Mi corazón de fuego se cubre,
mientras el tuyo de hielo
resplandece, la luz de los astros
te ilumina y a mí, mi fuego me aviva
soy lágrimas de fuego, en
tu rostro frío y marmóreo.
Tu belleza, un látigo para
tus víctimas, mientras yo,
que antes lo ignoraba, ahora
de él soy consciente no insistas.
Ahora, si mi alma se duerme
ante tu presencia, tranquila,
con tu maldad no desistas,
que será útil algún día,
cuando yo tu hielo incendie...
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