Prólogo
Lucky strike –
Maroon5.
En el laboratorio, se oían los pasos cada vez más
apresurados del joven ingeniero. Le costaba respirar, pero temía por su vida y
más aún, por su nueva creación.
Eric sabía que era peligroso en manos equivocadas, e incluso
si caía en manos inexpertas y llenas de buenas intenciones podían montar una
catástrofe a escala mundial. Y lo sabía porque lo había creado él, con mucha
ayuda, pero su patrón, estaba ahora en ese pequeño aparatito.
Las propiedades del aparato no se las había dado él. Ningún
ser humano, claro, se las podría haber dado. No estaba seguro de que el momento
que vio cómo le daban las habilidades de si era un sueño o si realmente estaba
ocurriendo aquello. Porque, en fin, Eric era científico. Y para él lo que no
estaba demostrado no era concebido como ‘’real’’.
Sea como fuere, no podía entretenerse. Agarró el aparato y
lo metió en una caja, asegurándose de que estuviese bien cerrado. Tragó saliva.
-
¿Señor Ríos? –escuchó una voz aterciopelada que
lo llamaba.
Ella ya estaba ahí. Agarró el paquete,
asustado y corrió a la ventana de su taller. Era alta la caída, pero no podía
dejar que lo atrapara.
Saltó y corrió por las calles, evadiendo
mientras corría a los transeúntes.
PJ siguió caminando por las calles,
intranquila, mientras pensaba en un regalo para su mejor amiga. En realidad, no
se llamaba PJ, se llamaba Paula Johanna, pero era un nombre horrible, así que
desde pequeña decidió que le apodaran PJ. Siguió caminando mirando las tiendas,
no es que lo hubiera dejado para el último momento, pero Bel era difícil para
comprarle algo, puesto que ya le había regalado todo lo que había que regalarle
el año anterior. Le gustaba leer, le gustaba correr, los dulces, los comics…
¡Quizás la idea para comprarle un regalo
sería el comic de Deadpool que tanto deseaba! Era buena idea, al fin y al cabo,
así que dobló la esquina para dirigirse a aquella tienda de cómics que tanto le
gustaba a Bel, con una sonrisa de oreja a oreja, feliz de que se le hubiera
ocurrido la idea.
Al doblar la esquina se dio de bruces con
Eric. El chico rubio la miró sorprendido con esos ojos verdes que la dejaron
sin aliento.
Era absurdamente guapo así que se sonrojó
hasta la médula. No sabía que pudiera haber un chico tan guapo, cuando cruzó
sus ojos azules con los de él, y se apartó el pelo negro de la cara.
-Eh… Ten más cuidado…-masculló PJ por lo
bajo, aún sonrojada. Eric salió corriendo como alma que le llevase el diablo y
susurró al oído de PJ; ‘’No importa, preciosa’’. PJ creyó que el corazón se le
iba a salir del pecho-No te preocupes…
Vio un paquete que se le había caído al
suelo a Eric, así que lo cogió y se giró para llamarle, pero el chico había
desaparecido.
-¡Eh!-gritó PJ, esperanzada porque
volviera. Miró el paquete, que era un mp3 rosa.
Quizá ese ángel caído de sólo Dios sabe
dónde, le había dado el regalo perfecto para Bel, pensó ella con una sonrisa.
Pero no sabía qué le deparaba el destino a
Bel. Ni a ella misma.
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