la veracidad de una ejecución,
el hambre voraz que siente
una persecución.
Tengo la suma de un producto
a la que su solución no es
otra que el probable furor
que causa esta sensación.
Tengo hambre de miedo,
sed de conciencia, y quiero
recuperar mi inocencia.
Perderme en el camino,
es mi condena, encontrar
la señal, lo que tanto ansío,
pero que nunca lo haré,
porque el fracaso
es el peso de mis hombros.
Pero bailaré, y dejaré
que el viento me lleve
a dónde tenga que hacerlo,
y te protegeré, en la distancia,
evadiendo mi sentencia
y cada gota de sangre que derrame
será en la causa de proteger a tu
verdadero ser.
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