domingo, 8 de julio de 2012

Mi propio reino (XX)

El chico-planta


Sheanne






-Sheanne-murmura la voz neutra. Miro al cielo un instante. Ya me iba tocando, pensé que se había olvidado de mí, la verdad. En fin, lo que significa que Verena es la siguiente, supongo. Porque, según Leo, él es ya demasiado fuerte para hacer la misión. Desde luego, la modestia no es su fuerte.

Doy un paso al frente, sin despedirme de nadie ¿para qué? Si terminaré volviendo... Voy cayendo por el vacío, mientras suspiro un poco. No estoy muy convencido de esta misión ¿para qué? ¿qué se supone que va a hacerme? ¿convertirme en un superhombre? Perdón por mi falta de modestia en este sentido,pero es verdad, ya lo soy. Tengo mis poderes y estoy muy contento con ellos, porque sé usarlos, si no supiera, creo que a estas alturas de la vida estaría muerto, digo yo.

Lo que me encuentro es lo siguiente; un bosque. Animalitos correteando por los árboles, ardillitas encima de los árboles y todo aparentemente apacible. Pero me da mala espina, siento malas vibraciones a mi alrededor. Camino un poco más adentrándome en el bosque, pero no veo nada inusual, que se salga de los parámetros habituales de un espacio natural como este bosque. Hmmm... No sé cuanto tiempo voy a estar, así que agarro unas cuantas frutas que me regalan los árboles, con su permiso y me dispongo a continuar la caminata.
Oh, dios, oh, dios....
El bosque es... Es... flo-flotante... Ay, mierda... ¿cómo salgo de aquí ahora?. Me dan muchísimo miedo las alturas, y no sé, pero esto me parece, Dioses... ¿Cómo se supone que voy a salir?..


-Supera tus miedos-dice la voz neutra- alcanza tu premio, rey de las plantas... Sigue el camino impuesto.-Cuando noto que dice estas palabras, un viento helado me ataca por la espalda y pego un respingo.

Bueno, tendré que salir de este absurdo bosque flotante, así que no me queda más remedio que ser... un ¿''machote''?, como dice Collix.


Camino hacia el abismo entonces, buscando algo por lo que ir a otro lado. Veo que es lo que hay al final de un puente de madera, de varios metros de distancia hacia la otra especie de ínsula flotante. Así que voy despacito para no caerme pero es que está... está..., ¡ESTÁ DEMASIADO ALTO!. Procuro no fijarme en la espectacularmente espeluznante caída que tengo debajo de mis pies y cierro los ojos. Bien... Vale... Despacio... Sí...
-¡Ay, mierda!-grito cuando un trozo de madera cae al abismo descomunal que hay.-Vale, tú tranquilo, no hay nadie, nadie puede verte ni na...

Se me corta la frase cuando veo a alguien quitando los amarres del puente de madera, así que comienzo a correr, hacia la otra parte, mientras me santiguo ante los Dioses antiguos...

Llego hacia la otra parte de la ínsula frenando, y miro al que sería mi homicida, fijamente a los ojos. Y es... Tiene el pelo violeta y los ojos rojos y es muy parecido a Leo, por no decir que es una copia idéntica a él.

-¿Te crees muy gracioso?-le espeto a la cara.

-La verdad...-parece pensárselo unos instantes-Para qué te voy a mentir, sí, me creo muy gracioso.

Procede a desenvainar sus espadas,  pero yo me protejo ralentizando el tiempo, lo que me da tiempo para escapar, porque sé que es más rápido que yo, además que no tengo ningún arma de la defenderme, ni veo ningún tipo de vegetación ahora mismo. Hago que el tiempo vuelva a su normalidad, cuando ya me he alejado de el falso Leo. 

-Uff...-suspiro, recobrando fuerzas mientras me paro un momento.- ¿Y ahora, qué?-susurro, para mí mismo.


Camino a una velocidad considerable, muy rápido, para evadir al falso Leo. Sigo subiendo por una ladera, hasta que veo que hay más vegetación y controlo las plantas de mi alrededor para hacer una especie de barrera que mantenga entretenido al otro Leo, y así me dé tiempo a avanzar más.

Veo un resplandor rosáceo que me atrae en la cima de esta ladera, así que voy hacia él para ver qué es, y lo que me encuentro es un yari mágico que está clavado en una roca. Agarro el yari con todas mis fuerzas, y lo extraigo de la roca.

Veo como el falso Leo ha conseguido darme alcance, y lo miro a los ojos. Mierda, mierda, mierda... Tengo el yari, pero no tengo ni idea de cómo usarlo. Pero, ¡claro, idiota!.

No decimos nada, simplemente él me ataca y yo me defiendo, con el yari. No tengo intención de atacarle, pero el cada vez ataca más duro, más fuerte y no me queda más remedio que murmurar en voz baja una petición y una rama le rodea por la cintura. Murmuro unas palabras más y la rama alza con todas sus fuerzas a este Leo falso y lo mantiene en alto.

-Pero ¿no eras aliado?-le pregunto yo.

-Yo no soy tu aliado.-contesta él, con una sonrisa perversa- Y la próxima vez que te vea a ti y a tu hermana, os mataré. Empezando por tu hermana, le quitaré el pellejo y después le haré trozos y los congelaré y le prenderé fuego-me dice con una sonrisa.

-¡Jamás!-exclamo, lanzándole el yari, pero es más rápido y desaparece en sombras. Mierda. El yari, aparece en mi mano, como por arte de magia.


Veo como soy succionado  hacia el cielo y caigo en frente de mis amigos, que vienen a abrazarme todos a la  vez y me quedo sorprendido. Miro a Leo y no puedo evitar desconfiar de él. Prometo investigarlo a fondo...




No hay comentarios:

Publicar un comentario