¿Cómo estás? Hace mucho que no te escribo. Espero que estés bien, o al menos mejor que yo. Mucho mejor que yo, espero. Tengo una mezcla de tristeza, furia, frustración e increíblemente idiotez que me empujan a la persona que produce todo eso en mí. Todo, el fruto de mis desvelos, y también no olvidemos que estoy enamorada de él. Ya te haces una idea de quién es ¿no? El de siempre, sí.
Te explico, la semana pasada (justamente mañana hará una semana de todo) Juli y yo discutimos. Pero no fue una discusión normal. Fue una que iba más allá de todo, que incluso me borró varias veces de Skype (y aún me tiene borrada, por cierto). El motivo fue porque pensó que me gustaba Saevin (un amigo suyo, creo que te he hablado de él antes) puesto que hablaba mucho con él. Saevin tiene novia y jamás me tomé que me tirase los trastos nunca. Hasta que me dijo Juli que sí. No sé, pensé que estaba exagerando, pero sólo hacía nada más que mandarme ultimatums y le creí. Esa noche me hice daño de verdad, nunca pensé que llegaría a ese punto, no quería morir, pero sufría demasiado, sufría tanto con aquella pelota de tenis en mi garganta que quería que me doliese otra parte, procuré que fuera en un sitio donde nadie lo viera. Pero al día siguiente fue aún peor, le cantó las cuarenta a Saevin por todo lo que yo le pasé, que era justamente lo que me pidió. Y ya no tenía a uno enfadado, tenía a dos. Saevin le pasó el resto de conversaciones, no sé hasta dónde le pasó, lo que sí sé es que dije muchas cosas que realmente no pensaba. Y a ti, no tengo por qué mentirte. Muchas cosas se tergiversaron y a mí nadie me creyó, ni Juli, ni Saevin. Les he pedido perdón a ambos, me han dicho que les de tiempo, pero ¿cuánto tiempo? Es decir, sé que lo he hecho mal, pero ¿no es algo exagerado? Y además está que Juli según él me odia. Todo el mundo me dice que le olvide, que me hará daño. Pero no puedo, algo me dice que debo esperar.
Raúl me dijo que no me volviera a hacer daño, que si le apreciaba lo más mínimo no lo hiciera. Katy dice que quererle es malo. Ayelén que me matará si me vuelvo a hacer daño. Álvaro que sabe como va a acabar si no lo paro a tiempo. Pablo que estuvo jugando conmigo. Mi madre dice que si no como y duermo lo normal, me mandará a un psiquiatra porque tengo la realidad distorsionada, en lo que concuerda con mi psicóloga, Cristina. Me temo que si alguna de las dos descubre que me hice daño, sí que me llevará. Y Jose, un amigo de Juli, me dio otros consejos, que bueno... cambió en cuestión de ideas de opinión. Hasta me llamó para preguntarme ''qué le había hecho'' a Juli. Llámame cabezota, pero no quiero darme por vencida. Y si realmente todo esto es así, bueno, pues querido amigo, bienvenido a la vida de Electra Heart. Tengo un plan. Pero ya te digo, soy una cabezota declarada.
Lo único bueno que saco de esto es que he perdido dos kilos al comer poco estos días. Ridículo, de risa que sólo vea esto. Le he pedido también a Raúl que me haga una tabla de ejercicos, que me pasará hoy con dibujos incluidos.
Pero es alucinante lo que acabas descubriendo de alguien, y que te acuse a ti de que le ocultas cosas. A ti, que prácticamente podría preguntarte lo que quisiera y tú decírselo, porque confías en él más que en nadie y sin embargo, la confianza no es mutua. Porque me enteré de cosas que no debería haberme enterado por terceros, sino de primera mano.Y aún más alucinante que no esté enfadada por eso, sino molesta porque me siga ignorando por una tontería. Ojalá piense que está equivocado conmigo, es decir, yo sé que le han hecho daño. Pero yo no soy como el resto. Y ojalá Saevin me perdone, aunque ya he hecho todo lo que tengo que hacer. No pienso ponerme de rodillas por nadie más. Jamás. Nunca.
En otro orden de cosas, sentí la necesidad de volver a experimentar con mi pelo y ahora tengo mechas azules, rojas y rubias. Creo que me haré algo más en el cuerpo, aunque todavía no sé el qué.
Creo que esto es todo.
Con mucho cariño,
Vir.
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