viernes, 29 de junio de 2012

Mi propio reino (VIII)

Bufo algo, cuando Erael, Nevada y Ventisca, encuentran a Collix rodando por el suelo en llamas.
-Quema, quema, quema-aúlla de dolor.
-¿Ya hemos empezado?-me mira Erael, mientras con un gesto, le azota una fuerte ráfaga de aire a Collix, para apagarle.
-¡Ha empezado él!-digo, para sentarme en el suelo.
-Erael... Amigo mío...-corre Collix para abrazar a Erael.-Tan grandullón como siempre.-dice, tocando los músculos de Erael. Erael lo empuja para que se le quite de encima
-Collix...-parece que la vocecilla de Nevada le interesa más.
-Anda mira, si nuestra Nevada está hecha una mujer. Dame un abrazo...
Ventisca se pone delante de Nevada.
-Ni hablar-decimos él y yo al unísono.
-Bueno, fantasmitas del pasado, a parte de para disfrutar de mi presencia...-dice Collix, tras dar un largo trago de su botella de licor- Así que, venga, que no tengo todo el tiempo... Estoy ocupado con unas gestiones...-dice, levantando la botella de licor.
Chasqueo los dedos, cuando lo hago, inmediatamente después, la botella se prende, rápidamente.
-Ya no hay gestiones que hacer-le miro, sonriente.
Nevada, poniendo los ojos en blanco, congela la botella antes de que explote por el licor.
-Bien...-empieza Erael.- ¿Vas a prometer estar callado hasta que termine de hablar?
-No prometo nada-se ríe Collix.
-Me están entrando unas ganas de cortarle la lengua horribles...-dice Ventisca, con la mano en en la empuñadura de la espada.
-Sí, pero no lo hagas aquí, que lo vas a llenar todo de sangre-replica Nevada.
Todos la miramos. No es común en ella las bromas sádicas, normalmente, suelo ser yo.
-¿Qué? ¡Hasta a mí me pone nerviosa!-exclama ella.
Suelto una risita por lo bajo.
-Vale, pues te explico...-comienza Erael a contarle desde los cuentos, hasta la realidad alterada.
-Ah, bien.-responde Collix, después de un rato-Pero si nos metemos en el cuento de Caperucita roja y encima está de Caperucita, Verena... ¡me pido ser el lobo!
Erael lo derriba de un golpe aéreo, entonces.
-Bien, ahora, vamos a buscar a Sheanne y a Karya.-dice en voz alta.
-Pero... ¿cuántos sois?-nos pregunta Ventisca.
-Cinco-decimos al unísono todos.
-Aunque, contigo, séis-añado yo.
-A esa conclusión había llegado yo solito, gracias.-me espeta de malas formas, girándose en dirección de su caballo.
Camino hacia él para decirle cuatro cosas, cuando Nevada me para.
-Déjalo, todavía le resulta incómoda la situación contigo...
-Ésa no es excusa como para responder a alguien así ¿no?-replico, para girarme e ir en dirección de Incendiado, saltando en su montura.-Anda, Collix, sube.-le digo con un gesto.-Pero como toques algo, te prometo que te quemo los testículos...
-Y yo hago que te tragues las cenizas-grita Erael, desde el cielo.
Entonces, desaparecemos, a velocidad de las llamas...


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