pero te escondes
de mí muy bien, aunque no te preocupes, tengo hasta tu olor memorizado.

Duele cuando te alejas
y me alivia cuando te acercas.
Pero me gusta la sensación,
me hace sentir más real el corazón.

Aún así,
No
te
vayas.

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De algo sí que estoy segura, en toda mi vida, nunca he deseado tanto que nadie esté conmigo siempre como deseo que lo estés tú, Juli. Con todo tu equipaje.


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La brecha en el suelo es demasiado profunda, pero yo tengo alas, sólo que aún no sé cómo usarlas para no caerme.

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Creo que Katy tiene razón. Debería volver a las reuniones. Pero me da muchísima vergüenza, no puedo presentarme sin más.
Así que, Dios, dame la fuerza y una respuesta, que yo intentaré poner la voluntad. Creo que Tú más que nadie sabes de lo que soy capaz.

Y me vendrá bien desempolvar a BlackJack.




 

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Tantos días en silencio me han hecho crear, a parte de ti, del propio silencio de una necesidad.
Y las lágrimas son la prueba de que no quiero caer de ninguna manera en la oscuridad.
Estaré donde puedas encontrarme, más allá de todo esto, esperando esa oportunidad,
que quieras darme.
No quiero perderme en el silencio, no quiero, podría soportar cualquier calamidad,
pero necesito estar contigo, necesito volar a tu lado, necesito quedarme.
Por favor, no dejes que me pierda. No dejes que caiga en tu olvido.

Te lo ruego, sálvame. Dijiste que serías mi héroe.



domingo, 21 de febrero de 2016

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Quiero escribirte esto. Te lo he dicho ya muchas veces, pero no me importa. Así, si te lo recuerdo quizá está un paso más de que se te grabe en la memoria.
Hoy querías leer algo mío, sabes que lo que escribo refleja lo que siento. Bueno, quiero que sepas que sólo tú eres capaz de despertarme cuando me sumo en mi silencio y me pierdo, tú siempre estás ahí para guiarme. Y echo de menos esas noches contigo, cuando tu piel me daba calor y tus besos prendían el momento. Y te echo en falta, a ti, con tu sarcasmo y todo tu ser. Lo echo todo en falta. No te pierdas y no te vayas, por favor. Quédate conmigo y yo construiré un mundo en el que sólo estemos tú y yo.
Perdona por como he sido. Pero lo importante es como soy y como seré.
Has traspasado la frontera con tu bandera, ahora eres el rey. Siempre reinarás.

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Mi amor por ti es como un cheque en blanco que sólo te pertenece a ti.

sábado, 20 de febrero de 2016

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Iré a perderme ahora que estoy perdida... A lo mejor así tengo algo de paz, porque me duele mucho y no aguanto todo lo que me duele.

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Y me vuelven a picar los ojos.

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De verdad, me está matando esto. Me está matando. No exagero.

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Me estoy desesperando.
Por favor, levanta el castigo que me has impuesto. Por favor. Te lo ruego. Te lo imporo.

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Quiero hablar contigo. Te necesito. Lo necesito. Pero sé que no puedo y me tortura...

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Hasta el aire me intoxica.

Mi corazón, late por ti dentro de mí.

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Yo no quiero alejarme pero tú no quieres te hable.

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Estoy tan rota que no tengo fuerzas ni para escribir.

viernes, 19 de febrero de 2016

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"-Me pone el riesgo. Me pone el dolor físico y mental. Me pone saber quizá me estoy metiendo en un buen lío. Pero para serte sincero, cada uno decide cómo y quién le hace daño."

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Me he pasado toda esta semana midiendo mis palabras, guardándome las cosas y todo para que no te afectase, porque sabía que estabas mal. Y ahora una broma te afecta. No, no entiendo para qué hablo a veces.

Hoy no debí haberme levantado de la cama.

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Me está resultando difícil. Mucho. Pero al menos descansas de mí un ratito. Espero que quieras hablarme tú... Porque yo quiero. Pero sé que no debo, para que así puedas sentirte más libre, sólo espero que no te sientas tan libre que llegue el punto a que te olvides de mí.


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Duele, pero al menos sé que es real.

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Será mejor que me calle.

jueves, 18 de febrero de 2016

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Me desangraré por ti, Juli.

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He corrido en círculos, pero siempre acabo a tu lado, protegiéndote.
Aunque me cueste algo más que la vida, siempre estaré ahí. Desangrándome. Rogando a Dios. Porque no hay nada como tú.

miércoles, 17 de febrero de 2016

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Estoy triste.

Querido amigo [7]



17/2/16 – Madrugada, después de verme todos los episodios hasta ahora emitidos de la novena temporada de Big bang, con un café a mi lado y creo que camino de otro y además escuchando Querido Tommy, estoy sentimental esta madrugada.










Querido amigo,

¿Qué tal estás? Me temo que la última vez que te escribí no estaba muy bien, ahora estoy como siempre, ya sabes, ni bien ni mal, siendo Vir.
Siento no haberte escrito antes, pero se me olvidó. Además estaba reuniendo cosas para decirte, que seguro que te causaran curiosidad, de hecho a mí me la causaría, porque a veces tengo una vida un poco rockanrolesca, jé. Primero te hablaré de mi visita a Juli; fue muy bien, pese a que tenemos algunas discusiones, pude comprobar cómo reaccionaba a las cosas cara a cara, conocí a sus amigos y a su madre (es una mujer encantadora y espero que Juli le compre algo con el poco dinero que le he dejado, pero que algo es algo) y me lo pasé muy bien. Espero que él también, pese a los fallos que tuve, eso dice, pero quiero creerlo de verdad.

Otra cosa que me ha pasado, que me he dado cuenta estando allí, es algunos problemas con una parte íntima de mi cuerpo y suspiré de alivio al ver que no era nada, que podía ser peor y que yo no tenía la culpa.  Ya estoy mejorándome con el tratamiento, aunque sigue siendo un poco molesto algunas de las medidas que tengo que tomar para curarme de aquello. No entraré en detalles, nunca se sabe quién está leyendo mi blog y pueden usarlo en mi contra, no lo digo por ti, lo digo por otra gente, a la que llegaré a ese punto más adelante. También me han curado el dedo del pie, no te lo he contado nunca, pero estaba fatal, casi que parecía un tumor y no estoy de broma. El enfermero dijo que no había visto a nadie que no cambiase la expresión mientras le estaban curando tras ponerle la anestesia, ver sangre o algo así. No sé, soy así desde pequeña. No le veo necesidad a mostrar públicamente que algo me molesta y tampoco era para tanto. He vivido cosas mucho más dolorosas sin inmutarme tampoco. Pero duele un montón al caminar y al estar apoyada, me han recetado hasta antiinflamatorios, y el propio enfermero (bendito hombre) ha llamado para ver qué tal estaba, también atiende a mi padre y me dijo que a él también lo llamó después de su operación. Un buen hombre, sin duda. Así que me he tomado un antiinflamatorio, un ibuprofeno, mi medicina de siempre, la cápsula esa (no me la he tomado técnicamente, pero no sé cómo expresarlo sin herir tu sensibilidad) y después tengo que ponerme una crema. Creo que hice bien al callarme que me dolía un poco la tripa, porque entonces sí que iría medio drogada.

Otra cosa de la que voy a hablarte ¿te acuerdas del problema que tuve con esas personas? Bueno, un tercero (aunque ya no sé cuantos van ya, diría que sobrepasan las dos cifras) ha decidido que sería divertido insultarme. Yo te seré sincera; admiré a esa persona por como creí que era (no me gustaba ni nada de eso, no pienses mal. No es para nada mi tipo, demasiado chulo y engreído, y por entonces también lo pensaba) pero después pensé que era un hipócrita y un idiota. Más que nada por lo que iba hablando a mis espaldas y por lo que hacía caso de otra persona (que me cae muy mal) solamente porque le gustaba, incluso teniendo esta novia. Sí, sé toda la historia y no la digo por respeto a gente que me la contó, que entra en su círculo ahora mismo.  Total, que tras meses sin hablarme me soltó una burrada como la copa de un pino. En lugar de afectarme decidí algo sencillo que no diré por aquí por si acaso decido seguir con ello, pero sé que lo hizo para conseguir protagonismo, así que le contesté con educación por privado y porque tengo mucha más clase que montar un espectáculo y le dije que no me importaba él, ni el resto que se metía conmigo y que no tenía intención ninguna de que ninguno de ellos leyera mi blog. Y espero que no lo hagan. No porque me importe lo que puedan leer, sino que vayan pasando esto que es tan personal como lo sería abrirme la cabeza y saber lo que pienso. No me contestó. No sé siquiera si lo leyó. Y de todas formas, me da igual. Tal vez se quedó sin palabras, pero sé que hice bien y sé que tengo razón; tienen problemas mucho (segurísimo) más grandes que yo, una chica que probablemente no conozcan nunca más allá de una red social. De todas formas, seguiré con lo que tengo en mente si vuelve a pasar algo, que espero no tener que llegar a ese extremo. Lo que sí te puedo contar es que he estado pensando en hacer un vídeo, no hablando de esto, si no para que me vean la cara y expresar lo que pienso del tipo de conducta que muchos de ellos hacen y que considero censurable. Yo considero muchas cosas censurable, pero esta, sobretodo. Y no va por él solamente, por más gente, así que estoy pensándolo seriamente. Sé que no se lo tomarán en serio la mayoría y que de hecho se burlarán de mí, (vete tú a saber de qué, pero siempre la gente encuentran fallos en ti) pero me da lo mismo. El ver a Juli me ha hecho aumentar la autoestima, no sé por qué. A ver, no me creo la crème de la crème pero algo sí que lo está, para serte sincera. Bueno, pues eso, otro conflicto más para la lista. Ya hasta cansa. En serio, cansa mucho. Espero que paren, no por mí, por su salud mental y espiritual y porque a gente que no soy yo pueden afectarles lo que diga esta gente.

Otra cosa; A Juli le encantaron todos sus regalos de San Valentín, no sé si me he pasado un poco, pero me da igual. Se lo merecía y me encanta ser detallista con la gente (ahora estoy pensando en qué carajos regalarle a mi madre porque su cumpleaños es en dos días y mi hermano y mi padre no ponen mucha iniciativa) que se lo merece y Juli se lo merece con creces, aunque esté ausente conmigo estos días. Dice que es por su dolor de tripa, pero sabes que pienso demasiado y a veces pienso que algunas cosas son culpa mía, cuando quizás no lo son. Por eso el silencio de alguien que quiero me perturba tanto y el que pase un poquito de mí, me duele. Sólo quiero saber cómo está, y que me gusta hablar con él también influye. Por algo le quiero ¿no? Y quizá pienses que le doy demasiadas vueltas a las cosas, pero es que me preocupa. Todo lo referente a él me preocupa, tengo un lazo emocional con él (que Zaisei Memorias de Idhún me daría la razón, sólo lo entenderás si has leído los libros y también sólo me entenderá Katy si lee tu carta o Andy, que sé que también lee el blog), así que no sé qué hacer… ¿piensas que me preocupo demasiado? No lo sé. La gente dice que sí, pero yo quiero tu opinión, no me vale cualquiera, aunque sé perfectamente que no me vas a responder. Nunca lo haces. En fin… Que eso, a veces me siento mal, pero no pasa nada, luego me habla, sonrío y se me pasa, aunque me hable treinta segundos y se vuelva a ir y ponerse ausente. Empecé a escribir la carta escuchando Querido Tommy porque me la descargué ya que me la dedicó y me acuerdo de él cada vez que la escucho, fue su forma de decirme que muere por mí. Nadie me ha dicho que muere por mí, nunca. Ahora en un rato tengo que llamarle, de hecho.

Bueno, también quedé el otro día con Ayelén y Juandi, dos amigos de aquí y descubrí cosas acerca de ellos que no sabía antes. Quedamos para ver una película, pero no llegamos ni a la mitad, nos dio por ser sinceros esa noche y nos contamos cosas que nadie más sabía a parte de nosotros mismos y bueno, en mi caso, de Juli. Me puse un poco incómoda porque no suelo ser muy abierta contando mis cosas y cómo me siento, pero creo que Cristina estaría orgullosa de saber que al menos he hecho algún progreso, al menos, sí. Bueno, fue una noche interesante, contesté preguntas y ellos también. Quieren volver a quedar, y no lo veo un mal plan, la verdad, aunque me sentí un poco abrumada después de hablar tanto de mí. No revelé ni la mitad y creo que ni siquiera una cuarta parte, pero me abrumé igual.

En otro orden de cosas, otra vez mis amigos Samuel y Andrea tienen problemas entre ellos. Espero que se solucione, aunque Samuel diga que todo está perdido, espero que encuentren el modo de solucionarlo, de corazón que lo espero. He escuchado ambas versiones (o leído, más bien) y ambas me parecen que tienen solución y que no hay que tomar medidas agresivas y tan radicales como para eso, nada de revelar trapos sucios y todo eso. Yo es lo que haría, pero claro, yo directamente no me habría metido en ese tipo de cosas, porque no va con mi personalidad calladita y tranquila, supongo.

¡Creo que eso es todo por hoy! Vaya, tres páginas y media. Bueno, te dejo descansar y que pases una buena noche. A mí todavía me queda una larga.

Con mucho cariño,

Vir.

PD: Es curioso, empecé a escribirte la carta escuchando Querido Tommy y la he acabado escuchándola también.


martes, 16 de febrero de 2016

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Me parece que hoy no es un buen día y tu silencio no lo mejora. Pero vale.

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Creo que soy más feliz contigo con todo lo que eso implica que sin ti.

- Jack, Memorias de Idhún.

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Pecar de aquello que nos quejamos es de mal gusto.

lunes, 15 de febrero de 2016

La forja de Zara'ecka



El origen de la guadaña que nos abre camino entre el Bien y el Mal, entre la Muerte y la Vida, es todavía desconocido. Se dice que la crearon los siete dioses y cada uno le dio una virtud característica, o también dicen que la forjaron en el lengendario volcán Zär, nombre que viene en honor al príncipe Zär, el mítico oscuro. O también, cuentan esta leyenda.

Antes, cuando el mundo era aún joven y casi por descubrir, la Muerte y la Vida campaban a sus anchas. No se distinguían la una de la otra, y a menudo los muertos pensaban que seguían siendo vivos, esto sólo hacía nada más que atormentar a sus seres queridos. La Muerte era considerada como una enfermedad crónica, en la que los cuerpos iban desvaneciéndose poco a poco, hasta sólo dejar unos entes a los que llamaban ‘’almas’’.

Dyann, una joven y talentosa bruja cálida, sufrió a la Muerte en sus propias carnes; su madre había contraído una grave enfermedad el pasado otoño y desde entonces había estado sola. O técnicamente sola de no ser porque la presencia de su madre le atormentaba. Otra particularidad de los muertos, eran que se volvían nostálgicos, melancólicos y profundamente deprimidos. Dyann estaba cansada de la situación, tenía quince años y aunque quería a su madre, sabía que no la podía ayudar, y tampoco podía dejar que viviese por ella.

Además de todo, ella no era la única que estaba molesta por la situación. Ella pensaba que la Vida era para los vivos, y la Muerte para los muertos, por eso debían estar separados, aunque fuera difícil para ellos separarse de sus seres queridos, era necesario. Los estragos causados por las almas en pena (nunca mejor dicho), fueron cada vez más en aumento. Las cosechas estaban arrasadas, pues las almas tenían un hambre voraz que no podía ser saciada, muchos de los niños eran poseídos y las almas intentaban encarnar en ellos y algunos lo conseguían. La propia Dyann casi fue poseída por su propia madre. Las ganas de vivir, la fe por un nuevo aliente y el hambre de estar vivo, era lo que les impulsaba a aquellas almas a cometer esas atrocidades.

Así fue como Dyann decidió investigar por su cuenta y buscar una solución a aquello. De mientras, los brujos de todos los reinos se dedicaban a intentar contener a las almas que atormentaban a los vivos. Fue duramente criticada durante los dos años de estudio intensivo que dedicó, pero no prestó atención a ninguna de las críticas, ella seguía absorta en sus estudios, necesitaba el modo de poder separar a vivos de los muertos, así que consultó a numerosos sabios, pero ninguno parecía conocer la respuesta a su pregunta tan brillantemente planteada.

Pidió audiencia los dioses directamente esperando una señal para que le diera el conocimiento necesario para crear una solución a todo aquello. De mientras, los dioses le mostraron su propio destino; estaba junto a un luminoso y un oscuro, dos chicos de su misma edad que parecían rodearla. Sintió un cosquilleo en su estómago y se sonrojó. Había encontrado el modo, pero antes de eso tenía que buscarlos.

Viajó por todo Bohá durante cinco meses, hasta que llegó a un castillo en la tierra de los oscuros. Sabía que sólo tenía que esperar, algo se lo dijo en su interior. Se cruzó de brazos delante del castillo y permaneció durante dos horas en pie, sin sentirse cansada en absoluto. Finalmente vino lo que tanto tiempo había estado esperando. O quién, mejor dicho.

Era el príncipe Zär, uno de los que vio en su sueño, apuesto, de pelo negro y profundos ojos violeta con su armadura negra como el azabache, bajó de su caballo y la miró.

-¿Quién eres tú, cálida?-quiso saber él, frunciendo el ceño, mirándola a sus ojos marrones que parecían haberlo encandilado.
-Me llamo Dyann. Y necesito que vengas conmigo.-repuso ella, apartándose un mechón castaño rojizo de la frente.
-¿Te conozco?-preguntó él, mirándola más de cerca.-Porque me eres familiar.
-Quién sabe. Quizás me viste en un sueño.-replicó Dyann, sin apartar su mirada. Era escandalosamente guapo, se dijo para sí.
-¿Por qué debería ir contigo?-preguntó él alzando una de sus cejas.
-Porque te necesito, Zär.-murmuró por lo bajo y le contó sus planes y por qué quería hacerlo-Pero no sólo yo te necesito. Te necesitan todos los pueblos de Bohá, ¿me acompañas?

Zär pareció dudar durante un segundo, pero asintió.

-Iré contigo.-contestó Zär girando su vista al castillo.-Pero antes permíteme contárselo a mi madre.-añadió, frunciendo el ceño.

Dyann se limitó a asentir en silencio y esperó en silencio a que volviese, que terminó por hacer al cabo de un cuarto de hora, e iba cargado con lo esencial para el viaje.
A medida que se acercaba a ella, esbozó una sonrisa.
-¿A dónde nos dirigimos entonces?-preguntó subiéndose a su caballo que era del color del atardecer.-Sube conmigo, ¿o piensas ir andando?
Dyann aceptó su ofrecimiento y subió a su caballo, agarrándose de la cintura del príncipe.
-Al pueblo de la Luz.
Zär torció el gesto. Dyann esbozó una media sonrisa, sabía de la legendaria rivalidad entre luminosos y oscuros.
-¿Es totalmente necesario?-preguntó Zär, agarrando las riendas del caballo.
-Sí, muy necesario, de hecho.-contestó Dyann, sonriendo.
Tardaron dos semanas en llegar, pero por aquél entonces ya estaban encandilados el uno por el otro, enamorados, como le habían mostrado sus sueños, antes de llegar se dieron su primer beso y una marca en forma de dos cruces pequeñas se formaron en la frente de Dyann.

Encontraron en el camino a un chico que iba vestido de forma sencilla y portaba un collar con una llave colgada. Tenía los ojos dorados y el pelo castaño y era algo musculoso, y sonrió abiertamente a Dyann, pero luego esbozó una mueca al mirar a Zär.
-Mi nombre es Aecka-contestó mirándoles alternativamente.-Y os estaba esperando.-Frunció el ceño mirando a Zär-Bueno, a ti tenía la esperanza de que no hubieras venido, pero ya veo que, bueno, mi gozo en un pozo-dijo Aecka con ironía.

-Sé que nos estabas esperando y que nos has visto.-dijo Dyann, bajando del caballo ayudada por Zär y miró a Aecka.-Sé de lo que eres capaz.

-¿Te refieres a que lo veo todo con toda claridad?-inquirió Aecka con un deje sarcástico.

Dyann pareció pensárselo, pero respondió en seguida.

-Sí, precisamente a eso me refiero.

-¿De verdad lo vas a creer?-preguntó Zär a Dyann.-He oído hablar de ellos, algunos son un fraude y este no me parece muy de fiar…

-Pero si el oscurito sabe hablar…-suspiró Aecka, mientras observó cómo Zär llevó una mano a su cinto-Pero bueno, ¡hay gente que no sabe encarar las bromas!-exclamó él, metiéndose las manos en los bolsillos.

-No he venido desde tan lejos para discutir-advirtió Dyann, cruzada de brazos entre los dos.-Sois una parte fundamental de mi destino y Aecka lo sabe-dijo mirando a Aecka, que sólo asintió.

-Yo también vi ese sueño-susurró él por lo bajo.-Era muy hermoso. Como tú.-dijo, fijando su mirada en Dyann. Ella se sonrojó-Pero también trágico… ¿estás segura?

Zär que no comprendía bien de lo que estaban hablando, los miró alternativamente.

-¿Segura de qué?-inquirió Zär, que sin saber por qué se había puesto nervioso.

-Nada es gratis, amigo oscuro-contestó Aecka-pero…

-No soy tu amigo.-gruñó Zär por lo bajo pero lo suficientemente alto para que pudiese ser oído.

-…aunque a veces es posible cambiar el futuro, otras veces es tan negro como vuestras almas e inevitable.-terminó Aecka, ignorando la interrupción de Zär.

Dyann, que había permanecido callada todo ese tiempo, asintió.
Permanecieron un tiempo en la ciudad luminosa, donde Dyann se dedicó en cuerpo y alma a los estudios, sin descuidar el amor que sentía por Zär y el que había nacido por Aecka. Se preguntó cómo era posible amar a dos personas a la vez, pero no encontró la respuesta a sus preguntas. No aguantaron mucho porque Zär llamaba demasiado la atención, y a riesgo de ponerlo en peligro, se dirigieron a la nación cálida, donde los efectos de la Muerte, se habían visto aumentados considerablemente. Dyann tardó dos años en descubrir el modo de parar aquello, y en ese tiempo dio a luz a dos niños, un varón, hijo de Zär, al que llamaron Riän y una hermosa niña, hija de Aecka, a la que llamaron Dyann. Por aquél entonces, era más que normal tener hijos a aquella corta edad.
Los acontecimientos se adelantaron más pronto de lo que pensaban. Aecka, blanco como la cal, susurró a Dyann mientras agarraba a su hija de apenas seis meses de edad;
-Por favor, haz lo que sea para que esté equivocado.-Aecka tragó saliva. Él ya lo había visto todo.
-Tranquilo, no me pasará nada.-contestó simplemente, despidiéndose con un suave beso en los labios a Aecka.
Se marchó a estudiar como siempre iba todos los días tras despedirse de Zär y Aecka.
-Haz el favor de tener cuidado ¿quieres?-dijo Zär, besándole con más pasión y fuerza de lo normal, mientras dirigía una mirada a su hijo de un año que dormía plácidamente en la cuna.-Por Aecka y por mí. Por tus hijos.
-Siempre tengo cuidado…- Dyann frunció el ceño y se marchó caminando hacia la biblioteca. Observó que había cada vez más almas; una epidemia había azotado la zona, y el número de víctimas había aumentado. Suspiró para sí, mientras espantaba algunas con una ráfaga de fuego.
Cuando volvió de la biblioteca hacia su casa, miró como habían dos cuerpos en el suelo, muy quietos y desvaneciéndose poco a poco. Sus hijos lloraban, mientras un cúmulo de almas los rodeó. Dyann sabía que los querían devorar.
Gritó el nombre de Aecka y Zär, pero no hubo respuesta y se le cayó el alma a los pies al descubrir que ellos eran los cuerpos en el suelo. Gritó de dolor y decidió, para salvar a lo único que le quedaba ya, probar aquello por lo que había estado dando todos aquellos últimos años.
De su cuerpo empezaron a surgir llamas, mientras murmuraba una retahíla de palabras en un idioma extraño. Los aldeanos arrinconados la observaron con miedo en sus ojos, mientras veían como el cuerpo de Dyann se iba cubriendo poco a poco de fuego.
Una guadaña se formó en las manos de Dyann,  negra y con la hoja parecida al blanco marfil, hermosa, imponente y Dyann susurró con lágrimas ardientes en los ojos.
-Tu nombre será  Zara’Ecka. Y acudirás cuando te llame…-después de murmurar aquello, creó una brecha en el suelo con la guadaña-¡Mío es el dominio del Infierno! ¡Mío es el dominio de la Vida y la Muerte! ¡Y yo decido que vivos y muertos deben tener lugares separados, porque el pasado es el pasado, y no se puede vivir en él!-gritó mientras las almas iban una a una siendo absorbidas por la brecha, con gritos que salían de sus bocas fantasmales. Dyann jadeó, por el esfuerzo causado y las energías empleadas.-Y así es como nacerá el Valle de la Muerte… ¡La Vida es para los vivos y la Muerte es para los muertos! ¡No puede volver a cruzarse la línea! ¡No pueden volver a… confun…dirse de… nu-nuevo…!-gritó ella, un grito que hizo estremecer a todos los vivos de la zona. Sonrió, a pesar de todo, tranquila, al notar que su propia esencia se iba perdiendo.-Volveré siempre que se me necesite, siempre que haya una amenaza, volveremos ¡y será mi espíritu el que alce a Zara’Ecka de nuevo! ¡Sólo yo podré hacerlo!- Dyann cerró los ojos, con su voz tan baja como un susurro, y dónde había permanecido ella, sólo había cenizas.

En el cielo, se pudo ver la figura de un Fénix recorriendo las nubes. Dicen que Dyann era un Fénix enviado por los dioses, cuyo destino ya se había marcado antes de que ella fuera concebida. También dicen que parte de su esencia está en las estrellas, nunca se supo si es cierto. Los aldeanos, tan agradecidos por esto, criaron a sus dos hijos, honrando a su madre, la heroína que creó la línea entre la vida y la muerte. Riän heredó el reino de los oscuros, y Clariss tuvo el don de su padre y la magia de su madre. Ambos se convirtieron en héroes de leyenda, pero esa, es otra historia.

Esta es la historia que más acertada a la realidad de las que aparecen escritas, en cuanto al origen de Zara’Ecka se refiere, puesto que sólo los Fénix pueden empuñarla y puesto que el último Fénix tuvo de compañeros a un oscuro y a un luminoso.

-          Extracto de ‘’Leyendas de Bohá’’, por Amedrys Ryunn.