No quiero pertenecer a nadie, al menos no por ahora. No quiero estar obligada a responder que quiero a alguien. No quiero, simplemente, no. Podéis pensar que no tengo sentimientos, pero mi definición de amor ha cambiado mucho con el transcurso de estos años.
Y aunque por mucho que me gustes, por mucho que me agrade que me digas cosas tan bonitas como las que me sueltas cada día, no puedo.
Sé que te haré daño, como siempre hago (y juro que sin querer, no haría daño aunque quisiera a gente que se lo merece) si lees esto. Pero es así. Soy fría por ahora, y no me desagrada serlo.
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