Yo, resurjo de mis propias cenizas. Y ni siquiera el propio Diablo, lo haría mejor, de eso le doy gracias a Dios.
Déjalo que suene. Déjalo que grite. Déjalo que arda y que suene bien fuerte que haga que se mueva mi falda.
Porque, repítelo, ¿qué soy?
Soy un monstruo en llamas.
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