lunes, 15 de febrero de 2016

Querido Juli



Querido Juli,

Para empezar, ¡feliz San Valentín! Que sepas que esto no lo he escrito el día catorce, sino que he empezado a escribirlo el día diez (y no te diré la hora), y cuando lo termine, lo programaré para que se publique el día catorce, que blogger es muy útil en ese sentido. Iré escribiéndolo poco a poco a lo largo de estos días, para que sea más o menos reciente, acorde a lo que siento y pienso en cada momento y día antes del día de los enamorados. Esto será publicado una hora después del post del vídeo, así que no te asustes si me quitan el internet antes o algo y ves que ha sido publicado.

Aún no sé que regalarte material, estoy pensándolo seriamente porque lo que pensaba regalarte aún no ha llegado y eso me cabrea de una forma que no eres capaz de comprender, en resumen, me cabrea muchísimo, porque sí, era una de las cosas que más te gustaban y esperaré a que vengan, pero de mientras te voy a regalar algo material, un libro, un colgante o varias cosas a la vez y te lo mandaré todo en correo urgente, para que lo puedas disfrutar lo antes posible.

¿Por qué escribo esto tan temprano y no espero al día catorce? A parte de lo práctico de que pueda que lo olvide (cosa que dudo mucho porque nunca me olvido de estas cosas), para que vayas viendo cómo he ido preparando todo a lo largo de los días, y que no lo hago todo en el último momento (véase el vídeo, que he tenido que hacerlo y rehacerlo porque el anterior se me había borrado y espero, de corazón, que te guste mucho aunque no sea nada). Tú me dijiste que ya éramos una pareja de verdad porque habíamos discutido en persona y todo, aunque fuese por una tontería, me sirvió. No suelo discutir, la verdad, no sé si considerar  eso como una discusión, pero si tú lo consideras así, lo será, quizá una riña tonta lo llamaría yo. Quizá se me subió demasiado el vodka a la cabeza (y gracias a Dios que se me bajó rápido) y por eso me sentí tan triste en ese momento y me encerré en tu habitación, pero no pasa nada, porque cuando bebo suelo ser muy sincera, así que ya ves, todo lo que dije era cierto, aunque la mayoría de las cosas las dijese sin pensar, era como las sentía y siento.

Sé que te gustó que mostrara mi faceta valiente y espontánea contigo. Soy así, o todo o nada, o me implico mucho o directamente no me implico. Quizá tengas razón cuando dijiste que debía ser bonito aquello. Y lo será, ya tengo algo pensado, tú me diste la idea, de hecho, quiero que sea no sólo especial para mí, sino para ti también. Y también intentaré remediar aquello que tanto nos molesta a los dos.

Y por cierto, sigue sin importarme que quieras hablar con tus amigos, así que no hace falta que me digas excusas o algo así, sólo con que me digas que estás en llamada con ellos me vale, tranquilo, a mí también me gusta dedicarle tiempo y cosas a los míos, les quiero mucho igual que tú a ellos, así que no te preocupes por lo que yo pueda pensar de que hables con ellos.
Bueno, creo que es suficiente por el día diez de hoy. El día once te escribiré más para que lo vayas viendo, y recuerda estar atento al blog, quizá veas a las dos de la mañana otra sorpresa programada.

Ya es día once por la madrugada, así que voy a contar lo que hice el día diez; básicamente fui a la psicóloga y luego me di cuenta que había quedado el jueves, no el miércoles. Ya sabes como soy, un desastre. Así que aproveché, dejé la mochila en casa y fui al instituto para pedir el dinero que me debía un profesor (nada más ni nada menos que cincuenta euros, fíjate) y fui rumbo a la Lonja (una tienda de mi pueblo donde pedí tu regalo originario) y como no había llegado lo que pedí, compré el libro Dónde los árboles cantan de Laura Gallego, que es mi escritora favorita. Yo tenía intención de comprarte Memorias de Idhún que es mi libro favorito y mi favorito de sus libros o mismamente Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare, que también sabes que me gusta mucho. Pero bueno, no ha podido ser, de todas formas, era lo que quería compartir contigo, una parte fundamental de mi vida es Laura Gallego y todo lo que sé de escribir, en mayor parte, se lo debo a ella. Por eso quiero que te lo leas, no es de mis favoritos, pero es muy bueno. De hecho, tú tienes una edición de coleccionista del libro, creo que es la segunda edición.

Después decidí ir al centro comercial, El Ingenio, como se llama aquí. Entré para ver si había juegos de Zelda, pero como no sabía qué clase de DS tenías, no me arriesgué a comprar ninguno, porque era una tontería sin saber a qué consola iba a destinarla. Así que lo que hice fue comprar esos post-it tan graciosos que ves pegados (yo iba buscando unos de corazón, pero se ve que se han agotado), una lata de chupachups que me pareció curiosa, pese a que sé que no eres mucho de dulces, pero el mensaje era divertido y además el sabor es de mis favoritos, de fresa. También compré unos caramelitos para mí en esa tienda, pero eso es otra cosa.

Entré a una joyería que había cerca que siempre me ha gustado y que hay cosas para chicos también muy masculinas, como tu colgante con el cuerno y tus pulseras de cuero nuevas. Entré buscando en realidad un colgante de chapita como el que se te rompió, pero al no encontrarlo, elegí algo que sabía que podía gustarte. Había un montón de cosas más, pero sólo me convencía aquello. Compré también un colgante para mí, porque ahora que no tengo colgante siento el cuello desnudo, así que decidí añadirle algo.

Estuve sentada un ratito pensando en qué podía regalarte más, pero decidí que te enviaría dos paquetes, porque así tendrías al menos cuatro regalos de los siete materiales que tengo preparados para ti, porque sí, soy una exagerada, pero me gusta hacer las cosas bien. Además, es una forma de adelantarme a tooodos los meses que cumplamos y sabes que me implico mucho.

Más tarde, decidí que enviaría el paquete. Escribieron mal tu apellido y tu calle, pero da igual. La dirección es la misma, así que supongo que llegará igual. No quiero decirte todo lo que he gastado el día diez porque seguramente me matarías y me da igual y no he escatimado en gastos, es tu día de San Valentín y me da la sensación de que no te han dado mucho, que siempre has dado tú, así que disfruta por primera vez de ser mimado por tu novia, que espero ser buena. Creo que ya he escrito suficiente por el día once. Seguiré el doce.

Ya es doce y el once me llegó tus tomos de Noragami. Fue gracioso, porque fue nada más llegarme el mensaje al móvil de que había venido y salir corriendo a la tienda a comprarlo, literalmente, fue coger el dinero y salir escopetada hacia la tienda. La mujer me lo tendió rapidísimo y yo le tendí el dinero. Agarré los tomos y salí corriendo. Pensé en que podría estar la tienda de empaquetamiento abierta para mandártelo (no es Correos, es una tienda distinta) pero no lo estaba.

Así que he esperado a hoy por la mañana y te lo he mandado. Espero que te guste realmente, aunque sé que es Noragami y te va a gustar sí o sí, no sé, al menos más que el vídeo, aunque tenga más cosas de Noragami que los propios tomos jé. Y bueno, también he quedado con mis amigos hoy, para ver una película que al final no hemos terminado de ver porque hemos empezado a jugar y han salido cosas de mi experiencia contigo que me han preguntado (que no sé si te molestará), creo que les has caído bien y quieren conocerte. A Ayelén le pareces buen chico pese a no gustarte el chocolate y a Juandi tengo la sensación de que te llevarías bien con él.

Y, oh, bueno ya es el día trece por la madrugada, así que te iré escribiendo el  día trece también ¡estoy tan nerviosa! Quiero que te lleguen tus regalos y no sabes lo que daría por ver tu cara de contento (si es que te gusta todo) y poder abrazarte. De todas formas, creo que será mejor que deje de escribir la carta, porque así no tendré nada que contarte mañana o el propio día catorce. Creo que te llega hoy a las… 13:00 o 14:00, creo. Digo creo porque no estoy segura, porque en teoría el primer paquete te tendría que haber llegado ya. En teoría, digo.

No sé, supongo que toca la parte en la que me pongo romántica y mona ¿no?

Cariño, te hiciste un hueco en mi corazón en muy poco tiempo. Recuerdo que empecé a escribir sobre ti en noviembre, no sé si te has dado cuenta, si no lo has hecho, busca la entrada porque por ahí puede estar. Me encantaste, pero no sé por qué dejaste de hablarme, creo que fue por todo ese lío que había antes y que ya terminó, pero te alejaste, así que decidí acercarme yo más a ti.  Y bueno, lo que empezó siendo una atracción terminó por ser que me enamoré de ti.
Te amo, Julián, y espero tener más San valentines contigo. Espero que mis regalos te hayan gustado.

Siempre tuya,
Vir.
PD: El último regalo es a las dos de la mañana en este blog. Te amo.

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