26/01/2016 – Madrugada, hora indefinida. Sótano, con
insomnio y con miedo a soñar. Se ha acabado el café y debo ir a comprar más.
Pero, recalco: No puedo dormir.
Querido amigo,
Estoy sorprendida de mí misma, la verdad. Nunca pensé que le
pasaría a uno de mis progenitores mi blog, a mi madre, para ser más exactos. Ya
lo de pasárselo a mi padre es demasiado para mi cuerpo, lo siento, aún es
demasiado pronto. Quizá siempre sea demasiado pronto para pasarle mi blog a mi
padre, persona que no deja de juzgarme por lo que digo/hago y que si leería
esto probablemente se reiría. Nada, que no, que no se lo paso aún. Por lo menos
mi madre es algo más comprensiva.
¿Te acuerdas lo que te conté de que me peleé recientemente
con unas amigas? Bueno, para más inri, el otro día, una de ellas me dijo que si
era una falsa, una amiga, etcétera, etcétera. Lo mejor de todo esto y lo más
gracioso es que se metió en un terreno peligroso del que ella no era consciente;
mi vida. Lo único que hizo fue ir a hacer daño y llamarme fracasada. No me
esperaba eso de ella, realmente. De las otras dos podría esperarme cualquier
cosa… pero ¿ella? No sé, me pilló
todo demasiado por sorpresa, demasiado desprevenida. Demasiado… con la guardia
baja. Pero no me esperaba que me hiciera tan poco daño. Tan poco daño los
golpes, las indirectas, los insultos. No me importó. Después de todo, sólo es
una niña. Una niña de dieciséis años. Hasta yo que tardé en madurar era más
lista a esa edad y más buena persona, si me permites añadir. Pero no me extraña
que actuara así, sólo es una burda sombra de lo que son ellas dos. En fin,
Elisa, si alguna vez leyeses esto por un casual, creo que de las dos la que
tiene menos personalidad eres tú. No necesito imitar a ningún amigo para que me
acepte, ni mucho menos caer bien a nadie.
Pues bien, te sigo contando, que para eso te escribo estas
cartas, para eso estás. Para hacerme ver cómo soy y si alguna vez te apetece
manifestarte y darme tu punto de vista, eres más que bienvenido. También
pasaron cosas entre dos de mis mejores amigos ¿te acuerdas de Andrea? Al final
no se fue, sólo tiene problemas con Samu. Me frustra no poder ayudar a ninguno
de los dos, pero supongo que es algo que tienen que resolver entre ellos y no
puedo hacer otra cosa que no sea esa, esperar. Pero mi pobre Pablo se vio
envuelto y le afectó muchísimo. Dijo que era una superchica al haberme
enfrentado a sus problemas y los míos. No soy una superchica, sólo que ya sé
cómo manejar este tipo de situaciones y no me importa hacerlo por alguien al
que aprecio.
Pero la noche en la que pasó todo, me temo que descuidé a
Juli por llamada. Le he pedido perdón mil veces, espero que me haya perdonado,
pese a que se haya enfadado conmigo pero que ahora estemos bien. Pero no puedo
enfrentarme a tantas cosas a la vez. Debí haber cerrado la pestañita de
whatsapp cuando terminé de hablar con Katy. Debí hacerlo, me arrepiento de no
haberlo hecho. En serio. Debí haberlo mandado a la mierda todo en su momento.
Pero lo hecho, hecho está y lo que hice no se puede remediar ya, de todas
formas, repito que lo siento, porque Juli va a leer esto segurísimo. Tanto como
que el cielo es azul.
Hoy me ha hecho unas bromas que no hacen gracia. Pero menos
mal para él que yo me río cuando dice que es broma. De ser otra le habría
mandado a hacer algo anatómicamente imposible con la silla que tiene del
ordenador que tanto chirria. Me ha preguntado qué debe hacer para que le deje
(cosa que me ha asustado bastante, me ha dado la sensación de que quiere que le
deje). También me ha sorprendido que estuviese celoso de uno de sus mejores
amigos y de Javi. No me interesa Saevin, no le veo nada más como un desquiciado
amigo que tiene y que me cae bien, pero que me juego la vida a que me
arrancaría la cabeza por acaparar a su Juli (pausa para risas, porque no es
suyo. Más quisiera él…), y Javi… Bueno, es un amigo. Dice Juli que donde hubo
fuego cenizas quedan, pero yo le he dicho que mi chimenea está bien limpia, que
no se preocupe y que el único fuego que me importa avivar es el de él. Y de todas formas no sé
qué pensar de Javi. No sé si confía en mí, si no confía en mí y no sé si
considerarlo un amigo. De las únicas palabras que me fío son de la mía propia y
de la de Juli. Ahora no me queda a casi nadie a quien darle mi confianza, se
cuentan con los dedos de una mano, los de ahí dentro y los de aquí fuera otra.
Y la mayoría de los de ahí dentro me odian sólo por algo que le han ido
contando por ahí. Eso hace que me crezca, que me suba el ego. Gracias por darme
tanta importancia, amigos, es mi sueño; ser recordada. No me importa lo que
penséis de mí, siempre y cuando penséis en mí. No me quita el sueño que me
odiéis, no me quita el sueño que os moleste mi presencia, porque no me voy a ir
por ninguno de vosotros, así que iros acostumbrando.
Y también me han dicho que la imagen que tenían de mí se ha
ido a tomar por saco. Pero otra cosa que me da lo mismo. Nadie me preguntó por
mi versión de los hechos, así que me la trae al pairo ahora mismo todo. No los
necesito. No os necesito. Sólo necesito a Juli cerca. Con eso y mis amigos de
aquí fuera y aquí dentro, estoy feliz. Pero de necesitar a algo, sería a Juli
por encima de todas las cosas. Y si me van a poner a elegir los que me odian
entre ellos o yo, está claro que elegiré por mí. Me quiero demasiado como para
no hacerlo. A medida que me he hecho mayor, lo he podido comprender al fin; no
hay a nadie a quien le deba importar más mi bienestar que yo misma, y si acaso,
mis seres queridos. Si soy una mala noticia para vosotros, lo siento.
Y por cierto, creo que la voz de Juli es demasiado adictiva.
No me ha contado mi cuento para dormir y ahora estoy como una ardilla
hiperactiva con sobredosis de azúcar, así que me voy a poner a escribir lo que
se me ocurra para ver si consigo caer en los brazos de Morfeo, que Dios, espero
que sí.
Creo que no tengo nada más que decir por hoy.
Con mis mejores deseos y esperando que hayas pasado una
feliz noche,
Vir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario