jueves, 16 de agosto de 2012

Mi propio reino (XXXIX)

Un árbol genealógico electrizante.
Karya
-Espera, espera, espera…-dice Ventisca lo que todos estamos pensando, con los ojos muy abiertos-¿Cómo que abuela?

Nevada, se encoge de hombros, todavía mirando a la señora como si estuviera viendo un fantasma.
La señora está mirando antentamente a Verena.

-¡Tú eres la princesa Verena, la Chica Ardiente!-exclama la mujer, haciendo una reverencia en dirección a ella. -¿Cómo está tu padre?-pregunta la mujer.

-Hace tiempo que soy reina-responde Verena, con una sonrisa.

-Oh, lo siento. Mi más sincero pésame-dice la mujer, y por lo que veo lo siente de verdad.

Verena la mira, ladeando la cabeza.

-¿Me conoce?-le pregunta.

-Claro que sí, niña, ¡si más de una vez te he acunado mientras llorabas, cuando sólo eras un bebé berreante!-dice ella, riéndose un poco. Tiene una risa encantadora y parece como si cada vez que se riera, rejuveneciese cuarenta años de golpe.

Aún sin saber que decir, poco a poco se va acercando a todos nosotros y nos reconoce.

-¿Cómo es que nos conoce a todos?-le pregunto, francamente sorprendida.

-Porque os he visto crecer. Incluído a ti, jovencito-dice, señalando con un dedo a Leo y con el ceño fruncido.-Soy la enemiga declarada de su madre-replica la mujer.-Aunque no por eso te odio, joven-dice, aliviando la tensión con una de sus dulces sonrisas.

-¡Un momento!-exclama Collix-¡Yo sé quién es usted!

-¿Y quién soy?-pregunta la mujer, con su ya característico tono de voz dulce.

-Usted es Anteona, la Cálida que Sabe-contesta él, mientras ladea la cabeza.

-Sí-suspira Anteona-Aunque desgraciadamente no sé lo mismo que tú, El Iluminado.

Collix sonríe, satisfecho.

-Me cae bien-dice, arreglándose los pliegues de la camisa-¡Por fin alguien reconoce mi talento!

Anteona se ríe.

-Hay algo que no entiendo…-empieza mi hermano.

-Bueno, haced las preguntas dentro de la casa , porque os vais a resfriar, mis niños-dice, cortando a mi hermano.

Anteona enciende con gesto la chimenea. La casa parece estar apunto de caerse, pero está decorada con amor, eso puede verse. Inspira más elegancia que cualquier palacio.

-Ah, menos mal que no está Kate y no tengo que fingir-dice, suspirando.-Bueno, pregunta, Shinnie.-dice, usando el mote cariñoso que conocemos mi familia y yo, a parte de esta señora.

-¿Por qué vive aquí y con Kate?-pregunta mi hermano.

-Porque estoy huyendo de una persona y porque Kate es mi nieta.-concluye, con sencillez.

-Un momento…-dice Nevada-Entonces eso convierte a Kate en… ¿mi hermana?-pregunta, frunciendo el ceño.

-Kate es tu hermanastra-explica Anteona.-Tu madre la tuvo antes de conocer a tu padre. Siempre la visitaba en secreto, hasta que murió-Anteona suspira.-Y me la llevé conmigo.

-¿Por qué no me dijiste que tenía una hermanastra?-pregunta Nevada, temblando.

-No eras eras casi un bebé, con cuatro años no lo habrías entendido y yo sabía que estarías bien protegida-dice, mirando a Nevada con cariño.

Nunca habría dicho que Nevada tendría una hermana secreta, siempre creimos que era hija única, pero, al parecer, ya hay que sospechar de todo, porque no se sabe qué hay real y en qué grado. Creo que la realidad es precisamente es lo que siempre nos mete en estos líos.

-¿Y qué pasó con Kate?-pregunta Verena.

-Kate es el producto de que mi hija se enamorara de un luminoso-dice, mientras se ríe.-Kate es única, no encontraréis a nadie que haga lo mismo que ella-se queda pensativa la mujer.

-O sea, que si me lío con Verena-empieza Collix, mientras le dirijo una mirada asesina, pero me ignora.-¿Daría lugar a alguien con los poderes de Kate?

-Tal vez. Hay cincuenta por ciento de posibilidades de que sí y otras cincuenta de que no.-explica Anteona, mientras va a la cocina. Al cabo de unos minutos sale con una bandeja y chocolate caliente junto a unas pastas. Hmmm… Que bien huele…- Adelante, no seais tímidos-dice sonriendo Anteona- ¿Qué os trae por aquí?-pregunta, mientras deboramos con voracidad las pastas.

-En realidad veníamos por Kate-dice Leo, mientras da un sorbo a su chocolate.-Acaba de descubrir sus poderes, y bueno, hemos pensado en…

-Llevaosla al infierno-completa Anteona, con tristeza.

-¿Cómo lo sabe?-pregunto, pestañeando.

Anteona señala a Collix.

-Él mejor que nadie sabrá por qué lo digo.

Collix asiente.

-Lo supe nada más verlo.-dice Collix. Todos le miramos sin entender-Es su destino ser una de nosotros.

-¿Y por qué no nos lo has dicho?-le pregunta Erael, sacando la pregunta que tenía yo en la punta de la lengua.

-Porque no me lo preguntó nadie-replica Collix.

-¡Es algo que se sobreentiende que debes contar, idiota!-le espeto yo. Le dirijo una intensa mirada que hace que mire hacia otro lado.

-Bueno, entonces, ¿nos lo permite?-pregunta Verena, carraspeando.

Anteona asiente con la cabeza.

-Pero tengo que contarle algunas cosas antes acerca de su origen-dice ella.-Y quiero que... Tú cuides de ella.-dice, mirando a Verena fijamente.

-Está bien.-dice Verena, asintiendo.

Se oye un sonido de las llaves y un portazo.

Vemos a Kate ir andando al salón, y nos mira.

-¿Qué pasa aquí?-pregunta ella.

-Siéntate y hablamos, cariño-pide Anteona.

Todos guardamos silencio, mientras que la señora empieza a contarle la verdad sobre Kate a la propia Kate.


No hay comentarios:

Publicar un comentario