Yo, resurjo de mis propias cenizas. Y ni siquiera el propio Diablo, lo haría mejor, de eso le doy gracias a Dios.
Me contradices e irritas.
Me enfermas y me evitas.
Te odio tanto hasta decir
basta, ¿estás transtornado
y finges estar de mí
enamorado o es que
sólo eres un desequilibrado?
Y… Si te odio tanto…
¿Por qué no puedo dejar
de amarte otro tanto?
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