miércoles, 11 de junio de 2014

Estoy más que segura.

Descartes era un flipado. De eso no hay duda, pero si nos paramos a pensar (a parte de acabar tan locos como él) podemos llegar a la conclusión de que puede ser cierto (aunque sea contra sentido). Si me paro a pensar que el helado que me voy a comer es posible que este envenenado, no me lo comeré.

Por eso, aunque Descartes dudase de todo, si somos como él, quizá después no probemos las cosas y no podamos saber si son ciertas o no.

A veces es mejor no pensar las cosas tanto (ojo, que pensar es bueno) y ser algo impulsivo. Puede que nos estemos perdiendo algo realmente bueno por pensar demasiado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario