miércoles, 22 de octubre de 2014

Querido blog.

Hola,

Te escribo para decirte que estoy bien y mal al mismo tiempo y que aún no sé como es posible que unos días esté tan bien para reírme  a carcajadas y otro para llorar como si fuera una estúpida cascada y que no te preocupes por mí, sobreviviré, siempre lo hago ¿no?

Mi relación va muy bien, de eso no te preocupes, pero me da la sensación de que debo poner fin a una cosa que me gusta sólo para que mi novio no se vuelva loco por su culpa y por él lo daría todo, así que lo haré.

Hay veces que tengo miedo a crecer, a aprender a volar yo sola y a tener que levantarme si me caigo sin apoyarme en nadie, incluso me encierro en mi habitación a pensar en ello. Nadie lo sabe salvo tú. Es mi pequeño secreto.

También tengo miedo a hacer las cosas mal. Quizá porque tengo a mi padre que ya me recuerda lo patética que soy a diario, aunque mi madre se esfuerce en corregirlo, siempre existirá el momento del día en el que me eche las culpas del calentamiento global, por decirlo de algún modo. Sé que es así por su enfermedad que lo tiene quemado, pero a veces me gustaría irme a dormir a un hotel o a debajo de un puente con tal de no escucharlo.

Tengo tantos miedos pero tengo que ser valiente si quiero hacerme mayor, aunque no estoy segura de querer serlo.

¿Sabes? Hace justo un mes que cumplí los 20 años y no me siento nada distinta, igual que siempre. No me siento más mayor ni siento que se me tome más en serio, por mucho que lo intente.

Creo que debería irme, espero volver a escribirte pronto, te echaba de menos.

Con cariño,

Vir.

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