miércoles, 24 de febrero de 2016

Querido amigo [8]



24/2/16 – Madrugada, después de haber llamado a Juli y con un dolor de barriga, de alma y de todo de cojones. Segunda vez que escribo esta carta en esta noche, espero que esta sea la definitiva. Escuchando una canción que se llama Marihuana, viva el rock español cuando estás de bajón. Café, bendito café que me acompaña todas las noches,  humeando a mi lado.

Querido amigo,

Hola. Siento no haberte escrito antes, pero no tenía ganas. Para qué te voy a mentir diciendo que estaba muy ocupada, cuando no lo es. No serviría de nada engañarte, y sí, he estado trasnochando estos siete últimos días que llevo sin escribirte. No es excusa para no haberte escrito, pero me importa poco. Porque no tenía ganas, y prefiero estar viendo pelis y series de superhéroes que a escribir mis sentimientos de forma tan directa.
El otro día, Cristina me dijo que debía dormir. Como habrás visto, no puedo. No es mi culpa, sí que influye el hecho de  que no me merezca dormir, pero no es mi culpa esta vez. Tengo pesadillas, son un asco. Yo soy un asco. Pero en fin, dejando el autodesprecio a parte, hola.

No tengo un buen día. No tengo una buena semana y creo que ni siquiera tengo una buena existencia (sí, sí, dijimos que dejaríamos el autodesprecio a un lado, lo sé, pero una no puede resistirse a odiarse un poquito más) ¿por qué? Pues porque no han sido buenos días. Básicamente. No creo que tenga otra explicación. Y estoy empezando a cansarme de la frase ‘’Estoy bien.’’, cuando quien la utiliza es más que obvio que no lo está. No lo digo por nadie en concreto, de hecho me incluyo en el saco. En serio, estoy empezando a aborrecer esa frase.
Te iré contando un poco, para que vayas viendo. Estoy especialmente sensible, así que todo lo que me pasa me afecta por partida doble, todo lo que me dicen, toda la morralla más asquerosa que puede llegar a sucederme en un día, me afecta como si fuera multiplicado por cien. Y como podrás ver, no estoy precisamente ahora mismo en mi mejor momento. Empezando por el hecho de que Juli casi me deja el otro día, de que estuvo una tarde entera sin hablarme, y que se enfada más conmigo últimamente. Me dijo que nuestra relación pasaba una mala racha, pero no entendía de qué mala racha se refería. No se lo pregunté. No me atreví por miedo a la respuesta y por miedo de que sí que me dejase. En su lugar, hablé con uno de sus  amigos, al que llamaremos Saevin, que es como le llaman. Realmente se llama Óscar, pero no me parece adecuado llamarle así, no sé por qué.
Le dije que me jurase por su madre que no le iba a contar a Juli nada de lo que le dijese. No me lo juró, pero me dijo que no se lo diría. No sé si se lo ha dicho o no, pero da igual. De todas formas se va a enterar leyendo la carta, así que total, no tengo nada que esconder de todas  formas.
Le expliqué un poco por encima y me repitió varias veces que si sabía lo que era una relación a distancia. Le contesté varias veces también que sí, que no era nueva en eso. También me dijo que todo lo que tenía por la cabeza se lo debía decir a Juli o quedarme callada y no liarla más, porque él estaba de bajón (no usó esas palabras pero lo dejaré así, que me parece menos ‘’hiriente’’ aunque no lo sea), pero lo acabé soltando. Ahí es cuando fue que casi me deja, le dije un poco de lo que sentía en ese momento, no todo, pero quedó implícito. No sabe que sufro más si se aleja y deja de hablarme que con otra cosa.
Recurrí a Saevin como podría haber recurrido a cualquier otro de sus amigos, pero algo me dijo que se lo debía contar a él (y además es el que mejor me cae de todos ellos). Porque es de los que más conocen a Juli, ya que sé que es su… mejor amigo principal dentro de esta red social. Algo así como son Andrea o Pablo para mí. Creo que por eso recurrí a él, pese a que no somos poco más que conocidos, ambos tenemos algo en común y es que Juli es importante para nosotros. Creo que eso es lo suficiente para tener en común con alguien que apenas conoces.
Así que se lo dije. Obviamente no fue la única persona a la que se lo dije, a Andrea también, pero ella fue más agresiva y simplemente decidió que debía actuar, pero Saevin se quedó callado, que yo sepa, como yo le pedí, cosa que agradezco y que fue bonito por su parte.
Dice Juli que me guardo las cosas. Pero lo que no sabe es que a él le digo la mayoría, otras no, no es por darme dotes de misteriosa, es que considero que aún no es el momento oportuno. Creo que Juli en el fondo se enfadó tanto porque tiene miedo de perderme, aunque no lo admita. No me preocupé por el hecho de que me leyera el whatsapp. Eso me da igual, ni que estuviese planeando la muerte del presidente o algo así. Me preocupé por el hecho de que le afectase tanto. Pero no sé cómo hacerle entender que no tiene nada de lo que preocuparse y no sé cómo hacerle ver que yo sí que estoy preocupada, aunque no me lo note, aunque diga que soy un misterio, lo estoy, como para no estarlo. No eres el único que tiene miedo a perder a alguien, Juli, yo tengo miedo de perderte, yo también te necesito, yo también necesito que me cuides, necesito que me digas que todo irá bien y que me mimes, me siento pesadísima al repetir tanto lo que siento por ti, que me voy a quedar sin hueco en el blog. Pero necesito todo eso. Antes podíamos estar en llamada dos horas y media, ahora no pasan de los diez minutos ¿qué pasa?  Yo sigo siendo la misma, no he cambiado ¿qué es lo que pasa?
Sigue sin importarme que hables con tus amigos. Pero es que yo también quiero algo de tu tiempo, ellos ocupan un papel importante en tu vida, lo entiendo, pero yo también. Necesito oírte y que no te quedes en silencio porque no sepas que decirme, porque estoy segura de que tienes mucho que decirme, por lo menos lo que sientes, o ver una película conmigo. Veamos Kick ass juntos si no quieres ver Percy Jackson. Quiero ser tu cosa más importante, o al menos una de ellas.
Samu dice que me haga la digna contigo, que eso es lo que haría él. Pero es que no puedo. No tengo ni idea de cómo se hace eso y tampoco quiero, porque sé que te enfadarías. Sólo quiero que te des cuenta de lo que pasa, que yo sigo igual, que yo siento lo mismo, que yo sigo viéndote igual, que sigo dándolo y apostándolo todo por ti. Pero algo pasa, no sé el qué, algo ha pasado y lo quiero saber, pero no quiero agobiarte a preguntas. Sé que lo odias, así que prefiero que todo salga de ti, quiero que me lo cuentes tú. No sé si te vas a enfadar porque he sido sincera hasta este punto, coma por coma. Ya sé que me dices a veces que me quieres y me amas muchas veces cuando te ausentas un largo rato, pero a veces no basta sólo con eso, dame conversación, pregúntame cosas, lo que sea, aunque sepas que vaya a ser incómodo para mí. Tú hazlo. No pierdes nada por hacerlo, nada, ni mi respeto, ni te dejaría de hablar, ni de querer. Creo que tienes miedo a saber ciertas cosas de mí y no sé por qué. Empieza tú las conversaciones, no digo que no lo hagas, pero hazlo más a menudo. Y hay cosas que te digo desde ya que no se dicen a una chica, por muchas buenas intenciones que tengas, porque somos muy inseguras, y sobretodo yo. No estoy enfadada ni nada por el estilo, pero sí que estoy sensible, no me lo he tomado a mal, pero es para que lo tengas en cuenta. No quiero que pases horas sin hablarme por esto, o que te enfades, lo último que quiero es que lo hagas, porque ya bastante he tenido esta semana y toda una vida. Si de verdad piensas que soy un misterio, pregúntame, resuélveme. No soy tan difícil de comprender. Y sé que te he dicho que estoy bien y que no te lo has creído. Pero qué más da.
En otro orden de cosas, estaba pensando en hacerme un tatuaje. Lo que no sé es de qué. Creo que la marca del ángel de Cazadores de Sombras sería un bonito símbolo, que significaría que me da fuerzas. Otra opción es la de una pluma y un tintero, que simbolice mi pasión o un libro en miniatura. Salvo la runa, todo sería en pequeño, claro. Personalmente no me gustan los tatuajes grandes, me da la sensación de que se tiene la piel sucia. También he pensado en hacerme piercings en la oreja, que creo que queda estético, aunque se necesite mucho cuidado, además de que me gusta, creo que una dosis de dolor físico no me viene mal, es más, creo que me gusta. Pero creo que iré poco a poco, primero los piercings y luego si eso el tatuaje. Medio pelirroja, piercings y tatuaje. Vaya que sí. No me esperaba verme así nunca. Sólo me falta ponerme en forma, que estoy pensando en pedirle consejos a mi amigo Samu, que es un experto en este tipo de cosas.
También voy a ver mañana Deadpool (que quien dice mañana, dice dentro de unas horas) con Aye y Juandi, mis amigos. No es que tenga especial ilusión a ir un miércoles a ver la película, es que son una panda de ratas que no quieren apoquinar dos o tres euros más en un viernes. Aún así, los quiero. Me vendrá bien salir por ahí, ver a uno de mis personajes favoritos de Marvel en la gran pantalla (yo lo dejo caer, pero nunca son suficientes comics de Deadpool o de Marvel en general, lo digo por si a alguien le interesa…) y cenar fuera con ellos. Menos mal que es Semana Blanca, lo que significa que hay vacaciones para ellos y para mí y que podemos quedar tranquilamente.
Y el alcohol es escandalosamente caro. Y a mi madre no le voy a pedir dinero para comprarlo, qué va. Antes me encierra con llave. Nunca subestimes a una madre…

Meh, dejo de escribir ya. Estoy cansada. La primera versión de esta carta era demasiado amarga hasta para mí, así que he decidido reescribirla, con mi tono de siempre.
Que pases una buena noche.

Con mucho cariño,

1 comentario: