Yo, resurjo de mis propias cenizas. Y ni siquiera el propio Diablo, lo haría mejor, de eso le doy gracias a Dios.
Te regalo mi corazón, pero… ¡cuidado! Porque muerde a los que los maltratan.
Ah, para curarlo y cuidarlo hay que darle una dósis de amor diaria.
Todo tuyo.
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