Akriel quiere de todo menos mi encanto.
Verena.
-Y dime, Verena… ¿Qué es eso que llevas en el cuello?-pregunta Anteona, alzando una ceja.
Me quedo callada momentámente, apretando mi colgante, en acto reflejo.
-Vamos, niña…-me dice con dulzura.-Puedes fiarte de mi.
No respondo, simplemente la miro. Después, tras pensármelo bien me quito el colgante cuidadosamente. Lo tengo en la palma de mi mano. Aprieto los dientes. Le tiendo mi colgante.
Todos la miran, incluida yo, expectantes.
-¿Cómo funciona?-me pregunta- He intentado ponerme en contacto con ella pero no puedo.
-Yo sí.-respondo. Veo como la mujer me lo tiende. La giro en la palma de mi mano, hasta que se forma mi guadaña. Cierro los ojos y noto ese característico latido en mis ojos. Ya estan rojos. Suspiro, abriendo mis ojos.
-Así que…-susurra Anteona.-Te ha elegido.
Acaricio mi guadaña. Es como una extensión de mi cuerpo ya, me guste o no.
-¿Me la dejas?-pregunta Anteona.
Me fío de esta mujer. No percibo maldad en su aura. Así que le tiendo a Zar'aecka.
Nada más cogerla Anteona, Zar'aecka desprende un rayo rojizo, que hace que Anteona la tire al suelo con una mueca.
-Significa que nadie puede usarla, excepto tú-dice Anteona, mientras la guadaña aparece en mi mano de nuevo.-Parece que eres más importante de lo que dicen tus enemigos.-Sonríe.
-Me pese o no, es cierto-digo, esbozando una media sonrisa.
-Eso significa…-susurra Leo-Que mi madre va tras ella.
-Y que lo le conviene que sufra ningún daño, porque es la única que puede usarlo-añade Kate, echando una rápida mirada a Zar'aecka.
- La quiere viva. -Ella querrá hacer de todo para conseguir que la utilices para su beneficio.-dice Anteona.
-Podemos protegerla todos-dice Erael.
-Sí, después de todo somos un equipo-dice Nevada.
-Estamos juntos en esto-dice Karya.
Me da la sensación de que parece que estemos casados más de que seamos amigos.
Suspiro un poco, mientras Zar'aecka se convierte en un colgante de nuevo. Me la cuelgo al cuello mirando al frente.
-Ten cuidado, Akriel no se para ante nada.-me dice, con el gesto serio-Ella te quita todo lo que amas para conseguir lo que quieres.
-No pienso dejar que toquen a ninguno-replico, mirando a mi alrededor.
-No te confíes, niña-me espeta-Eres buena, pero Akriel tiene el poder de una diosa, deberás concienciarte y guardar las distancias. Ya has tenido más de un encontronazo.-me dice, con el ceño fruncido.- Y francamente, te tengo demasiado cariño para ver como por una cabezonería tuya Akriel consigue lo que quiere.
Soy consciente de lo que me está diciendo, pero no se me ocurre nada más que decir. Creo que lo he dicho todo con mi mirada. Resoplo de mal humor. Después los miro a todos atentamente.
-Tiene razón-reconozco con un gruñido.-Supongo que debo aprender a necesitar ayuda-digo, mientras hago una mueca.
-Claro, para eso estan los amigos-me dice Collix alegremente, achuchándome y tocando ciertas partes de mi cuerpo que no debería tocar. Leo coge de la camiseta a Collix y lo echa hacia atrás rápidamente.
Me rodea con un posesivo brazo.
-No tocará a Verena mi madre-replica Leo.
-¿Tengo algún voto en esto?-refunfuño, quitándomelo de encima con un gesto.
-Ninguno-dicen Erael y Leo a la vez.
Es increíble que esten de acuerdo en algo, Dioses.
-Habrá que posponer la visita al Infierno.-dice Nevada.
-Ni hablar, tengo que ir a…-empiezo yo.
-Aquí lo que más importante es protegerte-replica Nevada. -A callar se ha dicho y escucha. Sé que no es normal en ti, pero por lo menos inténtalo.
-Hmm…-se queda pensativa Anteona.-Creo que deberíais ocuparos de que esta dimensión vuelva a la normalidad cuanto antes.-nos dice, mirándonos de uno en uno- Karev lo ha distorsionado todo demasiado-explica ella.-Ahora los chicos humanos, han descubierto sus poderes dormidos.
-¿Y qué podemos hacer, enseñarles a dormir la siesta?-dice Collix, sonriendo con cierta sorna. Hoy le ha dado por ser graciosillo.
-Deshacer el hechizo y ayudarles a controlarlo-dice, mirando seriamente a Collix-No sé que habrá hecho Karev con el director, pero será mejor que lo averigüeis.
-Puedo ir al reino de los muertos-me ofrezco.
-Demasiado peligroso, será mejor que no, porque es el primer lugar al que Akriel mirará. Yo que vosotros iría en el mundo de los vivos y buscaría al director por ahí.
-Vale.-le digo yo, de mala gana-Pero quería preguntarle algo, Anteona ¿me enseñarás todo lo que sepas para enfrentarme a Akriel?
-Querida…-me sonríe Anteona-Ya lo tienes, sólo debes sacarlo.
-Entonces enséñame a hacerlo, maestra.-le digo, con un pequeña floritura.
-¿Y qué va a pasar con los alumnos?-pregunta Erael.
-Yo los instruiré. No os preocupéis-contesta Anteona.-Niña-dice, dirigiéndose a Kate.-Tu destino ahora… Es ser parte del destino de Verena.-dice, sonriéndola-Eres una guardiana.
Verena.
-Y dime, Verena… ¿Qué es eso que llevas en el cuello?-pregunta Anteona, alzando una ceja.
Me quedo callada momentámente, apretando mi colgante, en acto reflejo.
-Vamos, niña…-me dice con dulzura.-Puedes fiarte de mi.
No respondo, simplemente la miro. Después, tras pensármelo bien me quito el colgante cuidadosamente. Lo tengo en la palma de mi mano. Aprieto los dientes. Le tiendo mi colgante.
Todos la miran, incluida yo, expectantes.
-¿Cómo funciona?-me pregunta- He intentado ponerme en contacto con ella pero no puedo.
-Yo sí.-respondo. Veo como la mujer me lo tiende. La giro en la palma de mi mano, hasta que se forma mi guadaña. Cierro los ojos y noto ese característico latido en mis ojos. Ya estan rojos. Suspiro, abriendo mis ojos.
-Así que…-susurra Anteona.-Te ha elegido.
Acaricio mi guadaña. Es como una extensión de mi cuerpo ya, me guste o no.
-¿Me la dejas?-pregunta Anteona.
Me fío de esta mujer. No percibo maldad en su aura. Así que le tiendo a Zar'aecka.
Nada más cogerla Anteona, Zar'aecka desprende un rayo rojizo, que hace que Anteona la tire al suelo con una mueca.
-Significa que nadie puede usarla, excepto tú-dice Anteona, mientras la guadaña aparece en mi mano de nuevo.-Parece que eres más importante de lo que dicen tus enemigos.-Sonríe.
-Me pese o no, es cierto-digo, esbozando una media sonrisa.
-Eso significa…-susurra Leo-Que mi madre va tras ella.
-Y que lo le conviene que sufra ningún daño, porque es la única que puede usarlo-añade Kate, echando una rápida mirada a Zar'aecka.
- La quiere viva. -Ella querrá hacer de todo para conseguir que la utilices para su beneficio.-dice Anteona.
-Podemos protegerla todos-dice Erael.
-Sí, después de todo somos un equipo-dice Nevada.
-Estamos juntos en esto-dice Karya.
Me da la sensación de que parece que estemos casados más de que seamos amigos.
Suspiro un poco, mientras Zar'aecka se convierte en un colgante de nuevo. Me la cuelgo al cuello mirando al frente.
-Ten cuidado, Akriel no se para ante nada.-me dice, con el gesto serio-Ella te quita todo lo que amas para conseguir lo que quieres.
-No pienso dejar que toquen a ninguno-replico, mirando a mi alrededor.
-No te confíes, niña-me espeta-Eres buena, pero Akriel tiene el poder de una diosa, deberás concienciarte y guardar las distancias. Ya has tenido más de un encontronazo.-me dice, con el ceño fruncido.- Y francamente, te tengo demasiado cariño para ver como por una cabezonería tuya Akriel consigue lo que quiere.
Soy consciente de lo que me está diciendo, pero no se me ocurre nada más que decir. Creo que lo he dicho todo con mi mirada. Resoplo de mal humor. Después los miro a todos atentamente.
-Tiene razón-reconozco con un gruñido.-Supongo que debo aprender a necesitar ayuda-digo, mientras hago una mueca.
-Claro, para eso estan los amigos-me dice Collix alegremente, achuchándome y tocando ciertas partes de mi cuerpo que no debería tocar. Leo coge de la camiseta a Collix y lo echa hacia atrás rápidamente.
Me rodea con un posesivo brazo.
-No tocará a Verena mi madre-replica Leo.
-¿Tengo algún voto en esto?-refunfuño, quitándomelo de encima con un gesto.
-Ninguno-dicen Erael y Leo a la vez.
Es increíble que esten de acuerdo en algo, Dioses.
-Habrá que posponer la visita al Infierno.-dice Nevada.
-Ni hablar, tengo que ir a…-empiezo yo.
-Aquí lo que más importante es protegerte-replica Nevada. -A callar se ha dicho y escucha. Sé que no es normal en ti, pero por lo menos inténtalo.
-Hmm…-se queda pensativa Anteona.-Creo que deberíais ocuparos de que esta dimensión vuelva a la normalidad cuanto antes.-nos dice, mirándonos de uno en uno- Karev lo ha distorsionado todo demasiado-explica ella.-Ahora los chicos humanos, han descubierto sus poderes dormidos.
-¿Y qué podemos hacer, enseñarles a dormir la siesta?-dice Collix, sonriendo con cierta sorna. Hoy le ha dado por ser graciosillo.
-Deshacer el hechizo y ayudarles a controlarlo-dice, mirando seriamente a Collix-No sé que habrá hecho Karev con el director, pero será mejor que lo averigüeis.
-Puedo ir al reino de los muertos-me ofrezco.
-Demasiado peligroso, será mejor que no, porque es el primer lugar al que Akriel mirará. Yo que vosotros iría en el mundo de los vivos y buscaría al director por ahí.
-Vale.-le digo yo, de mala gana-Pero quería preguntarle algo, Anteona ¿me enseñarás todo lo que sepas para enfrentarme a Akriel?
-Querida…-me sonríe Anteona-Ya lo tienes, sólo debes sacarlo.
-Entonces enséñame a hacerlo, maestra.-le digo, con un pequeña floritura.
-¿Y qué va a pasar con los alumnos?-pregunta Erael.
-Yo los instruiré. No os preocupéis-contesta Anteona.-Niña-dice, dirigiéndose a Kate.-Tu destino ahora… Es ser parte del destino de Verena.-dice, sonriéndola-Eres una guardiana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario