El director maligno.
Verena.
Observo a nuestras armas en la mesa, ajena a la conversacion, que aparentemente la ignoro. Necesitamos recuperarlas, pero ahora mismo no esta Sheanne para recuperarlas.
-Entonces, ¿me van a decir como han hecho esto?-pregunta el director.
Nos los quedamos mirando un momento, asi que asiento y le contesto.
-No.-lo digo en tono serio.
Miro al director atentamente, para intentar ver su aura, pero hay algo que no me lo permite. Como una pared que lo entorpece, protegiendolo. Que extraño…
Miro a Nevada, interrogante y ella niega con la cabeza. Hmmm…
-¿Nos podemos ir ya?-pregunta Erael.
El director niega con la cabeza.
-Pues yo me voy-dice Ventisca, levantandose. Yo tambien me levanto, detras de el. Pero me para el paso Leo, que con una mano me empuja suavemente. Sheanne entra detras de el, con el rostro imperturbable.
Suspiro un poco, mirando a la puerta. Despues, Ventisca y yo nos miramos a los ojos unos instantes, para despues asentir y sentarnos. Creo que pensamos lo mismo.
-Usted dira, director.-dice Leo, metiendose las manos en los bolsillos.
-¿Hijos o hermanos?-pregunta el director.
-Hmmm… Primos.-Leo se aparta el pelo de una forma despreocupada, pasando una mirada de sus ojos violaceos de mi hacia el director.
-¿Quien esta acargo de los Fatuo?-pregunta el director, pasando una mirada alternando a Leo y a Sheanne.
-Yo-contesta Sheanne.-Son mis hermanos.
El director juega con sus gafas y se las levanta, para mirandonos a mi y a el.
-Su hermana-explica el director-Acaba de abrir una grieta en el suelo. Con esto.-dice el director, señalando a Zar'ecka- Y no me quiere explicar como lo ha hecho.
-A usted no le concierne-contesto yo, de forma despreocupada.
-Igual que sus primos usan esas armas en el instituto.-dice el director, sin hacerme el minimo caso.
-No es nada-dice Leo, mirando a el director.
-¿Disculpe?-el director pestañea, sorprendido.
-No es nada-repite, mirando a el director.-Efectos especiales, toquelos. Plastico.
El director nos mira un momento y despues mira a las armas, no muy convencido, asi que lo prueba.
Para mi sorpresa veo como se dobla mi guadaña, como una estupida guadaña de plastico.
Noto como el director me mira, con la mirada fija.
-Bien.-dice, aun no muy convencido.-Me vale. Pero eso no explica los destrozos del pasillo.
-¿Que destrozos?-dice Sheanne, fingiendo estar sorprendido.
-Los del pasillo-contesta el director, poniendose de pie, para enseñarselo.
Veo como Sheanne chasquea los dedos y eso significa que los destrozos han involucionado, hasta llegar a su forma anterior, sobre todo la grieta. El director no tiene nada interesante para enseñarnos, nada importento.
Intranquila, observo a Ventisca. Tarda demasiado…
De repente aparece mi colgante, colgado a mi cuello, y las armas desaparecen misteriosamente. Ventisca se pone a mi lado y me guiña el ojo
-Por poco ¿eh?-le digo yo.
-Ya sabes… Todo lo bueno se hace esperar-me dice por lo bajo.
Me rio entre dientes por su comentario. Es algo que le dije en una ocasion.
-¿Nos podemos marchar?-pregunto yo, con un gesto inocente.
-Supongo que si…-nos mira el director. Despues clava sus ojos castaño rojizos, mas rojo que castaños en Leo.-Kep.-sonrie el director hacia Leo.
Leo se pone en tension, pero echa a andar entonces, suspiro un poco. Me pongo a su lado rapidamente.
-¿Que te ha dicho?-le pregunto yo, curiosa.
-Ha dicho mi apellido. Mi verdadero apellido.
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