miércoles, 27 de enero de 2016

Querido amigo [4]



27/01/2016 – Madrugada, hora indefinida. Sótano, con insomnio y con miedo a soñar. Esta vez sí hay café y tengo una taza calentita a mi lado. Aunque sigo sin poder dormir.
Querido amigo,
Sé que es una carta seguida de otra, pero es que no puedo dormir. Y te dije que mis noches de insomnio te escribiría.
Han pasado muchas cosas hoy y no sé, estoy nerviosa, enfadada, frustrada, y vuelvo a estar enfadada. Y la verdad, la sucesión de los hechos no ayuda nada. Primero me desperté con un frío de cojones, después gritos de mi padre y que además de todo me estoy poniendo mala. Bien. Me puse borde total y lo pagué con mi madre, aunque ella no pareció advertir la diferencia, porque de todas formas soy arisca la mayor parte del tiempo, y cuando me enfado, todo eso se multiplica por cien. Después el saber que Juli estaba enfadado me deprimió en parte, aunque lo hice feliz un ratito. Después ver todas las indirectas de una estúpida red social de la que soy miembro, otra vez que Juli estuviese enfadado y después de un rato que se me pasase todo y a él también, el proponerle llamada que se olvidase, se hiciese el tonto o lo que sea y que estuviese en llamada con un amigo. Pero no es un amigo cualquiera, porque si fuera Saevin o cualquiera de esos me daría igual. Pero no es igual, lo siento. El amigo es gay, y qué quieres que te diga, pero no me hace ninguna gracia, será que soy muy territorial, pero soy así. Punto pelota. De hecho, he estado esperando un buen rato para ver si contestaba o algo, que tampoco me ha leído hoy ningún cuento, sé que no tiene por qué, pero me gusta oírle antes de irme a dormir, no es mucho pedir.

Simplemente hoy no es un buen día (o ayer no era un buen día). En realidad, no es una buena semana. Y parece que mi saco de boxeo cada vez es incluso más público, mi saco de boxeo, mi mente, mi alma, mi blog, por eso mismo he tenido que cambiar hasta de dominio, que no, que no me apetece que desconocidos tan conocidos lean mi blog. Que lean esto, es como tener sexo sin protección y con mucha gente a la vez. Ser un vivalavirgen, básicamente. Y no, paso de no tener protección y correr el riesgo de que me peguen cualquier enfermedad venérea, porque aunque sea la comparación extraña, es así como yo lo veo. Una enfermedad venérea el ser demasiado público esto que se pueda contagiar. No me gusta. No me apetece. Lo siento. Y no me malinterpretes, no me importa que me lean desconocidos. Pero es que a estos desconocidos sé que de basurero provienen, sé qué cosas han hecho antes y sé que cosas harán si se les cruza una neurona con otra y no es una idea que suene tentadora, precisamente. Suena de todo menos eso. Pensé en hacer hasta el blog privado, y por unas horas fue privado, pero luego pensé que no me puedo dejar pisotear por nadie, ni tampoco obedecer a gente que no quiere mi bien, sólo todo lo contrario. ¿Qué hay de malo en expresar lo que pienso? ¿Qué hay de malo en eso? Explícamelo tú, porque no lo entiendo. Que en teoría tampoco debería importarles, porque no soy nada para sus vidas, sólo un juguetito con el que entretenerse más. No voy a dejar de decir lo que pienso en el único lugar en el que puedo ser yo misma sin que nadie me juzgue por esta basura de personas. Buscaré la forma de desvincular el blog a esta cuenta y hacerlo en otra cuenta de Google+. Y yo que pensaba que mi ex era la peor persona con la que me había encontrado… En fin… Dios los cría y ellos se juntan, como dice el dicho. El mundo se va a la mierda, amigo mío.
Después de todo, pensándolo con más calma, ni si quiera me acuerdo por qué estaba cabreada con Juli. Ah, sí… ya lo recuerdo. Da igual. Da igual, da igual, da igual. No importa. Corramos un estúpido velo (sé que es tupido, pero así lo dice mi padre y me hace mucha gracia). Yo sé que quizás estoy siendo paranoica, quizás tenga una razón perfectamente lógica como para no haberme contestado después de mis ataques de divismo. Pero tengo miedo de perderle. Tengo miedo de perderte, Juli. Mucho miedo y no sé cómo evitar perderte, porque me da la sensación de que pierdo a gente demasiado rápido últimamente y quizás sea culpa mía. Pero no quiero perderte a ti. A ti, no. Porque tienes algo que necesito en este mundo en el que parece que todos quieren matarme.

Seguro que mi madre cuando lea todo esto estará muy sorprendida. Bueno, la verdad es, mamá, que la gente por la que he cambiado la url del blog eran amigos míos y pensaron cosas que no eran de mí, así que decidieron borrarme de sus vidas, pero eso sí, llevándose secretos consigo para hacerme daño. Pero… Si de verdad lo quieren así…
Van a ver una parte de mí que nadie ha visto.

Pasa una feliz noche, y sueña con cosas bonitas,

Vir.

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