Empieza el reto.
Ventisca.
Acabamos de llegar a la casa que compartimos todos, y Verena se ha encerrado en su habitacion para arreglar su espada. Dice que cuando termine, vamos a practicar. Me llevo la melena hacia atras con un gesto. Mi dia en el instituto no ha ido tan mal como me esperaba, quiza si no fuera por esas arpias que nos han estado acosando a mi y a Erael todo el dia, iria mucho mejor. Erael me ha hecho prometer que no le diga nada a Verena, y no puedo estar mas de acuerdo, a saber como reacciona. Veo como Verena sale, totalmente armada y sonriendome.
-¿No vas a usar a…?-digo, refiriendome a su guadaña. Los chicos lo unico que hacen es mirar como va a ir, y preparados por si ocurre algo.
-No, quiero que sea igualado.-responde ella, poniendose en guardia.-¿Preparado?.
-Estoy listo.-digo yo, haciendo el primer movimiento, que choca con rapidez con la espada de Verena. Verena gira la espada sobre su mano, de modo que la sostiene por la hoja, y con la empuñadura consigue desarmarme.
-Te falta rapidez y te sobra elegancia-dice ella, negando con la cabeza. -La elegancia esta bien, pero a la hora de un combate real lo que hace falta es ser rapido, porque puede matarte el no reaccionar a tiempo.
-Entiendo-respondo yo, serio, mientras cojo la espada del suelo.
-Entre los frios y los calidos hay diferencias fundamentales, vosotros-explica Verena- sois pacientes, estrategas y elegantes. Eso es un punto a vuestro favor-sonrie Verena- Mientras que los de corazon caliente, no es que sea nuestra mayor preocupacion la elegancia. Hubo una temporada en la que pelee como una de los vuestros-dice esto, mientras mira a Nevada, sonriendo.
-Y no se le daba mal-añade ella-Creo que te puede enseñar muchas cosas.
-Pero, nosotros solo tenemos la cabeza en la batalla, el corazon es lo menos importante aqui.-dice, mientras me mira de nuevo- Y quiero que aprendas, que debes ser mas rapido. Me dijiste que eras mas rapido que antes de hacer tu mision ¿no?
-Si-contesto yo, poniendome recto.
-Quiero verlo. Te vas a enfrentar contra todos.-me responde ella-Yo me ocupare de que no le hagas daño a ninguno. Vas a empezar con Karya, luego con Erael, con Collix, con Sheanne, con L…
-Yo no quiero pelear con el discipulo-sonrie Leo.-Quiero pelear con la maestra.
-Esta bien-se miran un momento, como retandose mutuamente, con una media sonrisa-Y por ultimo, con Nevada.
-Ella no-mascullo yo.
-Te dije que dejaras el corazon a un lado.-me avisa ella.-Y no permitire que salga herida.
-Estoy de acuerdo-sonrie Nevada.-Confio en Verena.
-Esta bien…-digo yo, aun no muy convencido.
-Pero primero…-dice Verena-le voy a dar a Leo lo que anda buscando.
Leo saca sus dos espadas cortas, de su habitación y con un movimiento, se convierte en una sola, grande y oscura. Los chicos se preparan para luchar, cruzando una sonrisa y una misteriosa y inquietante mirada. -¿Lista?-le dice Leo. -Naci preparada.-le contesta Verena. Todo el mundo se queda mirando la pelea, sobre todo Erael con el ceño fruncido. Es un espectaculo de filos de acero en llamas y de una arma de sombras, cruzan miradas de satisfaccion. No he visto nada igual en mi vida. Leo cae al suelo, pero se levanta de nuevo para atacarla cada vez con mas fiereza. -Se van a matar-le susurro a Nevada, inquieto. -No, miralo bien, no intentan hacerse daño.-me responde ella, en voz baja. Veo como parecen derribarse mutuamente, pero veo que ninguno intenta matarse, de hecho, parece mas bien un baile a una pelea. Verena se gira sobre el sitio, parando los golpes de una forma elegante, sus rostros se cruzan una vez, solo separados por las espadas. -No peleas mal-comenta Leo. -Lo dices como si te sorprendiera-contesta ella, sarcastica. -Gratamente sorprendido. -sonrie el, y vuelven a renaudar la pelea. Me sorprende que luchen con tanta furia y que luego hablen como si fuera una broma privada. Verena hace el ademan de acercar el rostro hacia el y… Cuando lo tiene distraido, lo arrincona contra la pared. -Nunca le des tregua al enemigo-dice Verena, sonriendo. Suspira un poco y es cuando Leo la agarra por la cintura y le pone la espada al cuello. -Ni la espalda.-dice, mientras la suelta con una sonrisa, no sin antes darle un beso en el cuello. Dioses… Ha sido el espectaculo mas extraño e impresionante que he visto nunca. -Te toca, Ventisca.-dice Verena, mientras me mira, incomoda y con Leo detras, con una sonrisa de triunfo. Erael lo observa con esa chispa de odio que me resulta tan familiar. -Bueno, Karya ¿preparada?.-le dedico una media sonrisa a ella. Ella sonrie de una forma salvaje. -Preparate para perder-ronronea ella. Saca su latigo y me mira atentamente. El latigo resplandece como si tuviera vida propia e intenta atraerme hacia ella con el, pero soy mas rapido y pego un salto, evadiendo su ataque. Me dispongo a atacarla y a correr hacia ella. Le lanzo una pensada estocada en direccion a su latigo, congelando parte de el, pero el latigo se recupera de una manera rapida. -Eres buena-le digo yo, atras por el impacto. Respiro entrecortadamente. Despues me levanto entonces, volviendo a la carga contra ella. Lanzo una estocada al aire, lanzando unos helados carambanos hacia ella, que los sortea. Pero uno le da en el estomago y la derriba. Me acerco a ella corriendo, para ver como esta. Le ofrezco una mano entonces, para que se levante. -Luchas bien-le digo a Karya. Ella sonrie. -Tu tambien-dice, mientras se pone de pie. Erael se puso en pie entonces, mirandome directamente a mi. Es mas fuerte que yo, asi que no se cual de los dos va a vencer, pero bueno. Suspiro un poco, mientras que su baston comienza a transformarse, hasta dar lugar a una espada, hasta que el aire se transformo como un aliento de dragon, que es hermosa y su empuñadura es como un dragon con las fauces abiertas, haciendo que la hoja de la espada parezca una gran y larga lengua. Respiro hondo, algo agotado por la pelea anterior pero procedo a ponerme en guardia rapidamente, paro los golpes de la espada de Erael, con rapidez. Sus movimientos son ligeros y elegantes, los mios son mucho mas pesados pero puedo contaatacar, veo como puede pararme y es mas rapido que yo, pero tambien lo paro, teniendo ventaja sobre el unos instantes. Suspiro un poco, al ver que esta en el suelo, pero se levanta casi sin verlo rapidamente, y me da con la empuñadura de la espada en el costado, derribandome. Despues me pone la espada en el pecho, pero ruedo por el suelo, tomandolo por sorpresa y me pongo de pie. El procede a atacarme de nuevo, pero paro los golpes con rapidez, pero consigue distraerme, y eso consigue que me derribe en el suelo. -Buen trabajo, Ventisca-sonrie Erael, tendiendome una mano, y me levanto rapidamente. Hago un descanso para recuperar el aliento y beber un poco de agua. Ahora me toca enfrentarme a Collix, estoy agotado, pero no pienso rendirme. Veo comome observa Verena y se que tengo su aprobacion, por conforme lo estoy haciendo. Me siento orgulloso de mi mismo. Cuando estoy un poco mas descansado me levanto hacia un Collix con unos cuchillos con un fulgor dorado, de considerable tamaño, y en guardia. Nunca lo habia visto sonriendo de esa manera tan sardonica. Hmmmm… Bien, considerando que tiene los mismos puntos debiles que cualquier hombre, y ademas, que es facil de distraer. Acabo haciendo una rapida estrategia y me lanzo contra el rapidamente. Uno de sus cuchillos casi consigue rozarme, pero solo me produce un rasguño. Veo como Leo pone una cancion en una especie de cachibache extraño y empieza a sonar una cancion que habla de lo irrompible y el que se ha deshecho de todo lo que atormentaba en el camino, pudiendo avanzar. Lo canta una voz muy agradable de chica. Y no se, sucede algo extraño. Empiezo a sentir la musica por mis venas, como dandome fuerzas para seguir. Lucho con toda mi rabia posible, evadiendo los cuchillos de Collix, que derribo al suelo, poniendo mi espada sobre su pecho, hace ademan de clavarme uno de sus cuchillos en el pie, pero lo retiro rapidamente, con expresion seria. -Bien…-susurra Collix, con una sonrisa.-Has ganado al Caballero de Oro, enhorabuena. Le ayudo a levantarse, sorprendido. -Gracias.-digo, todavia sin poderme creer que haga vencido a Collix. Sheanne es el siguiente. No usa ningun arma por lo que puedo ver. Voy a atacarle, convencido. Ahora suena una cancion que dice adios a la inocencia y el que no va a caerse jamas. Espera… ¡Ha parado los golpes con una lanza de metal! Me echo atras, sin saber que hacer muy bien, asi que reacciono rapido al golpe, lo que consigue hacer que lo derribe. Pero el, en unos pocos segundos esta detras de mi, presionandome el cuello con su lanza. Le asesto una patada en la pierna que lo aturde. Aprovecho para lanzarlo al suelo de un empujon -¡Asi me gusta!-grita Verena, mirandome-Nada de rendirse y ser remilgado. No contesto y veo que la que viene es Nevada. Verena le susurra algo al oido, mientras le aparta el cabello delicadamente. Nevada asiente y Verena le tiende su propia espada. No quiero enfrentarme a ella. A cualquiera menos a ella, pero es un ejercicio, asi que no ataco, simplemente defiendo, hasta que se canse. Pero cada vez lo hace con mas furia, sus movimientos son como los de un Corazon Caliente. Asi que yo tambien ataco, aunque ya me tiene ventaja y estoy arrinconado contra la pared. -No subestimes al enemigo-dice, con la misma seriedad que lo diria Verena. Me lo tengo merecido. Le lanza la espada a Verena, que coge al vuelo. -Ya se cuales son tus puntos debiles y tus puntos fuertes asi que empezaremos con…-corta la frase cuando alguien hace un ruido debajo de nosotros. -¡A dormir ya gamberros!-grita una señora mayor. Nos reimos y nos aseamos, preparando las cosas para un nuevo dia de mañana en el instituto.
Ventisca.
Acabamos de llegar a la casa que compartimos todos, y Verena se ha encerrado en su habitacion para arreglar su espada. Dice que cuando termine, vamos a practicar. Me llevo la melena hacia atras con un gesto. Mi dia en el instituto no ha ido tan mal como me esperaba, quiza si no fuera por esas arpias que nos han estado acosando a mi y a Erael todo el dia, iria mucho mejor. Erael me ha hecho prometer que no le diga nada a Verena, y no puedo estar mas de acuerdo, a saber como reacciona. Veo como Verena sale, totalmente armada y sonriendome.
-¿No vas a usar a…?-digo, refiriendome a su guadaña. Los chicos lo unico que hacen es mirar como va a ir, y preparados por si ocurre algo.
-No, quiero que sea igualado.-responde ella, poniendose en guardia.-¿Preparado?.
-Estoy listo.-digo yo, haciendo el primer movimiento, que choca con rapidez con la espada de Verena. Verena gira la espada sobre su mano, de modo que la sostiene por la hoja, y con la empuñadura consigue desarmarme.
-Te falta rapidez y te sobra elegancia-dice ella, negando con la cabeza. -La elegancia esta bien, pero a la hora de un combate real lo que hace falta es ser rapido, porque puede matarte el no reaccionar a tiempo.
-Entiendo-respondo yo, serio, mientras cojo la espada del suelo.
-Entre los frios y los calidos hay diferencias fundamentales, vosotros-explica Verena- sois pacientes, estrategas y elegantes. Eso es un punto a vuestro favor-sonrie Verena- Mientras que los de corazon caliente, no es que sea nuestra mayor preocupacion la elegancia. Hubo una temporada en la que pelee como una de los vuestros-dice esto, mientras mira a Nevada, sonriendo.
-Y no se le daba mal-añade ella-Creo que te puede enseñar muchas cosas.
-Pero, nosotros solo tenemos la cabeza en la batalla, el corazon es lo menos importante aqui.-dice, mientras me mira de nuevo- Y quiero que aprendas, que debes ser mas rapido. Me dijiste que eras mas rapido que antes de hacer tu mision ¿no?
-Si-contesto yo, poniendome recto.
-Quiero verlo. Te vas a enfrentar contra todos.-me responde ella-Yo me ocupare de que no le hagas daño a ninguno. Vas a empezar con Karya, luego con Erael, con Collix, con Sheanne, con L…
-Yo no quiero pelear con el discipulo-sonrie Leo.-Quiero pelear con la maestra.
-Esta bien-se miran un momento, como retandose mutuamente, con una media sonrisa-Y por ultimo, con Nevada.
-Ella no-mascullo yo.
-Te dije que dejaras el corazon a un lado.-me avisa ella.-Y no permitire que salga herida.
-Estoy de acuerdo-sonrie Nevada.-Confio en Verena.
-Esta bien…-digo yo, aun no muy convencido.
-Pero primero…-dice Verena-le voy a dar a Leo lo que anda buscando.
Leo saca sus dos espadas cortas, de su habitación y con un movimiento, se convierte en una sola, grande y oscura. Los chicos se preparan para luchar, cruzando una sonrisa y una misteriosa y inquietante mirada. -¿Lista?-le dice Leo. -Naci preparada.-le contesta Verena. Todo el mundo se queda mirando la pelea, sobre todo Erael con el ceño fruncido. Es un espectaculo de filos de acero en llamas y de una arma de sombras, cruzan miradas de satisfaccion. No he visto nada igual en mi vida. Leo cae al suelo, pero se levanta de nuevo para atacarla cada vez con mas fiereza. -Se van a matar-le susurro a Nevada, inquieto. -No, miralo bien, no intentan hacerse daño.-me responde ella, en voz baja. Veo como parecen derribarse mutuamente, pero veo que ninguno intenta matarse, de hecho, parece mas bien un baile a una pelea. Verena se gira sobre el sitio, parando los golpes de una forma elegante, sus rostros se cruzan una vez, solo separados por las espadas. -No peleas mal-comenta Leo. -Lo dices como si te sorprendiera-contesta ella, sarcastica. -Gratamente sorprendido. -sonrie el, y vuelven a renaudar la pelea. Me sorprende que luchen con tanta furia y que luego hablen como si fuera una broma privada. Verena hace el ademan de acercar el rostro hacia el y… Cuando lo tiene distraido, lo arrincona contra la pared. -Nunca le des tregua al enemigo-dice Verena, sonriendo. Suspira un poco y es cuando Leo la agarra por la cintura y le pone la espada al cuello. -Ni la espalda.-dice, mientras la suelta con una sonrisa, no sin antes darle un beso en el cuello. Dioses… Ha sido el espectaculo mas extraño e impresionante que he visto nunca. -Te toca, Ventisca.-dice Verena, mientras me mira, incomoda y con Leo detras, con una sonrisa de triunfo. Erael lo observa con esa chispa de odio que me resulta tan familiar. -Bueno, Karya ¿preparada?.-le dedico una media sonrisa a ella. Ella sonrie de una forma salvaje. -Preparate para perder-ronronea ella. Saca su latigo y me mira atentamente. El latigo resplandece como si tuviera vida propia e intenta atraerme hacia ella con el, pero soy mas rapido y pego un salto, evadiendo su ataque. Me dispongo a atacarla y a correr hacia ella. Le lanzo una pensada estocada en direccion a su latigo, congelando parte de el, pero el latigo se recupera de una manera rapida. -Eres buena-le digo yo, atras por el impacto. Respiro entrecortadamente. Despues me levanto entonces, volviendo a la carga contra ella. Lanzo una estocada al aire, lanzando unos helados carambanos hacia ella, que los sortea. Pero uno le da en el estomago y la derriba. Me acerco a ella corriendo, para ver como esta. Le ofrezco una mano entonces, para que se levante. -Luchas bien-le digo a Karya. Ella sonrie. -Tu tambien-dice, mientras se pone de pie. Erael se puso en pie entonces, mirandome directamente a mi. Es mas fuerte que yo, asi que no se cual de los dos va a vencer, pero bueno. Suspiro un poco, mientras que su baston comienza a transformarse, hasta dar lugar a una espada, hasta que el aire se transformo como un aliento de dragon, que es hermosa y su empuñadura es como un dragon con las fauces abiertas, haciendo que la hoja de la espada parezca una gran y larga lengua. Respiro hondo, algo agotado por la pelea anterior pero procedo a ponerme en guardia rapidamente, paro los golpes de la espada de Erael, con rapidez. Sus movimientos son ligeros y elegantes, los mios son mucho mas pesados pero puedo contaatacar, veo como puede pararme y es mas rapido que yo, pero tambien lo paro, teniendo ventaja sobre el unos instantes. Suspiro un poco, al ver que esta en el suelo, pero se levanta casi sin verlo rapidamente, y me da con la empuñadura de la espada en el costado, derribandome. Despues me pone la espada en el pecho, pero ruedo por el suelo, tomandolo por sorpresa y me pongo de pie. El procede a atacarme de nuevo, pero paro los golpes con rapidez, pero consigue distraerme, y eso consigue que me derribe en el suelo. -Buen trabajo, Ventisca-sonrie Erael, tendiendome una mano, y me levanto rapidamente. Hago un descanso para recuperar el aliento y beber un poco de agua. Ahora me toca enfrentarme a Collix, estoy agotado, pero no pienso rendirme. Veo comome observa Verena y se que tengo su aprobacion, por conforme lo estoy haciendo. Me siento orgulloso de mi mismo. Cuando estoy un poco mas descansado me levanto hacia un Collix con unos cuchillos con un fulgor dorado, de considerable tamaño, y en guardia. Nunca lo habia visto sonriendo de esa manera tan sardonica. Hmmmm… Bien, considerando que tiene los mismos puntos debiles que cualquier hombre, y ademas, que es facil de distraer. Acabo haciendo una rapida estrategia y me lanzo contra el rapidamente. Uno de sus cuchillos casi consigue rozarme, pero solo me produce un rasguño. Veo como Leo pone una cancion en una especie de cachibache extraño y empieza a sonar una cancion que habla de lo irrompible y el que se ha deshecho de todo lo que atormentaba en el camino, pudiendo avanzar. Lo canta una voz muy agradable de chica. Y no se, sucede algo extraño. Empiezo a sentir la musica por mis venas, como dandome fuerzas para seguir. Lucho con toda mi rabia posible, evadiendo los cuchillos de Collix, que derribo al suelo, poniendo mi espada sobre su pecho, hace ademan de clavarme uno de sus cuchillos en el pie, pero lo retiro rapidamente, con expresion seria. -Bien…-susurra Collix, con una sonrisa.-Has ganado al Caballero de Oro, enhorabuena. Le ayudo a levantarse, sorprendido. -Gracias.-digo, todavia sin poderme creer que haga vencido a Collix. Sheanne es el siguiente. No usa ningun arma por lo que puedo ver. Voy a atacarle, convencido. Ahora suena una cancion que dice adios a la inocencia y el que no va a caerse jamas. Espera… ¡Ha parado los golpes con una lanza de metal! Me echo atras, sin saber que hacer muy bien, asi que reacciono rapido al golpe, lo que consigue hacer que lo derribe. Pero el, en unos pocos segundos esta detras de mi, presionandome el cuello con su lanza. Le asesto una patada en la pierna que lo aturde. Aprovecho para lanzarlo al suelo de un empujon -¡Asi me gusta!-grita Verena, mirandome-Nada de rendirse y ser remilgado. No contesto y veo que la que viene es Nevada. Verena le susurra algo al oido, mientras le aparta el cabello delicadamente. Nevada asiente y Verena le tiende su propia espada. No quiero enfrentarme a ella. A cualquiera menos a ella, pero es un ejercicio, asi que no ataco, simplemente defiendo, hasta que se canse. Pero cada vez lo hace con mas furia, sus movimientos son como los de un Corazon Caliente. Asi que yo tambien ataco, aunque ya me tiene ventaja y estoy arrinconado contra la pared. -No subestimes al enemigo-dice, con la misma seriedad que lo diria Verena. Me lo tengo merecido. Le lanza la espada a Verena, que coge al vuelo. -Ya se cuales son tus puntos debiles y tus puntos fuertes asi que empezaremos con…-corta la frase cuando alguien hace un ruido debajo de nosotros. -¡A dormir ya gamberros!-grita una señora mayor. Nos reimos y nos aseamos, preparando las cosas para un nuevo dia de mañana en el instituto.
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