27/01/2016 – Madrugada, hora indefinida. Sótano, con
insomnio y con miedo a soñar. Esta vez sí hay café y tengo una taza calentita a
mi lado. Aunque sigo sin poder dormir.
Querido amigo,
Sé que es una carta seguida de otra, pero es que no puedo
dormir. Y te dije que mis noches de insomnio te escribiría.
Han pasado muchas cosas hoy y no sé, estoy nerviosa,
enfadada, frustrada, y vuelvo a estar enfadada. Y la verdad, la sucesión de los
hechos no ayuda nada. Primero me desperté con un frío de cojones, después gritos de mi padre y que además de todo me estoy
poniendo mala. Bien. Me puse borde total y lo pagué con mi madre, aunque ella
no pareció advertir la diferencia, porque de todas formas soy arisca la mayor
parte del tiempo, y cuando me enfado, todo eso se multiplica por cien. Después
el saber que Juli estaba enfadado me deprimió en parte, aunque lo hice feliz un
ratito. Después ver todas las indirectas de una estúpida red social de la que
soy miembro, otra vez que Juli estuviese enfadado y después de un rato que se
me pasase todo y a él también, el proponerle llamada que se olvidase, se
hiciese el tonto o lo que sea y que estuviese en llamada con un amigo. Pero no
es un amigo cualquiera, porque si fuera Saevin o cualquiera de esos me daría
igual. Pero no es igual, lo siento. El amigo es gay, y qué quieres que te diga,
pero no me hace ninguna gracia, será que soy muy territorial, pero soy así.
Punto pelota. De hecho, he estado esperando un buen rato para ver si contestaba
o algo, que tampoco me ha leído hoy ningún cuento, sé que no tiene por qué,
pero me gusta oírle antes de irme a dormir, no es mucho pedir.
Simplemente hoy no es un buen día (o ayer no era un buen
día). En realidad, no es una buena semana. Y parece que mi saco de boxeo cada
vez es incluso más público, mi saco de boxeo, mi mente, mi alma, mi blog, por
eso mismo he tenido que cambiar hasta de dominio, que no, que no me apetece que
desconocidos tan conocidos lean mi blog. Que lean esto, es como tener sexo sin
protección y con mucha gente a la vez. Ser un vivalavirgen, básicamente. Y no, paso de no tener protección y
correr el riesgo de que me peguen cualquier enfermedad venérea, porque aunque
sea la comparación extraña, es así como yo lo veo. Una enfermedad venérea el
ser demasiado público esto que se pueda contagiar. No me gusta. No me apetece.
Lo siento. Y no me malinterpretes, no me importa que me lean desconocidos. Pero
es que a estos desconocidos sé que de basurero provienen, sé qué cosas han
hecho antes y sé que cosas harán si se les cruza una neurona con otra y no es
una idea que suene tentadora, precisamente. Suena de todo menos eso. Pensé en
hacer hasta el blog privado, y por unas horas fue privado, pero luego pensé que
no me puedo dejar pisotear por nadie, ni tampoco obedecer a gente que no quiere
mi bien, sólo todo lo contrario. ¿Qué hay de malo en expresar lo que pienso?
¿Qué hay de malo en eso? Explícamelo tú, porque no lo entiendo. Que en teoría
tampoco debería importarles, porque no soy nada para sus vidas, sólo un
juguetito con el que entretenerse más. No voy a dejar de decir lo que pienso en
el único lugar en el que puedo ser yo misma sin que nadie me juzgue por esta
basura de personas. Buscaré la forma de desvincular el blog a esta cuenta y
hacerlo en otra cuenta de Google+. Y yo que pensaba que mi ex era la peor
persona con la que me había encontrado… En fin… Dios los cría y ellos se juntan, como dice el dicho. El mundo se va
a la mierda, amigo mío.
Después de todo, pensándolo con más calma, ni si quiera me
acuerdo por qué estaba cabreada con Juli. Ah, sí… ya lo recuerdo. Da igual. Da
igual, da igual, da igual. No importa. Corramos un estúpido velo (sé que es tupido, pero así lo dice mi padre y me
hace mucha gracia). Yo sé que quizás estoy siendo paranoica, quizás tenga una
razón perfectamente lógica como para no haberme contestado después de mis
ataques de divismo. Pero tengo miedo de perderle. Tengo miedo de perderte,
Juli. Mucho miedo y no sé cómo evitar perderte, porque me da la sensación de
que pierdo a gente demasiado rápido últimamente y quizás sea culpa mía. Pero no
quiero perderte a ti. A ti, no. Porque tienes algo que necesito en este mundo
en el que parece que todos quieren matarme.
Seguro que mi madre cuando lea todo esto estará muy
sorprendida. Bueno, la verdad es, mamá, que la gente por la que he cambiado la
url del blog eran amigos míos y pensaron cosas que no eran de mí, así que
decidieron borrarme de sus vidas, pero eso sí, llevándose secretos consigo para
hacerme daño. Pero… Si de verdad lo quieren así…
Van a ver una parte de mí que nadie ha visto.
Pasa una feliz noche, y sueña con cosas bonitas,
Vir.
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