- No necesito que me salve nadie de ningún monstruo, porque no hay monstruo del que salvarme. Puede que lleve una corona en mi cabeza -añadió Elena, retirándose el pelo de la cara- Pero también llevo una armadura. No soy una princesa tonta y manipulable. Soy la primera reencarnación de Verena Drako. Y estoy aquí porque me necesitan de nuevo. Así que... Lo único que me mantiene mínimamente cuerda -Elena señaló a Daniel, que seguía encadenado y bastante maltrecho. Después giró la mirada a Javier, que la miraba atónito- Son ellos dos. Y más os vale no ponerme de malhumor. Soltadlo.
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