Acabo de ir a comprar tu regalo. Bueno, más que comprar, a encargarlo. Por el camino le he estado dando vueltas a las cosas, como sabes que siempre hago. Y he llegado a la conclusión que no es ni una mínima parte de lo que quiero llegar a darte.
Pero a la vez creo que la melancolía no es sana. Mi amor por ti sí lo es, pero la melancolía no.
No sé si te va a gustar el regalo, creo que sí, porque es de tus cosas favoritas.
Y si no, bueno, no puedes cambiarlo. Total, la tienda está en mi pueblo. Pero creo que el regalo más importante, sin duda, que te he hecho ha sido entregarte mi corazón, aún sabiendo que es arriesgado, aún temiendo que te asustases.
Y bueno, tranquilo, ya pensaré en añadir algo. Tampoco creo que todo lo material simbolice mi amor por ti. Sé que es algo que te va a gustar, pero quiero añadirle algo para que ni lo olvides nunca, para que no me olvides nunca. Sé que dirás que me tendrás siempre en tu memoria, pero quiero cerciorarme de que así sea.
Pista:
No hay comentarios:
Publicar un comentario