Tengo la navaja en mis manos. No estoy asustado. Qué va. Si estoy muy contento y animado. Nunca lo había estado tanto antes…
Miento. Estoy aterrado. Demasiado aterrado. ¿Que qué hago parado como un idiota en el pasillo?
El idiota, como siempre.
Os cuento; hace relativamente poco yo era un chico normal y tal, ¿sabéis? De estos frikis de los de teatro con vaqueros rotos y rockeros que se mantenían siempre alejados, para que la sociedad no les tocase con su "fino manto de hipocresia". De hecho, tengo una canción con mi grupo que habla de eso. Bueno, eso no viene al caso, a lo que iba.
Mi vida era muy normal, hasta un grado, claro. No soy feo, quizás tirando a guapete, pero no. Tengo el pelo castaño rojizo y los ojos verdes y soy alto. Me llamo Daniel Still Montes. Y sí, mi padre es americano.
Como decía, antes yo era normal, friki y con mis amigos frikis, hablando de spiderman o los x-men…
Bueno, bien pensado, la normalidad sería ser el capitán del equipo de fútbol o el novio de una animadora. En fin, no creo que ya importe mucho, de todos modos tengo el 50% de posibilidades de morir esta noche así que ¡no me importa!
Era muy normal. O eso pensaba.
Hasta que le conocí.
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