-¡Lo vas a quemar todo!-un dulce soplo de viento apaga mi llama.
-Me estás diciendo que tengo que ir a volver ver y a hablar con Nevada-murmuro entonces.
-Ajá.-responde con una ceja enarcada, y todavía en tensión.
-Para volver a hacer historia.-murmuro de nuevo.
-Así es, buena chica-me da unos golpecitos en la cabeza.
-No cambiarás con tus costumbres ¿no?-le miro riéndome. Entonces, le doy un abrazo-Pero te vuelvo a decir...-susurro con voz dulce- ¡Que no soy un perro!-le golpeo en el hombro.
-¡Ay!-se separa de mí riéndose a carcajadas, que es lo que más me molesta y lo sabe.-¡Golpeas como una chica!
-Por si no te has dado cuenta, soy una chica.
-Ah, es verdad. A veces se me olvida, con lo machorra que vas siempre...-dice él, mientras que yo le miro ofendida. Le doy una patadita en el tobillo. Hace como si le doliera mucho-Aunque todavía no me has explicado por qué tengo que ser precisamente yo quien tenga que ir a hablar con Nevada
-Porque eres la única que puede convencerla de que se venga con nosotros y eres totalmente consciente de ello.-me dice, repentinamente serio.
-...
-Además, la necesitamos. Tú y ella os complementáis-me dice, mientras le miro sin comprender- En el campo de batalla, quiero decir.
-Pero, habíamos acabado con todo esto ya ¿no?..-le miro sin entender nada. Lo que me está diciendo no tiene ni pies ni cabeza.
-Alguien ha soltado al mal... Y ya sabes la profecía que hubo hace tiempo ¿no?..-su largo pelo negro le cubre la mitad de la cara, haciendo que cuando mire a las patas de la silla parezca aún más siniestro.
-Ya, pero aún así, Erael. Pensé que ya estábamos en paz.-miro desquiciada a mi alrededor.
-Cálmate, Verena, podremos con esto...
-Tengo un reino que proteger, Erael... Y ahora esto...-Le miro sin comprender.- ¿Qué pensarán de mí mis súbditos?
-Tengo una idea.-dice con su tonito cuando tiene una idea desastrosa.
-Oh, oh...
-¿Qué?-me dice confuso- Ya le tienes miedo y aún no te la he dicho.
-Hombre, la última vez que pusiste ese tono de voz, ¡hicimos volar una puñetera cueva!
-¿Todavía recuerdas ese conjuro que te enseñó Nevada, la réplica?-pregunta él.
-Sí, pero... Es muy arriesgado-le miro, de repente cansada.
-Ya, pero no nos queda más remedio-responde él.-Si te quedas sin energía, yo puedo ayudarte.
-Ya, la réplica exacta mía, que además sería como... Otro cuerpo para mi cerebro.-asiente mientras digo esto.-Tengo miedo de que salga mal...
-Pongámonos a ello y después vayamos a ver a Nevada.
-Respecto a lo de Nevada, yo...-susurro mirándole a los ojos. Después aparto la mirada, ruborizada.
-Créeme, que lo sé. Sé que te va a costar.-me coge de la quijada para que le mire.-Venga.-sonríe. Y me arrastra hacia otro rincón de la tienda.
Creo que te pega bastante hahaha
ResponderEliminarClaro. Erael será así, xddd
ResponderEliminar¿quién? ¿A qué te refieres?
ResponderEliminar