domingo, 31 de enero de 2016

Querido amigo [5]

Querido amigo,

Sé que hace días que no te escribo, no es porque duerma mejor o que no tenga nada que contarte, porque la verdad es que no es así. No sé qué es lo que me está pasando. Pero no sé a quién más contárselo a parte de a ti y bueno, Juli, porque leerá esta carta lo más seguro.

Cristina, mi psicóloga, dice que me guardo demasiado las cosas y que nunca revelo mucho de mí. Puede que tenga razón y puede que sea insano. También dice que quizás sea la razón de por qué casi nadie cree ya en mí. No lo sé. A veces ni yo misma sé si me conozco realmente. Creo que sólo conocen de mí Juli y ella misma un noventa por ciento, el otro diez por ciento restante son mis demonios y bueno... lo que no quiero contarle a nadie.

Creo que si supieras lo que pasa por mi cabeza no me verías de igual manera. Pero es una de las razones por las que me pregunto qué hubiera pasado si yo nunca hubiese existido. Y no tengo ninguna intención de hacer que deje de existir, pero a veces no sé por qué, lo pienso, aunque aprecio mi vida por muy complicada que sea, aunque tenga un caos por mente. Pero nunca lloro cuando pienso eso, nunca reacciono más de la cuenta. Nunca. Lo único que hago es sentarme, sola, en silencio y mirar fijamente a un punto de mi habitación. A veces mi madre me pregunta que qué me pasa y yo le contesto que nada. Por lo que sí lloro a veces es por la idea de que no confíen en mí. Quizás te parezca algo melodramática, pero me da igual No sé si soy realmente así, pero no me importa pasar horas mirando a una pared sin hacer nada realmente. Quizá mi madre tenga un motivo razonable cuando dice que le asusto a veces. No quiero asustar a nadie. Pero no quiero dejar de hacerlo tampoco, porque a veces yo soy la única dispuesta a escucharme, aunque me haga daño. Intenté decirle a mi padre que antes de ponerme en serio con los estudios debía arreglar algunas cosas en mi caberza, pero se puso a la defensiva. Y no lo entiendo. Quiero a mi padre, pero a parte de cariño y preocupación, le guardo un resentimiento profundoy por eso nunca le cuento las cosas. Y por eso no me conoce. Y por eso, o al menos por ahora, nunca verá mi blog.

Escribí algo en la entrada en la que desnudaba mi alma, pues bien; sigo sin saber cómo lidiar con sentirme triste y feliz a la vez.

Podría seguirte hablando del mismo tema que te hablé el otro día en las otras cartas, pero ya me resulta cansino, no paran de expresar su odio hacia mí con indirectas. A veces pienso que no me odian realmente, sino que están enamorados de mí. Bromeo. Yo también bromeo de vez en cuando, aunque no tenga ninguna gracia. Pues eso, que parece que soy más significante para ellos de lo que realmente dicen. Pero en fin. me da igual. Respecto a ese tema, me da igual todo, mientras no se vuelvan a meter en mi blog...

¿Sabes? A Juli le están pasando cosas malas y todas muy seguidas. Y me siento mal por no estar ahí cuando me necesita, no poder abrazarle y besarle en la mejilla para que sepa que todo irá bien y no es cursi, le quiero y me preocupa. Es sencillo. Y sé que está mal, peor de lo que me dice. Pero prefiero que esas cosas me las diga por él mismo.

Por cierto, ¿te acuerdas del chico que te conté con el que Juli hablaba? Pues bien, me sigue poniendo nerviosa y creo que cada vez más, sobretodo cuando Juli dijo por llamada hace unas horas que hablaba de ''cosas'' con él. Quise preguntarle que qué cosas, cuáles, pero me callé. He de admitir que me puse molesta y muy alerta. También quise decirle que el chico en cuestión, se podía meter sus cosas por el... Bueno, me has entendido perfectamente. No hace falta que sea más explícita. Todo esto que te estoy contando y ese montón de pensamientos oscuros que te mencioné, se encuentran en mi cabeza. Se están amontonando.

A veces no diferencio de lo que es real y lo que no lo es. A veces no sé en quién puedo confiar y no sé si puedo tocar a esas personas que caminan por la calle, o si estoy en un sueño. A veces me gusta observar a las personas y preguntarme en cómo serán sus vidas. Es emocionante imaginarlo para poder evadirte del resto.

En fin, estoy muy cansada. Son las 4:30 ahora mismo (no te acostumbres a que te diga la hora). Me iré a dormir. Sueña con cosas bonitas.

Con mucho cariño,

Vir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario