viernes, 17 de agosto de 2012

Ésa piedra. (Aclaraciones)

Sí, ya sé que tengo que subir un capítulo y pata tín pata tán. Pero quiero hablar de una piedra que había en el camino y aclarar algo, y cómo, claro, tiene nombre propio.

Nunca había sentido nada por este tipo de piedras. Pero era una piedra mentirosa. No me dijo que era una amatista, si no más bien que fingió ser carbón. Pero vi su verdadera esencia.


Y no os voy a mentir, no dejé de amarla, por muchas mentiras que me dijo, por muchas cosas que me hizo y por cómo jugó conmigo. Ésa piedra, ahora veo que es una amatista y pienso; ¿dejaré de querer conservarla alguna vez? ¿Dejaré de ver en sus ojos el brillo que tenían los diamantes?

Ahora no me importa, o al menos procuro hacer ver que no me importa. Aún así, es una parte que forma de mí, y que va a quedarse ahí. Todavía intento protegerla, evitar que nadie la quiebre, porque es así; una amatista bella y brillante, con mucho potencial.



Os acabo de explicar de dónde proviene el personaje de Nevada; de ésa piedra.
Y os acabo de explicar de dónde se basa el pensamiento que tiene Verena de Nevada; del mío.

Al principio pensé que sería un relato corto, melancólico y metafórico. Pero me fui enamorando cada vez más, más de la historia. La historia se hizo fuerte, y yo evolucioné, junto a Verena. Y bueno, me gusta escribirla, nada más porque me recuerda a esos tiempos y a la vez porque esbozo algún que otro resquicio de mi presente (casi todos los personajes están basados en alguien). También creo que viendo cómo es Verena, veis cómo soy yo. Veis mi punto de vista, porque Verena, soy yo. Y así están las cosas.

Pensé que vendría bien aclararlo. Muchas gracias por leerme, chicos.


Un beso,

Virus.


No hay comentarios:

Publicar un comentario