"-Sólo grita y voy a por ti."
Erael.
-¿Habéis notado éso?-digo yo, en tensión, en pleno entrenamiento.
-No ¿Qué pasa?-pregunta Collix.
-Yo sí-dice Leo, mirándome.
Entonces es cuando lo comprendemos y decimos al unísono:
-¡Verena!
Sin decir nada, salto desde el apartamento y quedo suspendido en el aire. Empiezo a volar a toda velocidad hacia donde siento que le está ocurriendo algo grave a Verena. Cuando finalmente aterrizo, Leo está parado a mi lado.
-¡No la veo!-explota Leo.
-¡¿Dónde está?!-empiezo a correr sin saber muy bien a donde.
Entonces, lo veo. Un movimiento entre las sombras. Pero comete un desliz. Tiene a Verena desmayada y en brazos, es un chico, es alto y larguirucho, pero no hay tiempo de contemplaciones, así que corremos hacia él los dos juntos. Cuando vemos que desaparece en sombras, Leo me coge de la manga.
-¿Preparado?-dice Leo.
-No hay tiempo de estar preparado ¡tiene a Verena! -le grito yo, para llamarle la atención. Así que, tras gritarle, desaparecemos los dos entre las sombras. Hasta que llegamos a una especie de limbo.
Verena esta elevada en el aire, mientras un chico esta dibujando un círculo en el suelo y dentro varios círculos más.
-Está creando un portal-me susurra Leo. Estoy entre fascinado y aterrado al mismo tiempo.
-Muy bonito todo-gruño por lo bajo.-¿Ahora qué?
-Ve a por Verena-me dice Leo, con el ceño fruncido.-Yo me encargo del oscuro…
Corro hacia Verena, y gracias a los Dioses que no me ve el tipo agazapado en el suelo. Un momento…
Ese tipo se parece a Leo… ¡Es el chico que intentó atacar a Verena en sus sueños.
Agarro a Verena en brazos delicadamente cuando cae.
La dejo a un lado de esta nada oscura, pero curiosamente iluminada y veo como esta vez sí que el chico gemelo de Leo repara en mí. Me mira sonriendo de una forma un tanto extraña y procedo a invocar mi báculo.
Voy a atacarle, pero no sé de dónde ha salido Leo, que cae sobre él, derribándolo al suelo.
-Un momento…-se sorprende Leo al ver con detenimiento a el otro chico.
Todo parece como si se parase, como si una fuerza mayor parase el tiempo tan rápido que no se ve cómo ni por qué.
Tan rápido porque somos conscientes de la verdadera respuesta, de la verdadera verdad que se escapaba de nuestro entendimiento.
Y es cuando ocurre, cuando explotan los hechos y la realidad nos explota en la cara de forma cruel y violenta, hiriéndonos momentáneamente…
-¿Quién eres?-pregunta Leo, con voz entrecortada.
-Hola… Hermano-sonríe el otro.
-Pero… No es posible-susurro yo.-Dijiste que tú eras el único heredero…-le digo, mirando a un Leo que se ha quedado de piedra.
-No me extraña.-se ríe el de pelo lila-En realidad, nuestra madre guarda más de un secreto.
Leo se ha quedado de pie, sin decir nada. Veo como Verena se despierta, poniéndose en pie.
Y se lanza contra el del pelo lila. Intento pararla, pero no atiende a ninguno de mis signos.
El otro se queda de pie, sonriendo.
-Sí, querida… Mátame-dice-Pero si me matas, también matarás a tu querido Leo.
»Somos opuestos absolutos ¿no lo ves? Uno no puede vivir sin el otro.-dice, mirando directamente a Verena-Lo mismo que te pasa con esa chica helada, Nevada.
Me quedo callado observando de hito en hito al tipejo.
»Pero yo no tengo ningún tipo de interés romántico en mi queridísimo hermano.-se ríe, de una forma horrible-Nuestra madre hizo un pacto. Sangre de su sangre somos los dos. Leo siempre fue dulce y atento. No le servía. Yo he sido siempre sanguinario y cruel. Tampoco le servía. Él y yo, somos un experimento fallido. Un intento de juntarnos a él y a mí en una sola persona hizo que yo no pudiera vivir sin él y él sin mí. Basta de cháchara-dice ya, de mal humor-Recuerda mi nombre, Verena Draco, porque voy a hacer que te haga daño cada vez que pienses en matarme sin matar a Leo… Karev, el Oscuro.
Y con un silencioso gesto y una carcajada, desaparece, dejándonos a los tres aterrados…
-¿Cómo sabíais que estaba aquí?-nos pregunta Verena, rompiendo la tensión del ambiente.
-Lo percibimos…-susurro yo.
-Sólo grita y voy a por ti-contesta Leo, sacándonos de este abismo oscuro…
Erael.
-¿Habéis notado éso?-digo yo, en tensión, en pleno entrenamiento.
-No ¿Qué pasa?-pregunta Collix.
-Yo sí-dice Leo, mirándome.
Entonces es cuando lo comprendemos y decimos al unísono:
-¡Verena!
Sin decir nada, salto desde el apartamento y quedo suspendido en el aire. Empiezo a volar a toda velocidad hacia donde siento que le está ocurriendo algo grave a Verena. Cuando finalmente aterrizo, Leo está parado a mi lado.
-¡No la veo!-explota Leo.
-¡¿Dónde está?!-empiezo a correr sin saber muy bien a donde.
Entonces, lo veo. Un movimiento entre las sombras. Pero comete un desliz. Tiene a Verena desmayada y en brazos, es un chico, es alto y larguirucho, pero no hay tiempo de contemplaciones, así que corremos hacia él los dos juntos. Cuando vemos que desaparece en sombras, Leo me coge de la manga.
-¿Preparado?-dice Leo.
-No hay tiempo de estar preparado ¡tiene a Verena! -le grito yo, para llamarle la atención. Así que, tras gritarle, desaparecemos los dos entre las sombras. Hasta que llegamos a una especie de limbo.
Verena esta elevada en el aire, mientras un chico esta dibujando un círculo en el suelo y dentro varios círculos más.
-Está creando un portal-me susurra Leo. Estoy entre fascinado y aterrado al mismo tiempo.
-Muy bonito todo-gruño por lo bajo.-¿Ahora qué?
-Ve a por Verena-me dice Leo, con el ceño fruncido.-Yo me encargo del oscuro…
Corro hacia Verena, y gracias a los Dioses que no me ve el tipo agazapado en el suelo. Un momento…
Ese tipo se parece a Leo… ¡Es el chico que intentó atacar a Verena en sus sueños.
Agarro a Verena en brazos delicadamente cuando cae.
La dejo a un lado de esta nada oscura, pero curiosamente iluminada y veo como esta vez sí que el chico gemelo de Leo repara en mí. Me mira sonriendo de una forma un tanto extraña y procedo a invocar mi báculo.
Voy a atacarle, pero no sé de dónde ha salido Leo, que cae sobre él, derribándolo al suelo.
-Un momento…-se sorprende Leo al ver con detenimiento a el otro chico.
Todo parece como si se parase, como si una fuerza mayor parase el tiempo tan rápido que no se ve cómo ni por qué.
Tan rápido porque somos conscientes de la verdadera respuesta, de la verdadera verdad que se escapaba de nuestro entendimiento.
Y es cuando ocurre, cuando explotan los hechos y la realidad nos explota en la cara de forma cruel y violenta, hiriéndonos momentáneamente…
-¿Quién eres?-pregunta Leo, con voz entrecortada.
-Hola… Hermano-sonríe el otro.
-Pero… No es posible-susurro yo.-Dijiste que tú eras el único heredero…-le digo, mirando a un Leo que se ha quedado de piedra.
-No me extraña.-se ríe el de pelo lila-En realidad, nuestra madre guarda más de un secreto.
Leo se ha quedado de pie, sin decir nada. Veo como Verena se despierta, poniéndose en pie.
Y se lanza contra el del pelo lila. Intento pararla, pero no atiende a ninguno de mis signos.
El otro se queda de pie, sonriendo.
-Sí, querida… Mátame-dice-Pero si me matas, también matarás a tu querido Leo.
»Somos opuestos absolutos ¿no lo ves? Uno no puede vivir sin el otro.-dice, mirando directamente a Verena-Lo mismo que te pasa con esa chica helada, Nevada.
Me quedo callado observando de hito en hito al tipejo.
»Pero yo no tengo ningún tipo de interés romántico en mi queridísimo hermano.-se ríe, de una forma horrible-Nuestra madre hizo un pacto. Sangre de su sangre somos los dos. Leo siempre fue dulce y atento. No le servía. Yo he sido siempre sanguinario y cruel. Tampoco le servía. Él y yo, somos un experimento fallido. Un intento de juntarnos a él y a mí en una sola persona hizo que yo no pudiera vivir sin él y él sin mí. Basta de cháchara-dice ya, de mal humor-Recuerda mi nombre, Verena Draco, porque voy a hacer que te haga daño cada vez que pienses en matarme sin matar a Leo… Karev, el Oscuro.
Y con un silencioso gesto y una carcajada, desaparece, dejándonos a los tres aterrados…
-¿Cómo sabíais que estaba aquí?-nos pregunta Verena, rompiendo la tensión del ambiente.
-Lo percibimos…-susurro yo.
-Sólo grita y voy a por ti-contesta Leo, sacándonos de este abismo oscuro…
No hay comentarios:
Publicar un comentario