-No.-responde tan campante mientras sigue llenando un caldero.-Ahora, dame eso.-extiende la mano para coger la cola. Así que se la pongo en la palma de la mano.-Espera enciendo el fuego, y empezamos...-Chasqueo los dedos y la madera empieza a consumirse.-Odio cuando te pones chulita.
Le sonrío sacando la lengua, mientras me pega un codazo.
-Y ahora... ¿Qué?-pregunto, moviéndome en el sitio.
-Cualquiera diría que quieres hacer pis.-responde él, riéndose por lo bajo.
-¡No tiene gracia!
-Vale, bien, sigamos con lo importante-me dice, pasándome un tarro y una aguja.-Sácate sangre, la suficiente para llenar todo el tarro, yo te curaré.
Hago una raja limpia en la yema del dedo gordo, para llenar el tarro, entonces. Mi sangre gotea, hasta llenar el tarrito. Después le paso el pequeño recipiente y tiendo la mano. Con un roce, Erael consigue curarme la herida.
-Tienes que enseñarme a hacer eso-abro los ojos como platos.
-Ni hablar, para que quemes a alguien y luego me eches las culpas a mí, como si no te conociera...-dice, mientras echa la sangre en el caldero con agua hirviendo.- Vale, ahora, di lo siguiente conmigo: ''Yo, hija del fuego, reina de las Llamas y emperatriz de los Infiernos...
Repito lo que dice.
-...solicito que crees de mi, a partir de un Yo totalmente nuevo.''-dice, mientras yo lo repito.-Ahora, concentra toda tu energía en el caldero...
Cierro fuertemente los ojos para que una gran llama se materialice encima del caldero y saco todo el fuego que hay en mí.
Caigo exhausta al suelo, limpiándome el sudor.
Una figura echa de llamas aparece, emergiendo del caldero. Va cobrando forma femenina, hasta que sus rasgos se van asemejando cada vez más a mí. Una chica bajita y con los ojos muy grandes
Cuando la clon está completamente echa decimos al unísono:
-Vaya...-susurramos a la vez.
-Ahora puedes controlarla como a tu verdadero cuerpo.-dice, con una sonrisa satisfecha.-Dame la mano.-le doy la mano para ponerme en pie y una corriente de energía circula por mis venas.
-Y ahora.. ¿qué?.-pregunto yo.
-A hablar con Nevada.
Resoplo, de mala gana.
-Vamos, no te va a comer-replica Erael.
-Vale ¿y... qué hacemos con la clon?.
-Ella eres tú. Sólo hará lo que harías tú.-responde Erael.- Incluso si murieses, ella seguiría existiendo, y podrías ocupar su cuerpo, porque una parte de tu alma ya es ella.
-Volveré... de todas formas-noto como por mi mejilla corre una lágrima helada.
Cojo rápidamente una capa con capucha negra, que hace contraste con mis ropas y una mochila, con todo en ella.
Me subo en mi caballo, Incendiado, y pongo rumbo al palacio de Hielo de Nevada. Erael ha preferido quedarse en el bosque, porque la última vez que estuvo en el palacio casi lo hizo volar por los aires (literalmente), así que le vetaron la entrada.
Tardo poco en llegar, y el frío ya no me hace tanto efecto como antes... Es como si ya formara parte de mi elemento.
Dejo a Incendiado en un lugar a salvo y trepo por una enredadera, por la cual siempre iba a ver a Nevada, pero eso forma parte de otra historia.
-Sabía que vendrías-susurra una voz de mujer.
Así que me siento, sin inmutarme, en la repisa de la ventana. Me quedo mirando a Nevada, hasta que al cabo de unos minutos, decido que debo hablar.
-Nevada...-empiezo, con un leve carraspeo. Me fijo que ha llorado y que tiene una peor pinta posible. Su hermoso y joven rostro tiene unas ojeras de no haber dormido.-¿Qué te ha pasado?...
-No te... preocupes.-dice ella, limpiándose las lágrimas con un pañuelo.
-Siento contradecirte, pero ya estoy preocupada-me pongo de pie y me acerco a ella. Me siento rara cuando hago lo que no debería hacer; la abrazo.-Lo que sea, ya pasará, Nevada...
-No sé si tiene solución...
-No te preocupes...-susurro yo, para luego apartarme de ella.-Erael me ha dicho que venga a verte para hablarte de...
-...la misión, lo sé. Te he leído la mente nada más verte llegar a lomos de Incendiado, cuenta conmigo.-dice ella-Pero...
-¿Pero?-inquiero yo, aún sin dejar de mirar sus lágrimas, cuando corren por sus mejillas.
-Ventisca viene conmigo.
Me quedo callada unos instantes. ''No te prometo llevarme bien con él...''
-Lo sé-dice ella, mirando al suelo-Pero... Por favor...
-Con una condición.
-¿Cuál?-pregunta ella.
-Si se acerca a mí más de lo necesario, esta vez no dudaré en matarle.-respondo con un tono de voz frío. Después le dedico una media sonrisa- Venga, llámalo, que tenemos que reunirnos con Erael.
-Está bien...
No hay comentarios:
Publicar un comentario