Luminosa verdad.
Collix
-…pues eso es todo.-dice, resumiendo Verena.
Me toco el pelo, pensativo. Sé más de lo que dice. Será porque el destino también me susurra cosas de lo más interesantes.
-Bueeno…-empiezo, haciéndome el interesante.-Yo sé más de lo que ha soñado.-sonrío.
-¿Qué has visto?-pregunta Verena, con la cabeza apoyada en el hombro de Erael, mientras que Leo le agarra la mano.
-A parte de todas en ropa interior-digo, de broma. Aunque, Verena se ríe, pero a los demás me miran, amenazadoramente.
-Habla, antes de que te arranque la cabeza-me espeta Erael, posando delicadamente los labios en la frente de Verena.
Yo trago un poco de saliva, mientras puedo ver como Erael me observa.
-Está bien, tampoco hace falta que te pongas así.-contesto, mirando al frente.-Lo que sé de él es que a parte de ser un par de cosas de él, pero es un pez gordo aquí, es uno de los miembros de el grupo que representan en la tierra.
-¿Qué significa?-me pregunta Nevada.
-Que si nos habla a Verena y a mí es por algo.-replico yo, impaciente.-Vamos a ver-carraspeo levemente.- Él ha decidido que nos guiará para vencer a Akriel.
-Genial ¿no?-me dice Verena.
-Pero-digo, cada vez más enfadado por no escucharme.-Pero, tenéis un problema, vais a caer en su trampa, en la trampa de Akriel.-señalo con la nariz a Leo.
Camino hacia mi habitación, buscando mi bola de cristal. Agarro la bola con fuerza y cuidado.
Voy hacia el salón de nuevo, en el que me mira todo el mundo con incertidumbre. Me muerdo el labio, y miro a Verena.
-Acercaros, Erael, Verena, Leo.-les digo, haciéndolos venir con un gesto.
Veo cómo se van acercando hacia mí.
-Tenéis que tocar la bola, para que pueda ver vuestro futuro.-les miro seriamente-Sólo veré las cosas relacionado con la madre de Leo.-carraspeo un poco-Pero debéis saber que el futuro siempre puede cambiar, sólo veré la parte del abanico que me deje ver-añado, en voz baja.-No tenéis nada que temer…
Veo como asienten, y posan los tres la mano en la bola de cristal. Comienzo a conectar mentalmente la bola con mi propia mente.
Para ver el futuro a través de la bola, debes crear un enlace, una especie de unión entre la mente y el futuro.
Esto hace que yo tenga la información necesaria, para poder entrar en la la puerta de el destino.
A ver, lo explico… Hay distintas puertas del destino, y yo lo que hago es conseguir la "contraseña" de ésa puerta, porque no se abren todos con la misma. No todas las puertas se abren con la misma llave.
A medida de que voy buscando la puerta, noto ese característico olor a manzana. Mis ojos se vuelven blancos, con niebla (literalmente, con nubes que tapan mis iris, como el sol).
Me froto los ojos, a medida que siento que estoy flotando. Aterrizo en el suelo y echo a caminar, mirando a todos lados.
Ya no estoy en el salón del piso, sino más bien en un oscuro pasillo, no puede resultar nada bueno. Me pone nervioso de más, tengo miedo a la oscuridad, pero no es eso lo que me preocupa.
Sino toda esta oscuridad, y encima, la puerta es aún más oscura. Esto puede significar un futuro terrible para ellos o para Akriel.
Camino hacia la puerta, toco el pomo de la puerta. Ésta se abre sin más, cuando susurro la contraseña.
-"El reflejo de la luz"-susurro.
Camino dentro de el pasillo, mientras miro a mi alrededor.
Hmmmmm…
Estoy en el piso. Las chicas caminan de un lado para otro, vestidas de gala.
-¿Dónde está Verena? Tarda demasiado-dice Karya, que está realmente hermosa, con un vestido negro, con un estampado floral en una esquina del pliegue del vestido.
-No lo sé, tarda demasiado-dice Nevada, que tiene un vestido azul claro con unas estrellas por el vestido. A medida que se Nevada se mueve, parece que las estrellas se mueven con ella.
-No lo sé-suspira Kate, que tiene un vestido mitad violáceo, mitad negro.
Por supuesto, ellas no pueden verme, porque es sólo un reflejo del futuro, nada más.
Camino a lo largo de la sala, preocupado por lo que pudiera haber pasado. Me dijo hacia la habitación de ella, así que traspaso la puerta.
Cuando la veo vestirse, traspaso la puerta, ruborizado. Bueno, al menos está bien y he visto cosas a las que Leo y Erael me hubieran dado una paliza.
Me dirijo fuera, cuando sale ya vestida con un vestido rojo con pliegues y ajustada. Se pone un cinturón, que se le ciñe más al cuerpo.
-Ya podemos irnos ¿no?-pregunta, mientras las chicas se terminan de arreglar.
Cuando salen por la puerta, aparece mi yo del futuro.
Francamente estoy muy bueno con un traje blanco y una corbata negra, le ofrezco un brazo a Karya, que, lo coge de mucho gusto.
Aparece también Ventisca detrás de mí, también elegantemente vestido, con un vestido azul a juego con Nevada.
Me meto las manos en los bolsillos, empezando a caminar detrás de Kate y Verena.
-Recordad que yo soy el cebo-se dirige la Verena del futuro a el resto-Si pasa algo, iros a avisar al resto, ¿vale?
-Pero…-empieza Nevada, frunciendo el ceño y sin estar muy convencida.
-Ya lo hemos hablado y todos lo prometísteis-los reprende ella.
-Está bien…-farfulla Ventisca- Pero ya te hemos avisado.
Cuando cierra la puerta el Collix del futuro, mira en mi dirección.
-Ya te aviso que no verás todo, es más, creo que deberías verlo, en persona. Así que, será mejor que…-me susurra el Collix del futuro.
Nevada se gira, para mirar a el Collix del futuro.
-Collix, ¿estás hablando solo?-inquiere ella.
-No, qué va-sonríe Collix del futuro. No es muy convincente, nunca se me ha dado bien mentir.-Ven-me susurra mi otro yo por lo bajo.
-Qué…-murmuro por lo bajo, mirando todo esto. Las luces me dan directamente, que hace que me quede ciego momentáneamente, me recupero poco a poco de la ceguera por sorpresa que me ha atacado.
Todo está demasiado brillante hasta para un luminoso como yo.
-¿Listos?-susurra la Verena del futuro.
-Listos-dicen todos al unísono.
-Todo el mundo que siga el plan-dice Verena.
Asienten todos con la cabeza ¿tan compenetrados parece que estamos siempre?
-Vamos a ello.-susurra Verena.
Logro ver a Sheanne encima del escenario, con tres chicos más. Está tocando una cosa que parece ser un piano, mientras que los otros dos tocan dos guitarras y otro aporra una cosa que se llama bateria, a una de las guitarras sólo que a una le faltan dos cuerdas. Bajo, creo que lo llaman. Verena y Karya están locas por conseguir uno.
Sheanne empieza a tocar algo, y para mi sorpresa, empieza a cantar. Es una balada romanticona, no estoy muy atento de la letra, precisamente…
Me froto la frente, lo que hago siempre que estoy nervioso.
-Más allá de todo límite de tus sueños…-entona, que la verdad, no lo hace mal, Sheanne-Más allá de toda esta realidad, más allá de todo lo que te dañe, más allá de los que se crean nuestros dueños…
Es cuando sucede algo inesperado, pero que a la vez, no me sorprende; La gente, osea, los alumnos, empiezan a demostrar sus poderes y de nuevo parecen zombies, incluídos el guitarrista, el batería y el bajista.
Verena corre al escenario, derribando a los chicos, y cogiendo el bajo con fuerza, a la vez que propina una fuerte patada al estómago con una de sus botas negras de tacón. Sus ropas prenden en llamas, y dan lugar a un uniforme de combate algo ceñido y provocativo, un corsé y unos pantalones ceñidos. Karya hace lo mismo y le arranca literalmente la guitarra a uno de los chicos, aunque ella, para mi decepción, no cambia sus ropas. Ventisca coge las riendas de híbrido entre tambores, bombos y platillos.
-¡DALE, SHEANNE!-grita Verena, cuando él empieza a tocar una animada canción.
Mientras tanto, Kate y Nevada corren a cerrar las puertas y se quitan de nuevo a unos cuantos monstruitos adolescentes de encima.
Hay algo que me hace gracia y es lo que Kate exclama al ver a la animadora tucán:
-¡KAKAKAKAKA!-dice, lanzándole un rayo.
Y es cuando algo tira de mí. El destino ha decidido que he visto más que suficiente, pero creo que me voy haciendo una idea más o menos fija, y sé un plan al que atenerme.
El destino, me empuja rápidamente a la fuerza por la puerta de salida.
Me caigo al suelo, cuando choco directamente con el presente.
Qué porrazo…
Veo mis ojos reflejados en el cristal de una estantería cercana, ya se han disipado las nubes de éstos ¡cómo me alegro!
-Te has quedado un buen rato como embobado-observa Karya, mirándome desde el sofá.
-¿Has visto algo?-dice Verena, retirando la mano de la bola de cristal, a la vez que Erael y Leo.
-A lo largo de mi corta vida, muchas cosas. Y bonita marca de nacimiento…-replico mirando a Verena, con una sonrisa.-Pero ya tengo claro qué plan necesitamos para restaurar las mentes de los alumnos… Escuchad…
Collix
-…pues eso es todo.-dice, resumiendo Verena.
Me toco el pelo, pensativo. Sé más de lo que dice. Será porque el destino también me susurra cosas de lo más interesantes.
-Bueeno…-empiezo, haciéndome el interesante.-Yo sé más de lo que ha soñado.-sonrío.
-¿Qué has visto?-pregunta Verena, con la cabeza apoyada en el hombro de Erael, mientras que Leo le agarra la mano.
-A parte de todas en ropa interior-digo, de broma. Aunque, Verena se ríe, pero a los demás me miran, amenazadoramente.
-Habla, antes de que te arranque la cabeza-me espeta Erael, posando delicadamente los labios en la frente de Verena.
Yo trago un poco de saliva, mientras puedo ver como Erael me observa.
-Está bien, tampoco hace falta que te pongas así.-contesto, mirando al frente.-Lo que sé de él es que a parte de ser un par de cosas de él, pero es un pez gordo aquí, es uno de los miembros de el grupo que representan en la tierra.
-¿Qué significa?-me pregunta Nevada.
-Que si nos habla a Verena y a mí es por algo.-replico yo, impaciente.-Vamos a ver-carraspeo levemente.- Él ha decidido que nos guiará para vencer a Akriel.
-Genial ¿no?-me dice Verena.
-Pero-digo, cada vez más enfadado por no escucharme.-Pero, tenéis un problema, vais a caer en su trampa, en la trampa de Akriel.-señalo con la nariz a Leo.
Camino hacia mi habitación, buscando mi bola de cristal. Agarro la bola con fuerza y cuidado.
Voy hacia el salón de nuevo, en el que me mira todo el mundo con incertidumbre. Me muerdo el labio, y miro a Verena.
-Acercaros, Erael, Verena, Leo.-les digo, haciéndolos venir con un gesto.
Veo cómo se van acercando hacia mí.
-Tenéis que tocar la bola, para que pueda ver vuestro futuro.-les miro seriamente-Sólo veré las cosas relacionado con la madre de Leo.-carraspeo un poco-Pero debéis saber que el futuro siempre puede cambiar, sólo veré la parte del abanico que me deje ver-añado, en voz baja.-No tenéis nada que temer…
Veo como asienten, y posan los tres la mano en la bola de cristal. Comienzo a conectar mentalmente la bola con mi propia mente.
Para ver el futuro a través de la bola, debes crear un enlace, una especie de unión entre la mente y el futuro.
Esto hace que yo tenga la información necesaria, para poder entrar en la la puerta de el destino.
A ver, lo explico… Hay distintas puertas del destino, y yo lo que hago es conseguir la "contraseña" de ésa puerta, porque no se abren todos con la misma. No todas las puertas se abren con la misma llave.
A medida de que voy buscando la puerta, noto ese característico olor a manzana. Mis ojos se vuelven blancos, con niebla (literalmente, con nubes que tapan mis iris, como el sol).
Me froto los ojos, a medida que siento que estoy flotando. Aterrizo en el suelo y echo a caminar, mirando a todos lados.
Ya no estoy en el salón del piso, sino más bien en un oscuro pasillo, no puede resultar nada bueno. Me pone nervioso de más, tengo miedo a la oscuridad, pero no es eso lo que me preocupa.
Sino toda esta oscuridad, y encima, la puerta es aún más oscura. Esto puede significar un futuro terrible para ellos o para Akriel.
Camino hacia la puerta, toco el pomo de la puerta. Ésta se abre sin más, cuando susurro la contraseña.
-"El reflejo de la luz"-susurro.
Camino dentro de el pasillo, mientras miro a mi alrededor.
Hmmmmm…
Estoy en el piso. Las chicas caminan de un lado para otro, vestidas de gala.
-¿Dónde está Verena? Tarda demasiado-dice Karya, que está realmente hermosa, con un vestido negro, con un estampado floral en una esquina del pliegue del vestido.
-No lo sé, tarda demasiado-dice Nevada, que tiene un vestido azul claro con unas estrellas por el vestido. A medida que se Nevada se mueve, parece que las estrellas se mueven con ella.
-No lo sé-suspira Kate, que tiene un vestido mitad violáceo, mitad negro.
Por supuesto, ellas no pueden verme, porque es sólo un reflejo del futuro, nada más.
Camino a lo largo de la sala, preocupado por lo que pudiera haber pasado. Me dijo hacia la habitación de ella, así que traspaso la puerta.
Cuando la veo vestirse, traspaso la puerta, ruborizado. Bueno, al menos está bien y he visto cosas a las que Leo y Erael me hubieran dado una paliza.
Me dirijo fuera, cuando sale ya vestida con un vestido rojo con pliegues y ajustada. Se pone un cinturón, que se le ciñe más al cuerpo.
-Ya podemos irnos ¿no?-pregunta, mientras las chicas se terminan de arreglar.
Cuando salen por la puerta, aparece mi yo del futuro.
Francamente estoy muy bueno con un traje blanco y una corbata negra, le ofrezco un brazo a Karya, que, lo coge de mucho gusto.
Aparece también Ventisca detrás de mí, también elegantemente vestido, con un vestido azul a juego con Nevada.
Me meto las manos en los bolsillos, empezando a caminar detrás de Kate y Verena.
-Recordad que yo soy el cebo-se dirige la Verena del futuro a el resto-Si pasa algo, iros a avisar al resto, ¿vale?
-Pero…-empieza Nevada, frunciendo el ceño y sin estar muy convencida.
-Ya lo hemos hablado y todos lo prometísteis-los reprende ella.
-Está bien…-farfulla Ventisca- Pero ya te hemos avisado.
Cuando cierra la puerta el Collix del futuro, mira en mi dirección.
-Ya te aviso que no verás todo, es más, creo que deberías verlo, en persona. Así que, será mejor que…-me susurra el Collix del futuro.
Nevada se gira, para mirar a el Collix del futuro.
-Collix, ¿estás hablando solo?-inquiere ella.
-No, qué va-sonríe Collix del futuro. No es muy convincente, nunca se me ha dado bien mentir.-Ven-me susurra mi otro yo por lo bajo.
-Qué…-murmuro por lo bajo, mirando todo esto. Las luces me dan directamente, que hace que me quede ciego momentáneamente, me recupero poco a poco de la ceguera por sorpresa que me ha atacado.
Todo está demasiado brillante hasta para un luminoso como yo.
-¿Listos?-susurra la Verena del futuro.
-Listos-dicen todos al unísono.
-Todo el mundo que siga el plan-dice Verena.
Asienten todos con la cabeza ¿tan compenetrados parece que estamos siempre?
-Vamos a ello.-susurra Verena.
Logro ver a Sheanne encima del escenario, con tres chicos más. Está tocando una cosa que parece ser un piano, mientras que los otros dos tocan dos guitarras y otro aporra una cosa que se llama bateria, a una de las guitarras sólo que a una le faltan dos cuerdas. Bajo, creo que lo llaman. Verena y Karya están locas por conseguir uno.
Sheanne empieza a tocar algo, y para mi sorpresa, empieza a cantar. Es una balada romanticona, no estoy muy atento de la letra, precisamente…
Me froto la frente, lo que hago siempre que estoy nervioso.
-Más allá de todo límite de tus sueños…-entona, que la verdad, no lo hace mal, Sheanne-Más allá de toda esta realidad, más allá de todo lo que te dañe, más allá de los que se crean nuestros dueños…
Es cuando sucede algo inesperado, pero que a la vez, no me sorprende; La gente, osea, los alumnos, empiezan a demostrar sus poderes y de nuevo parecen zombies, incluídos el guitarrista, el batería y el bajista.
Verena corre al escenario, derribando a los chicos, y cogiendo el bajo con fuerza, a la vez que propina una fuerte patada al estómago con una de sus botas negras de tacón. Sus ropas prenden en llamas, y dan lugar a un uniforme de combate algo ceñido y provocativo, un corsé y unos pantalones ceñidos. Karya hace lo mismo y le arranca literalmente la guitarra a uno de los chicos, aunque ella, para mi decepción, no cambia sus ropas. Ventisca coge las riendas de híbrido entre tambores, bombos y platillos.
-¡DALE, SHEANNE!-grita Verena, cuando él empieza a tocar una animada canción.
Mientras tanto, Kate y Nevada corren a cerrar las puertas y se quitan de nuevo a unos cuantos monstruitos adolescentes de encima.
Hay algo que me hace gracia y es lo que Kate exclama al ver a la animadora tucán:
-¡KAKAKAKAKA!-dice, lanzándole un rayo.
Y es cuando algo tira de mí. El destino ha decidido que he visto más que suficiente, pero creo que me voy haciendo una idea más o menos fija, y sé un plan al que atenerme.
El destino, me empuja rápidamente a la fuerza por la puerta de salida.
Me caigo al suelo, cuando choco directamente con el presente.
Qué porrazo…
Veo mis ojos reflejados en el cristal de una estantería cercana, ya se han disipado las nubes de éstos ¡cómo me alegro!
-Te has quedado un buen rato como embobado-observa Karya, mirándome desde el sofá.
-¿Has visto algo?-dice Verena, retirando la mano de la bola de cristal, a la vez que Erael y Leo.
-A lo largo de mi corta vida, muchas cosas. Y bonita marca de nacimiento…-replico mirando a Verena, con una sonrisa.-Pero ya tengo claro qué plan necesitamos para restaurar las mentes de los alumnos… Escuchad…
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