Querido Juli,
Para empezar, ¡feliz San Valentín! Que sepas que esto no lo
he escrito el día catorce, sino que he empezado a escribirlo el día diez (y no
te diré la hora), y cuando lo termine, lo programaré para que se publique el
día catorce, que blogger es muy útil en ese sentido. Iré escribiéndolo poco a
poco a lo largo de estos días, para que sea más o menos reciente, acorde a lo
que siento y pienso en cada momento y día antes del día de los enamorados. Esto
será publicado una hora después del post del vídeo, así que no te asustes si me
quitan el internet antes o algo y ves que ha sido publicado.
Aún no sé que regalarte material, estoy pensándolo
seriamente porque lo que pensaba regalarte aún no ha llegado y eso me cabrea de
una forma que no eres capaz de comprender, en resumen, me cabrea muchísimo,
porque sí, era una de las cosas que más te gustaban y esperaré a que vengan,
pero de mientras te voy a regalar algo material, un libro, un colgante o varias
cosas a la vez y te lo mandaré todo en correo urgente, para que lo puedas
disfrutar lo antes posible.
¿Por qué escribo esto tan temprano y no espero al día
catorce? A parte de lo práctico de que pueda que lo olvide (cosa que dudo mucho
porque nunca me olvido de estas cosas), para que vayas viendo cómo he ido
preparando todo a lo largo de los días, y que no lo hago todo en el último
momento (véase el vídeo, que he tenido que hacerlo y rehacerlo porque el
anterior se me había borrado y espero, de corazón, que te guste mucho aunque no
sea nada). Tú me dijiste que ya éramos una pareja de verdad porque habíamos
discutido en persona y todo, aunque fuese por una tontería, me sirvió. No suelo
discutir, la verdad, no sé si considerar
eso como una discusión, pero si tú lo consideras así, lo será, quizá una
riña tonta lo llamaría yo. Quizá se me subió demasiado el vodka a la cabeza (y
gracias a Dios que se me bajó rápido) y por eso me sentí tan triste en ese
momento y me encerré en tu habitación, pero no pasa nada, porque cuando bebo
suelo ser muy sincera, así que ya ves, todo lo que dije era cierto, aunque la
mayoría de las cosas las dijese sin pensar, era como las sentía y siento.
Sé que te gustó que mostrara mi faceta valiente y espontánea
contigo. Soy así, o todo o nada, o me implico mucho o directamente no me implico.
Quizá tengas razón cuando dijiste que debía ser bonito aquello. Y lo será, ya
tengo algo pensado, tú me diste la idea, de hecho, quiero que sea no sólo
especial para mí, sino para ti también. Y también intentaré remediar aquello
que tanto nos molesta a los dos.
Y por cierto, sigue sin importarme que quieras hablar con
tus amigos, así que no hace falta que me digas excusas o algo así, sólo con que
me digas que estás en llamada con ellos me vale, tranquilo, a mí también me
gusta dedicarle tiempo y cosas a los míos, les quiero mucho igual que tú a
ellos, así que no te preocupes por lo que yo pueda pensar de que hables con
ellos.
Bueno, creo que es suficiente por el día diez de hoy. El día
once te escribiré más para que lo vayas viendo, y recuerda estar atento al
blog, quizá veas a las dos de la mañana otra sorpresa programada.
Ya es día once por la madrugada, así que voy a contar lo que
hice el día diez; básicamente fui a la psicóloga y luego me di cuenta que había
quedado el jueves, no el miércoles. Ya sabes como soy, un desastre. Así que
aproveché, dejé la mochila en casa y fui al instituto para pedir el dinero que
me debía un profesor (nada más ni nada menos que cincuenta euros, fíjate) y fui
rumbo a la Lonja (una tienda de mi pueblo donde pedí tu regalo originario) y
como no había llegado lo que pedí, compré el libro Dónde los árboles cantan de Laura Gallego, que es mi escritora
favorita. Yo tenía intención de comprarte Memorias
de Idhún que es mi libro favorito y mi favorito de sus libros o mismamente Cazadores de Sombras, de Cassandra
Clare, que también sabes que me gusta mucho. Pero bueno, no ha podido ser, de
todas formas, era lo que quería compartir contigo, una parte fundamental de mi
vida es Laura Gallego y todo lo que sé de escribir, en mayor parte, se lo debo
a ella. Por eso quiero que te lo leas, no es de mis favoritos, pero es muy
bueno. De hecho, tú tienes una edición de coleccionista del libro, creo que es
la segunda edición.
Después decidí ir al centro comercial, El Ingenio, como se
llama aquí. Entré para ver si había juegos de Zelda, pero como no sabía qué
clase de DS tenías, no me arriesgué a comprar ninguno, porque era una tontería
sin saber a qué consola iba a destinarla. Así que lo que hice fue comprar esos
post-it tan graciosos que ves pegados (yo iba buscando unos de corazón, pero se
ve que se han agotado), una lata de chupachups que me pareció curiosa, pese a
que sé que no eres mucho de dulces, pero el mensaje era divertido y además el
sabor es de mis favoritos, de fresa. También compré unos caramelitos para mí en
esa tienda, pero eso es otra cosa.
Entré a una joyería que había cerca que siempre me ha
gustado y que hay cosas para chicos también muy masculinas, como tu colgante
con el cuerno y tus pulseras de cuero nuevas. Entré buscando en realidad un
colgante de chapita como el que se te rompió, pero al no encontrarlo, elegí
algo que sabía que podía gustarte. Había un montón de cosas más, pero sólo me
convencía aquello. Compré también un colgante para mí, porque ahora que no
tengo colgante siento el cuello desnudo, así que decidí añadirle algo.
Estuve sentada un ratito pensando en qué podía regalarte
más, pero decidí que te enviaría dos paquetes, porque así tendrías al menos
cuatro regalos de los siete materiales que tengo preparados para ti, porque sí,
soy una exagerada, pero me gusta hacer las cosas bien. Además, es una forma de
adelantarme a tooodos los meses que cumplamos y sabes que me implico mucho.
Más tarde, decidí que enviaría el paquete. Escribieron mal
tu apellido y tu calle, pero da igual. La dirección es la misma, así que
supongo que llegará igual. No quiero decirte todo lo que he gastado el día diez
porque seguramente me matarías y me da igual y no he escatimado en gastos, es
tu día de San Valentín y me da la sensación de que no te han dado mucho, que
siempre has dado tú, así que disfruta por primera vez de ser mimado por tu
novia, que espero ser buena. Creo que ya he escrito suficiente por el día once.
Seguiré el doce.
Ya es doce y el once me llegó tus tomos de Noragami. Fue
gracioso, porque fue nada más llegarme el mensaje al móvil de que había venido
y salir corriendo a la tienda a comprarlo, literalmente, fue coger el dinero y
salir escopetada hacia la tienda. La mujer me lo tendió rapidísimo y yo le
tendí el dinero. Agarré los tomos y salí corriendo. Pensé en que podría estar
la tienda de empaquetamiento abierta para mandártelo (no es Correos, es una
tienda distinta) pero no lo estaba.
Así que he esperado a hoy por la mañana y te lo he mandado.
Espero que te guste realmente, aunque sé que es Noragami y te va a gustar sí o
sí, no sé, al menos más que el vídeo, aunque tenga más cosas de Noragami que
los propios tomos jé. Y bueno, también he quedado con mis amigos hoy, para ver
una película que al final no hemos terminado de ver porque hemos empezado a
jugar y han salido cosas de mi experiencia contigo que me han preguntado (que
no sé si te molestará), creo que les has caído bien y quieren conocerte. A
Ayelén le pareces buen chico pese a no gustarte el chocolate y a Juandi tengo
la sensación de que te llevarías bien con él.
Y, oh, bueno ya es el día trece por la madrugada, así que te
iré escribiendo el día trece también
¡estoy tan nerviosa! Quiero que te lleguen tus regalos y no sabes lo que daría
por ver tu cara de contento (si es que te gusta todo) y poder abrazarte. De
todas formas, creo que será mejor que deje de escribir la carta, porque así no
tendré nada que contarte mañana o el propio día catorce. Creo que te llega hoy
a las… 13:00 o 14:00, creo. Digo creo porque no estoy segura, porque en teoría
el primer paquete te tendría que haber llegado ya. En teoría, digo.
No sé, supongo que toca la parte en la que me pongo
romántica y mona ¿no?
Cariño, te hiciste un hueco en mi corazón en muy poco
tiempo. Recuerdo que empecé a escribir sobre ti en noviembre, no sé si te has
dado cuenta, si no lo has hecho, busca la entrada porque por ahí puede estar.
Me encantaste, pero no sé por qué dejaste de hablarme, creo que fue por todo
ese lío que había antes y que ya terminó, pero te alejaste, así que decidí
acercarme yo más a ti. Y bueno, lo que
empezó siendo una atracción terminó por ser que me enamoré de ti.
Te amo, Julián, y espero tener más San valentines contigo.
Espero que mis regalos te hayan gustado.
Siempre tuya,
Vir.
PD: El último regalo es a las dos de la mañana en este blog. Te amo.
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