-Oye, Virus, me ha dicho N que quiere ligar contigo-dijo el nuevo Proyecto de Cerebro en mi clase hoy, mientras iba a entregar el examen de evaluación de inglés. Puse los ojos en blanco y lo ignoré. Siempre hacen lo mismo. Las bromitas típicas de juzgarte por tu aspecto no me gustan, las tengo tan vistas que me producen arcadas.
Como lo que me pasa últimamente. Normalmente, la gente que jamás se fijaría en mí por la calle, ahora lo hace. Tendré un encanto nuevo ¿no?… También me agregan tíos de 30 años o más deseando tener un polvo con adolescentes. Fíjate, hasta uno me dedicó un "poema" (lo digo entre comillas porque eso no serviría ni para limpiarme el trasero después de defecar) bastante cutre sobre que mis labios supieran a chocolate. Por Dios. ¿De verdad con eso liga la gente?
He llegado a la conclusión de que más vale el físico de lo que tienes dentro (alguno dijo que "querría explorarlo con una sonda" cuando discutía con él sobre eso, ja, ja, qué ¿gracioso?), yo no creo ser una femme fatale, pero sí debo admitir que parezco más joven de lo que soy y soy bastante mona. Tampoco tengo especial interés ahora en un pareja, parece que la gente tiene una fijación al miedo de morir solo/a, tiempo al tiempo. Me gustó el Sketch de Rush Smith "Las reglas del príncipe" que en todo tiene talento y encima, tiene razón. Explica muy bien la idea correcta del amor.
Volviendo al aspecto físico; casi nada es lo que parece. Yo puedo estar ocultando en mi fachada de gótico alguien agradable y amable, pero que no se acerquen por mi forma de vestir. Por eso, prefiero tener mi propia moda; tirantes o cinturones de forma y colores variados, ropa oscura o clara, chaquetas, y vaqueros casi siempre y a veces, unas gafas que otras y una sonrisa, para alegrar las mañanas.
Tengo que hablar más de lo físico, pero carezco de tiempo y ganas, estoy vaga esta tarde.
Quizá suba alguna que otra cosa que se me pase por la cabeza, quizá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario