He oído o eso me han dicho, que los sentimientos sirven para algo.
Já. ¿La alegría te da de comer, el amor te abraza cuando sufres o la tristeza se va cuando ya no es bienvenida?
El mundo sería muy aburrido sin sentimientos, eso hay que admitirlo. Porque, según como seas, como estes, te motiva para hacer algo, un trabajo, un estudio, etc.
Siempre he presumido de ser feliz. Es cierto. ¿Por qué no iba a serlo, si desde que tengo uso de razón he tenido todo lo que he querido?
Mi madre, me compraba metralletas típicas de juguete que venden en los quioscos, en vez del juego completo de princesa de cuento. Siempre pensé que yo era una princesa embrujada, una princesa condenada a que el amor la encontrase a ella, no al revés. Si buscas la felicidad, te convertirás en una pescadilla que se muerde la cola. Nunca me creí una Cenicienta ni una Blancanieves (a pesar de que obligué a mis padres a que me la pusieran demasiadas veces, incluyendo el Rey León, a pesar de todo seguía siendo una niña). Sí, puedo tener todo lo que quisiera, estoy incluso aún más mimada que mi hermano pequeño, y eso que él es mucho más obediente y responsable que yo, para tener trece años.
Pero no soy del todo feliz. Han pasado demasiadas cosas últimamente para que yo me sienta feliz del todo.
Quizá algo no funcione bien en mí, algún mecanismo que esté roto, porque las cosas antes no eran así, era muchísimo más fácil ser feliz al completo. Muchísimo más fácil confiar en cualquier persona. Pero de ésa época queda poco, desde que entré al instituto (ahora ya no, francamente me da igual lo que opinen de mí una panda de mocosos sin cerebro. Quizá sea por mi cambio físico…) he sido amenazada, humillada y ridiculizada. No me fío ya de mucha gente que antes decía ser mi amiga, y se convierte en traidora. Y puede ser que te parezca una chica borde cuando este en clase, o tímida, pero no me fío de ti, simplemente es eso. Conmigo no funciona ciertas cosas como dice un chico de mi clase "Ey, Virus soy el pistolero del amor" (risas). Pero sí soy leal, hasta cierto punto.
Tal es mi lealtad, que prefiero hacer feliz a la gente que a mí misma. Siempre se me ha dado bien ¿por qué no? Pase lo que pase siempre estoy sonriendo, porque me gusta ver a la gente feliz. Y no eres una excepción. Incluso también a los desconocidos y enemigos. No es fácil que a mí se me odie, aunque se puede intentar o fingir.
Sobre todo por las que siento algo fuerte, amistad, cariño o amor. La de amistad, es siempre fiarme y confiar en esa persona, y ayudarle en todo lo que pueda. He renunciado a más de una cosa por alguien. Mi cariño es firme hacia mi familia, nunca les haría daño (incluso si con ello me vuelvo sadomasoquista, guardando secretos contradictorios y que me superan). Y el amor…
Lo más suicida que puedo sentir hacia alguien. Kamicaze. Como ser un piloto en una avión que tarde o temprano puede estrellarse. Lo mío es demasiado suicida, demasiado. Aún así, intento conseguir por todos los medios mi objetivo. Creo que mucha gente lo sabe.
Hace poco me han dicho que soy como una luz que brilla en la vida de mi familia y amigos. Puede que sea verdad, puede ser. Siempre intento alegrar a la gente, por muy mal que estén, siempre he intentado ayudarles por todos los medios, no me gusta eso de quedarme quieta observando.
Lo malo es que… puedo ser muy impulsiva.
Inténtalo (…)
No hay comentarios:
Publicar un comentario